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os ha costado englobar en una misma lista los álbumes de R&B de este año y, sobre todo, votar en cuanto a lo que nos aporta un género tan añejo, pero a la vez tan cambiante. “¿Esto es R&B? Pues a mí me suena a jazz”. “¿Pero esto no es pop para negros?”,”Tú me dirás por dónde escuchas funk aquí, porque si esto se parece a James Brown yo estoy sordo”. Por eso pensamos, queridos lectores de El Quinto Beatle, que esta vertiente de música afroamericana suena a todo y a nada, a experimentación, a fusión pero a la vez a homenaje. Homenaje a los 90, a las baladas soul que voces como Aretha Franklin o Diana Ross han interpretado sin siquiera pensar en la etiqueta; simplemente, música urbana que a día de hoy resulta accesible y necesaria para comprender la lucha de una población discriminada por el color de su piel. Desde los campos de algodón a los barrios marginales de una Nueva York cosmopolita, pasando por la Casa Blanca, por el hip-hop, su prima de sangre y, en definitiva, por el respeto y el reconocimiento a nivel global de una música tan pasional. Por ello os mostramos los álbumes que, para bien y para mal, han invocado al ayer; otros, en cambio, han contribuido a la apertura y al trato con la electrónica más sutil, consiguiendo de esta manera el sonido característico de este 2016. Puede que esta lista te cambie la vida, nuestra primera intención es que te sientas cautivado por la música urbana del hoy y, quién sabe, también del mañana.


 

15St. Paul & The Broken BonesSea of Noise

Si alejarse de la iglesia tiene como resultado publicar álbumes como “Sea of Noise”, os invitamos a todos a pecar como si no hubiese mañana. La banda liderada por Paul Janeway ha presentado hace unos meses su segundo trabajo de estudio. De una producción impecable, es un disco de soul sin demasiados prejuicios, hecho por blancos e influenciado por negros, mayormente. Los temas “Flow with It (You Got Me Feeling Like)” o “Midnight On The Earth” muestran la vertiente más ligera y alegre de la banda, pero es en “I’ll Be Your Woman” o “Is It Me” donde dejan claro que lo suyo es el soul y el góspel. No hay duda de que este nuevo trabajo de St. Paul & The Broken Bones merece un reconocimiento. La juventud de sus miembros y la madurez de las composiciones apuntan alto; mientras, ellos se acomodan en las primeras filas de la nueva escuela del soul.

14Xenia RubinosBlack Terry Cat

Tres años después de su debut, Xenia Rubinos auna crítica y vanguardia en “Black Terry Cat”, una producción más elegante, elaborada y un tanto irregular que no deja escapar, sin embargo, el encanto natural de la neoyorquina a la hora de jugar y experimentar con nuevas texturas y sonidos. En “Black Terry Cat” percibimos un adiós a la dicharachería musical de Rubinos, dando la bienvenida a un sonido más comedido y accesible para el público, aunque más oscuro y sobrio en cuanto a su temática de crítica racial y post-muerte, pero sin llegar a abandonar del todo su gracia al interpretar. En resumidas cuentas, Xenia Rubinos nos muestra una manera divertida y particular de entender la ideología americana, los prejuicios hacia la raza y los derechos que merece cada ciudadano, independientemente de la etnia o la procedencia. “Black Terry Cat” también hace un recorrido por la actualidad tabú (la sociedad de la autofoto y las redes sociales) y la superación humana a raíz de la pérdida (la muerte de su padre en 2015). El miedo que Xenia padecía por no contar nada profundo en su repertorio, tal y como ocurrió en “Magic Trix”, lo ha superado encontrando asuntos susceptibles de reflexión. Su cierre ilegible no firma un final redondo, pero sí particular y complejo, no apto para cualquier oyente. Será que por eso me sigue haciendo tanta gracia “Pan y Café”.

13ALA.NIYou & I

Otra de las sorpresas de este año ha sido el debut de ALA.NI, quien tras trabajar con artistas de la talla de Andrea Bocelli o Damon Albarn decició dar forma a sus propias metáforas. Ella misma cuenta que el disco ha sido un proceso de aceptación de su propia voz, y de hecho, en “You & I” consigue atraparnos con la sencillez de su sonido, en la que va abrazándonos lentamente y nos lleva de la mano a un viaje al pasado, retomando esos toques cálidos y vintage que desprendían sus referentes. Entre sus notas resuenan los ecos de Sinatra, Holliday o Garland, entremezclados en los medios tiempos de la londinense. ALA.NI cuenta una historia de amor mediante las estaciones del año, y es que a través de ellas veremos la evolución de un sentimiento que fluye como un río que va diluyendo recuerdos pero que siempre retorna a su punto inicial. Cabe destacar la importancia de la herencia caribeña de ALA.NI para comprender su trabajo, basado sobre todo en ese ciclo natural de la vida. En “You & I” hay referencias a un ‘locus amoenus’ que muy bien podría ser la casa de sus abuelos, cuyos recuerdos también parecen impregnar parte de las canciones. Destiladas como pequeñas figuras de sencillez, cándidas y envolventes. Sin duda ALA.NI es una artista que ha sabido sacar partido a su imaginario personal, de carácter prominentemente audiovisual, hecho que todavía enriquece más tanto sus letras como el acompañamiento visual de sus canciones.

