2016 ha sido un año clave para Anita Bias y las hermanas Paris y Amber Strother. No todos los grupos emergentes consiguen llegar a la nominación de unos premios de inmenso calado (y a la vez tan sorprendentemente caciquistas) como son los Grammy. Pues bien, parece que casi sin poner un esfuerzo gracias al carisma de sus voces y la fusión entre ellas han conseguido una candidatura en la categoría de álbum de música urbana contemporánea.

El resurgir del R&B nunca había sido tan irresistible

Todo comienza después de “The Story”, un EP que sorprendió a diversas eminencias de la música mundial. Ni más ni menos que el fallecido Prince, quien invitó al trío a formar parte de su gira en 2011 tras saber de su presencia y las comparaciones con Stevie Wonder no tardaron en salir a la palestra. Además, lo que iba a ser un apoyo vía Twitter por parte de Questlove y Erykah Badu se convertiría en una revelación de masas en la comunidad, familiarizándolas con girlbands como Destiny’s Child. Aunque, seamos sinceros, ni KING son tan facilonas de estribillo ni las Destiny’s lo suficientemente étnicas para plasmarlo en su música.

Fotografía: http://www.laweekly.com/

“We Are KING” no sólo es una declaración de intenciones a primera vista, mandatarias de su propio destino y confección sin intermediarios, sino una experiencia auditiva tan magnética como el aspecto visual.

Las afincadas en Los Ángeles han necesitado cinco años (dicho así parece una eternidad) para perfeccionar lo que es la primera muestra en largo de su carrera musical. We Are KING no sólo es una declaración de intenciones a primera vista, mandatarias de su propio destino y confección sin intermediarios, sino una experiencia auditiva tan magnética como el aspecto visual, bastándose con videoclips de simulación arcade e ilustraciones preciosistas. El proyecto producido por Paris e interpretado vocalmente por Anita y Amber refleja una vida de inquietudes, de obituarios y mensajes de aliento, de amor y desamor desinteresado en clave pop dreamy y R&B que rinde un pequeño homenaje a éxitos (que se quedaron en eso) de la mano de Brandy o Sade.

The Right One es la primera muestra de esta obra, una oda a la libertad, a no estar aprisionada bajo las reglas de los demás. No es una canción romántica. Primera bala cargada de oníricos sonidos R&B. Las voces de Anita y Amber casan en una melosa y susurrante línea melódica. Por otro lado, la instrumentación suena íntima pero envolvente, con sonidos muy cuidados y armónicos. Y hablando de dedicatorias, The Greatest es un claro homenaje al recién fallecido deportista Muhammad Ali (“Muhammad Ali, oh / The greatest great / Your champion heavyweight / Who wants a run with the number one?”). En ella ponen de relieve todas sus proezas y acercan al oyente un mensaje de superación, en el que aunque no seas deportista y luches por un sueño, por el mero hecho de seguir adelante eres un campeón. Su mensaje de confianza se adereza con una producción más sensual, jugando con los vocoders y la ecualización vocal. Su resultado, de lo más irresistible, se acerca a una categoría más accesible a la escucha fácil y asegura más un pequeño baile de caderas.

El proyecto producido por Paris e interpretado vocalmente por Anita y Amber refleja una vida de inquietudes, de obituarios y mensajes de aliento, de amor y desamor desinteresado en clave pop dreamy y R&B que rinde un pequeño homenaje a éxitos (que se quedaron en eso) de la mano de Brandy o Sade.

Mucho más étnica que las anteriores, el trío nos da una lección de turismo y destinos a los que les gustaría cruzar. Sin perder la fórmula embelesante en materia vocal, Red Eye se deja caer por rincones sincopados y estribillos semitonales que nos recuerdan, como pronto, al R&B noventero por donde pasaron Sade o Janet Jackson entre otras. De otro tipo de viajes se hablan en “We Are KING”: a los orígenes. Así lo relatan en “Native Land”, una historia sobre su procedencia y sus ancestros, sobre una cultura de la que han bebido.

