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ontinuando con el Staff Picks 2016, en esta ocasión traemos los que han sido, para esta casa, los 15 mejores discos de rock del año. ‘Rock’ es un término difuso, una etiqueta frecuente que, dada su versatilidad, es usada a modo de comodín. Un amplio paraguas que usualmente se utiliza como sinónimo de ‘música popular urbana’ o ‘pop’ (no entendida como género, sino como apócope de ‘popular’), pues no son escasas las referencias al rock, o su uso en las historias del género, en las que cabe desde el primigenio blues a la electrónica, pasando por el funk, la música disco y el rap. El uso y abuso de dicha etiqueta viene determinado por la tradición musical, siendo el blues el punto de partida de todo lo que vendría después. Además de ser la manera de legitimar las más variopintas publicaciones que nos llegan desde las discográficas y las revistas musicales, así como los libros cuyos autores pretenden ofrecer la guía definitiva de la música y regocijarse ante tal erudición. Porque ponerle a algo el título ‘rock’, mola, y vende.

Sin tratar de convertir esta introducción en un tratado sobre las diferentes acepciones de la etiqueta, es preciso aclarar que esta lista recoge aquellos registros en los que los riffs y los solos electrizantes de guitarra distorsionada siguen siendo el principal baluarte de la música. Aquí están los herederos de la tradición a la que antes han contribuido artistas y bandas que van desde Chuck Berry a Arctic Monkeys, pasando por los Rolling Stones y Jimi Hendrix, Led Zeppelin, Ramones, Burning, Los Rodriguez, M-Clan, Oasis, The White Stripes y un sinfín de bandas de las que resulta imposible dar cuenta en esta escueta introducción. Bandas nacionales e internaciones que nos siguen maravillando con sus propuestas musicales, que mantienen vivo el rock entendido como concepción estética, y a las que te animamos a escuchar en esta lista para acompañar tu lectura.


 

15The SpitfiresA Thousand Times

Tras el éxito cosechado el pasado año con su primer álbum en los circuitos underground de Gran Bretaña, The Spitfires lanzaban esta temporada “A Thousand Times”, un disco repleto de múltiples matices estilísticos que dan lugar a un trabajo diverso y dinámico, en el que sobresale particularmente su rica instrumentación, un elevado sentido melódico y un saber hacer musical apto para todos los paladares. Despojados de cualquier prejuicio, estos epígonos del mod revival coquetean con el folk, el soul, el britpop, el punk, el pop barroco y con cualquier estilo que se tercie, integrándolos siempre en una forma de proceder identitaria que uniformiza el resultado final y define su propio carácter. Aquí hay talento, y no será demasiado extenso el período que ha de pasar hasta que The Spitfires se paseen por los mejores festivales europeos haciendo gala de un repertorio de los que crean legiones de seguidores.

14PJ HarveyThe Hope Six Demolition Project

Había ganas de que PJ Harvey volviese a lanzar un nuevo trabajo tras aquel estupendo “Let England Shake” que maravilló y sorprendió a todo el mundo. Aquel disco ya presentaba a una PJ Harvey inconformista y comprometida con la sociedad de su alrededor. Lo mismo ocurre en este nuevo trabajo, en el que se inspira en los viajes que ha realizado la compositora en los últimos años a Kosovo, Afganistán y Washington D.C. y los conecta en un disco en el que el mensaje y la banda que la acompañan son tan importantes como su figura. Esto no quiere decir que ella destaque menos, la fuerte personalidad y la característica voz de la cantante siguen impresionando como en cada trabajo. Rock, folk, pop, blues, jazz e incluso toques muy suaves de world music se pueden percibir en un álbum cargado de himnos como la enorme “The Wheel” o la pegadiza “The Community of Hope”. PJ Harvey sigue en plena forma.

13Los ZigarrosA Todo Que Sí

Sin perder la frescura que emanaba de aquella primera y extraordinaria colección de canciones con las que Los Zigarros fueron reclutando seguidores a lo largo y ancho del país, estos enamorados de la guitarra se afianzan en el panorama musical español con un nuevo trabajo que desprende velocidad, estilo, electricidad e insolencia. En “A Todo Que Sí”, los hermanos Tormo coquetean con diferentes subgéneros que dan dinamismo y variedad al conjunto final. Del rock and roll más clásico (“Dentro de la ley”) al psychobilly (“Odiar me gusta”), pasando por el blues (“Baila conmigo”), el garage (“Resaca”) y el punk rock (“Suena rock & roll”). Son temas para pasárselo bien, repletos de riffs pegadizos y letras sencillas, canallas y optimistas que son interpretadas con chulería y desparpajo, las cuales nos insuflan generosas dosis de buenrollismo. Un álbum adictivo y rebosante de vitalidad que inundará nuestros oídos, nuestras mentes y nuestros corazones.

