No sabemos qué se cuece en Australia para que por aquí nos den tantas alegrías, pero su panorama musical es digno de aplaudir o, como mínimo, de recibir una más que merecida mención y atención. No sólo nos brindan discos maravillosos de garage rock y psicodelia de manos de grupos como Tame Impala, King Gizzard & The Lizard Wizard o Royal Headache, sino que también son una fuente inabarcable y maravillosa de pop. Pop como el que hoy nos ocupa. Soy consciente de que el otoño, el frío y las lluvias probablemente no son la mejor época para hablar de este disco, mucho más encarado a la etapa primaveral, pero sería una pena dejarlo pasar pues seguramente habrá bastante gente a la que se le haya pasado por alto y sinceramente, a mí me sigue alegrando más de una tarde. Estamos hablando de The Goon Sax, grupo que debuta con “Up To Anything”.

“Up To Anything”: la apatía adolescente en estado puro

Ellos mismos describen sus canciones como ‘microdramas adolescentes adornados con sofisticación pop’.

The Goon Sax vienen de Brisbane, y sus componentes apenas han dejado atrás la adolescencia, encontrándose entre los 17 y 18 años de edad. Están formados por Louis Forster, James Harrison y Riley Jones y sus canciones tienen un aroma tan juvenil como cabría esperar, con todo lo que ello supone. James y Louis comenzaron a tocar juntos allá por 2013, y en 2014, tras unos meses aprendiendo a tocar la batería, se unió Riley. A día de hoy ya han dado conciertos junto a compañeros de la talla de Twerps, US Girls y Blank Realm. Entre sus referencias mencionan tanto a crooners y héroes del folk como Bob Dylan como a grupos más experimentales y crudos como Talking Heads. Pero si hay uno que destaca y que resume muy bien el sonido de un grupo como este es The Go-Betweens. No es para menos teniendo en cuenta que Louis es hijo de Robert Foster, uno de los componentes del grupo mencionado.

Y es que las canciones de The Goon Sax no distan tanto de las de grupos como The Clean, The Verlaines u otros de nuestros días como los ya nombrados Twerps o Dick Diver, grupos procedentes de las maravillosas tierras de Australia y Nueva Zelanda, todos ellos anclados en el pop más puro, el pop de la angustia juvenil, de la euforia y la tristeza efímeras, del anhelo y la desidia, de la madurez y la inmadurez. Ellos mismos describen sus canciones como ‘microdramas adolescentes adornados con sofisticación pop’.

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Para qué complicarse la vida cuando el pop más puro debe ser así: directo, simple, fácil de entender y efectivo para que pueda acompañarnos a cualquier parte, para que nos podamos sentir identificados mientras nos dan un soplo de aire fresco.

Esa descripción les viene que ni pintada desde que arranca “Up To Anything”, con unos acordes brillantes y una letra pesimista (“but now I’m not feeling up to anything, I’m nothing, nowhere, all over again I can’t walk) que describe muy bien la apatía y la falta de motivación características de este álbum. Sería impensable no encontrar el otro tópico universal adolescente por excelencia: el amor. Por supuesto, no se esconde demasiado y en “Sometimes Accidentally” ya hace acto de presencia con una letra tan simple y transparente como los acordes que forman el tema (“no, I don’t care about much, but one of the things I care about is you). Y es que para qué complicarse la vida cuando el pop más puro debe ser así: directo, simple, fácil de entender y efectivo para que pueda acompañarnos a cualquier parte, para que nos podamos sentir identificados mientras nos dan un soplo de aire fresco.

