Fotografía: paSiÓn eventos/management

El Teatro Carrión de Valladolid se presentó el pasado jueves como un lugar que ofrecía una más que preciosa puesta en escena pero cuyas butacas no tardaron en molestar, incordiar y entorpecer la euforia colectiva que hace acto de presencia en cualquier cita con León Benavente.

Porque pocas dudas podemos tener a estas alturas de que Abraham Boba, Eduardo Baos, Luis Rodríguez y César Verdú tienen uno de los mejores directos nacionales del momento. Así de fácil, así de claro. Y lo mejor de todo y lo que más me enamora de ellos es que su directo se sostiene tan sólo y únicamente con las canciones. No necesitan más attrezzo que una lona con la portada de su último álbum “2” situada detrás de ellos y sus instrumentos.

Lo suyo no es “subir a una noria” como nos canta Boba en “Gloria”; aquí no hay sitio para bajadas. Es un continuo crescendo para acabar en lo más alto y con las emociones a flor de piel, empezando por una triada con “Tipo D”, “California” y “La Ribera” que fue suficiente para conquistar a un público que, tal y como solicitó Abraham Boba, no se sentó un solo instante desde que esa base electrónica se empezara a introducir en los oídos de todos para no salir, por mucho que se intentara. Antes de conocer el resultado final de su último disco sorprendió a propios y extraños que se escogiera como carta de presentación, pero a día de hoy su contundencia en directo es apabullante.

Fotografía archivo: Marcial Guillén (EFE) / http://elpais.com/

Si bien es cierto que precisamente con este “2” han ganado en firmeza y rabia respecto a su debut homónimo, tras los coreados “¡Esto y esto se vende!” se sucederían algunas de las mejores piezas de su citada ópera prima, perfectamente acopladas con las del nuevo elepé y adquiriendo mayor fiereza que años atrás. Sin errar ni procrastinar el público también pudo disfrutar de una “Todos contra todos” que ‘jugaba en casa’ y la cual dio paso a “Estado provisional”, único momento en el que el bonito pero decadente Teatro Carrión pareció desconectar. Las pulsaciones seguían aumentando, pero ahora a un ritmo más lento, con el único fin de que cuando las enajenadas guitarras de “Gloria” comenzaron a rugir no hubo escapatoria alguna. Uno de los puntos álgidos de la velada donde, como viene siendo habitual, los “tengo el país que me merezco” acaban formando parte de todos nosotros.

Antes de finalizar sonarían “Celebración (Siempre Hacia Adelante)”, el tema más positivo de “2” que nos trae a la memoria a Sylvester Stallone motivando a todo el personal con eso de “nadie golpea más fuerte que la vida”, y la autobiográfica “Habitación 615”. Aquí volví a pensar lo mismo que la primera vez que les escuché interpretar este tema en directo: el riesgo es innegable, desde la duración hasta la dinámica spoken-word pasando por su introducción más atmosférica, pero funciona. ¡Vaya si funciona! En canciones como esta resulta francamente reconfortante observar la comunión entre los cuatro músicos del supergrupo León Benavente, y no supergrupo como concepto al proceder de diferentes bandas, sino porque son jodidamente buenos y lo demuestran en cada concierto que dan, donde las canciones crecen y crecen sin parar.

La cita estaba concluyendo. Los allí presentes lo sabían pero aún quedaba lo mejor, como suele decirse, para el final. Así, para recompensar la espera de los feligreses castellanos, Boba y cía se arrancaron durante el bis con una versión de “Han Caído los Dos” de Radio Futura para acto seguido dar paso a otras dos de las canciones más queridas por los fans: “Aún no ha salido el Sol” y su himno por antonomasia: “Ser Brigada”. Y poco más necesitamos decir mencionando esta última pieza, ¿verdad? León Benavente contaron hasta 3 y en ese momento nada les pudo detener. Y al público del Teatro Carrión tampoco, claro. Todos fuimos como soldados dentro de un mismo batallón a la conquista del castillo del Rey Ricardo. Como por arte de magia empezamos a bailar el fantasma de la Transición, pasamos de un estado relajado a otro de emergencia y fuimos las estrellas del nuevo Late Night Show. Al menos durante un rato. Y nada de lo que podamos contar aquí explicará mejor lo que se siente con las canciones de León Benavente que lo que narra Abraham Boba en “Habitación 615”:

¿Y qué queréis saber sobre las canciones?
Si están bien hechas no hacen falta explicaciones”.

Fotografía archivo: Javier Rosa (http://www.javierrosa.es/)
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