NxWorries – Yes Lawd!

El amor a primera vista puede arrastrar al hombre más sensato hasta el borde de la perdición (se admiten homologablemente los flechazos a primera escucha o magreo, en función de la discapacidad sensorial o fetiche del lector). Igual que las apariciones y avistamientos alienígenas, nadie se los cree hasta que un día… ¡PAM!, la abuela te manda recuerdos desde el inframundo o te encuentras con E.T. en el garaje. Estas químicas instantáneas que flotan por el universo, huelga decir, no se restringen a la metafísica del emperramiento romántico; hay amistades con las que conectas antes de saber sus nombres, salmonelosis que se intuyen a tres metros del plato de ensaladilla rusa, muertes por Pokémon GO más fulminantes que un balazo en la frente, y luego están esas canciones… ¡Ah! Hay canciones que te tienen antes de darle al play. No son necesariamente las mejores, y es posible que en un mes ni las recuerdes o las aborrezcas de tanto ponerlas en el coche de camino a cualquier parte. Definitivamente, no son “The Times They Are a-Changin’” de Dylan, no son el “Thriller” de Michael Jackson, no sonarán en tu funeral ni sacarán a nadie de la cárcel. Pero antes de llegar al estribillo, tuviste que dejar de hacer lo que fuera que estabas haciendo para subir el volumen y concentrarte en escucharlas. Se acabaron, respiraste hondo y las volviste a poner de nuevo. Ya llevas así dos semanas, y tú no te enteras porque tienes la música muy alta, pero a tu compañero de piso le han diagnosticado migraña reumatoide y su familia lo ha desheredado por culpa de que, cada vez que intentan hablar con él por Skype, sólo se oye al fondo un funk brasileño llamado “Link Up” de NxWorries. El amor a primera vista puede volverte auténticamente loco, y “Yes Lawd!”, álbum debut del dúo formado por el soulman y el beatmaker del momento, Anderson .Paak y Knxwledge, respectivamente, te va a atravesar limpio el corazón. Avisado estás, ahí va la flecha.

“Link Up” es el segundo sencillo, tanto del largo como del EP que lo precedió menos de un año antes (titulado “Link Up & Suede” y también producido por Stones Throw), de una de las promesas discográficas más ilusionantes dentro del panorama inhóspito del R&B en 2016. Y hablar aquí tanto de inhospitalidad como de R&B es subestimar por partida doble, puesto que ni la música hoy en día es un oficio menos hostil según el gremio genérico al que se pertenezca, ni los treinta mil caminos por los que lleva este “Yes Lawd!” conducen siempre al rhythm & blues. Que se lo digan a .Paak, detallista oficial del proyecto, quien hubo de esperar hasta los 30 para petarlo mientras otros (véase Cole, Drake, Kendrick) estallaban a la velocidad de cohetes en el firmamento. Viene curtiéndose desde la adolescencia en la escena alternativa de Los Angeles, rapeando, tarareando y salmodiando, y en alguna ocasión llegó a pensar que nunca lo lograría. El pasado enero, sin embargo, su segundo trabajo de estudio solista (“Malibu”) se hizo notar, y la nave del californiano empezó a propulsar y disparar colaboraciones por doquier (la última en el “The Divine Feminine” de Mac Miller).

Knxwledge también puede contar una cosa o dos sobre saltimbanquismos sónicos. Alma gemela inversa del vocalista, se han definido a sí mismos como polos opuestos muy cercanos; lo que Anderson hace levitar, Knx lo enraíza al suelo como un árbol sinuoso, intrincado y milenario de la década de los setenta. Y es que el nacido Glen Boothe combina en su paleta de recursos rítmicos Blaxploitation del bueno y hip hop grumoso vía vídeos low defintion de YouTube, entramados en un complejo y supraestimulante tejido de hilos sonoros. Si hubiera que ponerles banda sonora a los jerséis de Coogi que gastaba Biggie en su época, la compondría Knxwledge. Además de todo, ha producido algún track del clásico contemporáneo “To Pimp A Butterfly” (“Momma”) para Kendrick Lamar, lo que le granjea un pase VIP al museo de la élite rapera.

nxworries-yes-lawd-2

El antagonismo de carácter que separa a los miembros de NxWorries lo contraen dos valores, reinantes en éste su estreno como pareja creativa; la educación eclesiástica (porque lo que Dios unió, que no lo separe el hombre) y la nostalgia.

