La psicodelia es uno de esos géneros que, caracterizados por su transversalidad, pueden abarcar más o menos cualquier cosa. Ya por los sesenta agrupaba bajo su sombra grupos tan tremendamente dispares entre sí como The Jimi Hendrix Experience y Pink Floyd y lo cierto es que esta diferencia entre sus militantes no ha hecho más que agrandarse con el tiempo, convirtiendo lo psicodélico en un calificativo aplicable a prácticamente cualquier cosa, pues a ver quién es capaz de señalar sin perderse todas las diferencias entre los últimos discos de Tame Impala y King Gizzard and the Lizard Wizard.

En caso de que la psicodelia no fuera un término lo suficientemente impreciso, tenemos también el placer de contar con su controvertida prima, la neo-psicodelia ¿En qué se diferencian? Básicamente la última es la hija bastarda del post-punk de los ochenta y la aparición de bandas como The Jesus and Mary Chain, Sonic Youth o los más tardíos My Bloody Valentine. Es con estos grupos cuando entran en escena el shoegaze, el space rock y todos esos otros géneros de texturas y colores que dieron una nueva dimensión a las posibilidades de la experiencia musical y que son ahora tan fundamentales para entender las raíces de la psicodelia contemporánea.

En términos más concretos, estos movimientos son también básicos para entender a TOY, banda que hoy nos ocupa. Y es que los ingleses nunca se han cortado a la hora de citar sus influencias musicales al pie de sus páginas. Lo veíamos en su álbum debut, “TOY”, en el que una portada reminiscente de la de aquel mítico representante del shoegaze como es “Loveless” daba ya pistas sobre un álbum que estaría cargado de referencias y tributos encubiertos. Podría decirse que esto también es aplicable a su segundo álbum, “Join the Dots”, aunque bien es cierto que el grupo presentaba aquí una personalidad mucho más definida.

Contando con un caldo de cultivo en el que la nostalgia y el revival ochentero parecen tomar cada vez más fuerza, todo parecía apuntar a que el nuevo álbum de TOY tomaría, de nuevo, la fórmula del shoegaze recalentado que olíamos ya en su álbum debut. Esto, sin embargo, no se ha quedado en más que un susto, puesto que “Clear Shot” ha llegado para establecerse como el álbum más maduro, atractivo y consecuente de TOY hasta la fecha.

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“Clear Shot”: un disparo limpio al corazón de la psicodelia

“Clear Shot” ha llegado para establecerse como el álbum más maduro, atractivo y consecuente de TOY hasta la fecha.

Clear Shot” es el acertado tema de apertura, una especie de frasco que contiene la esencia de TOY, repasando su carrera en seis minutos a modo de ‘En anteriores episodios de…’. Empezamos a ver aquí el dinámico uso del ritmo con el que juegan en este álbum, una técnica que les ha costado dominar, pero de la que, sin duda, salen muy beneficiados en temas como “Another Dimension”, siguiente en el tracklist y con un estribillo destacable por su incómodo, aunque sutil y extremadamente placentero, cambio de tempo. La razón por la que hago hincapié en esto es porque, al contrario de lo que pasaba en un “Join the Dots” en el que las canciones parecían hechas a lo frankestein, TOY se las ingenian en este álbum para huir de la monotonía sin que el resultado sea demasiado heterogéneo, lo que demuestra la presencia en este trabajo de una actitud mucho más madura y repleta de autoestima musical.

Otra de las características más renovadas de este “Clear Shot” es, sin duda, el magnífico trabajo de producción que le hace destacar con respecto a sus predecesores, aportando al disco un nítido sonido y una estructura mucho más centrada y homogénea que en el desordenado “Join the Dots”. Claro ejemplo de esto es la deliciosamente inquietante “Fast Silver”, una magnífica pieza de thriller psicodélico con un loable detallismo musical que envuelve al oyente en un terremoto de cacofonías musicales sin principio ni fin. No tanto se puede decir del siguiente corte, “I’m Still Believing”, incomprensible primer adelanto y probablemente uno de los momentos más planos del álbum.

“Clear Shot” es un compendio de mini-universos musicales. Una enciclopedia sobre la historia de la música psicodélica y la multitud de formas que ésta puede adoptar. Su mensaje es conciso, su sonido efectivo, su misión: dejarte flotando en una electrizada nube de sintetizadores y distorsión.

Si hasta este momento TOY mostraban influencias de tendencia más nostálgica, será en “Clouds That Cover the Sun” cuando salga a relucir la influencia de MGMT, probablemente una de las bandas más determinantes de la psicodelia actual y cuyo álbum “Congratulations” resuena entre los arpegios de este track. Algo parecido pasa con “Jungle Games”, track con una atmósfera dreamy que desprende un inconfundible olor al Tame Impala de “Innerspeaker”. Estas influencias se extienden hasta la frenética “Dream Orchestrator”, donde se encuentran de nuevo con unos deliciosos sintetizadores neo-ochenteros. Una canción de neones y luces parpadeantes. Comenzando la recta final del álbum, “We Will Disperse” introduce uno de los tonos más brillantes y positivos del álbum, todo para llegar a la onírica “Spirits Don’t Lie”, un momento reflexivo y de un marcado carácter progresivo que culmina con la épica y casi orquestal “Cinema”, tema que, como debería hacerse después de todo buen ejercicio, rebaja el ritmo para terminar el álbum con las pulsaciones en el sitio donde empezaron.

Puede que TOY no hayan removido cielo y tierra para sorprender a su público, pero eso no quita para que, usando un arsenal con el que ya pueden considerarse veteranos de guerra, los de Brighton hayan sido capaces de efectuar con este LP, como su título indica, el tiro más certero de toda su carrera. “Clear Shot” es un compendio de mini-universos musicales. Una enciclopedia sobre la historia de la música psicodélica y la multitud de formas que ésta puede adoptar. Su mensaje es conciso, su sonido efectivo, su misión: dejarte flotando en una electrizada nube de sintetizadores y distorsión.

TOY – Clear Shot

7.7

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Tras tres años de silencio musical, TOY vuelven a las andadas con su sonido más conciso, cristalizando el que probablemente sea su álbum más maduro hasta la fecha. “Clear Shot” no es nada más, ni nada menos, que lo que está destinado a ser: un álbum psicodélico.

Up

  • Es muy concreto sonora y conceptualmente, algo a lo que ayuda una estructura delineada y sin lagunas.
  • Muestra sus influencias sin perder su originalidad.
  • La producción mejorada hace más fácil introducirse en una atmósfera sonora mucho más conseguida que en sus otros trabajos.

Down

  • Quizás sea algo predecible, echándose de menos más riesgos y fusión en lo que respecta a estilo.
  • Se echa en falta la actitud lo-fi de su primer álbum que, si bien es más impersonal, tenía mucho de ese carácter salvaje y naive que se echa de menos aquí.