Este 2016 quedará marcado como el año en el que se nos fueron grandes artistas e iconos de la música popular del último siglo como el genio David Bowie, Prince, Phife Dawg, Leonard Cohen, Glenn Frey, George Martin ‘El quinto Beatle’, Leon Russell, Sharon Jones, Keith Emerson, Greg Lake… Suficiente, paremos ya. Dejemos de elaborar esta amarga lista y, en su lugar, comencemos a pensar en la inabarcable música de calidad que hemos ido recibiendo durante este último año. Parte de ella ha llegado de la mano de alguno de los nombres mencionados más arriba, otra ha nacido gracias a nuevas jóvenes figuras que comienzan a abrirse paso en este mundo y llaman con fuerza a los oídos más ansiosos y deseosos de nuevos sonidos. No obstante, otra parte también ha llegado concebida por artistas y bandas que llevan un tiempo con nosotros, creciendo, experimentando, evolucionando, levantándose de tropezones y mejorando. Sin más dilación, dentro de nuestro especial Staff Picks 2016 pasamos a recopilar los que han sido para El Quinto Beatle los 50 mejores discos internacionales de este no tan aciago (como veremos a continuación) 2016. Recomendamos fervientemente acompañar la lectura con la siguiente lista de canciones.


 

50Laura MvulaThe Dreaming Room

Han sido años difíciles para Laura Mvula, marcados por un matrimonio fallido y problemas de ansiedad y depresión como consecuencia. Pero como bien dice el refranero contemporáneo, una vez has tocado fondo, sólo te toca subir. Su manera de crecer va encadenada directamente a su carrera musical, por ello decidió encerrarse en su ‘habitación para soñadores’ y sufrir para componer. Afortunadamente, el resultado de esta introspección espiritual le ha servido para elaborar un disco a la altura del género soul de esta nueva década, donde la influencia de la sobrecarga instrumental corre a cargo de la Orquesta Sinfónica de Londres, un nuevo compañero en el estudio, Troy Miller, y la colaboración estelar de Nile Rodgers en un primer adelanto tan inquietante y funky como es “Overcome”. “The Dreaming Room”, en resumidas cuentas, es un álbum impecablemente producido e interpretado, sincero, doliente, quizás dramático, pero también un recurso más que necesario para comprenderla. En este santuario que reúne lo mejor del soul orquestal y el R&B más oscuro y contemplativo podemos escuchar mensajes por y para el empoderamiento de la mujer, como ocurre en la juguetona “Phenomenal Woman”, o síntomas de debilidad en este proceso de desintoxicación como “Let Me Fall”, una pieza más onírica y coral.

49The Radio Dept.Running Out of Love

La banda sueca ha dado un viraje en este 2016, abandonando su ambientación más cercana al dream pop y girando hacia un sonido electrónico heredero de la new wave, donde se hacen patentes las influencias de New Order, de Orange Juice y, especialmente, de los Pet Shop Boys. “Running Out Of Love” tiene un tipo de instrumentación, producción y tratamiento de la voz que hace que durante todo el álbum tengamos presente al dúo formado por Neil Tennant y Chris Lowe, por lo que si eres fan de Pet Shop Boys a buen seguro disfrutarás de lo último de The Radio Dept. Respecto a la temática, el antibelicismo es el elemento central del compacto, empezando por la portada –un cuadro de 1976 sobre la Segunda Guerra Mundial del pintor ruso Gueli Korzhev– y siguiendo por cada uno de los temas, en los que se esbozan ideas como la necesidad de abrir la mente para ser un poco más libres, la expresión del dolor que causa una guerra o la idea de que un mundo en paz sólo puede ser aquel en el que toda persona duerma. A pesar de no haber inventado nada, es evidente que han sabido coger lo mejor de aquellos grupos que han tomado como referentes para este cambio de trayectoria.

48Glass AnimalsHow To Be A Human Being

Pocas veces nos podemos encontrar en formato disco una secuencia de historias tan pintorescas como la que nos ofrece la banda inglesa Glass Animals. En términos generales, definimos “How To Be a Human Being” como un álbum de interesante calado reflexivo, donde optan por un sonido a caballo entre la electrónica más comercial (no podemos negar la presencia de los tintes tropicales, en tendencia desde el año pasado) y otra más étnica y oscura. El mensaje es claro en todo momento: el ser humano es perfecto dentro de su mundo irregular, crítico y contradictorio si somos un poco conscientes de la multiculturalidad y el significado de lo políticamente correcto. Temas que resultan tabú en nuestra actualidad como es el sexo, la desigualdad social y laboral (sobre todo en estos tiempos de crisis) son acercados con encanto, gracias a la labor de Dave Bayley como poeta contemporáneo y narrador de estas historias que se hilan a la perfección. No hay que dejar escapar el sonido caleidoscópico de “Life Itself”, los pequeños guiños festivaleros al sintetizador de “Pork Soda” o quizás sonidos más íntimos y cercanos al sonido R&B más sensual como “Season 2 Episode 3”. A diferencia de su debut “ZABA”, el segundo trabajo de los de Oxford es un rompepistas elaborado magistralmente, dentro de la espontaneidad y la polémica fórmula del easy-listening.

47Frankie CosmosNext Thing

Frankie Cosmos ha ido proporcionando al oyente más ávido de sinceridad pequeñas obras de arte desde 2014. Greta Kline, alma máter de la formación, parte de la filosofía ‘Do It Yourself’ y ‘homemade’ para crear pequeñas instantáneas capaces de rememorar meses de sentimientos. Kline propone trabajos íntimos pero a la vez comunes a todos, y así se puede ver en “Next Thing”. Su segundo largo demuestra la importancia que tiene el ‘cómo’ se dicen las cosas, tocando las fibras más sensibles sirviéndose de las instrumentaciones más sencillas. De esta manera, Kline te hará recordar días de amor –pero también de desamor–, amistad verdadera, sentimientos contradictorios y pensamientos aleatorios a altas horas de la madrugada. Y a pesar de que sus 15 temas son un manual de poesía que se debe leer de principio a fin sin pausas, “If I Had a Dog”, “Fool” y “Too Dark” ocuparán vuestras cabezas más de lo habitual.

46Big ThiefMasterpiece

Ciertos grupos tienen la capacidad de hacerte conectar con ellos a través de una sola canción, y Big Thief en su debut cuentan con un buen puñado que cumplen esta característica. No importa cuál escojas, ya sea la guitarrera y tarareable “Masterpiece”, la desgarradora “Real Love”, la popera “Humans” o sobre todo la increíblemente delicada y bella “Paul”, con todas habrás acertado y todas te dejarán con ganas de más. Amores fugaces e imposibles, problemas familiares, pérdidas y momentos efímeros pueblan un disco cargado de una emoción que se transmite no sólo mediante la parte instrumental, sino mediante la voz de Adrianne Lenker, tremendamente expresiva. “Masterpiece” cuenta con todos los elementos necesarios para enamorarnos y considerar a Big Thief uno de los debuts del año, y es que algunas de las melodías más bonitas que hemos podido escuchar en 2016 se encuentran aquí.

