Acercarse a un mundo desconocido puede dar vértigo. Necesitamos hacer un pequeño esfuerzo para comprender y asimilar las nuevas formas y colores que habitan en su interior, y cuando esto no ocurre, apartamos la vista en busca de algo más llano que capte nuestra atención. Mundo Chillón es un lugar donde reina la ironía, el humor y la estupidez, todo ello expresado a través de la música popular y, para mucha gente, su comprensión no resulta sencilla.

Pedro Chillón es el habitante más antiguo de este singular espacio. Tiene un poco de cantautor, otro poco de crooner y algo de tuno. De lo que no hay duda es de que es un gran aficionado a debatir; en el rato que pasamos charlando divagamos sobre la alienación de la gente, la música que suena a madera, los intereses de la industria y su nuevo disco: «De Madrid al suelo”.

¿Por qué chilla Mundo Chillón?

Ahora mismo lo que más me subleva es la gente que está programada. En cuanto empiezas a jugar con ellos y con los significados, se pierden. Mucha gente se pierde en el contenido y no coge la ironía. Hay ciertas cosas que podemos hacer sólo las personas y que no pueden hacer los animales, y parece que estamos renunciando a ellas.

Yo chillo porque la gente no está acostumbrada a utilizar las cosas que son propias de los humanos. Por ejemplo, una esponja marina nace, crece, se reproduce y muere, y hay muchas personas que firmarían esa vida ahora mismo. Para mí son un desperdicio porque puedes hacer muchas más cosas pero lo único que quieres es metabolizar y que no pase nada a tu alrededor.

En tus canciones encontramos muchas referencias al folclore de otros países o a culturas diferentes. ¿De dónde se nutren estas ideas?

Creo que los estilos que yo utilizo son lo bastante lejanos como para que tengan un punto de exótico pero lo suficientemente cercanos como para que sean comprensibles. Estos estilos vienen del mismo tronco, todos son europeos o latinos, y cada uno de ellos transmite un estado de ánimo o una actitud, así que dependiendo de lo que cuente la canción elijo uno u otro porque nos sitúa emocionalmente en el paisaje en el que está trascurriendo la historia que cuento. Para mí son diferentes pero veo una relación entre ellos, es como una gama de rojos. Puedes llegar de uno al otro haciendo dos o tres pasos.

La mayoría de proyectos están enfocados a intentar ser comprendidos y lo mío es como un libro de ‘Elige tu propia aventura’.

En cuanto al proceso creativo, ¿haces primero la letra y después piensas en la instrumentación o no sigues ningún método concreto?

En mi caso no es determinante. A veces empiezo por la letra y otras por la música. Lo importante es la historia que estás contando; la música, la letra y la forma de interpretar sólo son lenguajes que utilizamos para enriquecerla. Muchos músicos dan más importancia a la música, pero es un desequilibrio. A mí me gusta que haya una buena letra. Muchas veces he oído composiciones muy buenas que las han estropeado con una letra mediocre.

entrevista-mundo-chillon-diciembre-2016-2Desde hace unos años se han hecho populares algunos artistas con los que, aparte de similitudes musicales y audiencia, compartes amistad. Hablo de El Kanka, El Niño de la Hipoteca, Antílopez, Maui, etc. ¿Crees que esta hermandad hace que vayáis creciendo juntos o por otra parte crees que hace que la audiencia se reparta?

Yo creo que se refuerza. Si hubiese sólo un artista aislado no se generaría un circuito. Cuantos más proyectos maduros y de calidad haya, mejor para todos. De hecho cuando colaboramos a veces se descubre a alguien a través de otro, y creo que es muy natural.

Venimos de una época en que toda la industria estaba en crisis, sobre todo los proyectos con su propio repertorio. Ahora la industria está tan mal que sólo puede invertir en cosas que ya se conocen para ahorrar todo el dinero que supone hacer a un artista conocido. En nuestro caso, nos hemos encontrado todos con el mismo panorama y hay ciertas cosas que compartimos. Nos hemos acostumbrado a organizarnos nosotros todo lo que tiene que tener el proyecto para funcionar y estar vivo. Nunca hemos estado en el punto de vista de la industria, no les hemos parecido rentables.

¿Qué referentes musicales consideras que han podido ser determinantes en la creación del sonido de Mundo Chillón?

Mundo Chillón utiliza un montón de estilos populares. También influye el mundo mágico y épico de Celtas Cortos o Mägo de Oz, el folclore de bandas más psicodélicas como Jethro Tull, o Goran Bregović, por un tema de concepto más que de sonido.