12Alicia KeysHere

Alicia Keys mira a su alrededor y comprueba que vive inmersa en una sociedad sumida en la superficialidad. La portada de “Here”, en la que aparece sin maquillar, es ante todo una declaración de intenciones. En este nuevo trabajo la neoyorquina se muestra tal y como es y pone de manifiesto las historias que realmente le afectan y sobre las que quiere dejar testimonio, siendo Nueva York el eterno testigo silencioso de las historias que narra. Los relatos de amor lánguido que poblaban la anterior producción de Keys desaparecen en aras de historias de familias de la calle, de racismo, de superación, de aceptación personal en definitiva. Para entregar su mensaje cabalga sobre melodías que juegan con ritmos más intensos como en “The Gospel”, en contraposición a instantes de elegancia y delicadeza, como en “She Don’t Really Care_1 Luv”. Todo esto sirve para demostrar que Alicia Keys es una artista poliédrica con muchas facetas por explorar aún.

11Corinne Bailey RaeThe Heart Speaks in Whispers

Ya lo decía Coco Chanel: ‘menos es más’. Así la fue en un mundo en el que ser diseñador de moda no terminaba de estar bien visto, y menos como mujer. Pero triunfó. Corinne Bailey Rae ha querido aplicar esta sugerencia en su música. Lo hemos visto en “Been To The Moon”, su primer sencillo, y el avance que ha experimentado con respecto a su anterior álbum “The Sea” resulta colosal. Y es que su último trabajo no va a ser menos que elegante y justo, sin necesidad de ornamentar indebidamente su sonido. “The Heart Speaks In Whispers” recuerda la razón por la que la cantante empezó a componer: el amor. Un amor que, por desgracia, se consumó demasiado rápido. Suena a homenaje, más en concreto a un saxofonista de un club de jazz con quien empezó su andadura, y que ahora descansa en otro mundo. Nunca lo olvida, no lo ha hecho desde “Like A Star”, su debut, y no lo hará ahora. Combina ternura y osadía encima de bases que pueden ser recriminadas por su azucarada intención comercial, pero se aprecia más que nunca los sonidos de ambiente, porque a su voz de terciopelo le viene muy bien el lounge, el soul más puramente instrumental, y más que nunca la electrónica minimalista. Así lo podemos ver en temas como “Green Aphrodisiac” o “Night”, aunque la dulzura pop en temas como “Hey, I Won’t Break Your Heart” o “Caramel” hace que no nos parezca vulgar un acto que viene directamente del corazón. Y esta vez, tenemos razones para demostrarlo.

10Charles BradleyChanges

A pesar de su avanzada edad, “Changes” es el tercer álbum del norteamericano Charles Bradley. Un tipo que comenzó como imitador de James Brown y que ahora recorre el mundo con su propia música. La historia de Charles es digna de admirar, pues con la humildad por bandera ha trabajado sin cesar para estar donde está. El disco es un conjunto de canciones de soul clásico compuesto por el propio Bradley y la Menahan Street Band. La voz rota de Charles nos transporta a los Estados Unidos de los años 60 en temas como “God Bless America” o “Nobody but You”, y nos dejan ver una vertiente más creativa y cercana al funk con “Ain’t Gonna Give It Up”, “Ain’t It a Sin” o la canción que da nombre al disco, original de Black Sabbath. Un álbum a la altura de los grandes del soul con una producción de los tiempos actuales.

9NxWorriesYes Lawd!

