Es difícil decir si se está produciendo un crecimiento de cierta escena musical si no llevas metido en ella muchos años. La impresión de que cada vez hay más bandas, público e interés por la misma puede ser una falsa ilusión debida simplemente a que tú antes no estabas metido en ella. Algo así les conté a Truckfighters que me pasa con el stoner rock en nuestro país. Con el océano de Internet a mano y un poco de tiempo libre, uno puede perderse entre toneladas de distorsión, graves y amplificadores con el volumen al máximo.

Eso también hace más difícil separar el grano de la paja, aunque a veces es muy fácil. Truckfighters conjugan lo mejor del stoner rock del nuevo milenio, ese que bebe directamente de la escena noventera de Palm Desert pero mira hacia delante sin quedarse en mero revival, sea con un tono más progresivo, más lacerante o más atmosférico. Por eso su gira por nuestro país del pasado noviembre, cuya cita madrileña ya te contamos, se convirtió en la excusa perfecta para hablar con los dos tipos de Örebro que conforman el núcleo irradiador de fuzz de Truckfighters. Y esto es lo que nos contaron.

Ahora mismo estáis en medio de la gira de presentación de vuestro último disco, “V” (que reseñamos como uno de los mejores de 2016). Tras quince años de giras, ¿habéis cambiado vuestra forma de afrontarlas?

Dango: Creo que el girar en sí mismo, es decir, todo lo que rodea a los conciertos, era más emocionante antes. Porque cuando has viajado por Europa diez veces, quieras o no la undécima no mola tanto como la primera.

Ozo: Creo que para mí hoy en día es más como un trabajo, pero sigue siendo un trabajo divertido. Cuando empiezas a girar es una cosa divertida que hacer al margen del trabajo, más como una aventura.

Dango: Y entonces era el pack completo, quiero decir: los shows, la fiesta, conocer a gente, ver lugares… mientras que ahora son los conciertos lo que es importante, y el resto es secundario.

El año pasado girasteis por Norteamérica, Sudamérica y Europa. ¿Sentís diferencias en cómo reacciona el público en diferentes partes del mundo?

Dango: Creo que al nivel que nosotros llegamos en casi todos los conciertos hay gente que se vuelve loca en las primeras filas haciendo headbanging como locos. Así que para nosotros es difícil decir, porque tenemos un público genial cada noche.

Vamos a hablar un poco de “V”: en alguna entrevista previa, Dango, has dicho que este nuevo álbum podría ser un poco más comercial, en el sentido de coros más melódicos y ese tipo de cosas. ¿Eso ha sido intencionado?

Dango: Lo que quería decir es que probablemente tiene más elementos comerciales, pero también tiene más cosas raras que no son tan comerciales. Pienso que el desarrollo de la música ha surgido de manera natural desde que empezamos, y si escuchas nuestros discos seguidos sentirás que es la misma banda progresando.

En su primer adelanto, “Calm Before the Storm”, las letras hablan sobre un tema más serio que los que tratabais en vuestros primeros trabajos.

Ozo: Bueno, teníamos letras serias incluso en la época de “Gravity X”, pero es cierto que quizás es un poco más serio ahora. Aunque todavía tenemos cosas que no se pueden considerar demasiado serias.

Dango: Creo que a medida que nos hacemos mayores y vemos y entendemos más del mundo, nos volvemos más conscientes en las letras que escribimos…

Ozo: Y más enfadados. [Risas]

Dango: Pero también entendemos que afectamos a la gente, y que quizás podemos hacer un poco por ayudar a convertir el mundo en un lugar mejor. Por eso intentamos poner el foco en cosas que no están bien, están mal o son horribles, y al mismo tiempo… No es que estemos muy politizados, pero tenemos opiniones, y somos lo suficientemente mayores como para defender lo que pensamos.

Lo digo porque como sabréis hubo cierta polémica con su videoclip. ¿Os la esperabais?

Ambos: ¡No, para nada!

Ozo: Nuestra intención no era aportar más tristeza o más dolor a las familias, por supuesto que no. La intención era iluminar esta lacra: pasa todos los días, una y otra vez, casos de chicas que son abusadas o asesinadas.

