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n El Quinto Beatle hilamos fino, finísimo. Tanto que hemos decidido separar escrupulosamente la lista de los mejores discos de rock del año del top de discos de garage. Una frivolité, pensarán muchos, ¿no es acaso el garage algo más pequeño y enmarcado dentro del rock? ¿Y qué es el rock? ¿Nirvana, Radiohead, Joy Division, Led Zeppelin, todos ellos a la vez? Al final la mejor manera de justificar por qué separamos el rock en general del garage es la siguiente: porque nos da la gana. Así es amigos, esta es mi lista y me la ***** cuando quiero. Pero más allá de que a unos cuantos en esta casa nos apasione el género, debemos reconocer que hemos vivido un año (y ya van unos cuantos) especialmente dulce para el garage. Con esta nueva ola perfectamente asentada, los discos de guitarras rasgadas con frenesí nos llegan desde una clave más punkarra, psicodélica, clásica o pop confirmando al garage más que como género musical como una forma de hacer música a la que le quedan bien todos los apellidos y condimentos que queramos añadirle. Enseguida lo vamos a comprobar. Si te gustan los pogos, la cerveza por los aires, saltar y el wild rock and roll te recomendamos que te enchufes bien fuerte estos diez discos de garage (con su correspondiente lista) para despedir el año, o iniciar el que vendrá como una moto. ¡No dejen de rascar bien fuerte esas guitarras!


 

10GØGGSGØGGS

Qué pesaditos os ponéis con Ty Segall… Si “Emotional Mugger” os había parecido poco, recordaréis que el californiano debutó el pasado julio con su enésima banda. Puede resultar cansino seguir la trayectoria de todas las bandas y proyectos alternativos de Ty, pero si lo que ofrece son discos tan disfrutables como este, yo no tengo problemas en pasarme la vida rebuscando entre su discografía. En esta ocasión se ha unido con Charles Moothart, su más que habitual compañero de fechorías (atentos al disco de “CFM”, otro petardazo garajero que finalmente se ha quedado a las puertas de entrar en esta lista) y Chris Shaw (líder de Ex-Cult, quienes también han sacado un buen disco dentro del género este año). En cualquier caso, sabemos que ha sido el rubio quien, una vez más, se lo ha guisado y se lo ha comido prácticamente todo, reservando, eso sí, el buen hacer de Shaw para el apartado vocal del disco. Una decisión que si bien ha podido desencajar a algunos fans de Segall puede servir para que no nos saturemos de tanto escuchar su voz y, de paso, ayudará a muchos a descubrir al grupo del propio Shaw. ¿A qué suenan GØGGS? A un garage crudísimo y musculoso que tira hacia el proto-punk ejecutado con toda la mala uva del hardcore ochentero en que tanto se miran los Ex-Cult. Una nueva apuesta de la que Ty Segall sale vencedor.

9Los NastysNoche de Fantasmas con Los Nastys

El debut en largo de los Nastys se puede resumir en dos palabras: más y mejor. Todas las virtudes del cuarteto se ven aumentadas en su primer LP, lleno de garage psicodélico sucio y con melodías pop de bajísima fidelidad, como las que se cuelan en “Never Digas Never”, “No Hay Amor En Las Calles” o el tremendo himno callejero en el que se ha convertido “Baby”. Rock ‘n’ roll tóxico, algo de surf, litros de distorsión y gamberrismo en las letras son los ingredientes básicos de este “Noche de Fantasmas…”. Que no, que no, que no, que no me digas que este disco te va a aburrir, porque tendré que decirte que hay malas noticias para ti, amigo: o pasas de los 80 años, o pasas del rock que se hace en las calles de Madrid. O las dos a la vez. Y es que este disco es contundente, directo y revelador, como un chupito de tequila a las cuatro de la madrugada.

8CosmonautsA-OK!

Uno de los pilares del garage es el deseo de mantenerse joven, porque si bien los años nos pesan a todos, la juventud al final es algo más interior que exterior y precisamente pocas cosas hay más juveniles que celebrar la fugacidad de la vida y disfrutar sin pretensiones. Eso es lo que hacen Cosmonauts en “A-OK!”, un disco fresco en el que la psicodelia y el garage americanos se entremezclan con el pop británico, regalándonos canciones muy melódicas que a veces coquetean con el dream pop y el shoegaze de manera muy tímida. Acordes brillantes, melodías pegadizas, estribillos memorables y juegos de voces que harán que vuelvas a él más de una vez, aunque sea por hits tan tremendos como “Doom Generation”, “Good Lucky Blessing” o la propia “A-OK!”. El aire californiano se contagia y nosotros no podemos hacer nada más que dejarnos llevar y celebrarlo.

