El power trio australiano Jagwar Ma se ganaron allá por el 2013 una bien merecida fama con su debut “Howlin”, al mezclar con habilidad y desenfado elementos de la escena Madchester y baggy con sonidos propios del indie rock o la psicodelia, e incluso atreviéndose con estilos de danza y electrónica como el acid house y el trip-hop. Por si esto fuera poco, es una banda que cuenta con el aval más o menos respetable del buen Noel Gallagher (ya sabéis, el menos bocachancla de los hermanos de Oasis), así que su introducción al mundo de la música fue acogida con calidez, y su estilo, alabado.

Ahora han pasado tres años desde entonces y sus integrantes (Gabriel Winterfield, Jono Ma y Jack Freeman) han decidido reformular sus propias bases para ofrecer un trabajo quizás más focalizado, puede que más variado, tal vez podría decirse que… ¿más serio? El resultado de estas cavilaciones es “Every Now & Then”, un disco que pretende encapsular todo el conocimiento que Jagwar Ma han ido adquiriendo para dar a luz un trabajo que no cambie su estilo sino que lo pula.

Fotografía: http://mybandnews.com/
Fotografía: http://mybandnews.com/

La insistencia en el aspecto un tanto onírico es constante a lo largo de un disco que, a pesar de no ser ni de lejos conceptual, ciertamente intenta mantener una coherencia ambiental en su desarrollo.

Falling” empieza creando una atmósfera onírica y lenta, midiendo muy bien los tiempos y, en general, tomándoselo con calma para ser un corte de apenas un minuto y medio. Esta mini-introducción da paso sin solución de continuidad al verdadero primer tema del disco: “Say What You Feel”. Los punteos de guitarra, los sintetizadores de fondo y las voces ensoñadoras nos llevan de la mano sin dificultad, nos sumen en un clima casi beateliano que tienen el cuajo de mezclar con unas percusiones y teclados que hacen que nos den ganas de irnos de rave y… resulta que funciona. Apenas llevamos siete minutos de disco y tiene pinta de que esto podría salir bien. Y sí, los últimos minutos de la canción se hacen repetitivos pero, a ver, ¿qué clase de rave-chillout sería esto si no?

La fiesta continúa, después de unos segundos de intro que podríamos obviar y nadie se iba a morir, con “Loose Ends”, que se suelta mucho más el pelo que la anterior y pasa de todo lo demás para tirar abiertamente por el rollo acid del que hacían gala en algunos temas de “Howlin”, y oye, pues tampoco está mal. Suena mejor que en su primer disco, más pulido, más focalizado y con las transiciones mejor llevadas; sin embargo, igual que con el tema anterior, podría eliminarse el minuto y pico del final en el que se van por las ramas más de la cuenta. Pero tampoco son los primeros (ni los únicos) que hacen esta clase de cosas en la música dance, y vaya, se deja disfrutar. Con “Give Me A Reason” volvieron a mirar hacia el baúl de sonidos indies y alternativos, salpimentado con las percusiones bailables y los sintetizadores vintage que tanto le gustan a Jono Ma. El resultado es una pieza tremendamente pegajosa con elementos más o menos bien metidos que nos dará ganas de menearnos con culpabilidad. Ahora bien, si criticaba que a “Say What You Feel” y “Loose Ends” les sobraban los finales, aquí podemos prescindir de literalmente la mitad de la canción y de esos and left, and right” que dan bastante vergüenza ajena.

“Every Now & Then” es un disco que pretende encapsular todo el conocimiento que Jagwar Ma han ido adquiriendo para dar a luz un trabajo que no cambie su estilo sino que lo pula.

Bastante mejor parada sale “Ordinary”, que decide pasar de todo el tema house y destila un sonido mucho más definitorio de lo que pueden llegar a ser Jagwar Ma sin ponerse pesados. Hay un mejor equilibrio entre instrumentos analógicos y electrónicos, las percusiones dejan de ser tan machaconas y, en general, la canción no se pierde tanto en sus propias bases como con los temas anteriores. Vemos que la insistencia en el aspecto un tanto onírico es constante a lo largo de un disco que, a pesar de no ser ni de lejos conceptual, ciertamente intenta mantener una coherencia ambiental en su desarrollo. Un poco en esta línea tenemos “Batter Up”, que relega a los instrumentos habituales al segundo plano en beneficio de varias capas de sintetizadores que distribuyen la tensión a base de pequeños drops muy bien organizados.

