Si de un tiempo a esta parte cada vez que lees un “hola” cantas hacia adentro un “y-adióooooos” con acentazo canario, la experiencia me dice que estás jodido: no vas a sacarte de la cabeza el (puto) estribillo de Solo Astra de aquí al año 2.074 aproximadamente.

El pelotazo de sonidos, colores y, en definitiva, de frescura disfrazada de psicodelia que han personificado Luis (voz, guitarra), Toni (guitarra, teclado, coros), Alejandro (bajista) y Dani (batería) ha invadido la escena nacional, en la que el cuarteto que hoy pasa por nuestra caverna se ha hecho un hueco inmediato y profundo.

A raíz de “Exofase” y su incorporación a las filas de Subterfuge Records charlamos con Luis Sansó sobre ello, su particular estilo y su futuro más inmediato.

Cuéntame qué es eso de la neoneopsicodelia que hacéis.

Lo que tiene este género es que los artistas se autoproducen. Kevin Parker o Mac DeMarco son gente que se pone a frikear en su casa con un estudio propio y sacan su sonido particular. Eso es lo que nosotros hemos querido hacer con Solo Astra, buscar esa esencia.

El sonido que habéis conseguido en “Exofase”, ¿es el que buscabais los cuatro? ¿Cuánto pesan en él las influencias de cada uno?

Lo guay es que todos hemos ido evolucionando juntos a la onda que estamos haciendo ahora. Aunque cada uno tiene sus particularidades (a nivel de influencias) hemos llegado a ese punto. A mí, siempre lo digo, me chiflan los boleros… [Risas] pero eso no tiene nada que ver con el sonido del disco. En general, estamos a tope escuchando los mismos grupos y cuando uno descubre una banda, por ejemplo, hay muy buen feedback por parte del resto, la verdad.

Mezclando “Exofase” acabamos con fiebre y dolor de cabeza.

¿Sabrías decirme cuáles son las ‘particularidades’ de los demás?

Alejandro, el bajista, está escuchando mucho jazz y es un friki de Charly García… [Risas]; Dani ahora está a tope con Drake, Kendrick Lamar y ese rollo rapero…

[Risas] Poco tiene que ver eso con vuestro estilo ‘tameimpalesco’.

La onda anterior sí podía recordar a Tame Impala pero en lo nuevo que va a venir nos desmarcamos un poquito de ahí. Hemos llamado a este nuevo género ‘modular pop’ (por las modulaciones que se producen en el sonido con los efectos que utilizamos, como el chorus). En lo que estamos haciendo ahora tenemos más influencia de grupos como Mild High Club o HOMESHAKE. Y Mac DeMarco siempre va a estar ahí para todo.

Y va a ser en inglés, ¿no?

Sí. Va a ser en inglés, pero no por decir “qué guay, vamos a cantar en inglés” sino por un tema de sonoridad, porque para ciertas estructuras vemos que es un idioma que cuaja más. Una misma melodía (que en inglés funciona) en castellano no sonaría como queremos que suene.

De hecho, cuando cantáis en castellano los efectos hacen que no suene a castellano castellano.

[Risas] Sí, ese es un poco el truco.

Aun así, vamos a intentar meter un par de temas en castellano en el próximo trabajo. Como tenemos mucha gente a la que le gusta eso de que seamos de los pocos grupos que hacen esta onda y cantan en castellano, de alguna manera nos gustaría dar un guiño ahí. Vamos a ver si lo conseguimos.

He leído que queréis que sea más conceptual. ¿En qué sentido?

Realmente el primer disco lo hicimos un poco a modo de experimentación, ¿no? Nos faltó un poco de unión entre los temas para nuestro gusto. Entonces lo que queremos en este disco es que haya un concepto más claro y tirar a tope con él.

Ahora, dejando los futuros trabajos y mirando hacia “Exofase”… Uno de vosotros dijo en otra entrevista que “hacer un disco es cuestión de expresarse”. ¿Qué era lo que queríais expresar? ¿Teníais algo premeditado u os metisteis al estudio un poco para ver qué salía?

Teníamos claro a lo que no queríamos sonar y mil y una ideas en la cabeza. Volvimos loco al productor y en la mezcla hicimos una locura para llegar al sonido especial que conseguimos al final.

