Hablemos de The Men. Los neoyorquinos son una de esas joyas ocultas para el amante de la música de guitarras medio del viejo continente. Con Nick Chiericozzi, Mark Perro y Rich Samis como núcleo invariable del ahora cuarteto rockero, la banda ha ido escalando en nivel de atención por parte de los medios especializados en el circuito independiente. Y lo ha hecho por méritos propios, por la pura y simple consecución de una carrera tan inmaculada como disfrutable e inesperada. Inesperada porque cada vez que estos chicos se meten en el estudio uno se pregunta, con verdadera incertidumbre, por dónde van a salir esta vez. Ello puede hacer que muchos de los que les reían las gracias con los primeros trabajos hayan acabado rendidos a sus pies a medida que las referencias se acumulaban, siempre con algo nuevo que decir y siempre de forma atractiva.

Así, en 2010 debutaron en largo con el autoeditado “Immaculada” donde el ruidismo, el shoegaze y las estructuras metaleras convertían su punk en algo verdaderamente asfixiante. En “Leave Home” (2011) ficharon por Sacred Bones y unos tal Pitchfork se hicieron eco de su propuesta en la que ahora se dejaba entrever alguna melodía de vez en cuando que normalmente se repetía formando mantras que acercaban su noise y hardcore punk al krautrock. Otro volantazo acertadísimo llegó con “Open Your Heart” (2012), el sonido destartalado seguía ahí, aún nos estamos desgarrando las entrañas para cantar los estribillos, pero, amigos, aquí tenemos pop. El que quizá sea su mejor álbum actuaba como una especie de ventana temporal que daba a la movida independiente americana de mediados de los ochenta. Guitarrazos por doquier, estribillos memorables y también algo de grupos como Neu!, Buzzcocks o MC5, un cóctel increíble. La nueva mutación la traería “New Moon” (2013). Adiós a la distorsión, ahora vamos a acercarnos al country rock y vamos a hacerlo sin que nadie pueda decirnos que somos unos viejales aburridos. Su más reciente entrega, “Tomorrow’s Hits” (2014), acentuaba su puntito emotivo heartland rock y respondía a la pregunta que todos nos hacíamos: ¿qué clase de banda son The Men? The Men son rock and roll, así que puedes esperar cualquier cosa.

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Fotografía: http://beardedgentlemenmusic.com/

“Devil Music”: ¿Mirando al pasado?

Lo único que tenemos en “Devil Music” es una colección de canciones de The Men siendo The Men cuando tienen ganas de pasárselo bien y ninguna pretensión ni presión comercial en el horizonte.

De manera que llegamos a noviembre de 2016 y tenemos nuevo trabajo de The Men, el primero autoeditado en mucho tiempo y el más agresivo desde que se consumara su abrazo a las melodías allá por 2012. “Lion’s Den”, el primer adelanto del álbum, entró como un torbellino rebosante de fuzz, cacharros y un saxo enajenado. Es difícil llenarlo todo de mierda de esa manera y conseguir un resultado tan perfecto y personal al mismo tiempo. Se confirmaba que The Men volvían a acentuar su componente punk y garajero más feroz. Pero, lejos de la opinión mayoritaria, no creo ni por asomo que la banda esté tratando de hacer un back-to-basics. Como ellos mismos dicen, «we’re on a trajectory straight ahead just like always”. Está claro que The Men no podrían volver de manera estricta y definitiva al pasado ni aunque quisieran, son tantas las mutaciones que es imposible que cada nueva evolución no recoja algo de lo aprendido por el camino. Lo único que tenemos en “Devil Music” es una colección de canciones de The Men siendo The Men cuando tienen ganas de pasárselo bien y ninguna pretensión ni presión comercial en el horizonte.

“We wanted to give ourselves something enjoyable to listen to with this record… Something that had our personality in it, not just another record to get reviewed, to get into festivals, to get on tv, to participate in some sort of endless, winless game. This isn’t a campaign”.

Al final, parece que las canciones de The Men, además de para hacer fiesta, van a funcionar como fuego al que arrojar todas nuestras inseguridades cuando a la mañana siguiente estemos de nuevo solos y con resaca.