A partir del EP cinco años atrás, el trío ha realizado una remasterización de cada una de las canciones. Cada uno de los cortes ha sido modificado añadiendo una breve extensión cuya función es parecida al interludio (para ponerlas en contexto), resultando igual de oníricas que el repertorio en sí. Supernatural habla al amor en todas sus facetas; tanto es así que ni siquiera trata de abordarlo de manera romántica aunque lo parezca, sino pasional (“There’s magic in everything you do, supernatural / I’m in love with everything ‘bout you, oh I wanna stay here”). El primer trabajo, el amor fraternal (…), todos los que puedas imaginar en un formato un poco más extenso y bajo la vertiente musical más espiritual, donde el trío nos deleita al completo con una actuación vocal magnética y compacta. Hey (tan atractivo que fue sampleado por los productores de Kendrick Lamar para “Chapter Six”) habla explícitamente del amor puro por primera vez, comparando la figura de su amante con la luz de una estrella que viene y va. Y por último, la que da título al EP, The Story, con diferencia la más idílica de todas, debido a su origen trascendental, de encuentro entre cuerpo y alma (“Gonna master the art of following my heart / And I won’t worry what tomorrow may bring”). Una canción que podría dar a entender el porqué de su origen como artistas que recogieron, cinco años antes, como introducción a su carrera musical.

“We are KING” funciona como debut potente y con mucho flow. Además de la apología al género añejo y no al que en la actualidad está viviendo una constante reconstrucción, combina cohesión, vanguardia y buenos singles.

Con In the Meantime, el mid-tempo y su inteligente uso del beatbox marca esta interesante aportación a la música urbana más tropical. Se podría entender por una canción de amor como, también, una ruptura (“Light on the window says we should get going / One more dance and we’ll be on our way”). No obstante, no se simplifica a un hecho negativo, sino a la búsqueda introspectiva de la felicidad, un claro mensaje sintetizado en la expresión ‘sal del paso’. Una manera de focalizar esa libertad que ansía el trío, sin necesidad de preocuparse por lo que queda atrás. No obstante, el sentimiento de remordimiento sigue en ellas con Carry On”, una bonita declaración a modo de vaivén. Por otro lado, otros temas hablan de involucrarse en otro tipo de aprecio, como ocurre en Love Song, una fiel continuidad al sonido R&B que homenajea los noventa, con sus claros dejes y ecos vocales y una puesta en escena soñadora, en este caso hablando sobre dar la mano por una persona.

Si hay una pista en el disco lo suficientemente enigmática y perfecta en calidad lírica, esa es Mister Chameleon. El trío juega con la sinestesia para describir el cambio de parecer de un hombre que no sabe (ni querrá saber) lo que quiere con su vida. La experiencia visual que proponen se basa en juego de colores y tonos absolutamente contradictorios, cada uno de ellos dentro de una categoría, frío o calor (“Should have guessed he’d fade to indigo / Although he was peachy not too long ago / By tomorrow he’ll be white as snow”). Nunca la duda se había representado de mejor manera que esta. Y para ir finalizando, la incursión más clara en el pop urbano estilo Beyoncé la encontramos en Oh, Please!, que propone un curioso y divertido cambio de roles al final de la canción, citado con merecido orgullo por la productora del disco, Paris.

Aunque el proyecto final no nos sugiere un nuevo estilo de ver la música urbana, no podemos negar que “We are KING” funciona como debut potente y con mucho flow: en primer lugar, por la apología al género añejo, no al que en la actualidad está viviendo una constante reconstrucción. Y en segundo lugar, por el cariño que sus miembros ofrecen para que en una primera escucha podamos disfrutar de su talento sin caer en el hastío. Combina cohesión, vanguardia y buenos singles en un disco que, a mi modo de entender, sí que se merece el Grammy.

KING – We Are KING

8.2

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Han tardado cinco años en confeccionar su debut de consolidación, pero la espera ha merecido la pena. Después de escuchar “We Are KING”, el trío puede sentirse orgulloso de haber concebido uno de los álbumes más bellos del 2016 con sus sonidos evocadores y una ornamentación sintética (y a veces orquestal) que en numerosas ocasiones resulta impecable.

Up

  • Las versiones extendidas de su EP “The Story” mejoran incuestionablemente con maravillosas extensiones instrumentales, cargadas de ilusionismo ambiental R&B.
  • Es un disco inteligentemente confeccionado, donde realizan una exploración por sus raíces, hablan del amor en todas las facetas… y homenajean a Ali. ¿Qué más se puede pedir?
  • Juntan lo mejor del R&B de los 90 con el sonido lounge a base de ecualizadores, ritmos sincopados y melodías al sintetizador que resultan una delicia para el oyente.
  • Aunque denso, es un disco de sonidos evocadores fáciles de escuchar e impecablemente producido por Paris Strother.

Down

  • Puede resultar un tanto repetitivo en su estructura.
  • Es un disco exquisitamente dedicado al amante del género R&B.

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