En tiempos difíciles, en momentos de injusticia social, desigualdad y otras calamidades, es más necesario que nunca el arte como algo revolucionario, como protesta, como forma de señalar que las cosas no se están haciendo bien y que, de hecho, se hacen cada vez peor. No sólo para concienciar a la sociedad del momento, sino a las futuras generaciones, gracias al carácter eterno de cualquier obra. Sin embargo, el arte como escapismo es igualmente necesario en etapas así. No es cuestión de ignorar o hacer oídos sordos a la realidad, sino de tener un lugar en el que refugiarse cuando sentimos que no podemos más, que necesitamos parar a tomar un respiro. Por eso, en tiempos duros también es cuando se dan las obras más alegres, más lejanas a nuestro mundo y más positivas. Porque tener conciencia es necesario, sí, pero tener esperanza y seguir soñando también.

“Hang”: bienvenido al país de las maravillas

Foxygen es una realidad alternativa en la que no hay cabida para la oscuridad de nuestro mundo, y “Hang” (2017) es el rayo de luz más brillante que nos pueden arrojar.

Foxygen siempre han tenido muy claro que su trabajo para ellos es su lugar de escape, su refugio, y siempre lo han empleado como tal. Nunca han sido una banda especialmente sesuda, dejándose llevar y dando rienda suelta a todo lo que llevan dentro sin un orden ni un propósito claros, como si las canciones fueran fruto del fluir de su conciencia y se grabaran así, sin más complicaciones. Llevan demostrándolo desde que comenzaron en esto, y seguramente “…And Star Power” (2014) fue el disco en el que más claramente se pudo ver. Foxygen es una realidad alternativa en la que no hay cabida para la oscuridad de nuestro mundo, y “Hang” (2017) es el rayo de luz más brillante que nos pueden arrojar.

Así lo ha contado el propio Sam France, dejando claro que Foxygen tanto para él como para Rado siempre ha sido su refugio particular, y que en “Hang” han querido llevar esto al máximo y ofrecer un trabajo que también pueda servir como refugio para los demás ante la situación en la que el mundo se encuentra, especialmente en Estados Unidos, a donde ellos pertenecen. El dúo quería que al escuchar su nuevo disco la gente se sintiese como en Disneyland, y para ello se han servido de diferentes recursos. El primero de ellos y el más notorio, una orquesta de más de cuarenta músicos, acorde con la grandilocuencia y la megalomanía de un grupo como Foxygen. El segundo, la influencia de nuevos estilos que hasta ahora no habían sacado a relucir (o al menos no de manera tan explícita).

“Hang” suena como un musical de hace cuarenta años, como una mezcla entre ABBA, el rock de los cincuenta y sesenta y la música de cabaret de los años treinta, además del glam setentero presente desde sus comienzos. Para finalizar, el último recurso pero no menos importante lo forman los propios Foxygen. France y Rado son los encargados de cohesionar y dar coherencia a este cóctel tan dispar y por primera vez podemos decir que han conseguido crear un trabajo claro y unificado de principio a fin. Una obra en la que cada pieza conecta directamente con la anterior. Sin dejar atrás las idas de olla, los cambios de ritmo bruscos y la sensación de estar escuchando cuatro canciones en una sola sigue estando ahí, pero esta vez se puede percibir cierto orden dentro de su caos particular, más si lo comparamos con trabajos anteriores como el “…And Star Power” o el “Take The Kids Off Broadway”.

Fotografía: https://www.theguardian.com/

“Hang” suena como un musical de hace cuarenta años, como una mezcla entre ABBA, el rock de los cincuenta y sesenta y la música de cabaret de los años treinta, además del glam setentero presente desde sus comienzos.

Lo que encontramos esta vez es un trabajo directo con el que el grupo quiere conquistarnos desde el minuto uno, y no se me ocurre mejor manera posible que con un temazo como “Follow The Leader”, pieza de apertura del disco. Teclados, instrumentos de viento, puentes terriblemente pop y un ambiente glam marca de la casa, con cierto toque de épica y la figura de France deslumbrando como la estrella a la que le encanta jugar que es. Un solo tema basta para percibir la riqueza instrumental de una obra como esta, tan colorida sonoramente como en su portada. Pero la cosa acaba de empezar. Todavía no hemos terminado de maravillarnos y degustar una primera canción espléndida cuando ya empieza a resonar el piano de “Avalon”, el tema más ABBA del disco, con esos coros que recuerdan a “Waterloo” continuamente en el estribillo y con unas estrofas que no dejan de evocar escenas de películas como Cantando bajo la lluvia. La cantidad de instrumentos y de detalles que la orquesta ejecuta es indescriptible, más aún cuando las ganas de bailar que incitan temas como este nos impiden fijarnos minuciosamente en cada rincón.