45Kaytranada99.9%

No es fácil concebir un disco casi puramente instrumental con tanto acierto como lo hace el jovencísimo Kaytranada. Después de buscar su propio camino musical con el paso de los años, el DJ y productor ofrece uno de los pocos ejercicios coloristas que nos ha reportado este año, al menos en el terreno urbano, con un “99.9%” que no tiene miedo a meterse en territorios agradecidamente ociosos y en otros hipnóticamente alucinógenos. A partir de un viaje melódico al pasado, Kaytranada aglutina en su mochila lo fructífero de otros tiempos y lo trae al presente, donde lo reversiona y lo eleva hacia niveles contemporáneamente vanguardistas, experimentales pero, a su vez, rabiosamente comerciales. Sin duda, el haitiano-canadiense sienta las bases de un sonido futurista que le servirá para continuar dando de qué hablar.

44Crystal CastlesAmnesty (I)

El cuarto álbum de los canadienses venía marcado por la marcha de Alice Glass, la carismática cantante del dúo de punk electrónico y witch house más influyente de los últimos años. Su sustituta, Edith Frances, ha supuesto un continuismo absoluto, haciendo que el sonido del grupo continúe por la línea que había quedado marcada en “Crystal Castles (III)”, y haciendo evidente algo que ya sospechábamos: quien daba la seña de identidad al grupo era Ethan, detrás de sus teclados, sus sintetizadores y sus mesas de mezclas. En “Amnesty (I)” han incorporado un ambiente más retro, más ochentero, pero a la vez se ha visto la influencia en las bases, sorprendentemente para bien, de nuevos subgéneros como el trap. Cuenta, además, con unas letras propias de la oscuridad que les envuelve, en la que se habla bastante del concepto freudiano del ‘Tanatos’ que identifica al instinto de muerte con algo que una parte del ser humano busca, en contraposición al instinto de supervivencia o ‘Eros’, por llevar implícita la relajación. Con todo ello se consolidan, a pesar de la crisis sufrida, como la mejor banda de su género.

43MothersWhen You Walk A Long Distance…

Con su primer álbum “When You Walk a Long Distance You Are Tired”, Mothers (grupo de Atlanta capitaneado por Kristine Leschper) pretenden descorazonar, llegar a lo más profundo de nuestras entrañas y hacernos llorar con sus dejes a la mandolina, la eléctrica y la frágil actuación de la vocalista, que en momentos destaca sobre la parafernalia instrumental simplista y lenta. El desamor y la falta de autoestima son, entre otros, temas que tratan en este conmovedor recopilatorio de nueve canciones donde destacan “It Hurts Until It Doesn’t”, temas mucho más sentimentales (con interludios de guitarras incluidos) como “Hold Your Own Hand” y la estrella del álbum, “Too Small For Eyes”, una nana hecha joya que habla sobre lo perdido en una relación. Sin duda, uno de los comienzos más desgarradores de los últimos años, así como el resultado final de este grupo más que notable y con un futuro prometedor.

42NxWorriesYes Lawd!

Anderson .Paak y Knxwledge aunaron virtuosismos polarmente opuestos y formaron este año NxWorries, encomendados en la noble misión musical de rescatar lo que fue bueno ayer y convertirlo en lo mejor de hoy. A tal labor la denominaron “Yes Lawd!”, y es infalible como el primer flechazo amoroso. El antagonismo de carácter que separa a sus dos estelares integrantes lo contraen dos valores, reinantes en éste su estreno como pareja creativa: la educación eclesiástica y la nostalgia por un pasado que, más a menudo que menos, parece sonar siempre intrínsecamente encantador. Y no es por malmeter pero, de alguna forma más circunstancial y azarosa que competitiva, Knxwledge acaba achantando el torbellinismo de .Paak durante la mayor porción de los 49 minutos que extiende este “Yes Lawd!”. Sucede muy subyacentemente, es casi imperceptible, al estilo del productor, pero tremendamente obvio cuando se contempla el conjunto desde lejos. En su proyecto iniciático, NxWorries sobresalen como retahíla de sublimidad, densidad, audacia y carácter instrumental, con una contrapartida vocal que, de tan potente, se queda sólo a escasas décimas de conseguir también la matrícula de honor. Ojalá todos los álbumes que sigan a su debut sean como este.

41HartsSmoke Fire Hope Desire

En su segundo largo, Harts nos entrega un elepé maduro y ecléctico en el que muestra su versatilidad y pericia musical. “Smoke Fire Hope Desire” es un sabroso coctel que diluye las etiquetas. Darren Hart conoce a la perfección las singularidades de cada género y se permite la libertad de fusionarlos a su antojo, generando piezas que cristalizan en una amalgama de estilos que dibujan rock psicodélico, blues rock, funk rock, hip hop y rhythm and blues contemporáneo en una forma de proceder en la que no es difícil atisbar la influencia del Prince de los primeros ochenta. Y planeando sobre cada estilo, cada género, cada fusión, cada ejecución musical, siempre la omnipresente y virtuosa guitarra con potente fuzz. La sombra de Hendrix, el otro gran referente de Harts. “Smoke (Intro)”, “Fear in Me”, “Peculiar” y “Power” son buenos ejemplos de lo dicho. En ellos se aprecia la homogeneidad, la fluidez, la coherencia y, sobre todo, la naturalidad de la que Harts dota al conjunto a pesar de la variedad de estilos y formas que presenta.

40TruckfightersV

Para los que echen en falta un poco de aceite de motor y cervezas en esta lista, aquí aparece nuestro trío sueco favorito para dislocarnos las cervicales con su quinto disco. En lo único en lo que no se han roto la cabeza es en el nombre, “V”, porque el contenido es una contundente colección de siete temazos cargados con el stoner más puro y desértico que se puede escuchar a este lado del charco en la actualidad. Empezando por una “Calm Before the Storm” que no tiene nada que envidiarle al himno que encumbró a esta banda, este es un disco de progresión y avance en su carrera, con riffs titánicos por parte de Dango y machaconas y pesadas líneas de bajo made in Ozo, que además ha crecido como vocalista. Coge el psicotrópico que tengas más a mano y vete en furgoneta al desierto: ahí es donde pertenece este género, y este disco encierra su esencia a la perfección.

39Kanye WestThe Life of Pablo

Con “The Life of Pablo” Kanye West consigue hacer un balance musical más que notable de su momento actual en este 2016. Así pues, el genio y celebridad nos ofrece un particular y curioso acercamiento al góspel donde su espíritu salvaje y sus ganas de arriesgar tanto en el apartado musical como en el lírico (“Name one genius that ain’t crazy”) se dan la mano en un total de veinte canciones. Aunque de entrada el número asusta, no hay momento para el aburrimiento o la monotonía en todo el disco: los pasajes del opulento Kanye de “My Beautiful Dark Twisted Fantasy” (en “Famous”) se mezclan con los disruptivos golpes de “Yeezus” (en “Feedback”) y el melancólico toque de “808s & Heartbreak” (“Wolves”). Sin duda, el resultado cronológico de la trayectoria de un genio al que poco se le puede discutir a día de hoy.

