Algo está pasando en Canadá. Desde hace 6 años, un torbellino está asolando todo lo que se encuentra a su paso dejando su estela allá por donde pasa. Abel Tesfaye es el nombre de este carismático huracán que le ha dado el enésimo lavado de cara al R&B contemporáneo. Más conocido como The Weeknd, este artista se ha convertido en los últimos 3 años en uno de esos músicos con la fórmula secreta para el éxito. OVO Sound, XO… Sin duda, un auténtico referente para una ciudad que empieza a marcar el sonido de la música urbana contemporánea. Un artista que hace que las eternas comparaciones con Michael Jackson no suenen descabelladas del todo. Y ahora vuelve con “Starboy”.

A sus 26 años, The Weeknd se ha convertido en la cara más visible de la música canadiense, con el permiso de Drake. Después de captar su atención en 2011 con las tres mixtapes que publicó, y que Drake ayudó a recopilar bajo el título de “Trilogy”, medio panorama se fijó en él. Ese chico rebelde, que siempre hablaba de chicas, drogas y coches de alta gama, logró encandilar a público y crítica por igual gracias a una voz angelical que convertía en dulce hasta la frase más soez. Si con“Kiss Land” consiguió hacerse un hueco en el mercado estadounidense, fue con “Beauty Behind The Madness”, publicado en 2015, cuando se convirtió en un clásico y en el monstruo musical  que es en la actualidad.

Los coloridos excesos de The Weeknd en “Starboy”

En este disco no vamos a encontrar la típica oscuridad del músico canadiense. Más bien, “Starboy” nos traslada a coloridas fiestas privadas con supermodelos en los reservados más selectos de Toronto.

No obstante, lejos de repetir la fórmula de chico malo que le funcionó en el pasado, The Weeknd ha optado por romper con su imagen anterior para este nuevo “Starboy”. Parece que cambiar a Bella Hadid por Selena Gomez no le ha sentado muy bien al pobre. De hecho, en el videoclip de adelanto podemos ver cómo Abel destruye a su antiguo ‘yo’, además de todos sus premios y pertenencias. Toda una declaración de intenciones de lo que tenía planeado para su nuevo LP.  Así pues, en este disco no vamos a encontrar la típica oscuridad del músico canadiense. Más bien, “Starboy” nos traslada a coloridas fiestas privadas con supermodelos en los reservados más selectos de Toronto. No en balde, The Weeknd ha pasado del antro más cutre de Toronto al desfile de Victoria Secret en menos de 5 años.

Fotografía: http://ismorbo.com/

El LP tiene dos pilares fundamentales: el exceso de una rockstar y la influencia musical de los ochenta. A priori, un fórmula repetida por multitud de artistas pero que en “Starboy” funciona gracias a la sinceridad de Abel Tesfaye.

Y por ese motivo, se siente el mejor artista de todos y lo demuestra desde el primer tema. En “Starboy” nos encontramos a un The Weeknd que entierra al de los discos anteriores y empieza a sentar las bases de la evolución que vendrá en las próximas canciones. Este primer track es una oda al dinero, a los excesos y a la promiscuidad tan característica del canadiense. Aunque desde un punto de vista diferente a los álbumes anteriores: él es el mejor. Todo ello, cincelado por una increíble producción electrónica con tintes ochenteros made in Daft Punk. El dúo francés ha conseguido llevar este tema al siguiente nivel. No es “Get Lucky” ni tiene la fuerza de “Can’t Feel My Face”, pero en esta colaboración han conseguido hacer un éxito en toda regla. Además, los efectos de voz en el último estribillo son una auténtica delicia: “Every day a nigga try to test me, ah / Every day a nigga try to end me, ah”.