En ese tema también hemos avanzado bastante. No somos aquí unos ingenieros pero hemos investigado mucho sobre sonido y ahora sabemos explicar a la hora de producir lo que queremos a nivel técnico en términos de compresión, ecualización, etc. porque en casa nos ponemos a experimentar. No es como al principio, que llegábamos al estudio, le poníamos al productor los grupos que nos gustaban y le decíamos: “mira, queremos que suene a esto” y él nos decía: “vale pero… ¿cómo lo hago?” [Risas].

Entonces sí que teníamos ideas pero fue en el estudio donde se fueron haciendo más nítidas. A nadie o a casi nadie le sale al 100% lo que tiene en la cabeza pero puede hasta ser bueno. Me acuerdo que el primer tema que mezclamos (“Cloro”) nos costó un montón. A raíz de ahí conseguimos una batería que nos gustó, seguimos un poco esa estela y ya fue todo más sencillo, pero puffff… Acabamos con fiebre y dolor de cabeza. Creo que los de Estudio Uno tienen un buen recuerdo, pero los volvimos un poco locos. Fue una experiencia después de todo.

Teníamos claro a lo que no queríamos sonar.

No se nota el dolor de cabeza [Risas], el disco te lleva él solo.

Es todo como un viaje, ¿no? Es un disco para escuchar con cascos y de noche, de noche siempre todo coge un mayor misterio y una mayor amplificación. Y si puede ser de madrugada, mejor. Nos empecinamos mucho en buscar los detalles y los planos de cada cosa, entonces con los cascos es la forma en que se nota que hay elementos que se van, que vuelven… a eso le dedicamos mucho, mucho tiempo.

Parece que las canciones están llenas de colores, igual que los vídeos. Háblame un poco de ellos.

Somos un poco nazis en el sentido de que nos gusta tenerlo todo controlado. Hay una productora de Barcelona, CANADA, que nos flipa; a esa gente sí seríamos capaces de decirle: “mira, haz lo que quieras, pero quitando eso, somos nosotros los que grabamos con ayuda de algún colega y también montamos los vídeos, ¿sabes? Siempre queremos tenerlo controlado. Y, además, como los recursos no son extensos, siempre tratamos de ser originales y hacer algo que pueda estar guay para suplir eso.

En el último que hicimos nos juntamos en el local de ensayo, pillamos un croma, nos grabó alguien y luego en mi casa pusimos a mi padre disfrazado de Papá Noel. Construimos una historia con eso. Queríamos hacer algo así con efecto VHS: cutrillo molón.

Ese último vídeo ya lo ha publicado Subterfuge en su canal. Cuéntame un poco cómo ha surgido trabajar con ellos.

David Manzaner, que es el nuevo chico que está trabajando en Subterfuge, nos comentó que quieren explorar nuevas zonas en el sello, coger grupos de otro corte, y que les molaba tener un grupo de esta onda porque en España está apareciendo la escena de la nueva psicodelia. Entonces nos comentaron eso, que querían contar con nosotros y con Mow, que es otro proyecto en el que estamos. Y por nosotros estupendo, tenemos ganas de esta nueva aventura. Además está guay porque se quieren meter en el tema y si se mete un sello como Subterfuge significa que se le va a dar más importancia a este movimiento.

Se está gestando algo.

Cuesta, pero cada vez se empiezan a ver más grupos de esta onda. Y en los festivales, mira, Alien Tango van a estar en el Primavera Sound, nosotros tocamos en el FIB el verano pasado con Baywaves, My Expansive Awareness también están por ahí… Empieza a haber visibilidad y la verdad es que mola un montón, significa que se están teniendo más en cuenta a las bandas nacionales de este género que yo creo que aportan un punto distinto a la música en España.

A ver si los festivales apuestan por el tema y se monta un rollo Fuzzville!!! de psicodelia.

En el Fuzzville!!! justamente tocaron unos amigos, Texxcoco, y nosotros vamos a tocar con ellos ahora en Las Palmas.

¡Entre vosotros y Los Vinagres lo estáis petando en Canarias!

[Risas] Somos muy colegas y se ve que aunque somos grupos distintos está resurgiendo una escena. Los grupos canarios si tienen ganas y fuerza tienen que irse a la Península para rodar y que la gente los escuche porque en Canarias está todo muy limitado. Hay muchos, muchos kilómetros de océano.

Compartir