A veces da la sensación de que hay ciertos géneros musicales que no se practican en nuestro país, como si fueran algo exótico que viene de muy lejos. Por supuesto, esto no se debe a que realmente no se haga música de todo tipo en cualquier lugar, sino a que no se le da la misma publicidad y lo que en un sitio puede copar las listas de ventas o al menos figurar entre los nombres más grandes de un festival, aquí puede formar un pequeño nicho que sólo aquellos curiosos que deciden indagar más allá de las listas de éxitos de Spotify conocen. Uno de esos casos en España es el de la psicodelia. No se puede decir que un género como este sea lo más puntero en otros países hoy en día, pero es cierto que tanto en Estados Unidos como en Australia sobre todo la escena resurgió de sus cenizas a modo de revival hace unos cuantos años y actualmente ya está más que consolidada, habiendo evolucionado hacia lo que hoy conocemos como neo-psicodelia. Pero la cosa no se ha quedado ahí. En los últimos años las ondas de este sonido tan amplio y sugestivo han traspasado sus propias fronteras y se han extendido (o más bien ha encontrado otras fuentes desde las que expandir su sonido) por territorios en los que antes no despuntaba, quizá debido a que tampoco se utilizaban las redes sociales y otros medios como se hace ahora. El caso es que en este mismo instante estamos viviendo un momento muy dulce en lo que a psicodelia nacional se refiere, y uno de los grupos abanderados del género no es otro que My Expansive Awareness, grupo zaragozano que ya tienen listo su segundo LP, “Going Nowhere”.

“Going Nowhere”: expandiendo sus horizontes

Sus influencias añejas y modernas, sus canciones cargadas de detalles sonoros, sus melodías pegadizas y armoniosas y sus juegos de voces han sido capaces de conquistar a cualquier oyente, incluso aunque no estuviese familiarizado con la psicodelia.

My Expansive Awareness son una banda que ha dado que hablar desde sus inicios. Sus influencias añejas y modernas, sus canciones cargadas de detalles sonoros, sus melodías pegadizas y armoniosas y sus juegos de voces han sido capaces de conquistar a cualquier oyente, incluso aunque no estuviese familiarizado con la psicodelia. Su debut homónimo vio la luz en enero de 2015, con una gira que les hizo tocar en diversas ciudades españolas así como en varios festivales, destacando entre ellos el Primavera Sound de Barcelona en 2016. Ahora, dos años después y tras la publicación de algún que otro single como aquel “Do You Wanna Be Rich?” que editaron en vinilo, nos llega su segundo álbum de estudio, retomando las riendas de su trabajo justo donde las dejó el primero.

A diferencia de su primer LP, el cual fue grabado en varios fines de semana, para esta ocasión el grupo estuvo tres semanas en el estudio durante ocho horas al día que dedicaban a la grabación del álbum, habiéndose instalado en el laboratorio de sonido del Ayuntamiento de Zaragoza. Es un disco más meditado y en cierto modo ambicioso, fruto de la experiencia adquirida por el grupo hasta ahora. Para las mezclas han vuelto a contar con el ya habitual Jorge Explosión en su estudio Circo Perrotti, del que cuentan que sabe dar un toque analógico muy artesanal a sus temas.

“Going Nowhere” es una evolución lógica que sin salirse de las bases del grupo y de las características que ya forman parte de su identidad intenta ir más allá y nos entrega una serie de canciones variadas entre sí y con personalidad propia.

El disco arranca con “Going Nowhere”. Jota, la nueva incorporación del grupo al bajo, es el encargado de dar el pistoletazo de salida a un tema que empieza reposado y que no tarda en entrar al estribillo y descargar toda su energía. Destaca un solo de guitarra muy extenso y lleno de capas de sonido y melodías que se entrecruzan, convirtiendo el tema en uno de los más grandes que el grupo ha compuesto hasta la fecha. No nos olvidamos de los estribillos pegadizos y los juegos de voces de José y Lucía, el elemento más reconocible del grupo. Basta escucharlo un par de veces para que se nos meta en la cabeza ese “going nowhere ‘till I find myself durante horas. Para “Heaven” el grupo muestra una faceta más melancólica, con un riff que se encarga de romper y reconducir el tema en diversas ocasiones y que recuerda sutilmente a los típicos cambios de ritmo de Tame Impala. Una de las mayores sorpresas nos la da “The Wheel”, tema que arranca con los teclados a contratiempo y un riff que en conjunto suena muy funky, pero manteniendo el carácter pop del grupo. La melodía de voz suena dulce y juguetona, hasta que el estribillo rompe completamente la estructura del tema y se vale de guitarrazos y psicodelia que se acercan a sonidos espaciales para sorprender al oyente y llevárselo por donde quieren.