Empezamos con “Dreamer”, con la que los norteamericanos quieren invitarnos a una fiesta en su garaje. Riff setentero, guitarras afiladas y el espíritu «Fun House” de los Stooges. ¿Alguien da más? Todo se vuelve aún más salvaje en “Crime”, que lleva a mi subconsciente el significante POGO. Tenemos a Chiericozzi desgañitándose frente al micro en medio de un mar de riffs acelerados que lo llenan todo de humo. La misma pasión y euforia juvenil desatada derrocha “Ridin’ On” que, a pesar de su contundencia hardcoreta propia de gigantes del género como Hüsker Dü, no renuncia al barniz acaramelado y pop (en el sentido más relajado del término) que la banda ha ido incorporando a su sonido. Llevamos tres temas y a mí ya me han ganado. Quizá penséis que es cosa mía, que me conformo con cualquier panda de brutos homejeando al rock underground americano y el punk de los setenta, pero os aseguro que estos chicos son genuinos y están totalmente fuera de la categoría revival.

Patterns” resulta ser otra animalada, pero aquí la ferocidad se canaliza de forma más comedida, sin apretar el acelerador a fondo, mediante una especie de psicodelia mántrica comandada por un saxo. “Violate” se mueve entre los dos planos ofrecidos hasta ahora, con cambios de ritmo que la llevan del hardcore al psych punk más lisérgico. El sudor ya se cuenta por litros.

Cuando algunos empezaban a hablar de banda ‘madura’ y dadrockismo, The Men deciden que es hora de montar una buena traca garajera y punkarra porque sí. Bravo por ellos.

Nada de medias tintas, The Men se comprometen a quemarlo todo (lo han venido haciendo hasta ahora) en “Hit the Ground”, que recupera el saxo y echa más leña para que no pare la fiesta garajera. «I ain’t looking for salvation, I ain’t that kind of man” canta un Mark Perro a punto de echar los pulmones por la boca para que queden bien claras sus motivaciones casi nihilistas. Aquí lo único que importa es que nada nos importa, sigamos repartiendo bofetones. Cuando parece que la jarana va a hacer arder tus altavoces llega “Devil Music”, la pista menos ‘Devil-Music’ del LP, que viene en formato balada arrastrando reminiscencias de su etapa acústica y nos sirve para retomar el aliento. Gun” vuelve a dejar a un lado la urgencia rítmica manteniendo las emociones y la pasión a flor de piel. Uno de esos temas por los que cualquier amante del rock post-1981 debería enamorarse de esta banda. «I’m sick and tired of the city ’cause it gives me no place to hide” canta un herido Mark Perro desde la garganta en “Fire”. Una épica manera de cerrar un disco de punk rock destartalado por todo lo alto, con riffs contundentes, timbales musculosos, confesiones de vulnerabilidad y sentimientos de autodestrucción. Al final, parece que las canciones de The Men, además de para hacer fiesta, van a funcionar como fuego al que arrojar todas nuestras inseguridades cuando a la mañana siguiente estemos de nuevo solos y con resaca.

‘Decepcionar’ no es una palabra que se encuentre en el diccionario de The Men, tampoco ‘reciclar’. Los de New York llegan a su sexto elepé manteniendo intacta la capacidad de sorpresa y demostrando su habilidad para adaptarse al registro que les venga en gana. Esta es, sin duda, una de las principales virtudes de esta libérrima y genial banda. Cuando algunos empezaban a hablar de banda ‘madura’ y dadrockismo, The Men deciden que es hora de montar una buena traca garajera y punkarra porque sí. Bravo por ellos.

The Men – Devil Music

8.6 HOT RECORD

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La banda con el nombre más difícilmente rastreable en Google del underground americano vuelven tras un año de reposo. El tiempo les ha servido para pensar y tocar sin pensar demasiado. El resultado: guitarrazos directos a la yugular y muchísima diversión.

Up

  • Que no haya un concepto más allá de organizar una fiesta en el garaje, montar un pogo infinito, hacer ruido y romper cosas.
  • Que, como siempre, no se queden en el revivalismo, y consigan sonar siempre a ellos mismos.
  • El giro estilísitico hacia sonidos más urgentes, sin dejar de crecer por el camino.

Down

  • Que estos tíos no cuenten con más reconocimiento.