7Night BeatsWho Sold My Generation

Encontrarse discos que reviven lo mejor del rock de los sesenta puede hacerse tedioso a veces, sobre todo si buscas sonidos a los que tus oídos no estén acostumbrados. Otras, en cambio, es terriblemente placentero. Y es que ante canciones llenas de riffs, melodías dulces de las que se pegan a la primera y sonidos evocadores cargados de guitarras llenas de reverb y psicodelia lo-fi, ni el oído más exigente es capaz de resistirse. Arranca “Who Sold My Generation”, cuarto trabajo de Night Beats, y caemos rendidos ante el groove, el toque de misticismo, de Western y de temazos como “Power Child”, “No Cops” y la enorme “Sunday Mourning”. Si ya contabais con grupos como The Roaring 420s o Dead Ghosts en vuestro repertorio, Night Beats pueden conformar otro gran añadido para vuestra biblioteca. Y si sois más de Jimi Hendrix, The Doors y los clásicos, tampoco desencajarán.

6Futuro TerrorSu nombre real es otro

El power trio alicantino ya demostraba tener un buen manejo de sus referencias en su debut homónimo, pero con este “Su nombre real es otro” Futuro Terror han adquirido un control total sobre ellas. En este segundo disco de estudio tenemos a una banda con mucho más bagaje, que ha afianzado todo lo aprendido y ha desarrollado un estilo sonoro muy definido. Siguen teniendo su cimiento en la música punk-rock de los años 70 y 80, ya sea española o foránea, pero aquí han integrado con mucha habilidad elementos más propios del pop o el indie, que no sólo le dan un aire más fresco sino que resulta más variado y accesible para nuevos públicos. Temas como “Futuro Terror”, “Salir de aquí” o “Burguesía Records” son marca de la casa de unos Futuro Terror que, con un poco de suerte, darán aún más que hablar en años venideros.

5Allah-LasCalico Review

Allah-Las son el verano, concretamente el verano a punto de acabar. Esa misma nostalgia es la que transmite “Calico Review”, publicado en la última semana del verano de 2016. Algunos detractores señalan que los angelinos son demasiado dependientes de la nostalgia sesentera que evocan, que lo suyo es un mero revival para oídos conformistas. En algún punto de la historia he debido medio convencerme de ello y, por eso, desde su debut he acudido a cada nueva cita discográfica con miedo a que esa dependencia acabara por explotarles en la cara, reventara su burbuja y les aparcara en el cementerio de bandas-que-ya-no-molan. “Calico Review” ha llegado a nuestros oídos como un auténtico bofetón que nos presenta a una banda que juega con los mismos ingredientes que en su debut pero que se sabe más madura y se atreve a tomar las riendas de su sonido sin necesidad de contratar a un productor externo. Como resultado tenemos a unos Allah-Las que se muestran muy enteros, seguros del rumbo que han de tomar y que pivotan con gracia entre sus referentes mientras fabrican su propia leyenda.

4Ty SegallEmotional Mugger

¿Qué vamos a deciros del californiano? Si habéis leído un poco alguna de nuestras reseñas de garage y psicodelia, habréis comprobado que el muchacho es una debilidad de algunos de los miembros de la tropa EQB. Podría parecer entonces que Ty se ha colado entre los cincuenta mejores por decreto-ley; pero no, resulta que el rubio lo ha vuelto a hacer. Tras juguetear con el folk en “Sleeper”, acercarse a un público menos underground con “Manipulator” o redoblar la apuesta heavy-psych con “Fuzz”, no era fácil adivinar por dónde iba a salirnos la criatura esta vez. Como siempre, Segall se ha colocado al margen de cualquier expectativa y tendencia comercial del mercado (incluso el independiente) para seguir evolucionando. No se trata de una transformación por completo; Segall siempre mira entre las esquinas de su gama de sonidos en busca de un hueco por el que expandirse, pero en esta ocasión parece haber encontrado una salida bastante sórdida y estrecha. En “Emotional Mugger” juega con sonidos mucho más corrosivos, un lo-fi asfixiante y ritmos rotos que convierten su garage en algo tan ácido y directo como divertido. Lo poco inaccesible de su propuesta puede resultar el principal pero de este dico. En cualquier caso, es de justicia reconocer el esfuerzo de Segall por apartar la pulcritud y la imagen glam que proyectaba su último disco en solitario para ofrecer, una vez más, una versión diferente de sí mismo.