38Hamilton Leith. + RostamI Had A Dream That You Were Mine

No vamos a mentir si confesamos que todavía seguimos apenados por la partida de Rostam de Vampire Weekend conociendo sus dotes como compositor y productor, y su debut con Hamilton Leithauser no hace sino dar más motivos para ello. Pero no es porque el disco sea malo, ni mucho menos. “I Had a Dream That You Were Mine” es un buen álbum de chamber pop; un trabajo que los dos músicos que lo componen llevaban tiempo deseando hacer y que por fin ven sus frutos con un resultado muy satisfactorio. Canciones que repasan una multitud de décadas y estilos musicales, desde el doo-wop hasta el indie pop más actual, pasando por el blues, el soul y el folk mediante una instrumentación y unos arreglos muy diversos a manos del propio Rostam y una interpretación vocal muy característica por parte de Hamilton. El sonido de Vampire Weekend se camufla entre canciones que beben del pasado sin reparo ninguno, regalando un disco íntimo y variado.

37TLSPEverything You’ve Come To Expect

Casi sin darnos cuenta han pasado ya ocho años desde que Alex Turner, cabeza de Arctic Monkeys, y Miles Kane, amigo íntimo con una carrera ya consolidada, lanzaran “The Age Of the Understatement”, un disco que mostraba a dos artistas todavía construyendo su identidad, en el que homenajeaban a Scott Walker con canciones de chamber pop en las que contaban con una orquesta gracias a Owen Pallett. Ahora han vuelto mucho más experimentados, y aunque los elementos principales siguen siendo los mismos, el disco revela a un Alex y un Miles muy cambiados, con ganas de pasárselo bien sin demasiadas pretensiones. Así, entregan un álbum variado en el que su sello es mucho más reconocible y en el que su imagen destaca por encima de todo, con canciones de pop que a veces sorprenden y suenan originales, y a veces recuerdan a sus trabajos por separado. Quizás se eche de menos mayor presencia de la orquesta y de la épica del primer disco, pero canciones como “Aviation” o “Miracle Aligner” son tremendamente disfrutables.

36If These Trees Could TalkThe Bones of a Dying World

El interesantísimo aunque minoritario subgénero del post-rock instrumental tiene su representación en la lista de este año con esta maravilla del quinteto de Akron, Ohio. Un disco absolutamente sobresaliente al que no se le puede poner una pega, que crea sin usar una sola voz un viaje épico a través de una naturaleza gélida e imponente. Una montaña rusa constante que oscila entre el minimalismo y la contemplación de sus valles (“The Here and Hereafter”) y las tormentas de guitarras de sus picos (“Iron Glacier”). Nueve himnos que aúpan a If These Trees Could Talk al Olimpo del género, hablándoles de tú a tú a referentes como Mogwai, Explosions in the Sky o God is an Astronaut. Probablemente “The Bones of a Dying World” sea el disco más hermoso, en el sentido más puro de la palabra, del año. Ahí es nada.

35BeyoncéLemonade

El considerado por muchos como mejor álbum del año es, para nosotros, ‘uno’ de los que hay que tener en cuenta para entender este 2016 musical. Sin lugar a dudas, Beyoncé, sin llegar al nivel de su disco homónimo, nos sirve una “Lemonade” de agridulce sabor que gana con las escuchas. Lo más interesante del largo se presenta en aquellos cortes que nos sorprenden porque jamás habríamos pensado escucharlos en una voz como la de Beyoncé. De esta manera, los estilos tan poco convencionales que oímos en “Don’t Hurt Yourself” o “Daddy Lessons” acaban fundiéndose de extraordinaria manera con otros más convencionales (no por ello menores) como “Sorry” o “Formation”. Es en este comentado viaje feminista sobre la infidelidad que nos propone Beyoncé donde la artista saca a relucir algo mucho más interesante que el fondo que acaba apareciendo: un conjunto de temas que no han de entenderse en un contexto metafórico sino que, simplemente, se han de disfrutar.

34SavagesAdore Life

La banda liderada por la carismática y corrosiva Jehnny Beth buscaba su consagración en este 2016, después de debutar con el más que notable “Silence Yourself”. Y vaya si lo han logrado. Con “Adore Life” las británicas no sólo han reivindicado a la mujer en el rock, sino que se han situado a la altura de algunos de los nombres más destacados de los últimos años, como Courtney Barnett, Foals, Titus Andronicus o Alabama Shakes. En este disco, Savages han crecido y han explorado parámetros del rock que van desde el desgarbado estilo noventero de Garbage hasta las formas líricas de los Nightwish de Tarja Turunen. A ello hay que sumarle una clara veneración por la música de Joy Division, New Order, Simple Minds o The Cure, algo que queda latente en los pasajes más electrónicos de uno de los álbumes con más furia del año, en el que vamos a encontrar distorsiones de guitarra y de bajo llevadas al extremo de lo posible, letras oscuras, metafóricas y referidas al dolor, a la desazón y a la melancolía, trazadas de inspiración casi gótica e incluso momentos más experimentales que remiten al “Amnesiac” de Radiohead.

33DaughterNot To Disappear

Ya apuntaban maneras en su debut pero, seguramente, no mucha gente habría apostado por una evolución tan marcada en el segundo trabajo de Daughter, banda londinense capitaneada por Elena Tonra. Las virtudes presentadas en aquel primer trabajo se pulen en “Not To Disappear” para ofrecernos un disco cargado de variedad y de emoción, con un bagaje sonoro rico e inconformista, cargado de matices y desarrollos muy posados que acaban explotando y alcanzando un clímax que nunca pierde la sutilidad propia del grupo, como muestra “New Ways”, la canción que abre el álbum. Puede que haya quien considere que las canciones de Daughter exigen demasiada paciencia hasta conseguir llegar a esa intensidad con la que ganarse un hueco en el corazón de sus oyentes, pero si se le presta la atención que merece, se podrán percibir multitud de detalles sonoros medidos al milímetro y pasajes muy evocadores que componen un disco dispuesto a poner los pelos de punta a cualquiera.

32MitskiPuberty 2

Cuando escuchamos el primer álbum de Mitski y a continuación este “Puberty 2” nos puede parecer imposible la evolución que ha experimentado la artista. ¿Cómo se pasa de melodías íntimas de piano a coquetear con el noise rock y la electrónica algo claustrofóbica? Para responder a esta pregunta tienes que dejarte llevar por la propuesta sonora de este álbum. No es fácil: “Happy” con su electrónica al más puro estilo Xiu Xiu y la explosiva “My Body’s Made of Crushed Little Stars” eclipsarán tu primera escucha, pero pasado este primer choque te darás cuenta de que lo que hay detrás de este disco corresponde a la pubertad a la que hace referencia el título: constantes cambios (en ocasiones extremos) con los que busca un soporte. Este verdadero ‘yo’ puede ser ruidoso o, por el contrario, delicado y bello, como “I Bet On Losing Dogs”. “Puberty 2” es un álbum que se basa en la exploración, en crear contrapuntos y juegos de sonidos e intensidades. Mitski se convierte en un hilo conductor consiguiendo que “Puberty 2” no se sumerja en un profundo caos, sino que se presenta como un todo lógico, maduro y extremadamente bello.