12HartsSmoke Fire Hope Desire

En su segundo largo, Harts nos entrega un elepé maduro y ecléctico en el que muestra su versatilidad y pericia musical. “Smoke Fire Hope Desire” es un sabroso coctel que diluye las etiquetas. Darren Hart conoce a la perfección las singularidades de cada género y se permite la libertad de fusionarlos a su antojo, generando piezas que cristalizan en una amalgama de estilos que dibujan rock psicodélico, blues rock, funk rock, hip hop y rhythm and blues contemporáneo en una forma de proceder en la que no es difícil atisbar la influencia del Prince de los primeros ochenta. Y planeando sobre cada estilo, cada género, cada fusión, cada ejecución musical, siempre la omnipresente y virtuosa guitarra con potente fuzz. La sombra de Hendrix, el otro gran referente de Harts. “Smoke (Intro)”, “Fear in Me”, “Peculiar” y “Power” son buenos ejemplos de lo dicho. En ellos se aprecia la homogeneidad, la fluidez, la coherencia y, sobre todo, la naturalidad de la que Harts dota al conjunto a pesar de la variedad de estilos y formas que presenta.

11Thee Oh SeesA Weird Exits

La diarrea creativa de John Dwyer podría echar para atrás a más de un lector a la hora de decidir si merece o no la pena darle una oportunidad a este “A Weird Exits”. El californiano y su cambiante banda ya han superado los once elepés (eso sin contar EPs, maquetas y otras historias). Vamos a poner las cosas en su sitio: Thee Oh Sees tocan garage, lo cual en 2016 no debería ser una sorpresa, y lo llevan haciendo durante una década. Tanto tiempo en un género a priori tan trillado debería hacer que ya pocos le riéramos las gracias a la banda del de San Francisco. Pero lo de Thee Oh Sees no es una propuesta revivalista sólo apta para nostálgicos de las guitarras aceleradas. Durante toda su carrera han sabido, con sus aciertos y sus errores, evolucionar desde un lo-fi absoluto a un garage rock casi punkarra, pasando por una psicodelia demencial para llegar a donde nos encontramos ahora: garage-psicodélico que coquetea con el stoner y el kraut a partes iguales; una auténtica bestialidad. Y lo mejor es que para reconocer y aplaudir las virtudes del grupo no es necesario ponerse exquisitos, qué va. De hecho, es sudando, saltando y en medio de un pogo como mejor se disfruta de la música de este genio del garage. Que pueda presentar “A Weird Exits” como uno de los mejores discos de la carrera de Thee Oh Sees es fruto del esfuerzo de toda una vida, la suma de decisiones acertadas tomadas con su último cambio de formación y la mente inquieta e inconformista de John Dwyer. Ya lo decía en agosto, contagiado del espíritu olímpico: si el garage psicodélico fuera natación, John Dwyer sería Michael Phelps.

10Triángulo de Amor BizarroSalve Discordia

Limitarse a una etiqueta estilística no es algo que esté hecho para Triángulo de Amor Bizarro y así lo han demostrado en “Salve Discordia”. Su cuarto álbum exhibe ruidismo, reggae e influencias de New Order bajo un mismo paraguas, creando así una obra que se atreve con la mitología griega, la crítica política y la social. A través de este LP compuesto de 11 temas podrás vislumbrar de forma clara la opinión del grupo sobre el entorno sociopolítico en el que vivimos. De forma crítica pero respetuosa muestran en “Desmadre Estigio”, “Nuestro Siglo Fnord” o “Euromaquia” algunas de sus discrepancias, hartazgos o preocupaciones. Además, se sirven de la mitología griega para exteriorizar aquello que llevan por dentro, algo evidente en el título de sus canciones pero que va más allá en sus letras, profundizando en estos saberes y utilizándolos como herramienta para equiparar la actualidad con principios mitológicos. Todo este discurso queda reforzado por una sonoridad contundente y la conjugación perfecta de estilos y recursos que la banda desarrolla en esta obra. “Salve Discordia” es la confirmación de que trabajo tras trabajo la banda gallega ha ido afianzando con paso firme su carácter y sonoridad, dejando claro que las limitaciones estilísticas para ellos no existen.

