Cuando Richard D. James inició su proyecto con el sobrenombre de Aphex Twin allá por los años 90 lo hizo con un estilo cercano al hardcore y al industrial. Era la época en la que el heavy y la electrónica industrial vivían su momento dorado con artistas como Chemlab en Estados Unidos, Rammstein o :wumpscut: en Alemania o The Young Gods en Suiza. Aquel sonido duro marcó sus creaciones de la segunda década de los 90, tras una primera época más influenciada por Brian Eno. Pocos hubiesen imaginado entonces el cambio de rumbo que daría James en el Siglo XXI, cuando tras unos años relegado a un segundo plano reapareció en 2014 con “Syro”, uno de los grandes discos de la electrónica del nuevo milenio.

Si “Syro” fue tan rompedor es por ser un álbum en el que reinan el caos y la atonalidad, pero al mismo tiempo todas las piezas encajan. Hoy, dos años después, cada vez que escucho el álbum sigo pensando, como la primera vez, que es la música perfecta que hubiese podido acompañar a un sinfín de películas de ciencia ficción. Escucharlo es como meterse en otra era, en un mundo en el que la máquina ha derrocado el dominio humano. Pienso en Sigourney Weaver al frente de la nave Nostromo en Alien, el Octavo Pasajero con “PAPAT4 [155][pineal mix]” sonando de fondo; en los replicantes de Blade Runner hablando de las naves ardiendo más allá de Orión tras la envolvente “CIRCLONT14 (shyrmoming mix)”; en Donatas Banionis explorando el planeta inteligente de Solaris acompañado de la enigmática “Minipops 67 (source field mix)”…

“Cheetah EP”: estética ochentera añadida a la línea atonal iniciada en “Syro”

De nuevo nos encontramos ante un viaje por el espacio, por los límites de lo que una máquina puede hacer y por los pasajes más inexplorados del sonido.

En 2016, Aphex Twin ha decidido seguir explorando esa senda robótica, y que siguiendo la línea cinematográfica (perdón por mi frikismo, ésta es la última) parece estar compuesta por el HAL 9000. La fórmula que ha utilizado en Cheetah EP es, grosso modo, la misma que la de “Syro”, aunque en esta ocasión los BPM dotan, en líneas generales, de un ritmo más pausado a las composiciones y hay una mayor influencia de los sintetizadores de los 80, herederos del techno de Kraftwerk o Ultravox. De nuevo nos encontramos ante un viaje por el espacio, por los límites de lo que una máquina puede hacer y por los pasajes más inexplorados del sonido. A pesar de poder parecer una mixtape de caras B de aquellos temas que no acababan de encajar en “Syro”, y aunque la continuidad de su fórmula haga que el impacto no sea tan descomunal como el que nos sacudió hace un par de años, “Cheetah EP” es una buena colección de temas que enganchan a partir del enigma y la confusión que crea su atmósfera. ¡Ah! Y los títulos de los cortes siguen siendo tan incomprensibles como los de “Syro”, así que si queremos recomendar una canción a un amigo más nos vale hablar de la número 6 o la número 2.

Fotografía: http://www.ruv.is/

La fórmula que ha utilizado en “Cheetah EP” es, grosso modo, la misma que la de “Syro”, aunque en esta ocasión los BPM dotan, en líneas generales, de un ritmo más pausado a las composiciones y hay una mayor influencia de los sintetizadores de los 80, herederos del techno de Kraftwerk o Ultravox.