3The MenDevil Music

The Men habían venido mutando constantemente con una referencia en el mercado desde el año 2010. Desde aquel “Immaculada” a su “Tomorrow’s Hits” de 2014, la banda había pasado por el hardcore punk, el noise, shoegaze, kraut, indie rock, heartland rock, garage y country-rock, no en este orden. El caso es que, por inesperada, la carrera de los neoyorkinos se había convertido en una de las que había que mirar muy de cerca para los fans del rock underground (especialmente en USA). 2015 fue su año de descanso para regresar en este 2016, derribando la puerta de una patada y y jugando con cerillas y un bidón de gasolina. Eso es este “Devil Music”, el homenaje que The Men se hacen a sí mismos recuperando su furia pasada pero mirando siempre al futuro, sin renegar de ninguna de las lecciones aprendidas durante sus diversas evoluciones. Cuando algunos empezaban a hablar de banda ‘madura’ y dadrockismo, The Men deciden que es hora de montar una buena traca garajera y punkarra porque es lo que el cuerpo les pedía, claro que sí. Nos encontramos ante un disco endiabladamente entretenido además de inspirado en el que los de Nueva York se dejan la piel, la voz y el alma. Ha ganado Trump, pero ha vuelto el punk…

2Thee Oh SeesA Weird Exits

La diarrea creativa de John Dwyer podría echar para atrás a más de un lector a la hora de decidir si merece o no la pena darle una oportunidad a este “A Weird Exits”. El californiano y su cambiante banda ya han superado los once elepés (eso sin contar EPs, maquetas y otras historias). Vamos a poner las cosas en su sitio: Thee Oh Sees tocan garage, lo cual en 2016 no debería ser una sorpresa, y lo llevan haciendo durante una década. Tanto tiempo en un género a priori tan trillado debería hacer que ya pocos le riéramos las gracias a la banda del de San Francisco. Pero lo de Thee Oh Sees no es una propuesta revivalista sólo apta para nostálgicos de las guitarras aceleradas. Durante toda su carrera han sabido, con sus aciertos y sus errores, evolucionar desde un lo-fi absoluto a un garage rock casi punkarra, pasando por una psicodelia demencial para llegar a donde nos encontramos ahora: garage-psicodélico que coquetea con el stoner y el kraut a partes iguales; una auténtica bestialidad. Y lo mejor es que para reconocer y aplaudir las virtudes del grupo no es necesario ponerse exquisitos, qué va. De hecho, es sudando, saltando y en medio de un pogo como mejor se disfruta de la música de este genio del garage. Que pueda presentar “A Weird Exits” como uno de los mejores discos de la carrera de Thee Oh Sees es fruto del esfuerzo de toda una vida, la suma de decisiones acertadas tomadas con su último cambio de formación y la mente inquieta e inconformista de John Dwyer. Ya lo decía en agosto, contagiado del espíritu olímpico: si el garage psicodélico fuera natación, John Dwyer sería Michael Phelps.

1King Gizzard & The Lizard…Nonagon Infinity

Hay grupos cuya carrera no deja de ir en ascenso, que no dejan de sorprendernos disco tras disco y que nos hacen considerarnos afortunados de poder ver y disfrutar de su evolución en directo. King Gizzard & The Lizard Wizard no han dejado de avanzar disco tras disco, con una producción endiablada, y en “Nonagon Infinity” parecen haber alcanzado por fin su clímax. Un disco conceptual basado en el concepto de lo infinito, compuesto por nueve piezas que giran una y otra vez alrededor de sí mismas, sin principio ni fin, pensado para ser reproducido en un loop continuo. Una locura psicodélica llena de sorpresas que no da ni un segundo de descanso y que se presenta como uno de los trabajos más divertidos del año, acompañado además por una imaginería de película de terror de serie B. La puerta al infinito está abierta para cualquiera que desee entrar, tan sólo tenéis que llamar.