Es interesante la forma en la que una melodía te puede devolver a la mente un momento concreto de tu vida. Pero fijaos, es más interesante todavía cuando una canción consigue transportarte a un recuerdo ajeno, hacerte sentir algo de una persona que no conoces. Kadhja Bonet no es sólo capaz de transmitirnos sus sentimientos, sino que nos da la mano en The Visitor y nos lleva de viaje a una época llena de salones decorados estilo art déco y melodías suaves, sin grandes sobresaltos pero de gran carga emocional.

Estamos  ante una artista curiosa. En 2014 lanzó una “Tears for Lamont” con la que marcaría el camino de su producción musical: íntima y retrospectiva. Fue la primera muestra del potencial que guardaba en su interior esta cantante de Los Ángeles que se presenta como un ser nacido en 1784 y que disfruta haciendo música viajando entre selvas de cuadrantes interestelares. Leyendo esta presentación uno podría esperar un proyecto musical poco serio o tomado a la ligera, cómico incluso. Cuál fue mi sorpresa al poder comprobar que estaba equivocado, y es que “The Visitor” es un álbum macerado y cocinado a fuego lento.

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«The Visitor»: soul actual revestido de melodías pasadas

Conforme se suceden los temas con la suavidad vocal de Kadhja acompañándote en cada momento, es fácil pensar en la Lana del Rey de “Born To Die”, aunque abandonando toda estética hip-hop y abrazando el estilo del Father John Misty más barroco.

Desde el primer momento en que suena Intro – Earth Birth, Kadhja deja patente que lo que está por venir es un viaje a otra época. Suena a despegue espacial de las primeras películas de ciencia ficción del siglo XX. Breve, con una línea de sintetizador claro y constante al que suma una batería que rompe en la segunda mitad. Esa reminiscencia al pasado se hace mayor en una maravillosa Honeycombque va a marcar la personalidad del álbum. Hay violines, una melodía pausada y una voz perfecta, de tonos medios altos que se luce.

Este compacto es interesante en cuanto a la idea de recoger una estética antigua y plantearla en 2016. Un disco que empieza art déco y pasa a un estilo neoclásico con un clavicordio en la dulce Ferriweather Friends. Conforme se suceden los temas con la suavidad vocal de Kadhja acompañándote en cada momento, es fácil pensar en la Lana del Rey de “Born To Die”, aunque abandonando toda estética hip-hop y abrazando el estilo del Father John Misty más barroco. The Visitorpodría confirmar ese sonido Del Rey con la segunda mitad y sus gorgoritos, pero no hacen falta referencias para defender un tema que se sustenta por sí mismo. Desde una apertura de violines bellísima a un cierre de sintetizador analógico, todo resulta fantástico aquí.

“The Visitor” es música de salón de baile de años 20, escenarios brillantes con lámparas de araña, humo y chaqué.

Gramma Honeycontinúa con la delicadeza en un tema más etéreo que crece capa a capa, añadiendo percusión, guitarra, coros y un cuerpo de sintetizadores suaves que fluyen en un trasfondo exquisito. De los mejores momentos de este álbum. El cierre en éxtasis de este corte choca con la apertura agresiva de violines de Portrait of Tracy, un tema que me incomoda por lo tenso de su melodía, con violines y vientos algo agresivos que rompen con la estética más calmada de la placa. Sin embargo, la última parte de “The Visitor” es simplemente maravillosa. La íntima canción de guitarra acústica, voz y toques de viento aquí y allá que es Nobody Otherse yergue con facilidad como joya del compacto. Me hace pensar en una primigenia Adele o en una Amy Winehouse de “Frank”, cuando todo era una agradable tranquilidad. Finalmente, en Franciscodeja de lado la letra y encontramos a Kadhja haciendo gorgoritos mientras sobrevuela una melodía que resume a la perfección un trabajo que es, en una palabra, bonito.

Música de salón de baile de años 20, escenarios brillantes con lámparas de araña, humo y chaqué; eso es “The Visitor”. Kadhja Bonet es una artista que busca recrear melodías pasadas en tiempos presentes. Como ya he dicho, trae ese jazz art déco de principios de década manteniendo su elegancia y su forma, a diferencia de artistas como Lana del Rey o Father John Misty que apuestan por mutarlo. Bonet mantiene la autenticidad de ese primer soul en un compacto con el que no puedes hacer más que disfrutar gracias a sus melodías reposadas cargadas de espíritu.

Kadhja Bonet – The Visitor

8.0

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Kadhja Bonet es una cantante actual nacida en Los Ángeles, pero bien podría haber nacido en la época de los grandes salones llenos de elegancia y cuya banda sonora no era otra que un soul tranquilo de tintes orquestales. La mirada al pasado y el intimismo se dan la mano en un debut que es, simplemente, delicioso.

Up

  • Cantidad justa de temas para que te deje con ganas de más y no resulte un álbum pesado.
  • “Honeycomb” y la estética Shirley Bassey.
  • “Nobody Other” por el intimismo y la desnudez con la que se muestra.

Down

  • “Portrait of Tracy” no termina de casar en el conjunto por su tensión.
  • Es fácil evadirse escuchando el disco y perder la noción de lo que estás escuchando.