Pete Doherty ha demostrado ser un referente de la escena musical británica por méritos propios, que van más allá de su posición como figura clave del indie inglés al frente de The Libertines y posteriormente Babyshambles, y que también le han granjeado éxitos como músico solista. Desde aquel lejano 2009 en el que lanzase “Grace/Wastelands”, Doherty no ha parado, tal como han venido demostrando el hasta ahora último trabajo de Babyshambles en 2013, “Sequel To The Prequel”, el aclamado regreso a los escenarios de The Libertines con su formación original (Doherty abandonó el grupo por desavenencias con el co-frontman Carl Barât), o sus esporádicas giras en solitario que el público acoge con calidez y entusiasmo allá donde va.

De este período de actividad se desprende la necesidad de Doherty por hacer dos cosas que los fans llevaban tiempo pidiendo: volver a entrar al estudio y revisar algunos de sus antiguos temas para evitar que cayesen en el olvido, popularizando versiones más pulidas. De esta combinación de esfuerzos, del bagaje musical, técnico y emocional que el músico ha ido adquiriendo con sus últimas giras y proyectos nace “Hamburg Demonstrations”, su último trabajo en solitario. Nuestro querido Pete vuelve de muchas formas posibles, con mucho material bajo el brazo. Quizás no hacía falta meterlo todo, pero lo cierto es que hay algo que sí ha traído consigo de vuelta: la sensación de sentirse como en casa al escucharlo.

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Fotografía: http://www.wakeandlisten.com/

“Hamburg Demonstrations” está realizado con el mismo espíritu con el que suena, y con el que conviene escucharlo: con voluntad, con pasión y con ganas, pero también con calma.

Kolly Kibber” es uno de esos temas resucitados que merecían una reformulación, y es perfecto para abrir este disco. Es ligero, agradable, maneja muy bien el ritmo y la instrumentación, mete detalles interesantes como esos coros celestiales que le sientan realmente bien… Además, por si se nos había olvidado, Pete Doherty es ante todo un letrista sublime, y esta canción empieza a recordárnoslo. Algo similar hace “Down for the Outing”, que ya tuvo una grabación en su momento, pero aquí encontramos unos potentes arreglos que acompañan perfectamente a la cadencia rítmica que la antigua versión ya tenía, pero reforzando esos saltos. Es sin lugar a dudas, tanto a nivel musical como lírico («Britannia raped by all the slaves, raping all the slaves”), uno de los puntos fuertes del álbum.

Sin embargo, uno de los pequeños puntos de flaqueza de “Hamburg Demonstrations” empieza a asomar con esta nueva versión de “Birdcage”. Este tema apareció en la película francesa de 2012 Confession d’un enfant du siècle (que contaba con Doherty como protagonista), y la original tenía un aire mucho más melancólico y acústico, y aquí… aquí se ha intentado hacer lo mismo que con “Down for the Outing”, metiendo toda la banda a darlo todo, convirtiendo la canción en un dueto enérgico que no suena mal, pero es excesivo e innecesario. Hell to Pay at the Gates of Heaven” es una canción arreglada un poco (sólo un poco) al estilo de “Grace/Wastelands”, apoyándose en el arreglo de piano y guitarra lap-steel, pero tampoco termina de salir igual la jugada. Eso sí, la forma tan genialmente cínica que tiene la letra no es sólo algo muy original, sino también muy Pete Doherty. Una vez más, a pesar de todo, da gusto verlo de vuelta. Y cuando llegamos a “Flags of the Old Regime”, un tema ya conocido dedicado a Amy Winehouse, quien fue una gran amiga de Doherty, igual se nos salta un poco la lagrimita. Porque, aunque la original fuese simplemente majestuosa, aquí los arreglos son consecuentes con el tema, le dejan espacio y distancia, y en lugar de tapar la sensación principal, la empujan en volandas. Es una canción preciosa y punto, y aquí sí que no hay más que hablar.

Encontramos épica, melancolía, subidas y bajadas de intensidad cuidadosamente medidas y potentes, y en general la instrumentación sabe coordinarse sin pisarse ni competir, retrotrayéndose a antiguos trabajos de Pete y sus grupos.

I Don’t Love Anyone (But You’re Not Just Anyone) V2” es otro de esos viejos temas traídos de vuelta, que en este álbum aparece por duplicado. Esta segunda versión cuenta con un arreglo de violines y teclados absolutamente fascinante, y cuando llega el puente… ay, ese puente. La habilidad de Doherty de imbricar canciones propias y ajenas en una sola es fascinante, y si la canción ya era buena, lo que hace con ese “Johnny comes marching home again, hurrah” es impresionante. Con “A Spy in the House of Love (Demo Vocals)” pasa algo parecido. Aquí tenemos elementos que nos recuerdan a Babyshambles, con esas guitarras algo más sucias, que pasan de lentas y dramáticas a animadas y sincopadas como si, una vez más, fuesen canciones distintas. Además, lo de incluir treinta segundos de máquina de escribir al inicio es prácticamente un homenaje al primer disco de su segunda formación, “Down in Albion”, que jugaba mucho con las grabaciones en tiempo real en el estudio y los sonidos de ambiente, y… en fin, ese final. Pete siendo Pete, ¿a quién no puede gustarle eso?