El antagonismo de carácter que separa a los miembros de NxWorries lo contraen dos valores, reinantes en éste su estreno como pareja creativa; la educación eclesiástica (porque lo que Dios unió, que no lo separe el hombre) y la nostalgia, que por si no resultara suficientemente obvio al repasar las fechas de procedencia de sus samples, dejan verbalizada en la letra del primer single, un groovísimo e hibridísimo “Suede” («you fucking with an old soul, twice removed”). Nada más empezar, a una “Intro” titulada por lo que es y que recuerda a esos ruidos de hippie derretido que diseña junto a Earl Sweatshirt (ojo a su fugaz cameo en el vídeo de “Link Up”), le sigue “Livvin”, toda una oda al enésimo Sam Cooke que se acaba de escapar de la feligresía. “Wngs”, aparte de continuar con esta moda del desdén ortográfico hasta la decimonovena pista que recorre el disco, efectúa junto a la contigua “Best One” un salto temporal elegante en homenaje al D’Angelo de “Voodoo”, otra de las influencias fundamentales de .Paak, que mientras aprovecha para dar pena e intriga («You telling me to stay until the morning / You know a nigga homeless”), intentando amortiguar el golpe antes de pasarse a “What More Can I Say” y contar excusas baratas sobre por qué es un faldero. Arrulla con maña entre violines y viento, como si el hecho de utilizar un gran almohadón de artimañas sonoras típicas de balada discotequera lo salvase de estamparse contra el suelo del despiadado seductor que es.

De alguna forma más circunstancial y azarosa que competitiva, Knxwledge achanta un poco el torbellinismo de .Paak durante el 85% de los 49 minutos que extiende el “Yes Lawd!”. Sucede muy subyacentemente, es casi imperceptible, al estilo del productor, pero tremendamente obvio cuando se contempla el conjunto desde lejos.

Y es que el antaño conocido como Breezy Lovejoy (¡puaj!) está casado con una coreana desde hace casi una década, pero o es muy bueno manteniendo viva la llama de la pasión, o lo que se oye en “Kutless” (ya ni mencionar “Lyk Dis”, todo un libro de instrucciones sexuales), lo saca de otros ‘affairs’. El distinguidamente mundano juego de palabras en la outro de “Can’t Stop” («Get it all together and put it in a backpack / All your shit, so it’s together”), así como “H.A.N.” (siglas para Hoe Ass Niggas) y la hilarante contradicción coros/voz principal en el tema de despedida, “Fkku” («I do love you/ I hope there’s a new way to put my foot up your ass one day”), realizan promesas de un potencial letrístico no explotado ni al 50%, posiblemente la única carencia seria del “Yes Lawd!”. El cuarto sencillo, “Get Bigger / Do U Luv”, y “Starlite” hablan de la desesperanza y el pequeño lastre de las relaciones románticas en el camino al estrellato, subidos en un enorme Cadillac rojo, peinados con aún más enormes afros. Por otro lado, el combo a distancia “Khadijah” y “Scared Money” protagoniza unos minutos ultra noventeros que desentonan tan ligeramente que ni merece la pena echárselos en cara. Se recupera rápida la solera sesentera en “Sidepiece” y en la encandiladora “Another Time”, cuya autoría podría reclamar fácilmente Smokey Robinson. Y hablando de cosas que podrían haber hecho otros, ¿se puede ser más igualito a Otis Redding que Anderson .Paak en la segunda mitad de “Jodi”? No, imposible.

De alguna forma más circunstancial y azarosa que competitiva, Knxwledge achanta un poco el torbellinismo de .Paak durante el 85% de los 49 minutos que extiende el “Yes Lawd!”. Sucede muy subyacentemente, es casi imperceptible, al estilo del productor, pero tremendamente obvio cuando se contempla el conjunto desde lejos. En su proyecto iniciático, NxWorries sobresalen como retahíla de sublimidad, densidad, audacia y carácter instrumental, con una contrapartida vocal que, de tan potente, se queda sólo a escasas décimas de conseguir también la matrícula de honor. Ojalá todos los amores a primera vista fueran como este álbum.

NxWorries – Yes Lawd!

8.8 HOT RECORD

ES_Listen_on_Apple_Music_Badge_061115Get_it_on_iTunes_Badge_ES_0209

Anderson .Paak y Knxwledge aúnan virtuosismos polarmente opuestos y forman NxWorries, encomendados en la noble misión musical de rescatar lo que fue bueno ayer y convertirlo en lo mejor de hoy. A la labor la han denominado “Yes Lawd!”, y es infalible como el primer flechazo amoroso.

Up

  • Los beats y samples de Knxwledge, en todos los sentidos y desde todos los ángulos posibles.
  • La seductora versatilidad oral de Anderson .Paak.
  • La convivencia perfecta entre revival, contemporaneidad y personalidad que respira todo el disco.
  • La capacidad de proponer algo artísticamente relevante sin seguir ninguna tendencia genérica evidente.

Down

  • Que siendo un dúo tan equilibradamente talentoso, los beats de Knxwledge consigan quitarle de todas formas algo de protagonismo al virtuosismo vocal e interpretativo de Anderson .Paak.
  • No haberles dado más vueltas a lo que podrían haber sido unas letras mucho más agudas, refrescantes y divertidas de lo que ya son.