31Ty SegallEmotional Mugger

¿Qué vamos a deciros del californiano? Si habéis leído un poco alguna de nuestras reseñas de garage y psicodelia, habréis comprobado que el muchacho es una debilidad de algunos de los miembros de la tropa EQB. Podría parecer entonces que Ty se ha colado entre los cincuenta mejores por decreto-ley; pero no, resulta que el rubio lo ha vuelto a hacer. Tras juguetear con el folk en “Sleeper”, acercarse a un público menos underground con “Manipulator” o redoblar la apuesta heavy-psych con “Fuzz”, no era fácil adivinar por dónde iba a salirnos la criatura esta vez. Como siempre, Segall se ha colocado al margen de cualquier expectativa y tendencia comercial del mercado (incluso el independiente) para seguir evolucionando. No se trata de una transformación por completo; Segall siempre mira entre las esquinas de su gama de sonidos en busca de un hueco por el que expandirse, pero en esta ocasión parece haber encontrado una salida bastante sórdida y estrecha. En “Emotional Mugger” juega con sonidos mucho más corrosivos, un lo-fi asfixiante y ritmos rotos que convierten su garage en algo tan ácido y directo como divertido. Lo poco inaccesible de su propuesta puede resultar el principal pero de este dico. En cualquier caso, es de justicia reconocer el esfuerzo de Segall por apartar la pulcritud y la imagen glam que proyectaba su último disco en solitario para ofrecer, una vez más, una versión diferente de sí mismo.

30BADBADNOTGOODIV

¿Puede ser “IV” el disco menos jazz y a la vez el más jazz de BBNG? Si ya las fronteras entre el jazz y otros géneros empiezan a ser difusas, BADBADNOTGOOD se empeñan en su cuarto trabajo en borrarlas y pisotearlas una y otra vez luchando por expandir su espectro sonoro mediante la experimentación, la improvisación y la fusión. No se puede ser menos jazz y más jazz al mismo tiempo. La evolución de este grupo sigue un ritmo exponencial, y con este “IV” demuestran de lo que son capaces tomando unas cuantas buenas decisiones por el camino. Para empezar, tenemos la incorporación definitiva del saxo de Leland Whitty como cuarto miembro del ahora joven cuarteto. Además resulta ser el primer disco en el que, entre otras colaboraciones, el grupo incluye la actuación de vocalistas que no son exclusivamente raperos. El resultado es un trabajo inspirado, evocador y que consigue hacer subir un peldañito a BBNG mediante la amplicación de su gama de colores: soul, R&B, electrónica y hip hop pasan por su particular filtro de texturas jazz haciendo de “IV” su disco más ecléctico hasta la fecha y de BBNG un conjunto menos afincado en el jazz.

29Allah-LasCalico Review

Allah-Las son el verano, concretamente el verano a punto de acabar. Esa misma nostalgia es la que transmite “Calico Review”, publicado en la última semana del verano de 2016. Algunos detractores señalan que los angelinos son demasiado dependientes de la nostalgia sesentera que evocan, que lo suyo es un mero revival para oídos conformistas. En algún punto de la historia he debido medio convencerme de ello y, por eso, desde su debut he acudido a cada nueva cita discográfica con miedo a que esa dependencia acabara por explotarles en la cara, reventara su burbuja y les aparcara en el cementerio de bandas-que-ya-no-molan. “Calico Review” ha llegado a nuestros oídos como un auténtico bofetón que nos presenta a una banda que juega con los mismos ingredientes que en su debut pero que se sabe más madura y se atreve a tomar las riendas de su sonido sin necesidad de contratar a un productor externo. Como resultado tenemos a unos Allah-Las que se muestran muy enteros, seguros del rumbo que han de tomar y que pivotan con gracia entre sus referentes mientras fabrican su propia leyenda.

28Dinosaur Jr.Give a Glimpse of What Yer Not

Nada de lo indie, con un significado tan amplio hoy en día, tendría sentido sin toda una generación de bandas que a finales de los ochenta y principios de los noventa crearon un movimiento musical con el rock de baja fidelidad, la mala leche juvenil y la filosofía DIY por pilares. De aquella generación, Dinosaur Jr. han demostrado con este su undécimo disco (séptimo con la formación original) que ellos son los que probablemente mejor siguen portando esa bandera del ruido y el rock. Con un Barlow pletórico al bajo y un Mascis que sigue demostrando por qué es uno de los guitarristas más virtuosos del rock, este “Give A Glimpse…” sigue construyendo los clásicos muros de sonido poderosos que hicieron grande al dinosaurio. Sólo hay que oír la potencia de “I Walk For Miles” o el homenaje al grunge de “Be A Part” para entender que estos tipos son Historia viva del rock. Si el que cantase siempre fuera Barlow como lo hace en “Love Is”, este trío habría firmado el disco del año. Con cincuenta y pico tacos.

27Chance the RapperColoring Book

Aun siendo una mixtape, Chance the Rapper ha hecho historia y se ha colado en las nominaciones a los Grammy con este “Coloring Book”, uno de los conjuntos más laureados del año por motivos propios. En una mezcla curiosa entre los ritmos urbanos y las reafirmaciones eclesiásticas, Chancelor se acopla a sus propias bases musicales de una manera que deja de piedra, rapeando, cantando y rodeándose de un conjunto de colaboraciones excelentemente bien escogidas para la ocasión (especial atención a Noname y Lil Yachty). Es precisamente en aquellos momentos en los que se olvida del motivo religioso cuando mejor le sale la jugada; así pues, cortes como “All Night” o incluso la breve pero emocionante “DRAM Sings Special” se consagran, directamente, como lo más destacado de la placa. En definitiva, Chance the Rapper es una de las (no tan) promesas del hip hop actual a quien le quedan muchas cosas por decir. Esperando estamos.

26PJ HarveyThe Hope Six Demolition Project

Había ganas de que PJ Harvey volviese a lanzar un nuevo trabajo tras aquel estupendo “Let England Shake” que maravilló y sorprendió a todo el mundo. Aquel disco ya presentaba a una PJ Harvey inconformista y comprometida con la sociedad de su alrededor. Lo mismo ocurre en este nuevo trabajo, en el que se inspira en los viajes que ha realizado la compositora en los últimos años a Kosovo, Afganistán y Washington D.C. y los conecta en un disco en el que el mensaje y la banda que la acompañan son tan importantes como su figura. Esto no quiere decir que ella destaque menos, la fuerte personalidad y la característica voz de la cantante siguen impresionando como en cada trabajo. Rock, folk, pop, blues, jazz e incluso toques muy suaves de world music se pueden percibir en un álbum cargado de himnos como la enorme “The Wheel” o la pegadiza “The Community of Hope”. PJ Harvey sigue en plena forma.