Conforme va avanzando el álbum, vamos viendo como The Weeknd se sumerge cada vez más en una espiral de promiscuidad, fiesta, oscuridad musical y una vida de excesos. El artista vive la vida de una rockstar y nos lo cuenta en canciones como “Party Monster”, junto a la genial Lana del Rey haciendo algunos coros y refuerzos en la voz, y en “False Alarm”.  El artista utiliza estos dos temas para introducir un pequeño matiz en su mensaje: es como es porque las chicas sólo se le acercan por interés. A su favor debo decir que se hace muy difícil escuchar estas primeras canciones de “Starboy” y no querer salir de fiesta al primer pub Erasmus que encontremos. Eso sí, a pesar de de la impecable producción y de la genial voz de The Weeknd, empezamos a vislumbrar esa evolución del sonido con respecto al álbum anterior y presenciamos el acercamiento de The Weeknd al mundo del pop. En estos primeros temas parece que el canadiense está más cerca del sonido Rolling Stones que del sonido OVO, algo que agradeceremos dentro de tres años cuando todos los artistas de R&B y pop empiecen a sonar como Abel en este álbum.

Más que un álbum de música, estamos ante un biopic de esos que se hacen densos pero que transmiten un mensaje para reflexionar.

Pero después de estos primeros tres cortes de introducción, me planteo si The Weeknd ha hecho un disco al que le sobra relleno o solamente ha ordenado mal el tracklist de las canciones. Para colmo, “Reminder” no ayuda a solucionar esta cuestión. Este tema es un R&B clásico en el que muestra su cara más salvaje y con más ego del disco, atreviéndose a lanzar ‘púas’ a Justin Bieber y a todo el fenómeno fan que se mueve alrededor de los cantantes de R&B blancos. Sobre una instrumental mucho menos electrónica, Abel marca diferencias con el resto de los cantantes y nos deja ver esos trucos con la voz que tanto nos gustan. Una lástima que esta canción esté metida con calzador y rompa la sintonía del álbum. Como habrás podido comprobar hasta ahora, el LP tiene dos pilares fundamentales: el exceso de una rockstar y la influencia musical de los ochenta. A priori, un fórmula repetida por multitud de artistas pero que en “Starboy” funciona gracias a la sinceridad de Abel Tesfaye. Más que un álbum de música, estamos ante un biopic de esos que se hacen densos pero que transmiten un mensaje para reflexionar. En este caso, el mensaje es que The Weeknd es una estrella pero también tiene su corazoncito y necesita confiar en la mujer que está a su lado, algo que empieza a dejar ver a partir de “Rockin’”. Uno de los temas en los que The Weeknd se encuentra más a gusto, moviendo los tonos de su voz como quiere sobre otro ritmo cercano al electro-dance y que alcanza el punto álgido a partir del puente hacia el primer estribillo.

Desde que empieza a sonar la instrumental de “Secrets” notamos cómo The Weeknd está empezando otra etapa de su vida, una en la que necesita confiar en la persona que tiene a su lado. Particularmente, este tema me saca totalmente del álbum y me da la sensación de que no aporta nada nuevo al conjunto ni musicalmente ni líricamente. Más bien me recuerda al sonido que podemos encontrar en “Waves” de Miguel o en el último trabajo de Majid Jordan.

Aunque este trabajo no se convertirá en un clásico, le ha servido para terminar de derribar las pocas puertas que le quedaban y para convertirse en la cara masculina más reconocida del R&B a nivel mundial.

La mayor sorpresa del álbum es Lana del Rey. Sus refuerzos en la voz de The Weeknd en “Party Monster” cobran mucha importancia a mitad del disco, ya que en “True Colors” nos confirman algo que ella insinuaba: el artista canadiense es un paranoico incapaz de confiar en las personas. Pero las aportaciones de Lana no terminan aquí, en “Stargirl Interlude” consigue algo que no logra The Weeknd en todo el disco: que termine una canción y nos quedemos con ganas de más. En este interludio la cantante da otra visión mucho más intimista de la falta de confianza del artista. Además de demostrarnos que, casi siempre, menos es más. El reverb del bajo mezclado con el delay y la guitarra con toques de blues es lo único que une esta canción con “Sidewalks”; y es una pena porque estamos ante los dos mejores tracks del trabajo.

