Allá por los años 80, los Flaming Lips se aventuraban en el estudio de grabación con ganas de pasarlo bien y de comprobar lo que eran capaces de hacer inmersos en un mar de ácido y drogas de diseño. Las referencias entonces eran claras: “Jesus Shootin’ Heroin”, “Drug Machine In Heaven”… Sin embargo, Wayne Coyne, Steven Drozd y Michael Ivins, cabezas pensantes de este proyecto musical, han madurado. Desde hace unos años enfocan su música desde otra perspectiva; quieren lograr que su público sea capaz de sentir los efectos de estas sustancias a través de su sonido. Oczy Mlody nace, en cierto modo, con ese objetivo. Y el título no es más que la primera muestra. Surgido de un juego de palabras que Wayne encontró divertido al recordarle una droga futurista, parece que fue el chispazo que forjó toda la imaginería con la que cuenta esta placa.

Alguien que se adentre en la obra de los Flaming Lips por primera vez con este compacto tal vez encuentre en esta citada imaginería un patrón al que agarrarse para no perderse en un sonido lleno de texturas y matices que, en ocasiones, puede ser difícil de abarcar. La cosa es que hay una evolución lógica a lo largo de “Oczy Mlody”, el álbum número catorce de una banda en constante desarrollo y renovación. Wayne Coyne describe su sonido como un viaje lisérgico en el que coinciden Syd Barrett y A$AP Rocky, de lo que uno extrae que intentan fusionar lo añejo y lo contemporáneo en un disco en el cual se desdibujan y exploran los límites del rock para adaptar ritmos y estructuras del hip-hop.

Fotografía: J. Michelle Martin-Coyne

“Oczy Mlody”: un viaje lisérgico donde se desdibujan los límites del rock

Hay una evolución lógica a lo largo de “Oczy Mlody”, el álbum número catorce de una banda en constante desarrollo y renovación.

La apertura con la homónima Oczy Mlody es un buen ejemplo de lo que acabamos de mencionar, haciendo uso de sintetizadores lentos y ritmos fáciles de seguir con los que te introducen suavemente en el mundo psicodélico que se te viene encima. How??no es más que la sucesión lógica, la eclosión de la criatura que subyacía debajo de cada una de las capas de los teclados del track anterior. Es uno de los cortes más brillantes del largo: lento, de estribillo explosivo y con una letra que pone de manifiesto la nueva naturaleza de los Flaming Lips (“Kill your rock ‘n’ roll, motherfuckin’ hip-hop sound”) mientras nos dirigen a un mundo sentimental que ya es marca de la casa: decirlo todo sin decir nada (I tried to tell you but I don’t know how!!”¿Tiene sentido plantearse qué querían decir cuando llega un corte titulado There Should Be Unicorns? Esta vez el protagonismo se lo llevan las cajas de ritmos analógicos y la voz aguda de Coyne que luego será sustituida por la de Reggie Watts en una modulación robótica. Interesante contraste pero ejecutado de una forma en la que se pierde la esencia del rapero. En Sunrise (Eyes of the Young)”, por su parte, hay dulzura, mayor tempo, un piano suave y unas armonías vocales confeccionadas por Steven Drozd bastante bien ejecutadas.

A estas alturas uno se percata de que en “Oczy Mlody” se quiere recuperar lo que hicieron en “The Terror”: crear un marco sonoro común en el que cada tema hila hacia el siguiente con la mayor naturalidad posible. En aquel trabajo jugaban con la crudeza de lo industrial que no te permitía descansar un segundo; sin embargo, esta primera parte de “Oczy Mlody” se conjuga con tal tranquilidad que resulta peligroso porque el aburrimiento tiende a ser insoportable. La solución llega con Nigdy Nie (Never No), de lo mejor que podríamos encontrar aquí. Se trata de una pieza puramente instrumental, con unos sintetizadores crecientes que no temen estallar y darte una hostia que te deja ojiplático y con ganas de más, a lo que los Flaming Lips responden con una línea de bajo que añade potencia y divide “Nigdy Nie (Never No)” en dos partes, resultando aún más sorprendente.

Wayne Coyne describe su sonido como un viaje lisérgico en el que coinciden Syd Barrett y A$AP Rocky, un álbum en el que se desdibujan y exploran los límites del rock para adaptar ritmos y estructuras del hip-hop.