25Anderson .PaakMalibu

Cómo se agradece un álbum tan colorido como éste. Anderson .Paak decide salirse por la tangente ofreciendo uno de los compactos más optimistas que podremos escuchar durante este 2016, incluso pasando en algún tramo por situaciones personales difíciles. De hecho, el sentimiento de que algo se está yendo es vital para entender el ejercicio de nostalgia que nos regala uno de los artistas más prometedores del momento. Si con casi veinte canciones es capaz de pasearse por el funk (aquí su mayor acierto), el soul o el R&B de una manera tan notable como lo hace en este idílico “Malibu”, nada más tenemos que disfrutar mientras esperamos su siguiente paso. Este largo, tan inquieto como el artista que nos lo ofrece, es tremendamente fresco y tiene la capacidad de transportarnos a un lugar tan pigmentado como el de su propia portada.

24The MenDevil Music

The Men habían venido mutando constantemente con una referencia en el mercado desde el año 2010. Desde aquel “Immaculada” a su “Tomorrow’s Hits” de 2014, la banda había pasado por el hardcore punk, el noise, shoegaze, kraut, indie rock, heartland rock, garage y country-rock, no en este orden. El caso es que, por inesperada, la carrera de los neoyorkinos se había convertido en una de las que había que mirar muy de cerca para los fans del rock underground (especialmente en USA). 2015 fue su año de descanso para regresar en este 2016, derribando la puerta de una patada y y jugando con cerillas y un bidón de gasolina. Eso es este “Devil Music”, el homenaje que The Men se hacen a sí mismos recuperando su furia pasada pero mirando siempre al futuro, sin renegar de ninguna de las lecciones aprendidas durante sus diversas evoluciones. Cuando algunos empezaban a hablar de banda ‘madura’ y dadrockismo, The Men deciden que es hora de montar una buena traca garajera y punkarra porque es lo que el cuerpo les pedía, claro que sí. Nos encontramos ante un disco endiabladamente entretenido además de inspirado en el que los de Nueva York se dejan la piel, la voz y el alma. Ha ganado Trump, pero ha vuelto el punk…

23GoatRequiem

El regreso de Goat ha supuesto una de las mejores noticias del año. Los suecos, envueltos como de costumbre en ese halo de misterio que les acompaña, con sus trajes de tribus africanas, de chamanes, de druidas, o con sus caretas de animales, se han reinventado de manera sobresaliente. Si ya les conocíamos por adentrarse en el sonido del folklore africano, en esta ocasión han ahondado en su amalgama de sonidos, incorporando la tradición andina, la psicodelia sesentera y setentera heredera de grandes nombres de la música del siglo XX como Jimi Hendrix, Jefferson Airplane o The Mamas and the Papas, o el pop barroco influenciado por Arcade Fire. “Requiem”, su cuarto álbum de estudio, está plagado de melodías excelentes y acompañado por unas letras de carácter naturalista que suponen el complemento perfecto para una colección magnífica de canciones que embarcan a quien lo escucha en un viaje en el espacio y el tiempo.

22The AvalanchesWildflower

El trío australiano The Avalanches debutó en el año 2000 con el excelente “Since I Left You”. Dieciséis años después han decidido ponerle continuación con “Wildflower”, un disco que llama la atención por la multiplicidad de estilos que le dan forma, adoptando influencias de la música más experimental, pero también del R&B más exquisito. El movimiento hippy y la contracultura de finales de los 60 han sido fundamentales para desarrollar un concepto de música determinado también por el ambient rock o el hip hop, y que guarda ciertas similitudes con Gorillaz, la banda de dibujos animados, detrás de la cual se encuentra Damon Albarn. Canciones memorables como “Frankie Sinatra”, que incluye un sample de la mítica “My Favourite Things” de la película Sonrisas Y Lágrimas, “Subways” o “Colours”, totalmente diferentes entre sí, y colaboraciones como la de Ariel Pink o la de Father John Misty hacen de “Wildflower” una de las propuestas más frescas, divertidas e innovadoras que hemos tenido en este 2016.

21Danny BrownAtrocity Exhibition

Puede ponerte de los nervios, darte mareos e incluso provocarte nauseas, pero no pasa nada, porque precisamente esa es la misión de “Atrocity Exhibition”: ser una tortura continua, un reto mental a dos niveles. El oyente y la música, Danny Brown y la instrumentación. Entre flows imposibles como el de “Tell Me What I Don’t Know” y voces demenciales como las de “Ain’t it Funny” o “Pneumonia” Danny exprime su locura para asemblar el álbum de hip hop más lunático del 2016. Drogas, sexo y rock and roll entre samples de Joy Division y bandas de krautrock alemán. Poco más se le puede pedir a esta maravillosa historia de terror tras la cual probablemente tendrás que ir al psicólogo, eso sí, si es que aún puedes articular palabra.

20Kendrick Lamaruntitled unmastered.

Para estar hablando de un recopilatorio de caras B que no entraron en “To Pimp a Butterfly”, asusta la calidad de este “untitled unmastered.”. A Kendrick Lamar sólo le han hecho falta 8 temas para marcarse otro tanto más y para continuar explorando aquellos temas sociopolíticos y puramente personales de los que ya nos habló en obras anteriores. Así pues, el de Compton continúa en su línea de fusionar el hip hop con otros géneros musicales (desde el funk hasta el jazz pasando por ritmos latinos) en un compacto que, sin necesidad de que tuviera coherencia temática, la tiene. Si la sorpresa que nos dio al publicar “untitled unmastered.” es el camino que Lamar seguirá en su siguiente álbum, ¡más que bienvenido sea!

19Parquet CourtsHuman Performance

El mundo da bastante asco. Parquet Courts lo saben, lo asimilan y te lo cuentan con su desidia particular. Y por el camino se sacan uno de los discos de guitarras más trabajados y redondos del año. Una auténtica joya, especialmente en su segunda mitad, que serpentea entre el punk más visceral de sus inicios (“Two Dead Cops”), el western (“Berlin Got Blurry”), la Velvet Underground (“One Man No City”) o incluso sonidos nuevos como el aire a Wilco de “Keep It Even”. Es cierto que ahora están más calmados y tienen su sonido más pensado, pero han sabido suplir la espontaneidad con inteligencia y ganar enteros por el camino. Las letras, sobre lo que significa ser humano en contexto tan alienante como el de Nueva York, confirman que Savage y los suyos tienen una profundidad como banda que apenas habíamos imaginado. Los neoyorkinos han madurado en “Human Performance”, y continúan cimentando una de las carreras más sólidas del punk-rock underground (¿hay otro?) actual.