Por su parte, “O B 1” se deja arrastrar más por esa electrónica oscura, machacona y, en principio, bailonga (no hay más que echarle un ojo a ese estribillo). Lo cierto es que, en este caso, no pulsa las teclas adecuadas, y donde podría haberse parecido a “Give Me A Reason”, que por lo menos tiene un pase, aquí se hace bastante más derivativa y cargante de la cuenta. Y bueno, llega “Slipping” y lo intenta remontar, pero da un poco la sensación de tomarse a sí misma más en serio de la cuenta, sin llegar a destacar por nada en particular. En realidad no es mala, tiene un estribillo bastante decente y es bastante homogénea, no se deja llevar mucho por su vertiente discotequera, pero tampoco es especialmente buena y lo cierto es que el disco está tomándose más tiempo de la cuenta en levantarse del tropezón del tema anterior. Como puntos interesantes, sus momentos más atmosféricos y ambientales. Para eso tenemos a “High Rotations”, que tira un poco más por la vertiente experimental más disonante, sin demasiado éxito, dejándonos un corte muy centrado en sintetizadores chirriantes y bajos oscuros que no dice ni fu ni fa.

“Every Now & Then” está mejor organizado que su debut, intenta crear un clima uniforme a lo largo de toda su duración, pero se pierde en sus propias bases y no tiene muy claro a qué quiere jugar.

Lo mejor de la canción anterior es cómo empalma con “Don’t Make It Right”, que recupera los mejores detalles ambientales del principio del disco y tiene, en general, bastante mejor pinta, y nos hace pensar más en por dónde va a tirar que en cuándo narices va a acabar el disco. No difiere en exceso de otras canciones del álbum, pero al reincidir en el aspecto más interesante de éste se deja escuchar con bastante facilidad gracias a su habilidad para crear un clima pausado pero poderoso de tiempos dilatados. Se lo toma con bastante calma para durar cuatro minutos, aunque realmente está dirigiendo el disco a alguna parte; y si no, lo hace bastante bien para engañarnos. Se non è vero, è ben trovato. Y, por fin, para cerrar, “Colours Of Paradise”, que vuelve a demostrar esa habilidad para mezclar las baterías electrónicas pachangueras con el tema ambient-chillout y sucedáneos. A decir verdad, puede que se pase un poco con lo último y termine por dar un poquito la vara, sobre todo teniendo en cuenta que dura casi seis minutacos, pero tiene detalles interesantes, marca las transiciones entre partes de la canción de forma fluida y, en general, pues como que no está mal. Tampoco es un cierre épico, que se diga.

Total: ¿de qué va la cosa con “Every Now And Then”? Pues, sinceramente y a pesar de sus esfuerzos, no es un pedazo de disco. Está mejor organizado que su debut, intenta crear un clima uniforme a lo largo de toda su duración, pero se pierde en sus propias bases y no tiene muy claro a qué quiere jugar. Oscila entre lo dance y lo indie, lo electrónico y lo analógico, y sus pendulaciones de un lado a otro son tan bruscas y diversas que cuesta decir qué de todas estas cosas están haciendo Jagwar Ma en realidad.

Jagwar Ma – Every Now & Then

6.5

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Jagwar Ma no tienen un estilo que sea precisamente para las grandes masas, pero tienen posibilidades. Si se las apañan para gestionar sus recursos y definir un sonido totalmente propio pueden dar mucho más de sí que lo que dan en este álbum. “Every Now & Then” es un segundo paso, con sus aciertos y tropiezos, del que sin duda pueden aprender.

Up

  • Atmósfera ambiental coherente.
  • Mejor dominio de sus recursos tradicionales y electrónicos.
  • Sus primeros temas.

Down

  • La vertiente más dance de sus temas los hace repetitivos desde mitad de canción.
  • Sus influencias más importantes no terminan de imbricarse correctamente, y son tendencias muy evidentes y cerradas en la mayoría de las canciones analizadas por separado.
  • La producción, aunque no es excesiva, a veces peca de pegajosa y casi tira un poco a lo chorra, lo que se opone a la seriedad que a veces quiere transmitir el disco.