Si algo destaca en este trabajo, es la variedad. “Never Got What You Wanted” tiene un carácter más oscuro con esa guitarra y ese teclado tan atmosféricos, mientras que “Life” tira más por la neo-psicodelia de grupos como Black Market Karma. La pieza en cuestión es un canto a la vida, al carpe diem, a disfrutar del momento porque la vida es un suspiro. Destaca la voz de Lucía una vez más, y ese giro por el final hacia un viaje cósmico, dando una vuelta de tuerca al tema con ese “enjoy while you can que nos deja rendidos. Las revoluciones aumentan más que nunca en “Talking”, un tema breve, veloz y agresivo que apenas llega a los tres minutos, contrastando con “We All Die”, el baladón del disco, terreno que aún no habían explorado tan ampliamente. Su comienzo con el teclado y el arpegio de guitarra recuerdan enormemente al rock de los setenta, a pesar de que los cambios de ritmo y los juegos de voces dan su toque personal y lo hacen perfectamente reconocible. Si “Life” era una celebración al estar vivos, “We All Die” es el lamento por tener que morir, la frustración por querer permanecer más tiempo y no poder, y su posterior aceptación (“before I leave I want to sing, I wanna touch the wind and dance with it).

Puede que no sea tan pegadizo como el debut y requiera de alguna escucha adicional para los temas más reposados, pero a pesar de ello el grupo se consolida como uno de los más interesantes en el panorama nacional y un referente muy a tener en cuenta en la escena psicodélica.

En la recta final nos entregan una instrumental con la que cierran la trilogía que comenzaron en su EP “Uroboros”, titulada esta vez “Bamboo Jr.”, siendo la más extensa de las tres, cargada de detalles, de momentos álgidos y de un riff sencillo pero efectivo que nos invita una vez más a un paseo por paisajes psicodélicos y cambiantes. Si hay algo meritorio en temas como este es el saber llevarnos a nosotros sin perderse ellos mismos. Todo suena lisérgico y evocador pero a la vez consiguen mantener el control, todo parece muy bien medido y cada instrumento se muestra esencial para el conjunto sin destacar sobre el resto. Y para acabar nos dejan con un tema ensoñador que lleva por título el nombre del propio grupo, “My Expansive Awareness”, en el que la psicodelia se mezcla con elementos country muy sutiles para dirigirnos a un éxtasis que junto a la letra (“I feel free every moment of my life, yes, I do) define perfectamente lo que es el grupo: una conciencia libre, expansiva, etérea, sin límites, positiva y esperanzadora.

Y es que en eso se puede resumir un trabajo como este; un grupo que no deja de crecer y de expandir un sonido que aquí suena más amplio y a la vez acogedor que nunca. “Going Nowhere” es una evolución lógica que sin salirse de las bases del grupo y de las características que ya forman parte de su identidad intenta ir más allá y nos entrega una serie de canciones variadas entre sí y con personalidad propia. Puede que no sea tan pegadizo como el debut y requiera de alguna escucha adicional para los temas más reposados, pero a pesar de ello el grupo se consolida como uno de los más interesantes en el panorama nacional y un referente muy a tener en cuenta en la escena psicodélica.

My Expansive Awareness – Going Nowhere

8.0

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La psicodelia ya no es cosa de tierras lejanas y My Expansive Awareness quieren dejar constancia de ello con “Going Nowhere”, un trabajo que continúa por la senda de su debut y va más allá con canciones que mantienen las bases de su sonido e incorporan nuevas influencias, consolidándose como todo un referente dentro de la escena nacional.

Up

  • No se encasillan e intentan ir más allá con temas como “The Wheel” o “Heaven”.
  • Los juegos de voces y las melodías pegadizas siguen siendo uno de sus puntos fuertes.
  • El cuidado y la cantidad de detalles sonoros que ocultan sus canciones.

Down

  • Menos directo que el anterior, puede requerir de más de una escucha para dejarse llevar por él.