18SwansThe Glowing Man

Un extenso pasaje para la meditación. Swans buscan la paz espiritual con su último trabajo en un doble CD que finaliza la trilogía de “The Seer” y “To Be Kind” con las originales ocurrencias de Miachel Gira y sus inusuales registros que alcanzan esta vez hasta el canto difónico. Experimentación y pesadas dosis de adrenalina en una progresión minimalista que parece estar inspeccionando el cielo de un lejano país. Más uniforme que los demás trabajos, lo que puede ocasionar una desconexión momentánea. No obstante, debe hacerse un esfuerzo para captar todo el mensaje que la banda intenta transmitirnos por medio de temas que superan con creces las duraciones estándar. Merece la pena, sobre todo cuando la rabia se nos vierte encima y la tromba despliega su violencia eléctrica, llevando al oyente a tambalearse en las nubes de su subconsciente.

17James BlakeThe Colour In Anything

Los anteriores álbumes de James Blake se caracterizaban por una frialdad aséptica propiciada por letras crípticas y sintetizadores punzantes. En “The Colour In Anything” seguimos encontrando los eternos teclados del británico, pero en esta ocasión tienden a abrazarte mientras confeccionan estructuras menos rotas. Si a esto le sumamos la figura de un Blake derrotado en el amor y presionado por la concepción de este nuevo disco encontramos las melodías idóneas para que el músico se muestre tal y como es. Esta apertura en canal se encuentra en temas íntimos como “Waves Know Shores” o el propio “The Colour In Anything”, y también en contrapuntos donde la rabia y el dolor se apoderan del músico para entregar algo abrasivo, como “Two Men Down” o “Modern Soul”. Alrededor de cortes de carácter más novedoso también hay cabida para sus señas de identidad. Fijémonos en la dulce colaboración con Bon Iver, un tema tranquilo que trae algo de calma y luz fría, o en la voz de “Meet You In the Maze”, donde las diferentes y profundas líneas de vocoder llegan al alma. En definitiva, se trata de un álbum auténtico en el que encontramos belleza dentro del dolor romántico. No apto para impacientes ni para personas demasiado sensibles.

16SolangeA Seat at the Table

Tras una carrera de bandazos musicales e intentos de actriz de segunda línea, Solange Knowles se encerraba en el estudio con la idea de crear algo trascendente que la definiera tal y como es. Sin duda, el esfuerzo no ha sido en vano, pues “A Seat at the Table” no sólo es uno de los más alabados discos de R&B del año, sino también la prueba irrefutable del renacimiento de una Solange que, a la edad de 30 años, ha emergido de sus cenizas para demostrarnos que puede ser mucho más que ‘la hermana de’. Sin maquillaje ni artificios, “A Seat at the Table” es un álbum cuya sutileza musical colisiona armoniosamente con la dureza lírica de una artista con muchas cosas que contar. Cosas que contar sobre su raza, como en “F.U.B.U.” O “Mad”; cosas que decir sobre sí misma, como en la maravillosa “Cranes in the Sky”; cosas que decir sobre el mundo que la rodea y, sobre todo, cosas que decir sobre cada uno de nosotros.

15A Tribe Called QuestWe got it from Here… Thank You 4…

Érase una vez 4 amigos de Queens que se ponían motes raros como Q-Tip, Phife Dawg, Ali Shaheed Muhammad o Jarobi y cambiaron la historia del hip hop y la música popular para siempre. Cuando iban juntos, se hacían llamar A Tribe Called Quest, y se fueron hace 18 años, pero se pasaron por casa un momento a finales de 2016 para darnos las gracias y decirnos que, a partir de aquí, ya van solos. Han traído el rap comprometido de vuelta y ellos se marchan definitivamente, con la satisfacción de haber insuflado a este mundo roto un poco más de ganas de recomponerse. Por mucho que vais a querer que se queden un rato más, mejor no insistir; la decisión está tomada. Con la fatídica excusa de un último y bestial adiós a Phife Dawg, A Tribe Called Quest insisten en hacerse el harakiri mientras fardan de vigor, salud y corpulencia creativa. En el fondo, sin embargo, este poder de dejar un poder ir que pretenden aparentar ha sido más impuesto que opcional; un álbum de la tribu con algo de Phife Dawg… bueno, puede ser. Pero uno sin nada suyo… Eso no va a ninguna parte. Mejor dejarlo aquí, cuando aún se está en lo más alto posible.

14Leonard CohenYou Want It Darker

You Want It Darker” es el último acto, la despedida más anunciada y lúgubre de todas, de uno de los legados líricos más influyentes de la música popular en el siglo XX. Leonard Cohen se prepara mejor que nunca antes pero, de alguna forma, un poco como siempre, para cerrar los ojos e ir hacia la luz. En la canción iniciática que da nombre al álbum llega incluso hasta a dirigirse directamente al Señor para hacerle saber que ahora sí, que ya no juega, bromea ni se hace el interesante. La única diferencia entre el cohenismo empecinado de siempre y éste, pues, es que, esta vez sí, la cosa va en serio. El canadiense claramente ha legado “You Want It Darker” en testamento para salvarnos a todos de la deshonra humana original que es la descompostura ante lo ineludible, simbolizada en la muerte como instancia última de las pocas cosas innegables y absolutas que acompañan a la tarea de existir. Para todos y cada uno de los que quisieran escuchar, se entregó durante toda su carrera (y no con menos dedicación en esta obra póstuma) a la escritura, a la recitación, al canto de un poema impotente, dilatado en 6 décadas, acariciado por el tacto a pana de su voz y unos pocos coros femeninos; la oda desvalida de Leonard Cohen a un amor capaz de confinar con dignidad y belleza la gran e inevitable derrota que nos espera a todos.

13Kevin MorbySinging Saw

El ex-bajista de Woods y co-líder de The Babies nos regala con “Singing Saw” una particular herramienta sonora capaz de generar sensaciones que muchas veces resultan intraducibles al encorsetado formato de una canción. Gracias a sus letras rodeadas de sonidos fronterizos, Kevin Morby ha conseguido transportarnos a los desiertos californianos en los que el americano grabó su tercer trabajo en solitario. “Singing Saw” conceptualmente funciona como una búsqueda continua de agua, por donde pasamos por el frenético homenaje, con aroma a Velvet Underground, que Morby hace a su guitarra en “Dorothy” a la denuncia social enmascarada en el desparrame sonoro de “I Have Been To The Mountain” para finalmente encontrar el ansiado agua en una de las joyas líricas del año: “Water”. Con varios temas inéditos publicados a cuenta gotas en las redes y tras triunfar en los conciertos que ofreció este noviembre en nuestro país, seguiremos sedientos, como un hombre que camina en mitad del desierto, de un nuevo trabajo de Kevin Morby.