La transición de estos dos cortes demuestra que el orden está mal elegido. A pesar de lo mucho que adoro a Kendrick Lamar, ese track está totalmente fuera del concepto del álbum, por lo que habría tenido mucho más sentido sacarlo como un inédito. Después de 30 minutos hablando sobre fiestas, la falta de confianza y la necesidad de encontrar el amor, The Weeknd se planta en esta canción para lanzar sus mejores barras mientras habla de sus orígenes. Además, aprovecha para soltar algún recado a su descubridor: Jeremy Rose. Si valoramos el tema en sí estamos ante un track a guardar en nuestra carpeta de favoritos. De hecho, la forma en la que entra The Weeknd al principio es una de las mejores de “Starboy”. Y de Kendrick Lamar hay muy poco que decir a estas alturas: otros tienen más fama pero él es el mejor MC de la actualidad y, me mojo, de la historia. Sólo con el guiño que hace a Paul McCartney y Michael Jackson ya tiene el cielo ganado. En definitiva, “Sidewalks” es como el niño superdotado de la escuela: mucho más brillante que los demás pero no termina de acoplarse al ambiente de la clase.

“Starboy” no es un LP perfecto. Nos encontramos ante un trabajo que combina momentos increíbles con otros menos acertados. Como Lars Von Trier en Anticristo, The Weeknd ha sido presa de sus propias expectativas.

¡A partir de aquí llega el verdadero Abel Tesfaye! Obviando los tintes machistas de “Six Feet Under”, nos encontramos a un Abel que muestra ese lado más sensible y empieza a vislumbrar el amor entre tanta inseguridad. En este momento sigue sin confiar en nadie, continúa buscando sexo ocasional pero empieza a sentirse cómodo con la presencia de una misma chica. En esta ocasión viene acompañado del mejor Future del álbum, ya que su colaboración en “All I Know” deja mucho que desear. Ambas canciones son las únicas con un sonido mucho más cercano al trap de Atlanta que tan de moda está en Estados Unidos. Si sigues escuchando el álbum llegados a este punto y no has desistido con tanto relleno, te recomendamos que saltes directamente al “Nothing Without You” porque los temas que hay entre medias no aportan prácticamente nada al concepto del disco. En realidad todo es relleno, excepto la instrumental de “Love To Lay”, el parecido a Michael Jackson en “A Lonely Night”, el estribillo de “Attention” y la  forzada relación de “Ordinary Life” con “Starboy”. Por suerte para todos, en “Nothing Without You” tenemos al The Weeknd más sincero de todos. Por fin vemos la imposibilidad de compaginar su faceta artística con una relación, sus miedos a sentirse vulnerable al confiar en alguien y su esperanza de conseguir una vida menos frívola. Lo mejor de esta canción es la preciosa instrumental que acompaña al artista canadiense y que se va apagando poco a poco hasta dejar su voz flotando sobre una simple guitarra para dar paso a “Die For You”: I don’t want this feeling / I can’t afford love.

Ahora es cuando llega el momento para el que nos habían preparado: The Weeknd se vuelve totalmente transparente con su público y se muestra tal y como es junto a Daft Punk. Sinceramente, la producción de este corte de despedida es casi perfecta, el toque electrónico eleva la canción a otro nivel y le da una atmósfera dulce. En “I Feel It Coming” encontramos justo lo que esperábamos al poner la primera canción. Aunque ha merecido la pena, una lástima que hayamos tenido que esperar hasta el final.

Starboy” no es un LP perfecto. Mientras que “Beauty Behind The Madness” era un álbum rompedor y que tenía una temática definida, aquí nos encontramos ante un trabajo que combina momentos increíbles con otros menos acertados. Como Lars Von Trier en Anticristo, The Weeknd ha sido presa de sus propias expectativas.

The Weeknd – Starboy

7.7

Aunque este “Starboy” no se convertirá en un clásico, ha servido a The Weeknd para terminar de derribar las pocas puertas que le quedaban y para convertirse en la cara masculina más reconocida del R&B a nivel mundial. Siempre nos quedará la duda de qué habría sido de este trabajo si hubiera tenido 11 cortes.

  • La técnica de The Weeknd adaptándose a cualquier tipo de ritmos.
  • Las producciones de Daft Punk y la modernización del sonido electrónico de los ochenta.
  • La valentía del artista por hacer un álbum completamente diferente a los anteriores a pesar de las críticas que pueda recibir.

  • Future, el rapero de Atlanta está desconocido en este disco.
  • La duración del álbum, ya que 18 tracks son innecesarios.
  • La repetición de típicos clichés cuando trata temas de amor.

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