9Monster TruckSittin’ Heavy

El Rock ‘n’ roll debería ser una celebración. Intentamos que eso sea así todo lo que podemos. Todo en la vida debería ser una celebración”. Esta es la filosofía de Monster Truck, y no podrían ser más fieles a ella en su segundo disco. Un LP rebosante de hard rock puro y duro, sin concesiones ni florituras de ningún tipo. Los canadienses nos hacen prisioneros con sus guitarras: “The Enforcer” o la totémica “Don’t Tell Me How To Live” devolverían la vida a un muerto, le pondrían una chupa y le montarían en una Harley rumbo al sur. Si algo se puede achacar a los canadienses es no haber arriesgado ni un ápice con respecto a su debut, pero visto el resultado no puede haber queja. Diversión asegurada y headbanging constante durante casi los tres cuartos de hora que dura el álbum (balada de rigor incluida). Why are you not rocking?

8TruckfightersV

Para los que echen en falta un poco de aceite de motor y cervezas en esta lista, aquí aparece nuestro trío sueco favorito para dislocarnos las cervicales con su quinto disco. En lo único en lo que no se han roto la cabeza es en el nombre, “V”, porque el contenido es una contundente colección de siete temazos cargados con el stoner más puro y desértico que se puede escuchar a este lado del charco en la actualidad. Empezando por una “Calm Before the Storm” que no tiene nada que envidiarle al himno que encumbró a esta banda, este es un disco de progresión y avance en su carrera, con riffs titánicos por parte de Dango y machaconas y pesadas líneas de bajo made in Ozo, que además ha crecido como vocalista. Coge el psicotrópico que tengas más a mano y vete en furgoneta al desierto: ahí es donde pertenece este género, y este disco encierra su esencia a la perfección.

7Parquet CourtsHuman Performance

El mundo da bastante asco. Parquet Courts lo saben, lo asimilan y te lo cuentan con su desidia particular. Y por el camino se sacan uno de los discos de guitarras más trabajados y redondos del año. Una auténtica joya, especialmente en su segunda mitad, que serpentea entre el punk más visceral de sus inicios (“Two Dead Cops”), el western (“Berlin Got Blurry”), la Velvet Underground (“One Man No City”) o incluso sonidos nuevos como el aire a Wilco de “Keep It Even”. Es cierto que ahora están más calmados y tienen su sonido más pensado, pero han sabido suplir la espontaneidad con inteligencia y ganar enteros por el camino. Las letras, sobre lo que significa ser humano en contexto tan alienante como el de Nueva York, confirman que Savage y los suyos tienen una profundidad como banda que apenas habíamos imaginado. Los neoyorkinos han madurado en “Human Performance”, y continúan cimentando una de las carreras más sólidas del punk-rock underground (¿hay otro?) actual.

6Rival SonsHollow Bones

Pedazo de homenaje al rock de los setenta el que se vuelven a marcar Buchanan y los suyos. El rock no ha muerto y de eso da fe toda esta lista, pero concretamente el caso de los de Long Beach ya se ha convertido en todo un referente para una nueva generación de jóvenes melenudos. El blues corre por las venas de este su nuevo trabajo, con el soul grabado en los huesos huecos que lo vertebran. De la clarísima influencia de Led Zeppelin en este “Hollow Bones” pasamos más bien a unos The Doors rejuvenecidos, con un aire más intrincado y complejo que el que se respiraba en el magnífico “Great Western Valkyrie”. Nueve verdaderos himnos llenos de groove (cortesía del bajo de Dave Beste) para mantener la forma del que ya es uno de los grandes grupos de rock clásico de nuestros días. Elegancia y contundencia. Cuero y whiskey. Y uno de los frontman con mejor voz de lo que va de siglo en el rock.

5The Temperance MovementWhite Bear

Con el lanzamiento de su primer álbum homónimo, la banda británica The Temperance Movement llegó a ser considerada como la esperanza del blues rock británico. Mucho se han hecho esperar los británicos para dar continuidad a aquel registro y demostrar que no fueron flor de un día. Con “White Bear” la banda londinense regresa con un elepé más profesional y trabajado que el anterior, obteniendo un sonido más complejo y menos directo que satisface con creces la espera. Se atreven a explorar diversos territorios, visitando nuevos géneros que van desde el rock sureño o el blues hasta el rock más gamberro y desenfadado, lo que hace de este compacto una muestra de la evolución natural del grupo. Un disco dinámico y de fácil escucha que ratifica a The Temperance Movement como una de las bandas principales del panorama blues rock internacional.