CHEETAHT2 [Ld spectrum]” parece un descarte de “Syro”, quizá por su enorme parecido con algunos de los temas más minimalistas, pero con una parte rítmica inmovilista, que la hace quedar a remolque de cualquiera de las innovadoras pistas incluidas en el último LP del irlandés. Puede decirse que el EP comienza de forma un tanto equívoca, haciéndonos dudar (y mucho) de que vayamos a encontrar algo mínimamente interesante en “Cheetah EP”. Pero si nos quedásemos aquí nos equivocaríamos profundamente, pues lo que viene a continuación vuelve a encumbrar a Aphex Twin y a confirmarlo como el genio de la música experimental que es.  “CHEETAHT7b” retoma esa senda de exploración del universo, de ensoñación con otras dimensiones y de búsqueda de lo infinito. De nuevo, y contra todo pronóstico, como si de un cuento futurista se tratase, todo parece encajar como en un puzzle tridimensional. Si bien a nivel rítmico este corte perpetúa el estatismo del anterior, su melodía consigue de nuevo mantenernos en tensión durante los seis minutos de duración, con juegos de sonido constantes y apostando a la baza de lo impredecible.

Esa atmósfera marciana se mantiene en las admirables “CHEETA1b ms800” y “CHEETA2 ms800”, dos cortes de medio minuto de duración. Cortos, sí, pero intensos. Personalmente, dos de mis favoritos del EP, en los que hay algo mágico, de exploración de planetas desconocidos, para acabar convergiendo en “CIRKLON3 [ Колхозная mix ]”, con una enorme influencia de los sintetizadores de la música techno de Kraftwerk y en el que Richard repite a la perfección esa fórmula creada a partir de la superposición de una melodía frágil y envolvente sobre una base dura, irracional y robótica. Lo cierto es que esa parte frágil me ha recordado vagamente a algunos pasajes de Tangerine Dream o Explossions In The Sky, pero el artificialismo cibernético que le introduce el irlandés dota a su música de una etiqueta propia.

Todo amante de la electrónica experimental se quedará con ganas de más y la sensación es que Richard lo ha vuelto a conseguir. De nuevo nos ha adentrado en su universo; ese en el que la música de los ochenta y los noventa se fusiona con un futuro imaginado e idealizado para dar forma a una música que suena a aquello que jugamos a imaginar cuando hablamos de revolución tecnológica y de la era de la inteligencia artificial.

La dinámica ochentera continúa en “CIRKLON 1”. Sin duda, ese sintetizador que tanto me recuerda a Ultravox, a Yazoo, a Heaven 17, a O.M.D. y a tantas y tantas formaciones de los ochenta, hace de ella mi favorita de “Cheetah EP” sin lugar a dudas. En ella radica la principal diferencia con “Syro”, en ese terreno más ambiguo entre lo que tiene melodía y lo que carece de ella. Con “2X2O2-ST5”, el tema con el ritmo más acelerado e inspirado en el acid house, se pone el broche final a un EP que quizá actúe como interludio entre “Syro” y su próximo larga duración, olvidando el fallido “Computer Controlled Acoustic Instruments pt2” de 2015.

Al final, todo amante de la electrónica experimental se quedará con ganas de más. Si bien el primer corte nos dejó dubitativos, la sensación es que Richard lo ha vuelto a conseguir. De nuevo nos ha adentrado en su universo; ese en el que la música de los 80 y los 90 se fusiona con un futuro imaginado e idealizado para dar forma a una música que suena a aquello que jugamos a imaginar cuando hablamos de revolución tecnológica y de la era de la inteligencia artificial.

Aphex Twin – Cheetah EP

7.7

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Tras el rompedor “Syro” y el fallido EP de 2015 “Computer Controlled Acoustic Instruments pt2”, Aphex Twin ha presentado “Cheetah EP”, un EP de 7 canciones en el que la fórmula de atonalidad cibernética se entremezcla con sintetizadores que apuntan al techno ochentero de Kraftwerk y al acid house, llevándonos de nuevo a universos propios del cine de ciencia ficción.

Up

  • La introducción de sintetizadores techno, dando lugar a un estilo retrofuturista, es sublime.
  • Sigue explorando el mundo de lo atonal con un resultado excelente.
  • Su corta duración hace que el EP mantenga la tensión durante toda su extensión.

Down

  • El primer tema (llamémoslo así para facilitar su identificación) no sólo está en una posición incomprensible, sino que además sobra.
  • El excesivo parecido con “Syro”.