Aquí lo que queremos es pasarlo bien, y no va a ser “Mrs. Adams” la que nos corte el rollo. Una canción que se disfraza de balada glam para acabar convirtiéndose en un tema lleno de fuerza (ojito al solo de guitarra a la mitad). Una de las mayores virtudes de Foxygen es su capacidad para crear una ópera rock en tan sólo tres minutos y este tema es una gran muestra de ello, con sus cambios constantes y su aire a Bowie y a Elton John.

France y Rado son los encargados de cohesionar y dar coherencia a este cóctel tan dispar y por primera vez podemos decir que han conseguido crear un trabajo claro y unificado de principio a fin. Una obra en la que cada pieza conecta directamente con la anterior.

La megalomanía y la épica se hacen más vigentes que nunca en “America”, la pieza más barroca del disco, con cambios constantes y momentos muy potentes y recargados, haciéndonos sentir como si estuviésemos contemplando un musical de Broadway incluso sin haber asistido a uno en toda nuestra vida. Los arreglos están tan cuidados que consiguen que el disco suene tremendamente orgánico, más que cualquier trabajo anterior de la banda, probablemente debido al predominio de instrumentos más tradicionales frente al uso de efectos electrónicos y sintetizadores con los que se habían atrevido en anteriores trabajos. Pasando el ecuador tenemos “On Lankershim”, otro tema de regusto pop con aires a los Queen más setenteros, enganchando directamente con “Upon A Hill”, una pieza muy breve que a su vez conecta con “Trauma”, teniendo una segunda mitad que se pasa casi sin que nos demos cuenta. Sam canta como un Nick Cave borracho de grandilocuencia, al límite entre la estrella y la parodia, consiguiendo sonar exagerados e impostados, pero tremendamente sinceros.

Así culminan en una “Rise Up” tan megalómana como las anteriores, contando con temas y frases tan universales como “everybody wants to change the world. Todo un canto al creer en uno mismo, a ponerse en pie y construir con nuestras propias manos el mundo en el que queremos vivir, concluyendo con un “You’ve been searching all your life for something ‘til you realized that what you seek was with you all the timeque resuelve el conflicto interior del personaje al que Sam canta, pudiendo ser cualquiera de nosotros. La parte instrumental final, como no podía ser de otra manera, presenta una épica que no hace sino que queramos volver a poner el disco y disfrutar otra vez de principio a fin.

Rado y Sam no parecen destinados a alcanzar la perfección pues su carácter fuerte e hiperactivo les hace imposible meditar sus ideas con mayor detenimiento. Pero ahí radica su magia.

“Hang” no es ni mucho menos un trabajo redondo ni alcanza las cotas de excelencia y atrevimiento de las que Foxygen han demostrado ser capaces otras veces; sin embargo, sí muestra a un grupo que sigue en plena forma a pesar de todas sus redencillas y las dificultades por las que pasan continuamente. El resultado final acaba quedándose a medio camino entre “We Are the 21st Ambassadors of Peace & Magic” y “…And Star Power”, con canciones de carácter pop barroco y con alma de hit como en el primer disco nombrado pero con la locura y el histrionismo del segundo. Rado y Sam no parecen destinados a alcanzar la perfección pues su carácter fuerte e hiperactivo les hace imposible meditar sus ideas con mayor detenimiento, lo que puede tirar a cierto público para atrás al plantarse ante un grupo que cada treinta segundos de canción pega un volantazo. Pero ahí radica su magia. Y ya sea en un musical de Broadway, en una orquesta o en un estadio de rock, nunca dejaremos de querer disfrutar de esa magia. Porque un mundo sin Foxygen sería un mundo muy aburrido.

Foxygen – Hang

7.9

Foxygen es uno de esos grupos con los que nunca tienes la certeza de que vayan a volver. Por suerte, siempre consiguen renacer de sus cenizas, esta vez con una orquesta detrás con la que dan rienda suelta a su histrionismo dejándonos un disco que nos transporta a un musical de Broadway, sin irse tan de madre como en otros trabajos pero manteniendo la locura y los elementos con los que nos encandilaron desde el principio.

  • Enérgico, divertido, histriónico, hortera, clásico, evocador, loco; en una palabra: Foxygen.
  • La instrumentación es sublime gracias a la orquesta. Un trabajo riquísimo y lleno de detalles, puro placer auditivo.
  • Mejor cohesionado que sus anteriores álbumes y con las ideas mucho más definidas, ni un solo segundo del disco sobra.

  • Demasiado corto, se pasa en un suspiro.
  • A los que lleguen de nuevas puede abrumarles un poco. Su disco más asequible sigue siendo “We Are the 21st Ambassadors of Peace & Magic”.

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