Anderson .Paak y Knxwledge aunaron virtuosismos polarmente opuestos y formaron este año NxWorries, encomendados en la noble misión musical de rescatar lo que fue bueno ayer y convertirlo en lo mejor de hoy. A tal labor la denominaron “Yes Lawd!”, y es infalible como el primer flechazo amoroso. El antagonismo de carácter que separa a sus dos estelares integrantes lo contraen dos valores, reinantes en éste su estreno como pareja creativa: la educación eclesiástica y la nostalgia por un pasado que, más a menudo que menos, parece sonar siempre intrínsecamente encantador. Y no es por malmeter pero, de alguna forma más circunstancial y azarosa que competitiva, Knxwledge acaba achantando el torbellinismo de .Paak durante la mayor porción de los 49 minutos que extiende este “Yes Lawd!”. Sucede muy subyacentemente, es casi imperceptible, al estilo del productor, pero tremendamente obvio cuando se contempla el conjunto desde lejos. En su proyecto iniciático, NxWorries sobresalen como retahíla de sublimidad, densidad, audacia y carácter instrumental, con una contrapartida vocal que, de tan potente, se queda sólo a escasas décimas de conseguir también la matrícula de honor. Ojalá todos los álbumes que sigan a su debut sean como este.

8KINGWe Are KING

Nunca la espera mereció tanto la pena como en este 2016, cuando las hermanas Strother (colaboradoras en la producción de discos como el último de Corinne Bailey Rae) lanzan junto a Anita Bias su esperado debut. Y digo esperado porque desde hace cinco años figuras de la música como el fallecido Prince o Questlove valoraron más que positivamente su contribución al R&B. Y ahora nos damos cuenta de que, aunque “We Are KING” no sea una bomba de relojería en cuanto al campo de la innovación en el género, sí que gana puntos por lo evocador de sus sonidos noventeros. La instrumentación corre a cargo de teclados, sintetizadores y una almibarada ecualización vocal que dan el toque perfecto para conseguir la sensualidad de un trío con química en el estudio. Lo tratan todo, y a la vez nada. Es un álbum que refleja una vida de inquietudes, de obituarios y mensajes de aliento, de amor y desamor desinteresado en clave pop dreamy y R&B que rinde un pequeño homenaje a éxitos (que se quedaron en eso) de la mano de Brandy o Sade. “The Greatest”, guinda al subgenero quiet-storm, habla sobre el peso pesado del boxeo, también fallecido este año, Muhammad Ali. “In the Meantime” supone una búsqueda introspectiva de la felicidad, un claro mensaje sintetizado en la expresión ‘sal del paso’, y “Mister Chameleon” actúa impasible como modo de recriminar los cambios de opinión de un hombre usando la sinestesia como excusa. Por ello y mucho más, como su variedad temática y el conglomerado voz-fondo, KING son una banda imprescindible para los restos.

7Michael KiwanukaLove & Hate

Cuatro años tardó el londinense Michael Kiwanuka en publicar “Love & Hate”, su segundo trabajo tras aquella aclamada ópera prima “Home Again”. Este álbum le corona como punto de referencia del mundo del soul y renueva las esperanzas de un género que parecía estar de luto desde la muerte de Amy Winehouse. Guiado por Danger Mouse, encargado de discos de Adele o The Black Keys, la voz del británico se ha sabido rodear de una producción cuidada al milímetro, cosa que no le ha hecho perder la naturalidad de la que hemos podido disfrutar en los tres directos que ha ofrecido en nuestro país durante este 2016. Como muestra queda el “Cold Little Heart”, que podría considerarse el “Shine on You Crazy Diamond” del disco, o la también inmensa “Love & Hate”. Viaje emocional que nos transporta del soul melódico de “I’ll Never Love” a las notas funkys de “Black Man in a White World” o “One More Night”. Sin duda, uno de los álbumes más destacados del año que consagra a Michael Kiwanuka como figura internacional del soul.

6Laura MvulaThe Dreaming Room

Han sido años difíciles para Laura Mvula, marcados por un matrimonio fallido y problemas de ansiedad y depresión como consecuencia. Pero como bien dice el refranero contemporáneo, una vez has tocado fondo, sólo te toca subir. Su manera de crecer va encadenada directamente a su carrera musical, por ello decidió encerrarse en su ‘habitación para soñadores’ y sufrir para componer. Afortunadamente, el resultado de esta introspección espiritual le ha servido para elaborar un disco a la altura del género soul de esta nueva década, donde la influencia de la sobrecarga instrumental corre a cargo de la Orquesta Sinfónica de Londres, un nuevo compañero en el estudio, Troy Miller, y la colaboración estelar de Nile Rodgers en un primer adelanto tan inquietante y funky como es “Overcome”. “The Dreaming Room”, en resumidas cuentas, es un álbum impecablemente producido e interpretado, sincero, doliente, quizás dramático, pero también un recurso más que necesario para comprenderla. En este santuario que reúne lo mejor del soul orquestal y el R&B más oscuro y contemplativo podemos escuchar mensajes por y para el empoderamiento de la mujer, como ocurre en la juguetona “Phenomenal Woman”, o síntomas de debilidad en este proceso de desintoxicación como “Let Me Fall”, una pieza más onírica y coral.

