Ni siquiera el primer disco en solitario de Jim James tenía mucho que ver con su carrera en My Morning Jacket. El estilo de “Regions of Light and Sounds of God” se alejaba del asequible rock de vieja escuela de su formación, y daba pábulo a sonidos más meditativos, que seguían acercándose a ese espíritu folk y de raíces del que hace gala la banda de Kentucky, pero con un sentimiento más íntimo, más pausado y tirando a la introspección. En su último trabajo, sin embargo, Jim James ha decidido poner sobre la mesa todas las cartas de sus influencias musicales, y eso hace que “Eternally Even” tenga más que ver con la psicodelia o el soul. James sale del granero de Louisville donde hacía sus grabaciones de voz para enfrentarse a un trabajo menos inmediato y directo, lleno de capas y texturas llamativas que dan intensidad no sólo a la melodía principal, sino también a la propia letra.

Fotografía: http://www.spin.com/

“Eternally Even”: la extraña fiesta de Jim James

James sale del granero de Louisville donde hacía sus grabaciones de voz para enfrentarse a un trabajo menos inmediato y directo, lleno de capas y texturas llamativas que dan intensidad no sólo a la melodía principal, sino también a la propia letra.

Hide in Plain Sight” abre de esta guisa, con una cálida línea de guitarra sobre la que se superponen estratos de sintetizadores, hasta que su voz se abre paso. Su forma de entonar es muy rítmica, y sincroniza sus modulaciones con los punteos de la guitarra, armonizándose con coros bien medidos que acompañan a una letra con un punto desmitificador (“Life goes on with or without you”). “Same Old Lie” sigue una línea de actuación continuista, de coros atmosféricos y una voz principal que corta con claridad con una entonación, de nuevo, más basada en el ritmo que en la musicalidad. Los arreglos de cuerda aparecen casi arañando la superficie de la base principal, y tienen un efecto bien medido. Sin desmerecer la producción de “Regions of Light”, son detalles como éste los que hacen notar el salto cualitativo de este trabajo. Aunque, a partir de los tres primeros minutos, el tema se pierde en sus circunloquios instrumentales, y aun cuando sirven para hacer transiciones interesantes, no terminan de venir a cuento cuando apenas estamos empezando con el disco. Pero para eso está “Here in Spirit”, que lleva mejor esa vis intimista y moderna, mezclando la potente base rítmica de gusto hiphopero con una melodía heredera del soul. La producción hace un excelente trabajo aquí, acercando el sonido setentero a una instrumentación y visión propias. Sin perderse en grandes alardes o estribillos espectaculares, ejecuta transiciones rítmicas y crescendos que parten de las capas inferiores de la banda y alzan a la voz principal y los coros. Además, al contrario que en “Same Old Lie”, esa coda con juegos de glitches no se extiende más de la cuenta y sabe estar en su sitio. Primer puntazo del álbum para el señor James, pues.

The World’s Smiling Now” se relaja un poco y se arrellana para brindarnos otro tema con dejes ambientales que le sientan pero que muy bien. Es un tema tranquilo, muy bien ejecutado, arreglado con inteligencia y que no se anda con tonterías, y no alarga su final más de lo que toca, sino que resulta muy relajante y agradable. En “We Ain’t Getting Any Younger Pt. 1”, sin embargo, James pone toda la carne en el asador con un tema instrumental de seis minutos y medio que no es difícil de escuchar, pero a un oyente menos avezado le puede echar un poco para atrás. A pesar de todo, estos juegos de sintetizadores no están nada mal: James sabe incluir variedad sin que los cortes parezcan artificiales, deja espacio a todos los instrumentos para llevar la pieza a algún sitio sin que ninguna de las partes se luzca en vano, y en general es bastante disfrutable. Curiosamente, en este experimento se aparta del estilo ambient del corte anterior (que podría incluirse perfectamente en este género si se le quitase la letra), y es, en fin, una pieza instrumental. “We Ain’t Getting Any Younger Pt. 2” sí tiene letra, una que habla sobre el paso del tiempo y la enormidad de todo aquello que no vamos a poder ver y comprender por entero. Hace unos juegos de coros maravillosos con ese “Peace ripped into pieces / We gotta put it back together again”, y como la base musical es literalmente la misma que la de la pieza anterior, todo parece encajar bastante bien. Es lógico pensar que podría haberlo integrado todo en una sola canción, o haber eliminado el instrumental, pero el final no resulta inmerecido sino que es coherente consigo mismo.

