Thee Oh Sees

Thee Oh Sees –
An Odd Entrances

Thee Oh Sees se niegan a decir adiós al 2016 sin entregar antes un trabajo más. An Odd Entrances es un regalo para fans con el que complementan a su fantástico hermano mayor, A Weird Exits, en el que atan cualquier cabo que pudiese haber quedado suelto y nos traen seis temas que se mueven entre su vertiente más experimental y la más pop.

La proporción para conseguir un equilibrio en la balanza de la cantidad y la calidad nunca ha sido clara. No se conoce una fórmula matemática, mística o tradicional mediante la cual podamos dar con la clave para entregar un producto tras otro sin aburrir y mantener el nivel en todos nuestros trabajos. Siempre surgen las mismas dudas: ¿es mejor entregar todo lo que se tenga sin preocuparse demasiado por la calidad o es mejor recapacitar un poco y esperar a tener algo que realmente merezca la pena? Al fin y al cabo, en el arte, la calidad es en mayor o menor medida subjetiva, así que, ¿hasta qué punto merece la pena darle vueltas a algo así?

Este dilema parece haber cambiado en su pensamiento y ejecución a lo largo de los años, pues si nos vamos unas décadas atrás en el plano musical podemos pensar en un montón de grupos que continuamente lanzaban un trabajo tras otro sin dar casi ni un respiro, siendo algo que casi parecía crucial para estar en lo más alto, como podía ser el caso de los clásicos The Beatles, The Rolling Stones o Beach Boys. Hoy en día ya no se suelen dar tantos casos así, no al menos en la parte comercial, donde la producción exagerada y tan costosa se cobra más tiempo del que quizá sería ideal para mantener el ritmo de muchos grupos, dando lugar a trabajos que si bien están cuidados al detalle, no quiere decir que sean de calidad, puesto que a veces se le acaba dando más importancia al continente que al contenido. Pero si exploramos un poco más allá, entre esos otros grupos con los que tanto nos gusta dar la tabarra por aquí, encontramos a gente con un ritmo de composición y producción endiablado. Gente como Thee Oh Sees, que sin faltar a su cita anual, no han querido dejar pasar el año sin despedirse antes con un epílogo para el excelente A Weird Exits. Así, una vez más, nos regalan su enésimo trabajo, An Odd Entrances.

Por si os habíais quedado con ganas de más

An Odd Entrances es una ampliación, un complemento, un ir más allá para no dejar ningún cabo suelto. Un segundo disco a modo de epílogo, con temas que a priori podrían parecer descartes y que sin embargo acaban forjando un elepé sólido.

No sabemos si John Dwyer ha dado con la fórmula para conseguir el equilibrio de la balanza antes mencionado o si, sencillamente, lo suyo es puro instinto, talento y magia. Seguramente sea más de lo segundo que de lo primero, porque no parece que alguien como él se pare mucho a buscarle siete pies al gato. Dwyer hace música casi por inercia. Porque es lo suyo y porque le gusta. Y la facilidad con la que parece que la hace se refleja directamente en el producto final. Cuanto más pasa el tiempo, menos peros se pueden poner a los discos de Thee Oh Sees. No porque repitan continuamente una misma fórmula que ya manejan al dedillo; más bien todo lo contrario. Los muy puñeteros siempre encuentran nuevas vertientes por las que salir e innovar en lo suyo y parece que cada camino que escogen lo pisan con mayor seguridad que el anterior, con la vista al frente y sin mirar atrás. Y es esa actitud la que les permite entregar dos discos en un año, es esa seguridad con la que después de entregarnos un álbum magnífico, lanzan un segundo disco a modo de epílogo, con temas que a priori podrían parecer descartes y que sin embargo acaban forjando un elepé sólido.

An Odd Entrances es una ampliación, un complemento, un ir más allá para no dejar ningún cabo suelto. Ya hablamos en la crítica de A Weird Exits del asentamiento de la evolución del grupo iniciada en Mutilator Defeated at Last, con trallazos más potentes que nunca gracias a la incorporación de dos baterías al conjunto y a canciones que yendo más allá de la explosión sonora y veloz que dos baterías pueden aportar, viraban hacia una experimentación de corte psicodélico con grandes resultados, además de otros temas que siguiendo la senda experimental se acercaban sin miedo al krautrock. Es esta vertiente experimental la que predomina y la que se termina de cerrar en este apéndice.

