Kokoshca – Algo Real

No hace mucho os traíamos el resultado de nuestra charla con Iñaki, que junto a Amaia forma el núcleo duro de Kokoshca. La ocasión fue perfecta para poder desentrañar el significado de algunas de las canciones del nuevo álbum y conocer en qué punto de madurez artística se encuentra la banda. Los de Pamplona acaban de fichar por uno de los mejores sello de la capital (Sonido Muchacho) y, tras un doble single y más de dos años respecto a su último larga duración, presentan “Algo Real”.

“Algo Real”: La virtud de crecer sin madurar

Kokoshca consolidan lo que hasta ahora venían haciendo muy bien y lo hacen añadiendo un plus de urgencia y crudeza en la producción sin perder los matices que habían ido adquiriendo por el camino.

“Hay Una Luz”, su LP inmediatamente anterior, había traído un mayor eclecticismo y algo de limpieza al sonido pop de la banda dejando unos cuantos hits instantáneos por el camino. Cuando conocimos que Kokoshca habían vuelto al estudio la principal incógnita, además de saber si iban a dar la talla otra vez, era averiguar por dónde iba a tirar el sonido del grupo. Tras escuchar el disco y realizar la referida entrevista, si algo nos quedó claro es que esa supuesta madurez a la que hacía referencia la nota de prensa no la veíamos por ningún lado, ni nosotros, ni, afortunadamente, los propios Kokoshca. El cuarteto, especialmente en el apartado lírico, maneja unos ingredientes que nos sitúan en el plano de lo mundanal, la noche y lo profano. Habrá espacio para los sentimientos y momentos más introspectivos, pero estos aparecerán a menudo a base de reflexiones trasnochadas, pasadas por alcohol o fruto de una pasión febril y nunca de una meditación reposada y ‘adulta’. Con esto quiero decir que me alegro mucho de que “Algo Real” sea un disco con el que Kokoshca consolidan lo que hasta ahora venían haciendo muy bien y además lo hayan hecho añadiendo un plus de urgencia y crudeza en la producción (el disco se grabó en tres días, frente a los tres meses de su predecesor) sin perder los matices que habían ido adquiriendo por el camino. A menudo el adjetivo maduro lleva implícita la condición de serio o aburrido, celebremos que Kokoshca crezcan sin madurar un ápice.

De esta forma, siguiendo la tradición de “La Fuerza”, Kokoshca se empeñan en hilar temazos pop, unas veces adoptando una pose más gamberra y alborotada y otras desde una visión más emocional. Así, los pamplonicas irán soltando estribillos o, y esto tiene todavía más mérito, versos aislados y casi desprovistos de contexto que no podrás parar de repetir durante las horas o días siguientes a la escucha de “Algo Real”. Pero para formar esta cadena infinita de pop no utilizarán siempre el mismo eslabón. A pesar del carácter más o menos homogéneo y compacto del que goza el disco en su apartado técnico, ningún tema sonará como el anterior y podremos disfrutar de incursiones en la psicodelia, el rock garajero, el pop sofisticado y hasta estructuras aflamencadas.

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Los de Pamplona se empeñan en hilar temazos pop, unas veces adoptando una pose más gamberra y alborotada y otras desde una visión más emocional.

Arrancamos con “Mi Consentido”, interpretada por Amaia en el apartado vocal. Es aquí donde aparece, de alguna manera, la inspiración del flamenco demostrando que no es preciso quedarte en tu zona de confort para marcarte un temazo. «Y tú nunca me dejas, haga yo lo que haga” canta el grupo en lo que parece referirse a una relación basada en la idolatría como la que presentaban en “Directo a Tu Corazón”. Le sigue “No Queda Nada”, que enseguida denota esa dualidad sonora y de discurso de la banda. Por supuesto, ahora canta Iñaki y lo hace acompañado por unas guitarras distorsionadísimas. Si en su día “La Fuerza” analizaba con cierta ironía el hecho de echarse a perder y consumir la juventud saliendo cada noche a cerrar garitos casi por inercia, sin ninguna motivación especial, hoy “No Queda Nada” parece reflexionar sobre el mismo problema desde un punto de vista más pesimista. Aunque también podría hablar de una relación desgastada en la que ya parece que ‘no queda nada’. «Estoy pensando en dejarlo, es que ya son muchos años. Estoy pensando en dejarlo, es que ya tengo muchos años”. Supongo que la interpretación de la letra es lo de menos cuando el tema entra tan bien a la primera.