Tal vez aquí acabe la primera (y accesible) parte del álbum. Recordemos que hay algo de viaje psicotrópico en este LP; como con las drogas, es fácil empezar pero complicado salir. Lo que da comienzo con la misteriosa y tenue Galaxy I Sinkes un viaje tenso en el que te invade la ansiedad, la oscuridad empieza a rodearte y sólo quieres encontrar una salida. La guitarra que entra sobre la mitad en comunión con el cuerpo orquestal de filme de ciencia ficción ochentero hace que aumenten tus ganas de huir por el terror que comienza a atenazarte. One Night While Hunting For Faeries and Witches and Wizards To Killpone la banda sonora idónea: ritmos de persecución y sintes progresivos que borbotean y salen tímidamente de las profundidades para atraparte. Finalmente la luz acaba por entrar con Do Glowy, otro digno corte protagonizado por la modulación vocal y un mayor peso percusivo, convirtiéndose en lo más pegadizo del álbum.

Aunque resulta muy interesante el juego de la imaginería lisérgica con la música, esta parte del compacto no deja de ser densa, con momentos que ofrecen más bien poco y con unos Flaming Lips que se van demasiado por las ramas. Listening To The Frogs With Demon Eyeses la última parada de este duro fragmento de “Oczy Mlody” y la más representativa de lo que digo. Se trata de un track formado por tres secciones unidas a través de efectos ambientales que permiten diferenciar un tramo etéreo de sintetizadores, otro con un dulce punteo y cierto toque orquestal y un final algo sucio con ritmos que desembocan a la perfección en The Castle, el primer adelanto que tuvimos del álbum. Cuando escuchamos este corte inmediatamente echamos la vista atrás a aquel “Yoshimi Battles Pink Robots” pegajoso y puramente pop que aún hoy se alza como la mejor placa de los de Oklahoma. Cabía preguntarse al principio de este viaje si un tema ligero y lleno de luz como “The Castle” podía compartir espacio con “How??”. A pesar de todo, la configuración del elepé funciona y “The Castle” entra en el mejor momento. Los ánimos comienzan a recuperarse y se inicia un final que fluye a la perfección. 

Es difícil decir que en un disco tan bien cohesionado y construido de principio a fin sobra alguna canción, pero no hay duda de que el metraje es excesivo. Es curioso que todo lo que rodea “Oczy Mlody” merece la pena (el concepto, los sonidos, las voces, la imaginería del álbum…) y que, sin embargo, la suma de sus partes acaba por perjudicar al conjunto.

Almost Home (Blisko Domu)tiene un cambio llamativo en el que dejan paso a unos ritmos algo hip-hop sobre los que podría haber rapeado Wayne poniendo el mejor cierre posible a “Oczy Mlody”, pero será “We a Famly”, con una buena guitarra y un genial desarrollo explosivo, la que se encargue de finalizar este elepé. Aunque el vocal robótico de Wayne es interesante, la voz de Miley Cyrus desganada que tanto tarda en arrancar resulta algo superflua e innecesaria, acabando en una nota algo agridulce.

Tal vez ese sea el fallo más grave del álbum, los momentos en los que The Flaming Lips apuestan por sonidos con los que intentan expandirse pero que acaban por aportar simple densidad al compacto. Es difícil decir que en un disco tan bien cohesionado y construido de principio a fin sobra alguna canción, pero no hay duda de que el metraje es excesivo. Es curioso que todo lo que rodea “Oczy Mlody” merece la pena (el concepto, los sonidos, las voces, la imaginería del álbum…) y que, sin embargo, la suma de sus partes acaba por perjudicar al conjunto. Han mejorado la cohesión de los cortes en comparación con “The Terror”, pero les ha faltado saber ponerse barreras en este nuevo sonido. Porque sí, son muy divertidas las cajas de ritmos y los sintetizadores aterciopelados que protagonizan todo “Oczy Mlody”, pero en su justa medida. Quien no haya escuchado en la vida a los Flaming Lips tal vez encuentre algo de placer con este juego de rejuvenecimiento de su sonido introduciendo influencias más modernas, pero aquel que espere encontrar un nuevo hito en su carrera debe seguir esperando.

The Flaming Lips – Oczy Mlody

6.9

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En un nuevo viraje dentro de su sonido, los Flaming Lips deciden apostar por los sintetizadores más melosos y psicodélicos, desdibujando los límites del rock para introducir estructuras que en ocasiones te encandilan y en otros momentos te abofetean sin piedad. “Oczy Mlody” es, en definitiva, un viaje lisérgico al que es fácil acceder pero del que cuesta salir y digerir.

Up

  • Que reclamen unicornios de ojos morados y no de ojos verdes.
  • “How??” y “Nigdy Die (Never No)”, que fácilmente te dejan con la boca abierta en su primera escucha.
  • La cohesión del álbum de principio a fin.
  • El juego de sintetizadores, rupturas y cajas de ritmos.

Down

  • Nadie les ha dicho a los Flaming Lips cuándo había que cortar los temas.
  • El tramo medio del disco resulta demasiado denso.
  • La voz de Miley en “We a Famly”.

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