12Michael KiwanukaLove & Hate

Cuatro años tardó el londinense Michael Kiwanuka en publicar “Love & Hate”, su segundo trabajo tras aquella aclamada ópera prima “Home Again”. Este álbum le corona como punto de referencia del mundo del soul y renueva las esperanzas de un género que parecía estar de luto desde la muerte de Amy Winehouse. Guiado por Danger Mouse, encargado de discos de Adele o The Black Keys, la voz del británico se ha sabido rodear de una producción cuidada al milímetro, cosa que no le ha hecho perder la naturalidad de la que hemos podido disfrutar en los tres directos que ha ofrecido en nuestro país durante este 2016. Como muestra queda el “Cold Little Heart”, que podría considerarse el “Shine on You Crazy Diamond” del disco, o la también inmensa “Love & Hate”. Viaje emocional que nos transporta del soul melódico de “I’ll Never Love” a las notas funkys de “Black Man in a White World” o “One More Night”. Sin duda, uno de los álbumes más destacados del año que consagra a Michael Kiwanuka como figura internacional del soul.

11Thee Oh SeesA Weird Exits

La diarrea creativa de John Dwyer podría echar para atrás a más de un lector a la hora de decidir si merece o no la pena darle una oportunidad a este “A Weird Exits”. El californiano y su cambiante banda ya han superado los once elepés (eso sin contar EPs, maquetas y otras historias). Vamos a poner las cosas en su sitio: Thee Oh Sees tocan garage, lo cual en 2016 no debería ser una sorpresa, y lo llevan haciendo durante una década. Tanto tiempo en un género a priori tan trillado debería hacer que ya pocos le riéramos las gracias a la banda del de San Francisco. Pero lo de Thee Oh Sees no es una propuesta revivalista sólo apta para nostálgicos de las guitarras aceleradas. Durante toda su carrera han sabido, con sus aciertos y sus errores, evolucionar desde un lo-fi absoluto a un garage rock casi punkarra, pasando por una psicodelia demencial para llegar a donde nos encontramos ahora: garage-psicodélico que coquetea con el stoner y el kraut a partes iguales; una auténtica bestialidad. Y lo mejor es que para reconocer y aplaudir las virtudes del grupo no es necesario ponerse exquisitos, qué va. De hecho, es sudando, saltando y en medio de un pogo como mejor se disfruta de la música de este genio del garage. Que pueda presentar “A Weird Exits” como uno de los mejores discos de la carrera de Thee Oh Sees es fruto del esfuerzo de toda una vida, la suma de decisiones acertadas tomadas con su último cambio de formación y la mente inquieta e inconformista de John Dwyer. Ya lo decía en agosto, contagiado del espíritu olímpico: si el garage psicodélico fuera natación, John Dwyer sería Michael Phelps.

10Frank OceanBlonde

La larga espera a la que nos tenía [email protected] Frank Ocean llegó a su fin de la manera más abrupta posible: a partir de no uno, sino dos álbumes. Cabe decir, eso sí, que “Endless” fue un experimento incomprendido y menor (aunque telita con el experimento), porque a la vuelta de la esquina el de Nueva Orleans nos sorprendía con un “Blonde” repletísimo de matices, mucho más apetecibles de desgranar a medida que pasa el tiempo. Y es que eso es precisamente lo que pide uno de los mayores aciertos musicales de este año: tiempo. Tiempo para relajarse y tumbarse a escucharlo, para perderse entre sus historias, para entender al personaje que hay detrás de ellas, y para pasear por el enorme abanico de paisajes que Frank nos regala en este viaje tan íntimo y valiente. Emocionante desde que empieza hasta que acaba.

9ANOHNIHOPELESSNESS

¿Cuándo nos convertimos en un virus para la Tierra? Alrededor de esta pregunta orbita “HOPELESSNESS”, el debut de ANOHNI. Antes conocida como Antony Hegarty, al cambiar de nombre ha querido concebir un álbum con el que denunciar aquello que encuentra mal en nuestro mundo. Dedica palabras a Obama, al cambio climático, a las guerras… En este disco de canción protesta, ANOHNI se encuentra arropada por la producción de Oneohtrix Point Never y Hudson Mohawke, quienes aportan dosis de electrónica para dotar a los temas de energía y elegancia. Basta escuchar “Drone Bomb Me”, el tema que abre el largo, para darse cuenta. El elepé viene poblado de melodías destellantes y sintetizadores que adquieren cada vez más cuerpo mientras ANOHNI canta acerca del carácter parásito del ser humano. Su voz tan característica flota por las canciones desplegando críticas que consiguen, sin duda, penetrar en el público.

8WoodsCity Sun Eater in the River of Light

Tras más de 10 años de carrera y con un reconocimiento que, sobre todo en el viejo continente, es menor del merecido, Woods siguen afrontando la composición de cada disco como si fuera el último. No les queda otra que tratar de ser siempre prefectos e inesperados. Aquí vuelven a sorprendernos con su mezcla de folk y pop psicodélico en la que caben trazas jazzeras y de tradición etíope. “City Sun Eater in the River of Light” es la enésima y mejor demostración de las aptitudes de una banda que se ha ido haciendo más grande y mejor a través de la acumulación de referencias. En su último disco la producción es exquisita y demuestran que la máquina de caramelos de folk-psych, además de funcionar a pleno rendimiento, parece tener un plazo de amortización infinito. Lo mejor de todo es comprobar cómo el resultado es el producto de una combinación delicada y exacta de múltiples ingredientes sin que, por ese motivo, se pierda nada de la fluidez que todos podemos esperar de un grupo tan pop. Si te gusta la psicodelia, soportas los falsetes, tienes un corazoncito pop y no tienes miedo de quedarte ciego cuando miras al Sol, debes refugiarte en Woods, este “City Sun Eater in the River of Light” podría ser un buen comienzo.

7King Gizzard & The Lizard…Nonagon Infinity

Hay grupos cuya carrera no deja de ir en ascenso, que no dejan de sorprendernos disco tras disco y que nos hacen considerarnos afortunados de poder ver y disfrutar de su evolución en directo. King Gizzard & The Lizard Wizard no han dejado de avanzar disco tras disco, con una producción endiablada, y en “Nonagon Infinity” parecen haber alcanzado por fin su clímax. Un disco conceptual basado en el concepto de lo infinito, compuesto por nueve piezas que giran una y otra vez alrededor de sí mismas, sin principio ni fin, pensado para ser reproducido en un loop continuo. Una locura psicodélica llena de sorpresas que no da ni un segundo de descanso y que se presenta como uno de los trabajos más divertidos del año, acompañado además por una imaginería de película de terror de serie B. La puerta al infinito está abierta para cualquiera que desee entrar, tan sólo tenéis que llamar.

