Sampha, actualmente conocido por el álbum que nos ocupa (también por sus colaboraciones con artistas de la talla de Kanye West, Frank Ocean o Solange) ha logrado, por así decirlo, una fama tardía. Si bien es cierto que parte de ese conocimiento que tiene cualquier pseudo-erudito de la música negra actual se debe al glorioso momento que ésta disfruta actualmente, cabe decir que Sampha lleva agitando los portales musicales ‘alternativos’ de Internet desde su debut en forma de EP allá por 2010 con “Sundanza”. Aun así, es con este Process que tanto tiempo hacía que esperábamos cuando todas las miradas se dirigen, con lupa, hacia el cantautor inglés.

En cierta medida, después de su todavía creciente trayectoria como productor, compositor y colaborador de otros artistas, este es el verdadero momento de Sampha; es ahora cuando debe sacar a relucir su propia artillería, olvidándose de las necesidades de otros autores que le han ayudado a granjearse tantos seguidores en los últimos años, después del citado “Sundanza” y “Dual”; un material que ha de permitirle brillar con luz propia.

Atmósferas evocadoras envueltas con letras brutalmente honestas son el ingrediente principal de Sampha para su primer y esperado álbum de estudio.

Luminosa y casi espacial entrada con Plastic 100 ºC, un hermosísimo tema evocador, tranquilo y tremendamente atmosférico que precisa ser escuchado detenidamente para así poder encontrar sus (sutiles e) innumerables detalles, que pasan desde las referencias a diferentes fenómenos de la naturaleza a la aportación, en forma de voz, de un Neil Armstrong acercándose al Sol sin mirarlo. La columna vertebral de tan celeste corte es la propia voz de Sampha, calmada y repleta de matices. Una de las cartas de presentación que teníamos de este “Process” era Blood On Me, otro tema tremendamente celeste pero que, en este caso, nos lleva a otro tipo de paisaje, mucho más terrorífico, donde la respiración del inglés incluso se entrecorta al explicarnos una sensación casi psicótica; una persecución que sucede en una fina línea entre lo etéreo y lo mundano.

Kora Sings es un puro experimento que remite a la etapa de Sampha con SBTRKT. A veces folkie y casi sonando al este de Europa, estamos hablando de un tema que incluso puede recordar a la primera Björk electrónica; a ratos tribal pero siempre desconcertante y aleatoria, aunque no por ello poco refrescante e innovadora. Típica canción que necesitas oír más de una vez para acabar de ubicarte, algo que no sucede con (No One Knows Me) Like The Piano, una pieza que entra a la primera desde las notas iniciales, aproximándose, segundo a segundo, a lo más profundo de tus sentimientos. Es imposible no emocionarse con uno de los temas más redondos del álbum, que Sampha dedica a su infancia y, sobre todo, a una madre que ya no está con él (“And you dropped out the sky, oh you arrived when I was three years old”). Puro sentimiento, desnudo y orgánico. La sencillez del tema enlaza con una irregular Take Me Inside que, en sus últimos segundos, pasa del desvestimiento provocado por el piano a la notable sofisticación a través de arreglos electrónicos que sirven para dar paso, de manera sistemática, a Reverse Faults”, la cual, sin ser tan explosivamente experimental como “Kora Sings”, sí se atreve a situarse en terrenos más robóticos y futuristas.

Es posible encontrar en la estructuración del álbum y en el progresivo abandono de los instrumentos para dar paso a ornamentos electrónicos una lucha entre ese pasado orgánico de temas como “(No One Knows Me) Like The Piano” y el futurismo caótico de “Kora Sings”.

ConUnderseguimos en esta especie de futuro distópico donde los ritmos musicales suenan siempre acompasados pero también peligrosos. Las imágenes de ciencia ficción (You’re eyes become the TV screens”) se entremezclan con las imposibles (I’m still swimming in those eyes”) en un tema que, de manera muy loable, consigue transportar a todo aquel que lo escucha a través de sus hipnotizantes texturas, que no decaen en ningún instante y no se hacen nada repetitivas. La pasable Timmy’s Prayer, primer corte que conocimos de este primer largo de Sampha hace ya ocho meses, desluce respecto a la rotundidad de sus beats entre las otras superficies más sugestivas que hemos escuchado previamente. Por suerte, Incomplete Kisses sube sorprendentemente el listón a partir de un R&B futurista brutalmente vibrante y a su vez suave, convirtiéndose, en la parte final del disco (donde normalmente las apuestas artísticas no sorprenden tanto como al principio), en uno de los mejores temas de “Process”, sin lugar a dudas.

En la final What Shouldn’t I Be? (recomendable escucharla con los ojos cerrados) descubres que todo el álbum ha sido un verdadero tour de force personal de Sampha, que aquí nos canta casi susurrando a través de la hermosa melodía de esta pieza para dejarnos sus consignas más íntimas y desgarradoras (“I should visit my brother, but I haven’t been there in months. I’ve lost connection, signal”) gracias a la fuerza lírica de sus composiciones, cerrando todo este recorrido musical de manera abrumadora.

A través de sus composiciones y de todo lo que habla en ellas, Sampha alcanza un estado de identificación próximo con el oyente; gracias a sus confesiones, a aquellas imágenes que han conseguido marcarle como artista pero sobre todo como persona.

Sampha, con este notabilísimo “Process”, más allá de que su calidad musical no da pie a muchos cuestionamientos, consigue plantear un debate que toma partido en los propios sonidos que van presentándose de manera ordenada durante el recorrido del álbum. Así pues, es posible encontrar en la estructuración del álbum y en el progresivo abandono de los instrumentos para dar paso a ornamentos electrónicos una lucha entre ese pasado (el de su infancia, el de su madre, el de su hermano…) orgánico de temas como “(No One Knows Me) Like The Piano” y el futurismo caótico de “Kora Sings”. Aun así, el autor inglés, a través de sus composiciones y de todo lo que habla en ellas, alcanza un estado de identificación próximo con el oyente; gracias a sus confesiones, a aquellas imágenes que han conseguido marcarle como artista pero sobre todo como persona, base sobre la cual construye todo el contenido emocional de este “Process”: un álbum que resume muy bien la tendencia moderna y a la vez clásica de la música urbana actual bajo ese prisma siempre personal de Sampha.

Sampha – Process

8.7 HOT RECORD

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El piano clásico se fusiona con los elementos más experimentales y electrónicos en el primer álbum de un Sampha que, después de colaborar con los artistas contemporáneos más reputados del momento, consigue desmarcarse y alejarse de todas sus contribuciones para regalarnos un pedacito de sí mismo, fantásticamente recogido en este “Process” el cual, a su vez, logra resumir el vívido momento actual de la música negra.

Up

  • Los riesgos electrónicos que toma dan una gama de colores mucho más evocadora a la gran mayoría de temas.
  • El poder de Sampha como autor principal de todas las composiciones, las cuales dialogan con nosotros de temas mundanos y universales.

Down

  • “Timmy’s Prayer” y el poco riesgo inicial de “Take Me Inside” que, pese a su buen hacer, bajan el nivel global.

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