Tuve el placer de conocer a Noname tarde, bastante tarde. De hecho, fue a base de quedarme anonadado en un punto concreto del “Coloring Book” de Chance the Rapper (artista con el que nuestra protagonista es constantemente comparada), donde su voz se presentó como algo interesante a tener en cuenta: su fugaz momento en “Drown” me cautivó y consiguió traspasar algún sentimiento en mí gracias a la cálida dejadez de sus versos. Qué naif, ¿no?

Poco tiempo después, durante el fructíferamente urbano 2016, la joven rapera no tardó en aparecer con este Telefone debajo del brazo, su esperado debut en forma de mixtape que cristalizó a partir de diez canciones en las cuales Fatimah Warner (su verdadero nombre), según sus propias palabras, quiere dirigirse al oyente a partir de su música como si de una conversación telefónica se tratara: clara y directamente. Veamos, pues, si este “Telefone” da el tono o no.

Fotografía: http://billions.com/

Los sonidos calmados de “Telefone” dan paso a la valiente rapera y compositora que nos espera al otro lado de la línea

La relajada dejadez de su voz y su profundo compromiso social hacen de ella una artista, aunque no lo parezca debido a linealidad de sus intenciones rítmicas, particularmente poliédrica.

Una especie de sintonía de serie noventera distorsionada y cascada por el paso del tiempo es lo primero que escuchamos en Yesterday, corte que abre la mixtape y que suena bonito y agradable, casi a niñez. Hay algo realmente bello en el descuido de la voz de Noname, y algo entrañable en la manera en la que comparte estribillo con theMIND y Akenya; todo esto unido a la candente cadencia melancólica del conjunto conforma un espléndido paisaje que marca perfectamente el recorrido de lo que vamos a oír. Las vicisitudes entre aquello biográfico que mueve a la rapera desde un ataque de sinceridad socio-político hasta un ejemplo de virtuosismo sensual queda patente, respectivamente, en las irregulares Reality Checky Sunny Duet, temas peculiarmente diferentes pero que se rigen bajo un denominador común: lo agradecido que resulta para los sentidos dejar que Noname vaya entrando suavemente a través de tus oídos. Cabe decir que aquello que más logra salvar los (aunque desiguales, notables) muebles de estos dos temas es la sutil elegancia irónica de la de Chicago, que deja tras de sí, como que no quiere la cosa, versos que consiguen quedarse en tu cerebro debido a su fina ironía manchada de ese panorama sonoro realmente calmado que impera de manera constante (“My vagabonds is a lonely road, a celebrated haiku. Contemporary overzealous think I really like you”)… Sólo nos queda seguir dejándonos llevar.

Esa manera en la que Noname encapsula todas las texturas más chill anteriormente escuchadas en la magistral Diddy Bop” hace reflexionar al que escribe estas líneas sobre la dificultad de la ejecución de todo el conjunto. Es decir, conseguir crear una atmósfera y algo tan (aparentemente) continuo y que, a la vez, sea capaz de transportar al oyente a un espacio-tiempo donde todo, en apariencia, es más fácil. Por favor, ponte unos cascos y presta atención a lo que pasa a partir del segundo 36 de este corte…

Quizá esos toques de linealidad musical (también en su voz) pueden confundir al oyente casual que se acerque con intención de encontrar motivos radicalmente diferentes entre sí.

La dinámica humorística en los versos y los graves electrónicos que armonizaban fuertemente la anterior canción se acentúan en All I Need, otra vuelta de tuerca a los desvaríos del amor. Un tema repleto de detalles en forma de divertidos samples y formas sonoras que remiten a colores vivos; a algo saturado y adolescente y, por tanto, juguetón y arriesgado. Sobre la mitad de “Telefone” ya hemos visto las cartas que la MC quiere jugar, pero eso no implica aburrimiento. En estas cartas encontramos una facilidad pasmosa para crear un horizonte conmovedor, ajeno a todos los agresivos vientos que está tomando la música urbana, más en la línea de lo último de Solange mezclado con el ya mencionado Chance.