En “Target” se muestran más cercanos a Veronica Falls y al sonido británico con un tema más melancólico en el que Riley se encarga de poner los coros contrastando muy bien con la voz de Louis. “Telephone” sigue la misma estela, con cambios de ritmo constantes que reflejan las idas y venidas y los cambios de humor repentinos de la adolescencia, mientras Louis culpa a los teléfonos de hacerle sentir mal debido a la frialdad de hablar a través de ellos, especialmente cuando se discute. Pero el grupo también se permite hablar de temas tan singulares como los cortes de pelo en “Home Haircuts”, donde la definición de ‘microdrama adolescente’ se hace perfectamente visible, presentando un corte de pelo como todo un problema. Los temas se repiten una y otra vez a lo largo del disco y Louis juega con ellos de manera astuta e irónica, como en “Boyfriend”, en la que se puede respirar un aroma a los primeros Vampire Weekend, con un punteo muy sencillo y un estribillo en el que la intensidad se incrementa mientras se habla de la necesidad de encontrar a una persona para no sentirse solo (“and we can break your heart so you see how I feel, I need a boyfriend or just anything real).

The Goon Sax presentan en su primer trabajo un debut sólido, sincero y sin pretensiones. Las canciones tienen estructuras muy clásicas y no sorprenden ni en su desarrollo ni en su ejecución, puesto que ni siquiera es ese el objetivo.

Pasando el ecuador suena “Sweaty Hands” y Louis pasa al extremo de la indiferencia acercándose más al recital que al canto. “Susan” es la primera canción en la que se dirigen a alguien concreto e incorporan una flauta al acompañamiento, mientras que “Making The Worst” reduce el tempo y tira del pesimismo optimista tan característico del pop, con un estribillo pegadizo y alegre que sin embargo contiene una letra puramente fatalista (“I’m making the worst of a bad situation, I’ll make the worst, oh, I’ll make this hurt I know”). A pesar de haber cortes más inspirados y destacables que otros, ninguna canción de “Up To Anything” se queda relegada frente a otra, pues The Goon Sax tocan y cantan para sí mismos, con el simple pretexto de descargar sus problemas mediante la música, si bien se siguen preguntando si serán importantes para alguien, como en “Anyone Else”.

Nos acercamos al final con una “Maggie” muy rápida y dispuesta a hacernos bailar, con un carillón muy discreto que da un toque entrañable al tema. Ahora sí, cerramos con “Ice Cream (On My Own)” en la que se resuelve el conflicto planteado a lo largo del disco mediante un estribillo que sirve como metáfora (“I eat ice cream on my own) y que se puede resumir en la típica frase ‘mejor solo que mal acompañado’. Se atreven a incluir un solo de armónica y un teclado muy sutil que nos dejan con ganas de más. Una pena que no utilicen recursos así en más canciones puesto que se manejan bien con ellos y dan bastante variedad.

The Goon Sax presentan en su primer trabajo un debut sólido, sincero y sin pretensiones. Las canciones tienen estructuras muy clásicas y no sorprenden ni en su desarrollo ni en su ejecución, puesto que ni siquiera es ese el objetivo. “Up To Anything” es un disco lleno de canciones sencillas y a la vez turbias, como la vida misma, canciones que expresan de manera muy acertada las contradicciones y las dudas existenciales de la adolescencia, dudas que una vez superamos esa etapa descubrimos que nunca llegan a disiparse por completo. Por eso siempre se agradecen discos como este.

The Goon Sax – Up To Anything

7.5

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Desde Australia llegan The Goon Sax con un debut cargado de pildorazos indie-pop con reminiscencias a grupos como Twerps y The Go-Betweens. Canciones sin complicaciones ni pretensiones pero efectivas, con temas que a pesar de su carácter adolescente (sus miembros apenas superan la mayoría de edad) permiten sentirse identificado con facilidad.

Up

  • Con discos así la vida parece hasta más sencilla.
  • Muy transparente, muy directo y fácil de disfrutar.
  • Los estribillos son el punto fuerte del grupo.
  • Temazos como “Sometimes Accidentally”, “Up To Anything” o “Maggie”.

Down

  • Cierta irregularidad y sensación de déjà-vu con algunos cortes.
  • Se echa de menos la inclusión de la armónica y otros instrumentos en más temas.