Creo que siempre se vuelve a la música popular porque tiene siglos de prueba. Después de años de evolución ahora ya sabemos que esta música es para bailar, ésta para llorar, ésta para relajarse, y funciona. Así que cogemos músicas de ciertas épocas y las llevamos a la actualidad. Antes de que hubiera amplificación también había bandas y se les oía, ahora parece que si no le das a la rueda no puedes tocar. ¿Hemos inventado nosotros la música o qué? Ahora la música está muy idealizada, por eso esta forma de hacerlo es como yo me imagino que tenía que ser una verbena en condiciones en aquella época, con ese tipo de estilos.

Tengo que decir que la tuna también influye, con ellos aprendí a cogerle mucho gusto a la música a pelo, con instrumentos de madera. Me gusta porque por muy preciso que sea el músico nunca le vas a escuchar tocar dos veces igual.

La industria está tan mal que sólo puede invertir en cosas que ya se conocen para ahorrar todo el dinero que supone conseguir que un artista llegue a ser conocido.

¿Te gusta la literatura? ¿Sueles consumir algún nombre o estilo concreto?

Leo constantemente pero no leo nada. Me refiero a que estoy siempre leyendo pero no soy un lector organizado. Creo que nunca he ido a una librería a comprar un título concreto y eso acaba haciendo que sea todo muy anárquico. Esto tiene su parte buena y su parte mala, hay cosas que ha leído todo el mundo y yo no puedo compartirlas, aunque por otro lado es imposible leérselo todo; prefiero leer cosas distintas y, quizás, así tengamos más cosas que contarnos.

El universo que has creado con Mundo Chillón parece ser un reflejo irónico de nuestro mundo real. ¿Qué pasaría contigo si de repente todos los problemas del mundo quedasen solucionados y fuésemos capaces de vivir en paz y armonía?

Yo creo que me aburriría bastante. Las cosas de las que yo hablo tratan de un problema o alguna circunstancia social que tienen su raíz en el comportamiento de las personas, así que si se acabaran todos los problemas igual terminaba, como muchos compañeros, haciendo canciones de amor. [Risas]

En muchas ocasiones, en tus letras haces referencia al estilo de vida del perdedor o a la estupidez humana. ¿Hay cabida para el optimismo en Mundo Chillón?

Sí, una cosa es que yo hable de ese tipo de cosas que se pueden ver como negativas pero son circunstancias, y van cambiando. Todo depende de cómo veamos las cosas; el hecho de que tú creas que la lluvia es mala no hace que lo sea. Nosotros decidimos si es malo o bueno.

¿Qué tal encuentras el trato con promotores y salas? ¿Crees que suelen apostar por una programación emergente y de calidad?

Es una cosa complicada. Normalmente la gente que tiene salas o que programa conciertos lo hace porque le gusta, por lo tanto le gusta hacerlo bien. La labor del programador no es sencilla pero yo casi siempre he encontrado buenos profesionales. Aunque es cierto que mi visión no es cortoplacista, a mí me gustaría morirme con las botas puestas, como Krahe. Así que no me sirve de nada sacar hoy una ventaja a costa de estropear una relación. Prefiero poder ir todos los años a tocar a una sala que sacar el doble de lo que puedo hacer por aprovecharme.

“De Madrid al suelo” es tu tercer disco de estudio. ¿Qué tal está siendo la recepción del álbum respecto a los anteriores?

Está siendo buena. Para mí el primer disco fue un trabajo de evolución y «¡Qué bonito es ser un loser!” (segundo álbum) y «De Madrid al suelo” ya son trabajos más acabados. Había una serie de estilos que no cupieron en el segundo y que están en el último, aunque creo que por un mero hecho de proporciones hay menos canciones chispeantes que en el anterior. Suelo ser más crítico con lo que tengo entre manos.

Pero en general está siendo bien recibido y seguimos creciendo. Es un trabajo de pico y pala. Al final ves como hay una relación entre los kilómetros que haces y la gente que va a verte o las escuchas. Aunque de primeras no creo que lo mío sea un proyecto muy mayoritario porque no es lo que uno se espera cuando encuentra canciones. La mayoría de los proyectos están enfocados a intentar ser comprendidos y lo mío es como un libro de ‘Elige tu propia aventura’; tienes que escoger lo que vas a comprender de lo que yo estoy haciendo.