Dango: Lo peor que puedes hacer es no hablar de las cosas, porque entonces podrán continuar sin que nada les detenga.

Ozo: Algunas de las personas que reaccionaron al video o a las letras ni siquiera se las habían leído y tratado de entender. Simplemente asumieron cosas.

Dango: Más que nada porque el periódico de mayor tirada de Suecia sacó un titular grande y malintencionado sobre ello, que era una cita del abogado de la familia, pero supongo que él tampoco se había leído la letra. Probablemente simplemente le llamaron y le preguntaron: “¿qué le parece esto, que se haya hecho un vídeo sobre este asesinato?”.

Dango también dijo que quizás este álbum había estado más influido por el entorno social, con cosas como la crisis de refugiados de fondo. ¿Tienen este tipo de asuntos un impacto concreto sobre el resultado final del disco?

Dango: Pienso que no es como si pudiera señalar ciertas cosas y decir: ésta en concreto o esta otra han tenido un impacto concreto, pero está claro que el sentir general de la sociedad nos afecta a nosotros y a lo que sale de nosotros, que es nuestra música.

No es que estemos muy politizados, pero tenemos opiniones, y somos lo suficientemente mayores como para defender lo que pensamos.

Cambiando de tema, el estilo entre comic y Mad Max del video de “Hawkshaw” ejemplifica muy bien el arte y el imaginario que rodean al stoner rock. ¿Le dais mucha importancia al concepto en sí mismo, al margen de la música?

Dango: No sé si es en realidad importante. Para mí esto va sólo de la música, y todo lo demás… Viene con ella, claro, porque es arte con lo que estamos tratando aunque sea en diferentes formas, pero no creo que deba haber un concepto como tal.

Ozo: Para algunas bandas de stoner podría ser clave tener una imagen o cierto estilo, pero para nosotros nunca ha ido sobre eso, simplemente elegimos cosas que nos gustan y creemos que están bien.

Dango: Cuando hicimos nuestra primerísima maqueta pensamos: “Wow, vamos a hacer la portada con un mapa de México, y blablablá”, y fue divertido, pero después de grabarla ya pasamos a estar en plan: “bah, lo que sea”.

¿Cuál fue vuestro primer contacto con el stoner rock?

Ozo: El primer contacto fue con Fu Manchu o Kyuss, una de esas bandas. No me acuerdo muy bien de cuál fue la primera, pero creo que primero Fu Manchu y poco después Kyuss.

Dango: ¡En mi caso fue bastante tarde! Creo que era 1999, mientras estudiaba en la escuela, había un tipo al que le flipaban tanto Kyuss y Fu Manchu que obligaba a todos los demás a escucharlas.

Ozo: Sí, para mí fue el mismo tipo, también por 1999. Pensándolo él fue como el punto de partida de Truckfighters. [Risas]

En Suecia parece haber una densidad de bandas de metal y hard rock mucho más alta que en cualquier otro lugar del mundo. ¿Por qué creéis que es así?

Dango: En general tenemos un enorme movimiento musical, no sólo de stoner sino de todos los géneros. Así que la base de esto será que todos los niños que quieren tocar un instrumento en Suecia pueden hacerlo, y de ahí por qué hay tantas bandas tocando.

Ozo: Recibimos muchos fondos del gobierno para probar instrumentos gratis, en una especie de alquiler, tenemos espacios donde ensayar con todo el equipo a precios realmente bajos…

Dango: Y los niños pueden recibir clases de los instrumentos por prácticamente nada de dinero hasta los dieciséis años o por ahí si quieren… Sí, es toda la música al completo, en la sociedad se tiene en buena consideración que los niños hagan algo creativo. Y también tenemos un montón de artistas pop, y DJs y esta música de mierda, como el house y cosas más mainstream.

El sentir de la sociedad nos afecta a nosotros y a nuestra música.

Volviendo al stoner y al desert rock, se me hace curioso que haya arraigado tan bien en los países nórdicos viniendo de un sitio con un clima tan opuesto como el del desierto californiano. ¿Puede tener que ver la proximidad de la naturaleza y esos paisajes extremos?