6Bon Iver22, A Million

It might be over soon” es el quejido con el que abrimos “22, A Million” de Bon Iver, un álbum nacido por la presión y la ansiedad de seguir contentando a un público que espera que nuestro artista supere las expectativas impuestas por su anterior obra. Esa frase es un poso de tranquilidad en la vida atormentada de Vernon, que busca expulsar sus propios demonios interiores sin que por ello resulte algo completamente ajeno a quien escuche el disco. Busca moverse de hablar de ‘uno mismo’ al ‘millón’. Para ello hace uso de la electrónica y de melodías que, en ocasiones como “10 d E A T h b R E a s T ⚄ ⚄”, resultan del todo abrasivas creando un contrapunto interesante con temas más espirituales y oníricos como “8 (circle)”. Esta contradicción no hace más que poner de manifiesto el caos que abarrota su ser. La voz altamente modulada provoca que en ocasiones parezca que escuchamos el lamento doloroso de un ser robótico, pero detrás de este trabajo quien se encarga de mantener todo en orden no es otro que un Justin Vernon que ha entregado su álbum más experimental y arriesgado hasta la fecha.

5RadioheadA Moon Shaped Pool

Las expectativas con un grupo como Radiohead siempre son muy altas, y tras un “The King Of Limbs” que dejó frío a más de uno, el miedo a que el grupo no volviese a emocionarnos y a sorprendernos como nos tenían acostumbrados estaba más presente que nunca. Por suerte, “A Moon Shaped Pool” ha vuelto a arrojar luz y esperanza en todos sus fans, mostrándonos a unos Radiohead en plena forma, íntimos y humanos a la par que épicos, gracias a la inclusión de la orquesta en varios temas y a una mayor presencia de instrumentos clásicos, además de un Thom Yorke más melódico en la voz. Quizás sea su disco más complaciente y menos sorprendente y a lo mejor hay quien echa de menos piezas más arriesgadas y experimentales, pero eso no quita que esté lleno de canciones brillantes tales como “Daydreaming”, “Present Tense” o “Identikit”, canciones que muestran a unos Radiohead que ya se conocen perfectamente, maduros y seguros de sí mismos. Pocos grupos siguen teniendo capacidad para lanzar discos así después de más de veinte años de carrera.

4WhitneyLight Upon the Lake

De cómo a Julien Ehrlich y Max Kakacek la experiencia del fracaso sentimental y el duro invierno de Chicago les sirvieron para componer la colección de canciones más cálida y reconfortante de 2016. La idea era crear una especie de colección perdida de clásicos de la música Americana que, en principio, debería tener un uso terapéutico en lugar de formar el eventual repertorio de un nuevo grupo pero, cuando tienes entre manos unas joyas de tal calibre, lo normal es aprovecharlo. Estos chicos lo hicieron, y con muy buen gusto. Incorporando una cuidada instrumentación que aumentó hasta siete el número de músicos que trabajan bajo el nombre de ‘Whitney’ dio como resultado el disco más bonito del año. Partiendo de unos pocos acordes de piezas folk, en un ejercicio de austeridad entrañable y sinceridad desgarradora, han conseguido elaborar todo un señor disco al que no sobra ni un minuto de metraje. Todo esto con el hándicap de ser unos debutantes. En resumen, un disco veraniego y fresco que ha demostrado saber acompañar al oyente también en las frías tardes de invierno en que fue concebido. Si te gusta el folk y el pop, y no se me ocurre ninguna razón por la que no habría de gustarte, “Light Upon the Lake” es para ti.

3Car Seat HeadrestTeens of Denial

Fuente lírica y musical ambiciosa y, según parece, inagotable, Will Toledo nos presentaba esta temporada “Teens of Denial”, su nuevo trabajo. El de Virginia ha compuesto el nuevo repertorio para la ocasión, lejos de la recuperación de viejas composiciones como hiciera en el anterior “Teens of Style”, con el que se presentaba al gran público el pasado año. La grabación del álbum en condiciones de directo ha dado lugar a una colección homogénea de canciones a través de las que se percibe a una banda más auténtica, despojada de efectos artificiosos y desvirtuadores. “Fill In The Blank”, “Drunk Drivers/Killer Whales”, “1937 State Park” y la extraordinaria “The Ballad of the Costa Concordia” son algunas de las canciones más destacadas de este disco, donde Will Toledo nos deleita nuevamente con estructuras complejas y letras inteligentes que, una vez más, vienen ornamentadas por esas pegadizas melodías a las que nos tiene acostumbrados. Doce canciones, en definitiva, que nos muestran un sonido renovado, más enérgico y poderoso, más sólido y compacto, que cristalizan en un trabajo más convencional, pero igualmente atractivo y mucho más rockero.

2David BowieBlackstar

Uno de los lanzamientos que más ansiábamos a finales de 2015 era el de David Bowie, programado para principios de enero. Lo que no esperábamos era la repentina muerte del artista ni que el trabajo fuera en sí mismo una reflexión sobre el paso de la vida a la muerte, y sobre los aciertos y errores, las virtudes y vicios cometidos en ésta. Pero Bowie era así; un genio impredecible. Uno de los pilares de la música pop y rock, sin los cuales no concebiríamos el art rock ni el glam, y que nos regaló como carta de despedida “Blackstar”, un álbum en el que a modo de catarsis reflejó sus últimos sentimientos; aquellos que sólo pueden emerger del final de una vida y que él decidió que quedasen para la posteridad.

Más allá del sentido metafórico y epistemológico, en este último trabajo Bowie hizo gala de la gran voz que aún poseía a pesar de sus 69 años, y se inmiscuyó en el jazz, gracias a la colaboración de la Orquesta de Maria Schneider, considerada por muchos la mejor Big Band del planeta. Además, dos fueron los grandes referentes que Tony Visconti dijo que David Bowie había tenido a la hora de componer este disco: “To Pimp A Butterfly” de Kendrick Lamar, que impresionó al de Brixton, y “El Lago de Los Cisnes” de Tchaikovsky, por la idea de la danza final antes de ese salto al vacío que supone la muerte. Eterno Bowie.

1Angel OlsenMY WOMAN

Angel Olsen comenzó su andadura en la música con álbumes de carácter folk intimista, donde la belleza radicaba en el juego de voz y guitarra acústica. Sin embargo, la cantautora fue desarrollando su sonido, añadiéndole cada vez más cuerpo y sonoridad. Ahora ha entregado en “MY WOMAN” el culmen de todo esfuerzo anterior convirtiéndolo en su construcción más madura hasta la fecha. Se ve cobijada por el sonido de toda una banda cuya actividad ha sabido orquestar a la perfección para confeccionar cortes a cada cual más apetitoso y embaucador. “Intern”, con sus texturas y carácter onírico, da comienzo a este disco que no hará más que adquirir volumen conforme se sucedan los temas. Tenemos momentos para cantar totalmente desinhibidos como “Shut Up Kiss Me”, piezas sutiles y delicadas como la nostálgica “Those Were the Days”, y tenemos las obras maestras de Olsen: “Sister” y “Woman”, dos piezas crecientes de siete minutos que sirven como perfecta síntesis de este álbum: Angel Olsen se sincera mientras da rienda suelta a su creatividad como no lo había hecho antes en un trabajo redondo de principio a fin.