El enigma y el misterio alejados del ego del frontman han estado presentes en el pop y en el rock en un buen puñado de bandas. Podemos pensar en Daft Punk, que durante bastante tiempo mantuvieron el anonimato de sus componentes (aunque con los años sus personalidades han salido a la luz) ocultos detrás de cascos futuristas; en Kiss, con décadas a sus espaldas haciendo insigne su característica estética monstruosa; en Gorillaz, escondidos en unos alter egos de dibujos animados y de quienes resultó estar detrás Damon Albarn, e incluso en Sia, quien siempre actúa de espaldas. Goat, la formación que aquí nos concierne, ha desarrollado una indumentaria cuando menos peculiar para salvaguardar ese misterio que los envuelve.

Máscaras y trajes de tribus africanas, adornos corporales que parecen relacionados con los chamanes y la brujería, varas de druida o caretas de mono son algunos de los atuendos que portan y que hacen que desde el impacto visual ya nos resulten diferentes a lo convencional. A veces ese impacto visual es una manera de llamar la atención cuando la música por sí sola es intrascendente (recordemos los videoclips de OK Go!), pero éste no es el caso de Goat.

Goat se reafirman como una gran banda fusionando la música tradicional de diferentes partes del planeta con la psicodelia más ácida

Pero vayamos a lo que nos ocupa. “Requiem”, el nuevo trabajo de Goat, está lleno de influencias de la música tradicional de diferentes partes del planeta, pero si tuviésemos que quedarnos con dos, como fuentes dominantes, éstas serían sin duda la africana y la andina. Leía el otro día la reseña que un compañero de EQB hacía del nuevo disco de Crystal Fighters, “Everything Is My Family”, y no podía estar más de acuerdo: el tratamiento que estos últimos hacen de la música de raíces africanas es más cercano al “Waka Waka” que a una fusión cultural real y reseñable. Goat son todo lo contrario. Los suecos no buscan de manera desesperada un hit que les haga ser cabeza de cartel del Arenal Sound; simplemente recogen influencias de la música popular de aquí y de allá, le dan unos toques de psicodelia y de rock setentero que deja claro que tienen muy escuchado a Jimi Hendrix y obtienen como resultado uno de los mejores álbumes de 2016. La variedad y la riqueza de los instrumentos tradicionales de todo tipo, entre los que predominan los vientos andinos, hacen de “Requiem” un auténtico viaje al corazón de Perú, aunque con ciertos caracteres del Cuerno de África, especialmente en la parte rítmica.

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Goat no buscan de manera desesperada un hit, simplemente recogen influencias de la música popular de aquí y de allá, le dan unos toques de psicodelia y de rock setentero que deja claro que tienen muy escuchado a Jimi Hendrix y obtienen como resultado uno de los mejores álbumes de 2016.

El primer corte, “Djôrôlen / Union Of Sun And Moon”, resulta la presentación perfecta, ya que es una combinación de todo lo que nos vamos a encontrar en “Requiem”. Por un lado tenemos los cantos tradicionales africanos, por otro el misticismo del título y el significado al que se quiere encaminar la melodía con esa unión del Sol y la Luna, por otro diferente la naturaleza con el canto de los pájaros y por último la tradición andina. Y la pregunta es: ¿entre tanta amalgama consiguen el efecto deseado? ¡Vaya si lo consiguen! De repente nos vemos en un pueblo verde y perdido de Perú o Bolivia, transportados por unas flautas dulces de lo más rudimentarias a la par que bellas. Para la versión del videoclip, han cambiado la letra por “Union of Mind and Soul”. La dinámica creada por la primera pista se mantiene en “I Sing In Silence”, en la que una vez transportados a esa fusión de culturas y a ese viaje mágico que consiguen con la mezcla de una instrumentación propia de los pueblos de Sudamérica y a una parte lírica de corte más africano, introducen el elemento rock para dar lugar a un tema que recuerda y mucho a algunos de los inicios de Arcade Fire como “Haiti” o “Wake Up” y que, sinceramente, no tiene nada que envidiarles.