5Frank OceanBlonde

La larga espera a la que nos tenía [email protected] Frank Ocean llegó a su fin de la manera más abrupta posible: a partir de no uno, sino dos álbumes. Cabe decir, eso sí, que “Endless” fue un experimento incomprendido y menor (aunque telita con el experimento), porque a la vuelta de la esquina el de Nueva Orleans nos sorprendía con un “Blonde” repletísimo de matices, mucho más apetecibles de desgranar a medida que pasa el tiempo. Y es que eso es precisamente lo que pide uno de los mayores aciertos musicales de este año: tiempo. Tiempo para relajarse y tumbarse a escucharlo, para perderse entre sus historias, para entender al personaje que hay detrás de ellas, y para pasear por el enorme abanico de paisajes que Frank nos regala en este viaje tan íntimo y valiente. Emocionante desde que empieza hasta que acaba.

4Anderson .PaakMalibu

Cómo se agradece un álbum tan colorido como éste. Anderson .Paak decide salirse por la tangente ofreciendo uno de los compactos más optimistas que podremos escuchar durante este 2016, incluso pasando en algún tramo por situaciones personales difíciles. De hecho, el sentimiento de que algo se está yendo es vital para entender el ejercicio de nostalgia que nos regala uno de los artistas más prometedores del momento. Si con casi veinte canciones es capaz de pasearse por el funk (aquí su mayor acierto), el soul o el R&B de una manera tan notable como lo hace en este idílico “Malibu”, nada más tenemos que disfrutar mientras esperamos su siguiente paso. Este largo, tan inquieto como el artista que nos lo ofrece, es tremendamente fresco y tiene la capacidad de transportarnos a un lugar tan pigmentado como el de su propia portada.

3BeyonceLemonade

El considerado por muchos como mejor álbum del año es, para nosotros, ‘uno’ de los que hay que tener en cuenta para entender este 2016 musical. Sin lugar a dudas, Beyoncé, sin llegar al nivel de su disco homónimo, nos sirve una “Lemonade” de agridulce sabor que gana con las escuchas. Lo más interesante del largo se presenta en aquellos cortes que nos sorprenden porque jamás habríamos pensado escucharlos en una voz como la de Beyoncé. De esta manera, los estilos tan poco convencionales que oímos en “Don’t Hurt Yourself” o “Daddy Lessons” acaban fundiéndose de extraordinaria manera con otros más convencionales (no por ello menores) como “Sorry” o “Formation”. Es en este comentado viaje feminista sobre la infidelidad que nos propone Beyoncé donde la artista saca a relucir algo mucho más interesante que el fondo que acaba apareciendo: un conjunto de temas que no han de entenderse en un contexto metafórico sino que, simplemente, se han de disfrutar.

2Blood OrangeFreetown Sound

Dev Hynes señaló que este es el álbum para los marginados por su raza, por su condición sexual o su procedencia; así que, en su papel como Blood Orange, quería hacer de “Freetown Sound” la voz de este sector de la sociedad a la vez que lo titulaba igual que la ciudad natal de su propio padre. Con esta carta de presentación, uno no puede más que esperar una retrospectiva de la propia vida de Hynes mientras se denuncia a una sociedad cruel que margina parte de la sociedad por ser ‘diferente’. Para ello, se vale de melodías sutiles que juegan con los sonidos más elegantes jamás entregados por Blood Orange, quien entre rupturas melódicas que dejan espacio para discursos que completan su mensaje, se desenvuelve a la perfección rodeado de sintetizadores, pianos, secciones de viento y acompañamiento vocal femenino que añade al álbum un toque especial.

1SolangeA Seat at the Table

Tras una carrera de bandazos musicales e intentos de actriz de segunda línea, Solange Knowles se encerraba en el estudio con la idea de crear algo trascendente que la definiera tal y como es. Sin duda, el esfuerzo no ha sido en vano, pues “A Seat at the Table” no sólo es uno de los más alabados discos de R&B del año, sino también la prueba irrefutable del renacimiento de una Solange que, a la edad de 30 años, ha emergido de sus cenizas para demostrarnos que puede ser mucho más que ‘la hermana de’. Sin maquillaje ni artificios, “A Seat at the Table” es un álbum cuya sutileza musical colisiona armoniosamente con la dureza lírica de una artista con muchas cosas que contar. Cosas que contar sobre su raza, como en “F.U.B.U.” O “Mad”; cosas que decir sobre sí misma, como en la maravillosa “Cranes in the Sky”; cosas que decir sobre el mundo que la rodea y, sobre todo, cosas que decir sobre cada uno de nosotros.