Y entonces llega “Oily Boker”, otro de los temazos centrales del álbum, que es absolutamente genial porque vemos todo lo que tanto Pete como la producción de este disco pueden dar de sí. Tiene épica, melancolía, subidas y bajadas de intensidad cuidadosamente medidas y potentes, y en general la instrumentación sabe coordinarse sin pisarse ni competir, retrotrayéndose a antiguos trabajos de Pete y sus grupos. Después de este pedazo de salto volvemos a “I Don’t Love Anyone (But You’re Not Just Anyone)”, la primera, que tiene menos de unas cosas y más de otras… Lo cierto es que no queda del todo claro en qué cambia respecto de la original. Es más relajada, tiene menos épica, quizá; es el retorno al viejo campo de batalla, cargado de una melancolía despegada y bohemia muy característica de las letras de Doherty.

Este disco es una canción lanzada desde la lejanía hasta el hogar, el diario de un músico que lleva su hogar en el corazón pero no deja de descubrir nuevos lugares hermosos de los que hablar.

The Whole World Is Our Playground”, por el contrario, tiene el problema de “Birdcage”: este tema ya existía en su contexto y con su identidad desde hace quizás diez años, y este arreglo no le conviene nada. Resulta artificioso, distancia al oyente de la emotividad sosegada que tenía la original, esa que deja traslucir en los minúsculos pasajes acústicos que se ven entre tanto exceso. No necesitaba más producción que una pista acústica limpia, como bien podría haberse hecho con “Flags of the Old Regime” (que sí, que está bien, pero la original era mejor), pero es que aquí el arreglo barre por completo esa sensación, y ahoga al tema. En fin. Menos mal que para hacer que nos olvidemos del mal trago de esta revisión llega “She is Far”, un corte que tiene algo más de espacio para ser un tema acústico, pese a las cuerdas que podrían haberse eliminado, pero mira. Es muy puro, es Pete Doherty caminando y hablando con una guitarra en la mano por calles londinenses que no necesitamos conocer. Se parece a su vieja “Arcady”, casi homenajea al himno que es la legendaria “Albion” de Babyshambles, y lo cierto es que pocas formas mejores había de cerrar este disco.

En resumidas cuentas, “Hamburg Demonstrations” está realizado con el mismo espíritu con el que suena, y con el que conviene escucharlo: con voluntad, con pasión, con ganas, pero con calma. Pete Doherty no ha concebido este trabajo de forma descuidada, de hecho hace mucho tiempo que está musicalmente mucho más centrado, y se mueve por sus propias canciones (tanto en estudio como en directo) con mucha más seguridad. Este disco es una canción lanzada desde la lejanía hasta el hogar, el diario de un músico que lleva su hogar en el corazón pero no deja de descubrir nuevos lugares hermosos de los que hablar. Es cierto que la producción de Johann Scheeren deja que desear en ciertos momentos porque no respeta la voluntad original de muchas de las canciones, les da giros inesperados y rompe con su espíritu. Sigue siendo un trabajo bien pulido, eso sí, que se aleja de los cachondos niveles de dejadez de Mick Jones en “Down in Albion” de Babyshambles, pero que no llega al cuidado y mimo que puso Stephen Street en el primer disco en solitario de Doherty, y este es probablemente el punto más reprochable de “Hamburg Demonstrations”. Por lo demás, este trabajo es un regreso a la altura de uno de los mejores músicos contemporáneos de Gran Bretaña, y uno de los más grandes letristas (si no me atrevo a decir el mejor) del panorama. No podíamos decirle que no a Pete.

No hay como estar en casa.

Peter Doherty – Hamburg Demonstrations

7.5

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“Hamburg Demonstrations” es un disco que merece un lugar en la obra colectiva de Pete Doherty, y sin dejar de mirar hacia el presente logra grandes homenajes sonoros a sus trabajos más míticos.

Up

  • Pete Doherty sigue ampliando, en general con acierto, su abanico de sonidos para unirlos a su firma personal.
  • Los regresos (de la mayoría) de antiguas canciones son honrosos y muy agradecidos.
  • “Down for the Outing”, “I Don’t Love Anyone V2” y “Oily Boker”: los pilares del álbum.
  • Podemos respirar tranquilos: Pete Doherty no ha dejado de ser Pete Doherty.
  • Es un trabajo a la altura de sus clásicos que deja muchos grandes sonidos para el recuerdo.

Down

  • Los vaivenes de su recorrido, con momentos brillantes que se mezclan con otros que simplemente tienen destellos de grandeza.
  • La producción excesiva y redundante rompe con el espíritu de ciertas canciones y algunas las hace genuinamente malas, para desgracia nuestra y del propio disco.