Ozo: Sí, es eso exactamente.

Dango: Definitivamente es la naturaleza, sólo que en formas diferentes. Poca gente alrededor, naturaleza salvaje, quizás un poco de aburrimiento allí en verano y aquí en invierno…

Truckfighters ahora estáis en Century Media, pero habéis mantenido vuestro propio sello, Fuzzorama Records, contratando nuevas bandas.

Ozo: Han sido nuestras raíces durante muchísimos años, no conocemos nada más que Truckfighters y Fuzzorama. Así que es tan natural como divertido conservarlo.

Dango: Es como nuestro estilo de vida hoy en día, ¿sabes? No es que lo hagamos por trabajo, lo hacemos simplemente porque es lo que hacemos cuando tenemos algo de tiempo.

¿Y cuál es vuestra relación con todas estas bandas del sello: Asteroid, We Hunt Buffalo, Witchrider…?

Ozo: Les odiamos. [Risas]

Dango: Bueno, publicamos sus discos y ahora ya además somos amigos.

Ozo: Tratamos de ayudarles en todo lo posible, pero no es que podamos pagarles mucho ni nada de eso. Es también una cuestión de hacer tratos con ellos sobre giras y demás, con los que ambos estemos de acuerdo. Es un dar y recibir, se podría decir.

Dango: Y no es que seamos amigos suyos y digamos: “oye, vamos a fichar a vuestra banda”. Al revés, encontramos una banda y normalmente terminamos haciéndonos amigos.

¿Soléis escuchar hard rock y stoner o acabáis tan saturados que en vuestro tiempo libre preferís otros estilos?

Ozo: Yo no escucho música dance, ni nada que no tenga instrumentos de verdad. Pero si los tiene, puede ser música tranquila, o más pesada, eso no importa.

Dango: ¡Yo no escucho demasiada música! Cuando estamos de gira, estoy tan cansado que no lo hago.

Ozo: Sí, sólo duerme. [Risas]

Dango: Y cuando estamos grabando estoy muy ocupado. A veces por supuesto que escucho música, pero no tanto como lo hacía antes.

Ozo: Para ser sincero, la música que más escucho es la de las bandas de Fuzzorama Records, porque quiero absorber sus discos, como los de Asteroid o We Hunt Buffalo, para entender su música.

La mayor parte de vuestras canciones son bastante largas, así que, ¿cómo hacéis para seleccionar las que aparecen en el setlist de un concierto? ¿Variáis mucho en un misma gira o mantenéis un setlist más o menos similar?

Ozo: Cambiamos cada noche. No demasiado pero intentamos cambiar unas pocas canciones.

Dango: La cosa es que cambiamos tanto de batería que a menudo no hemos ensayado las canciones viejas, y ellos no las conocen. Si hubiéramos mantenido el mismo batería probablemente podríamos elegir entre 50 canciones, pero ahora mismo estamos eligiendo entre unas 15.

Ozo: Se está volviendo desquiciante al llegar a los cinco álbumes. Con cuatro era asequible, pero ahora es imposible.

Dango: Sí, cada noche tenemos que saltarnos varias de las que querríamos tocar.

Ahora que mencionáis los baterías, ¿os habéis resignado a esa especie de maldición y ya no buscáis uno definitivo? ¿No estáis tocando ahora con Danno, con quien grabasteis el disco?

Ozo: No, ahora estamos tocando con Taco.

Dango: Y en la próxima gira será con Maco. [Risas] Ahora tenemos baterías de sesión. Si encontramos un batería duradero estará bien…

Ozo: Sí, si se da, se da, pero nos sentimos cómodos tal como estamos.

Para terminar, “Desert Cruiser” es uno de los himnos más icónicos del stoner. ¿Creéis que podéis acabar cansándoos de tocarla?

Ozo: Siempre y cuando el público realmente responda, es divertido tocarla.

Dango: Extrañamente, no creo que esa canción se haya vuelto aburrida aún.

Ozo: Si un día a nadie le importa cuando empecemos a tocarla y la gente está como “ah, pues vale”, entonces dejaremos de tocarla. Todo depende de cómo reaccione la gente.

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