Sin querer entrar en un análisis exhaustivo de los resultados, se puede afirmar que las religiones han sido, quizás, el fenómeno que más guerras ha desatado en la historia de la humanidad. Son causa de enfrentamientos y barbaridades desde su nacimiento, no por la religión en sí misma, sino por el etnocentrismo y la poca tolerancia con los que piensan de manera diferente. Sin embargo, no podemos pasar por alto el papel esperanzador que han jugado para mucha gente (sobre todo en el pasado) a la que, probablemente, sin ese apoyo espiritual le habría resultado difícil aguantar una vida llena de penurias y miserias. Dentro de este contexto eclesiástico creció Paul Janeway,  un joven corista religioso de voz privilegiada que debido a su alejamiento de la iglesia terminó convirtiéndose en el vocalista de St. Paul & The Broken Bones. No sabemos si su Dios podrá perdonarle algún día; para nosotros el lanzamiento de “Sea of Noise” hace reserva a su nombre en una suite con privilegios celestiales.

“Sea of Noise”: la historia de un huérfano religioso adoptado por el soul clásico

Este nuevo trabajo, editado por LLC Records, es el segundo en su discografía. Paul Butler (The Bees), anteriormente productor de Devendra Banhart y Michael Kiwanuka, se encarga de la producción de audio mientras que los músicos continúan con la búsqueda de un sonido propio y definido que comenzaron en “Half The City”, su primer álbum. La banda está formada por Browan Lollar a la guitarra y a los coros, Andrew Lee a la batería y la percusión, Jesse Phillips al bajo, Allen Branstetter a la trompeta, Jason Mingledorff al saxofón y a la flauta, Chad Fisher al trombón, Al Gamble al teclado y Paul Janeway a la voz.

“Sea of Noise” bebe directamente de las influencias de los artistas del soul clásico como Otis Redding, aunque combinado, en algunas ocasiones, con el sonido más atrevido y pagano de bandas como Sly & The Family Stone o la alianza Funkadelic/Parliament. A su vez, la voz de Janeway es producto del aprendizaje góspel que adquirió durante su época en la iglesia y la influencia de Sam Cooke y Al Green, mayormente. En el escenario no se conforman únicamente con una buena interpretación. La actitud de Paul es digna de mención, sus movimientos son sensuales y enérgicos, una representación que choca, en un principio, con el aspecto infantil pero impecable que calza el vocalista.  Desde el lanzamiento de su álbum debut han ganado una enorme popularidad tanto en Estados Unidos como en Europa, llegando a actuar como teloneros de The Rolling Stones en la gira de 2015.

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Fotografía: https://www.facebook.com/St.PaulandTheBrokenBones/

“Sea of Noise” bebe directamente de las influencias de los artistas del soul clásico como Otis Redding, aunque combinado, en algunas ocasiones, con el sonido más atrevido y pagano de bandas como Sly & The Family Stone o la alianza Funkadelic/Parliament.

Crumbling Light Posts, Pt. 1” abre el álbum a modo introducción. La frase hace referencia a una cita de Winston Churchill sobre el estado de Inglaterra. Es un corte con algunas partes vocales y poca instrumentación dividido en tres partes y que separa al disco en otras tres. Le sigue “Flow with It (You Got Me Feeling Like)”, en la que encontramos parte de la vertiente atrevida de la que hablaba en párrafos anteriores. Una guitarra con personalidad lidera un tema en el que predomina un tono alegre y positivo reforzado por la sección de vientos. “Midnight On The Earth” continúa el groove del track anterior con un ritmo de guitarra funky y un estribillo discotequero en el que se echa de menos una línea de bajo con más ataque. Se respira una profunda influencia de Prince.

Los de Birmingham echan el freno en “I’ll Be Your Woman”. Se acercan a un soul de tono romántico donde Janeway canta a una mujer que le rescató de un pasado oscuro. La sección de cuerdas hace de este tema uno de los más redondos del álbum. En “All I Ever Wonder” rescatan las raíces del góspel con un estribillo a coro que, gracias a una cuidada producción, nos traslada a ese ambiente de iglesia que tanto difiere del que practican los religiosos en España. El siguiente de la lista es “Sanctify”, un corte en el que la banda adquiere un carácter adulto, sensual e incuso pecador. La fuerte presencia de la sección de vientos mantiene la atención mientras que un Paul muy poco santo sentencia al final del estribillo: “Let me sanctify, let me sanctify you, baby”Déjame santificar, déjame santificarte, nena”).

Un conjunto de canciones muy agradable de escuchar, aunque no definitivo. Quedan muchos caminos por explorar para unos músicos que toman esfuerzos en intentar liderar la nueva escuela del soul.

El interludio “Crumbling Light Posts, Pt. 2” anuncia la entrada a la segunda parte del LP, que se inicia con “Waves”, en el que un sencillo ritmo de percusión liderado por el sonido de la pandereta hace que sea uno de los temas más calmados del disco. La sección de cuerdas vuelve a hacer de las suyas en “Brain Matter”. Aunque el resto del tema no sorprende demasiado, la orquestación del principio merece un reconocimiento. En “Burning Rome” la banda vuelve a la calma y la sencillez del soul clásico, con ritmos de batería de bajo tempo y melodías de vientos sin sobresaltos. “Tears in the Diamond” acelera levemente el paso y suena un bonito solo de teclado, aunque el sonido no presenta muchas diferencias con el resto de las composiciones. En cambio, “Is It Me” es un precioso corte sin ritmo de batería ni percusión. Basta con la voz,  el resto de instrumentos y un poco de sensibilidad para empatizar de manera instantánea con esa pregunta sin respuesta que dice: “Is it hell, is it home, or is it me?.

Un potente coro celestial en “Crumbling Light Posts, Pt. 3” indica que el álbum llega a su fin, y se encarga de ello “La Bruit”. Un tono más cañero y psicodélico se apodera de Paul y los suyos convirtiéndolo en un experimento con buen resultado. No obstante, el cierre definitivo del LP lo pone “All I Ever Wonder (Mahagony Session)”, una versión en directo del quinto tema.

“Sea of Noise” es un álbum que sorprende, mayormente por el grado de madurez de las composiciones, teniendo en cuenta que ésta es la segunda vez que entran al estudio como banda. Es un conjunto de canciones muy agradable de escuchar, aunque no definitivo. Quedan muchos caminos por explorar para unos músicos que toman esfuerzos en intentar liderar la nueva escuela del soul.

St. Paul & The Broken Bones – Sea of Noise

7.5

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Segunda entrega de St. Paul & The Broken Bones. Un álbum inspirado en el soul de los artistas clásicos pero consciente de los tiempos que vivimos. La nueva escuela del soul apuntando alto.

Up

  • La sensibilidad de Paul Janeway interpretando los temas.
  • Una buena producción que ayuda a la fluidez del álbum.

Down

  • Varios temas seguidos con un sonido parecido y sin muchos cambios pueden hacer que se indigeste.
  • Poco protagonismo de los instrumentos frente a la voz.