El viaje sigue en la frenética “Temple Rhythms”. La fuerza de los tambores irrumpe y a uno le dan ganas de encender una hoguera para imitar las festividades de las tribus. Todo viaje tiene una importante parte festiva y Goat se encargan de recordárnoslo. Como no hay dos canciones iguales seguidas, “Alarms” es todo lo anterior pero añadiendo los juegos de voces perfectamente acopladas del pop americano de los 60. Personalmente, me ha parecido como si en mitad de ese viaje transcultural interpretásemos un tema de The Mamas & the Papas con ramalazo guitarrero al más puro estilo Hendrix incluido.

“Requiem” está lleno de influencias de la música tradicional de diferentes partes del planeta, pero si tuviésemos que quedarnos con dos, como fuentes dominantes, éstas serían sin duda la africana y la andina.

Esa mayor influencia occidental con respecto a los primeros cortes se asienta en “Trouble In The Streets” y también en “Psychedelic Lover”, en las que parece que el viaje por tierras vírgenes se nos antojaba ya escaso, y hemos decidido abrir los túneles del tiempo para viajar a los 60. Este viraje en el tiempo tiene su consolidación en “Goatband”, una pieza psicodélica con una influencia notoria del krautrock alemán de formaciones como Tangerine Dream de más de siete minutos en los que música y ruido se funden en uno, para terminar de descolocarnos sobre el estilo de Goat. Llegados a este punto podemos asegurar que no sabemos qué nos vamos a encontrar después. Podríamos decir que el viaje ha llegado a su fin y que volvemos a casa. Es entonces cuando empezamos a desempolvar los álbumes de fotos, y como en todo buen viaje, la inmensa variedad de grandes recuerdos hace que estos se junten. Los Andes con África, con el viaje en el tiempo, con la Alemania dividida… Por eso “Try My Robe” e “It’s Not Me” son como coger el álbum de nuestro viaje y enseñárselo emocionados a nuestro amigo. Le enseñamos todo mezclado porque todo nos entusiasma. Nos acordamos de esto, de lo otro, pincelada de aquí y de allá. Quizá por eso son dos de los mejores temas del álbum. El final de “It’s Not Me” es sencillamente magnífico.

Un viaje en el espacio y en el tiempo, en el que el folclore tradicional, la psicodelia de Jefferson Airplane o Jimi Hendrix e incluso el rock alemán se juntan en una amalgama de sonidos encajados a la perfección.

Cuando pensamos que “All-seeing Eye” es de lo peor de “Requiem” y que es una mala copia de los Arcade Fire menos inspirados arrancan con un solo de guitarra que deja literalmente sin palabras. Indescriptible. En esa línea guitarrera siguen en “Goatfuzz”, donde la hiperactividad del efecto retorno del viaje ya se ha calmado un poco y se enmarcan más en una psicodelia ‘algo’ más típica, muy setentera.

Goodbye” por título y calidad debería haber sido el último corte. Con un sonido muy medieval nos sorprenden una vez más en una recopilación de todos los elementos que nos habían presentado anteriormente. Después de haber descansado con los dos temas anteriores, en los que quizá hay una vuelta a la ‘rutina’, “Goodbye” es la despedida perfecta que necesita el viaje; ese domingo por la tarde en el que rememoramos una síntesis de lo mejor que nos aportó; las experiencias, las vivencias, los paisajes, las culturas que descubrimos… todo condensado en ocho perfectos minutos. Por ello es una lástima que todo se estropee con “Ubuntu”. Éste no era el final que el álbum se merecía. Después de doce magníficos temas, hay que decir que de éste no se puede decir más que es un rollo. Así que prescindamos de él y quedémonos con que el álbum termina con “Goodbye”, en la cúspide. A fin de cuentas, en todo viaje hay algo malo, pero cuando recordamos el viaje, nos quedamos con lo más maravilloso.

Goat – Requiem

8.4

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Goat han cumplido e incluso superado las expectativas con “Requiem”. Escucharlo es embarcarse en un viaje en el espacio y en el tiempo, en el que el folclore tradicional, la psicodelia de Jefferson Airplane o Jimi Hendrix e incluso el rock alemán se juntan en una amalgama de sonidos que los suecos logran encajar a la perfección.

Up

  • La unión de lo tradicional, lo arcaico y la psicodelia es magnífica.
  • Los momentos en que se nota una mayor influencia del folclore andino.
  • Las letras naturalistas que encajan a la perfección con lo que transmite su música.

Down

  • Que termine con “Ubuntu”, la peor pieza del disco.
  • Que cuando se habla de música independiente con herencia de la tradición africana se hable de Crystal Fighters y no de Goat.