El bloque que conforman Freedom (Interlude)”, “Casket Pretty” y “Bye Bye Baby ayuda a comprender un tipo de temática más comprometida, tratando sin filtros temas espinosos y apuntando directamente a diferentes realidades que, no por evitar mirarlas, dejan de existir. La primera aúna en sí misma una amalgama de sentimientos, una verborrea de pensamientos que se cruzan y que intentan conformar una definición clara de lo que significa la libertad para la joven artista. En el intento, y por tanto en el camino, descubrimos junto a Noname que es mucho más interesante luchar por los efectos colaterales de esa freedom, que como irónicamente indica la rapera sólo puede ser entendida como un interludio, porque es insultantemente volátil (“I had a couple times on stage when I really felt free, and that’s something else” dice aquí una sampleada Nina Simone). Lejos de este sentimiento libertario nos encontramos, paradójicamente, “Casket Pretty”, un tema que juega con los contrasentidos para dibujarnos un panorama donde “ain’t no one safe in this happy city”. Quizá el mayor acierto del track es mezclar, sarcásticamente, el llanto de un bebé (que sirve como sample) y unos versos repletos de impotencia y desilusión, amparados bajo la armonía también infantil que cubre todo el recorrido de un tema que, de lo directo que es, duele. Algo más concreto, finalmente, nos encontramos en “Bye Bye Baby”, una alegoría acerca del aborto en la cual visitamos, a través de la narración de la rapera, los diferentes episodios de la maternidad… pero sin hijo.

Con la mixtape que tenemos entre manos esta joven consigue entablar un diálogo abierto y cercano con todo aquel que la quiera escuchar a base de auras sonoras tremendamente calmadas, nunca fuera de tono y completamente sincronizadas entre sí.

Magistral lección de versos inteligentes podemos encontrar en forma de paradigma enForever, una auténtica joyita de alegres ritmos repleta de momentos risibles (“I sold my name for seven bags of Skittles, on Sunny Set Boulevard, please tell me God is rainbow pretty”), los cuales no hacen más que sumar en esta breve mixtape que, sin embargo, no es precisamente poco profunda (menos es más). Un halo esperanzador observamos enShadow Man”, pieza con la que Noname decide cerrar, aunque rápidamente se vuelve fúnebre. Tres jóvenes raperos, entre ellos nuestra protagonista, se atreven a hablar de su réquiem entre las clásicas baterías que acompañan esta especie de rito fúnebre, el puñetazo final que, lejos de ser tan suave como parece, sirve para reclamar nuestra atención (aún tristemente requerida) en torno a los problemas raciales que no cesan alrededor de la comunidad negra norteamericana.

Noname no es la versión femenina de Chance the Rapper. Las experiencias vitales de cada uno son diferentes aunque en ambos olfateemos ese aroma añejo y soul. De hecho, ella es más que eso. Fatimah es una mujer que (por sí sola, sin imitar a nadie) mezcla en estos diez temas de “Telefone” la clase y la ironía necesarias como para llamar la atención del menos avispado. La relajada dejadez de su voz y su profundo compromiso social hacen de ella una artista, aunque no lo parezca debido a linealidad de sus intenciones rítmicas, particularmente poliédrica. Al menos en cuanto a temáticas se refiere. Con la mixtape que tenemos entre manos esta joven consigue entablar un diálogo abierto y cercano con todo aquel que la quiera escuchar a base de auras sonoras tremendamente calmadas, nunca fuera de tono y completamente sincronizadas entre sí. En definitiva, la ‘línea editorial’ de la artista parece marcada y resaltada, pero aun así merece la pena permanecer atento a la siguiente sorpresa que nos pueda dar. Si está tan bien trabajada como “Telefone”, y aunque no parece que vayan a llegarle ofertas multimillonarias, al menos unos pocos podremos continuar disfrutando de Noname.

Noname – Telefone

7.9

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La aún poco conocida Noname edita un “Telefone” el cual, aunque a primera vista resulte lineal y monótono, está repleto de detalles (especialmente líricos y en cuanto a temáticas por las que se decide) que llevan la escucha del mismo a otro nivel, disfrazando el artefacto con una fina ironía y dejes electrónicos tremendamente agradecidos.

Up

  • Temas como “Diddy Bop” o “Forever” y el optimismo que irradian esbozan esta pequeña joya.
  • La ironía que se percibe en todos los temas, ya sea desde su fundamento o desde lo explícito de algunos versos, da un toque de genial comicidad al conjunto.
  • Aunque parezca que siempre nos movemos por agradecidos sonidos calmados, en ocasiones pequeños escarceos electrónicos añaden otra capa cualitativa a la que merece la pena echarle un ojo.

Down

  • Quizá esos toques de linealidad musical (también visibles en la voz de Noname) pueden confundir al oyente casual que se acerque con intención de encontrar motivos radicalmente diferentes entre sí.
  • Que tenga que ser comparada con artistas más grandes como Chance the Rapper. ¿Acaso no hay un hueco para Noname?

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