Niña” trae pronto el único episodio en el que me parece que el disco flojea un poco. No quiero decir que sea un mal tema, pero tiene menos madera de hit y parece encajar mejor en el repertorio de Amaia en solitario. La redención  no se hace esperar con “Laberinto”, de nuevo cantada por Amaia. Aquí crean un ambiente opresivo y angustiante que calza a la perfección con el título y la atmósfera dubitativa imperante. Como harán en repetidas ocasiones a lo largo del elepé, el grupo apela a lo real en versos como: «No existe solo una verdad y nunca sabré si aquello era real.

Después de escuchar el disco, reflexionar sus letras, beber, llorar y disfrutar con ellas, sólo puedo respirar aliviado porque Kokoshca no se hayan vuelto un grupo de pop maduro (menudo oxímoron, ¿no?).

Si habéis leído la entrevista, os habréis dado cuenta de lo mucho que nos sorprendió “Yo Nací”. Se trata de una canción de los The Make-Up de Ian Svenonius notablemente adaptada a la lengua e historia de nuestro país. Con el fuzz a tope de nuevo, pero con una cadencia más reposada que en la versión original, Iñaki y compañía revisarán de manera ácida algunos episodios de la que llaman «una nación grande y libre y sin siglo XX”. El resultado es perfecto e incluye las típicas frases kokoshcianas que se te quedan incrustadas en el cerebro. En “RBU” todo parece muy en su sitio: ese punteo repetitivo, el cambio de ritmo al minuto y pico de duración, los sintetizadores ascendentes, el toque psych… Qué cosa más bonita de canción, oye. «Así, sin nada soy feliz” canta Amaia; totalmente de acuerdo.

No Mires Hacia Atrás” recupera la faceta más guitarrera del grupo, en la que se muestran igual de solventes que en otras. Otro caramelo pop con regusto ácido al final. La rueda no para y ahora el cuarteto quiere llevarnos al “Serengueti”, el momento más lisérgico del disco del que Kokoshca salen airosos una vez más. Ya pueden ponerse más desérticos, macarras o dulzones, los de Pamplona parecen tener un don para sacar hitazos instantáneos de cualquier parte. La clave podría estar en esa declaración de principios que sueltan hacia el final de la canción: «Kokoshca tocan siempre algo real”.

Filosofía barata, reflexiones a botepronto, crisis existenciales pasadas por alcohol, euforia nihilista juvenil… Esto es lo que necesito. ¡A la mierda ese eventual disco maduro de Kokoshca!

Con ciertos aires tropicales “El Escultor” vuelve a ahondar en el concepto de lo real. Con la historia de un fabricante de muñecas hiperrealistas de látex que se ha enamorado de las mismas porque ha comprendido que «la gente en la calle no es tan real”, Kokoshca analizan el problema de la relaciones sociales y la gente postiza que podemos encontrarnos durante la búsqueda de lo real. “Cuánta Hermosura” echa el cierre de manera casi hipnótica y con unas maneras que la harían encajar en cualquier película de Sergio Leone.

Kokoshca siguen puliendo su receta pop sin hacer dos veces la misma canción en ni un sólo momento. En “Algo Real” el resultado es casi sobresaliente en casi todas las cosas que intentan. Después de escuchar el disco, reflexionar sus letras, beber, llorar y disfrutar con ellas, sólo puedo respirar aliviado porque Kokoshca no se hayan vuelto un grupo de pop maduro (menudo oxímoron, ¿no?). Filosofía barata, reflexiones a botepronto, crisis existenciales pasadas por alcohol, euforia nihilista juvenil… Esto es lo que necesito. ¡A la mierda ese eventual disco maduro de Kokoshca!

Kokoshca – Algo Real

8.5 HOT RECORD

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Vuelven Kokoshca, tan ellos como siempre y sonando mejor que nunca. En “Algo Real” no ofrecen un ensayo filosófico sobre el concepto de lo real, ni falta que nos hace. Tenemos estribillos a cascoporro y unas cuantas canciones con madera de himno.

Up

  • Consiguen sacar temazos partiendo de las diferentes esquinas de su espectro sonoro.
  • Siempre logran que te quedes con sus frases y reflexiones en la cabeza.
  • A pesar de contar con poco tiempo para la grabación consiguen un gran sonido y un aspecto compacto.
  • La portada.

Down

  • No es que sobre la última canción, pero yo hubiera cerrado por todo lo alto con “El Escultor”.