Lidiando ya con el ocaso del 2016 se podría decir que uno de los grandes protagonistas de estos últimos doce meses ha sido el folk americano. El año del flamante y ausente Nobel Robert Allen Zimmerman, Bob Dylan para los más despistados, y el del malogrado Leonard Cohen. Artistas que han inspirado en sus más de cincuenta años de carrera a un número de grupos y cantantes cuya cifra asusta sólo de imaginarla.

Entre esos grupos que comenzaron a escribir su propia poesía teniendo delante de su bolígrafo y papel el póster del genio de Minnesota están los protagonistas del Cavern de hoy. Bluestain es un grupo madrileño que comenzó su andadura allá por 2011 y que tras años de ensayos decidieron dar el gran salto de publicar su EP debut en 2015.

Javi Santonja (guitarra acústica y voz principal) y Gonzalo de Aranda (guitarra eléctrica) tomaron como sonidos de referencia sus dos principales influencias, el folk americano y el pop británico noventero, y sacaron a la luz “Maybe a Movie”, cinco magníficas canciones que como sus propios miembros confiesan coquetean con dos estilos algo dispares geográfica e incluso temporalmente.

El dúo decidió seguir por la misma línea durante los meses posteriores al debut. Mismo estilo, mismo productor, mismo estudio de grabación y nuevo EP en tan sólo unos meses. “The Last Day of the War” es el trabajo con el que Bluestain se han confirmado como una banda emergente a tener en cuenta y el cual ha permitido a estos chicos llegar a tocar en festivales como el Mad Cool 2016 o el InSitu Festival, sin olvidar su paso habitual por el circuito de salas madrileño o la visita a ciudades como Zaragoza, Valencia o Valladolid.

Dos EPs en dos años es algo más que destacable, pero tardasteis casi cuatro en sacar vuestro debut a la luz. ¿Cómo fueron esos años previos a “Maybe a Movie” para vosotros?

En ese tiempo empezamos como muchas bandas, sin tener claro qué rumbo tomar. Tocábamos en acústico en diferentes casas, probábamos diferentes cosas… Hasta que llega el momento en el que decides que tienes que ponerte serio y alquilamos un local de ensayo. Con el tiempo empezamos a grabar maquetas y a participar en concursos; y es tras uno de esos concursos cuando empezó todo: al ganar nos permitieron grabar nuestro primer EP.

Está claro que las cabezas visibles de Bluestain sois vosotros [Javi y Gonzalo], pero los dos sois guitarristas. ¿En la grabación de vuestros EPs ha contribuido alguien más para la batería y el bajo o habéis sido vosotros mismos?

Nosotros dos formamos el grupo propiamente dicho, pero a la hora de grabar bajo y batería contamos con la ayuda de Fran, que es el productor, y Marcos, nuestro técnico. También solemos llamar a un teclista. La cosa cambia cuando afrontamos el directo, ya que en unas ocasiones sólo estamos Gonzalo y yo y en otras sí que llamamos a algún batería o bajista que conozcamos y que estén dispuestos a colaborar esa noche.

¿Hay un cerebro compositivo en Bluestain u os complementáis entre los dos?

Las canciones están escritas y compuestas por mí [Javi]. Pero es cierto que las montamos entre los dos, nos fijamos detalladamente en si necesitan algún arreglo o si podemos estructurarlas de una manera más adecuada. También es importante el trabajo de Fran, que como productor nos ayuda y aconseja muchísimo sobre cómo presentar y estructurar las canciones de cara a grabar en el estudio.

Odiamos aburrirnos y para evitarlo hay que bucear y explorar en este mar que es la música.

¿Ves factible que Gonzalo dé el paso y grabe algún tema como voz principal o consideras que es mejor tener sólo una voz para definir el sonido del grupo?

Creemos que la voz del grupo está marcada por mi voz y no está previsto que cambie. La voz es un instrumento más, y como cualquier otro instrumento hay que practicar. No consideramos oportuno que se dé ese paso. Gonzalo sólo hace coros en el estudio, ni siquiera en directo, porque tenemos un estilo muy visceral delante del público.

¿Os consideráis un grupo nostálgico de domingo por la tarde?

Puede ser y es verdad que algunas canciones invitan a pensar eso, pero nosotros sólo creamos música que nos gusta y que refleja un poco todo lo que llevamos escuchando desde hace años. Creo que nuestro estilo es algo que el público busca y demanda cada vez más.

¿Cuáles consideras que son vuestras principales influencias?

Nos inspira mucho lo que es el folk americano dylanista, si es que existe esa palabra [Risas]. Pero también incorporamos sonidos de grupos más modernos británicos como es el caso de Radiohead. Nos sentimos cómodos con lo que hacemos cuando nuestra música bebe de dos aguas: el folk americano y el pop británico.

En tiempos en los que se habla mucho de algunos artistas como Bob Dylan o Leonard Cohen, ¿crees que se está perdiendo la calidad compositiva en la letra de las canciones en favor de una obsesiva búsqueda de lo pegadizo y fácil de bailar? ¿Hay menos poetas con guitarra que antes?

Es algo complicado de responder, pero en la cultura mainstream es obvio que no se busca la calidad musical. Tú pones cualquier cadena musical de este país y ya sabes lo que te vas a encontrar: música de usar y tirar. Pero hay que tener algo en cuenta; si no me falla la memoria, Bob Dylan sólo tuvo un número uno y Leonard Cohen creo que ninguno. No creo que se hayan perdido referencias, sólo que este tipo de música siempre está más escondido y se valora con el tiempo. Todo el mundo es capaz de reconocer cuando una canción es algo más que una mera canción, y el tiempo da la razón.

¿Qué cambios ha habido en vosotros entre “Maybe a Movie” y “The Last Day of the War”?

En “The Last Day of the War” hemos intentado seguir desarrollando lo que veníamos haciendo en “Maybe a Movie”, extendiendo nuestro sonido pero sin cambiar de género. Consideramos importante mantener un núcleo fijo que sea lo que es Bluestain, pero dependiendo de la canción tiramos más hacia el country o hacia el rock alternativo de los 90. Somos gente que odiamos aburrirnos y para evitarlo hay que bucear y explorar en este mar que es la música.

¿Cómo expresarías qué quieren contarnos vuestros dos trabajos? ¿Te quedas con alguno?

Las canciones no buscan ser demasiado altivas. Tienen dobles sentidos y juegos de palabras y se recrean con la melancolía. Pero se recrean desde la distancia, porque no queremos ser unos llorones [Risas]. Buscamos una canción accesible que sorprenda a las personas y haga que se identifiquen con el tema.

¿Qué va a suponer 2017 para Bluestain?

La idea es seguir tocando, seguir girando y con algo de suerte sacar el próximo EP. Creemos que tanto económicamente como artísticamente el EP es lo mejor. Un LP, si lo quieres hacer bien, tienes que gastarte muchísimos recursos y tiempo. Además somos de la idea de que hoy en día al no comprarse discos físicos ni vinilos, es más importante la canción que el álbum. Otra cosa a la queremos dedicarnos más a fondo es el material promocional tipo videoclips, redes sociales y esas cosas, porque hoy en día es lo que mantiene despierta a una banda de cara al público en ese espacio entre gira y disco.