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Fotografía: http://consequenceofsound.net/

Un disco menor

La sensación que deja An Odd Entrances es precisamente la que pretende: ser un complemento de su hermano mayor.

Lo que encontramos esta vez son seis pequeños temas que apenas arañan la media hora, siendo la mitad de ellos además puramente instrumentales. El primero de ellos, “You Will Find It Here”, arranca casi desde donde lo dejaba “The Axis”, siendo un tema que tira por la psicodelia de esta nueva cara del grupo, con las guitarras y las baterías hipnóticas predominando. Thee Oh Sees ya no suenan abrasivos y agobiantes aquí, sino que su sonido es mucho más expansivo, calmado y ensoñador, muy acorde con su letra (feel the grass reaching up through your fingers, hold your love while it still lingers, laugh and cry in allotted time now, look to the sky before you fade away). Toda una oda al tiempo, uno de los temas más universales del arte, al que además añaden aquí unos teclados que le dotan de una épica difícil de imaginar en los de Dwyer hace unos años.

La cara más evocadora del grupo sigue presente en “The Poem”, una pieza que de no saber de quién viene y de no ser por la voz de Dwyer, diría sin miedo que es de Kurt Vile. Arpegios de guitarra, teclados e incluso arreglos de cuerda se dan la mano aquí ofreciéndonos uno de los temas más calmados y, por qué no, bellos, de toda su discografía. Damos paso a “Jammed Exit”, que como se puede adivinar por su nombre, continúa con el sonido krautrock de “Jammed Entrance”, con teclados, baterías robóticas y efectos electrónicos y sonoros que aportan variedad, además de un bajo que junto a la batería consigue que nos quedemos hipnotizados y no despeguemos el oído.

Un gran regalo para fans

Aunque aquí se encuentran temas de gran calidad que podrían haber entrado perfectamente si se hubiera concebido como un disco único junto a A Weird Exits, hay piezas que nos hacen verlo como un álbum menor: un gran regalo, pero un regalo para fans y no para introducir a nuevos adeptos.

At the End, on the Stairs” recuerda mucho a aquella “Palace Doctor” con la que cerraban Mutilator Defeated at Last, con el mismo carácter psicodélico juguetón y unos “ooh” que traen a la mente a Ty Segall (o a lo mejor soy yo, que sueño con ver una colaboración entre Dwyer y Segall continuamente). Nos acercamos al final de este pequeño trabajo con “Unwrap The Fiend Pt. 1”, lógicamente similar a la “Pt. 2” que traía su predecesor, con un gusto por el pop que trae a la mente temas que ya son clásicos en su carrera como “Toe Cutter – Thumb Buster”.

Y así llegamos a nuestra última parada, “Nervous Tech (Nah John)”, la pieza instrumental más larga del disco. Ocho minutos de cortes hipnóticos que rompen el tema continuamente (se recomienda escuchar con cascos para distinguir mejor las dos baterías), riffs desquiciantes y un bajo inmóvil, abrazando su vertiente kraut con el carácter clásico del grupo, incómodo, con un toque de suspense y violento a veces.

Nadie habría pensado que tras un disco tan equilibrado y sólido como A Weird Exits, Thee Oh Sees todavía se guardarían un segundo as bajo la manga con el que sorprendernos antes de acabar el año. La sensación que deja el disco es precisamente la que pretende: ser un complemento de su hermano mayor. Por un lado es una pena que ambos discos no se concibieran como uno solo o como un álbum doble directamente, puesto que aquí se encuentran temas de gran calidad que podrían haber entrado perfectamente. Pero, por otro, sí que hay piezas que nos hacen verlo como un disco menor; un gran regalo, pero un regalo para fans y no para introducir a nuevos adeptos.

Queda en el aire cuál será el siguiente paso de la banda, puesto que uno de sus baterías, Ryan Moutinho, abandonó el grupo dos días antes de lanzarse el disco al mercado. En cualquier caso, apostaremos por que John Dwyer volverá a dejarnos con la boca abierta una vez más. Porque siempre lo hace.

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