4Dinosaur Jr.Give a Glimpse of What Yer Not

Nada de lo indie, con un significado tan amplio hoy en día, tendría sentido sin toda una generación de bandas que a finales de los ochenta y principios de los noventa crearon un movimiento musical con el rock de baja fidelidad, la mala leche juvenil y la filosofía DIY por pilares. De aquella generación, Dinosaur Jr. han demostrado con este su undécimo disco (séptimo con la formación original) que ellos son los que probablemente mejor siguen portando esa bandera del ruido y el rock. Con un Barlow pletórico al bajo y un Mascis que sigue demostrando por qué es uno de los guitarristas más virtuosos del rock, este “Give A Glimpse…” sigue construyendo los clásicos muros de sonido poderosos que hicieron grande al dinosaurio. Sólo hay que oír la potencia de “I Walk For Miles” o el homenaje al grunge de “Be A Part” para entender que estos tipos son Historia viva del rock. Si el que cantase siempre fuera Barlow como lo hace en “Love Is”, este trío habría firmado el disco del año. Con cincuenta y pico tacos.

3King Gizzard & The Lizard…Nonagon Infinity

Hay grupos cuya carrera no deja de ir en ascenso, que no dejan de sorprendernos disco tras disco y que nos hacen considerarnos afortunados de poder ver y disfrutar de su evolución en directo. King Gizzard & The Lizard Wizard no han dejado de avanzar disco tras disco, con una producción endiablada, y en “Nonagon Infinity” parecen haber alcanzado por fin su clímax. Un disco conceptual basado en el concepto de lo infinito, compuesto por nueve piezas que giran una y otra vez alrededor de sí mismas, sin principio ni fin, pensado para ser reproducido en un loop continuo. Una locura psicodélica llena de sorpresas que no da ni un segundo de descanso y que se presenta como uno de los trabajos más divertidos del año, acompañado además por una imaginería de película de terror de serie B. La puerta al infinito está abierta para cualquiera que desee entrar, tan sólo tenéis que llamar.

2Jeff RosenstockWORRY.

En el segundo lugar de nuestra lista tenemos a un artista poco conocido en España pero que ha publicado uno de los discos de rock más locos y cañeros del año. Jeff Rosenstock, antiguo militante en las filas de los contestatarios The Arrogant Sons of Bitches, ha lanzado su nuevo trabajo en solitario en el que recupera los cimientos musicales sobre los que se ha ido levantando su prolífica carrera: pegadizo punk-rock, encantador power-pop y acelerado ska-rock. Tres subgéneros en los que se mueve con soltura y a los que ha incorporado una buena cantidad de letras con humor y ácida crítica social al sistema estadounidense en casi todos sus frentes (falta de vivienda juvenil, capitalismo desenfrenado o brutalidad policial). Por si fuera poco, en lo musical también ha crecido para ir encadenando un single tras otro hasta formar un total de 17 canciones, 11 de las cuales forman parte de varios medleys punk que culminan un conjunto musical de mucha altura. Te avisamos, si empiezas a escucharlo vas a terminar poniéndolo a todo volumen y regresando a tu etapa más adolescente, cuando Green Day o Jimmy Eat World todavía molaban. ¿Es eso un problema para ti?

1Car Seat HeadrestTeens of Denial

Fuente lírica y musical ambiciosa y, según parece, inagotable, Will Toledo nos presentaba esta temporada “Teens of Denial”, su nuevo trabajo. El de Virginia ha compuesto el nuevo repertorio para la ocasión, lejos de la recuperación de viejas composiciones como hiciera en el anterior “Teens of Style”, con el que se presentaba al gran público el pasado año. La grabación del álbum en condiciones de directo ha dado lugar a una colección homogénea de canciones a través de las que se percibe a una banda más auténtica, despojada de efectos artificiosos y desvirtuadores. “Fill In The Blank”, “Drunk Drivers/Killer Whales”, “1937 State Park” y la extraordinaria “The Ballad of the Costa Concordia” son algunas de las canciones más destacadas de este disco, donde Will Toledo nos deleita nuevamente con estructuras complejas y letras inteligentes que, una vez más, vienen ornamentadas por esas pegadizas melodías a las que nos tiene acostumbrados. Doce canciones, en definitiva, que nos muestran un sonido renovado, más enérgico y poderoso, más sólido y compacto, que cristalizan en un trabajo más convencional, pero igualmente atractivo y mucho más rockero.