En su último trabajo, Jim James ha decidido poner sobre la mesa todas las cartas de sus influencias musicales, y eso hace que “Eternally Even” tenga más que ver con la psicodelia o el soul.

True Nature” abre con una guitarra aventurándose con escalas de blues, que se imbrica con unos sintetizadores chillones y enérgicos y arreglos de viento metal que, mira, molan, y se atreven con frases casi propias del jazz. No puedes decirle que no a eso. Tiene energía, una letra con referencias casi animales, transiciones bien medidas y sincretismo instrumental. A ver quién es el guapo que le dice que no con esto. Luego tenemos “In The Moment”, a la que parece que le da igual ser la penúltima pieza del disco, y deja entrever su familiaridad ambiental con elementos distintivos de la música de los setenta y del jazz fusión para seguir con ese rollo fiestero extraño que acompaña a la grave y cálida voz de James. A destacar el magistral trabajo del bajo en este tema. Pero todas las fiestas tienen que acabar, y el melancólico teclado de “Eternally Even” nos hace pensar muy claramente en ello. Eso, y James cantando sobre la vejez, o más bien sobre el final de la vida. Canta con serenidad, con paciencia y calma, y tiene frases absolutamente desgarradoras (“Sun’s out / Not a thought about the rain / No trace of tears or pain / I hope you’re having / A wonderful life”) y otras llenas de esperanza (“Walking in the shadows I / I see clearly I’m/Walking in the light”). Es fascinante cómo hemos llegado a esta conclusión mientras parecía que estábamos de fiesta, pero el caso es que estamos aquí. Quizás toda la historia haya ido siempre de esto.

Es innegable que Jim James se la ha jugado. Se la jugó la primera vez con “Regions of Light”, pero ahora, echando la vista atrás, el músico ha apostado no tanto por la experimentación como por la expresión de influencias que, quizás, no tenían cabida en My Morning Jacket. El resultado es un disco sólido, con una identidad muy definida pero que se enmarca en el terreno de lo razonable a la hora de ser escuchado. Su mensaje no está diluido o mal expresado, sino que se esfuerza por integrarlo en los diferentes estados de ánimo que transmiten sus temas, de una forma o de otra. Un álbum que no se deja prácticamente nada detrás. “Eternally Even” es un disco del que Jim James puede, sin lugar a dudas, sentirse orgulloso.

Jim James – Eternally Even

8.0

“Eternally Even” es un disco valiente, sorprendente dentro de la carrera de un Jim James que ya hizo una maniobra arriesgada en su disco anterior, pero que ahora resulta mucho más sólido y contundente. Su mensaje está bien expresado, su instrumentación muy bien aprovechada, y la producción es de matrícula. Un trabajo altamente recomendado.

  • Jim James trabaja con habilidad sus muchos recursos e influencias a su disposición, y la excelente producción juega un rol determinante a la hora de transmitir su intención.
  • La calidad de sus letras y cómo reflejan diferentes facetas de un mismo mensaje: el paso del tiempo y la relación con la propia vida.
  • El rollito de “We Ain’t Getting Any Younger” en sus dos partes funciona mejor de lo esperado.
  • Se tarda menos en hablar de los puntos débiles del disco que de los fuertes.

  • “Same Old Lie” es derivativa y su tramo final se pierde en sus propias bases, pero vamos, es la excepción.

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