Truckfighters se dan un homenaje de stoner y fuzz en Madrid

Ante un público algo frío, los suecos y sus teloneros firmaron un concierto demoledor

Desde el frío y lejano norte llegó el viernes a Madrid el autobús de Truckfighters (no pude ocultar mi decepción al ver que no era un camión). Los suecos, en plena gira de presentación de su último disco, llegaron a la capital española tras pasar por Bilbao y Barcelona. Tercera vez en Madrid, aunque esta vez el nombre de la banda ya sonaba con mucha más fuerza que en sus anteriores visitas en los mentideros de los fans del stoner y el desert rock que ellos predican.

Del séquito de bandas que amparan en su sello, Fuzzorama Records, en esta gira les acompañan dos: Witchrider y We Hunt Buffalo. Similares en planteamiento, los segundos están de momento un paso por delante de los primeros a nivel de popularidad. Por desgracia no llegamos a ver el show de Witchrider, aunque sí el de los cazadores de búfalos. La banda, también en formato trío, cumplió su papel telonero a la perfección, congregando a un nutrido grupo de curiosos e impacientes que disfrutaron de su stoner pesado pero flexible. La manera de alternarse en las voces de Ryan Forsythe (guitarrista) y Brendan Simpson (bajista) supone quizá el mayor aliciente de una banda capaz de salirse de los márgenes del rock desértico y acercarse al heavy metal clásico en algunas ocasiones e incluso al doom (más asequible) en otras. Ello sumado a un puñado de temazos de padre y muy señor mío (“Ragnarök” o “Back to the River”, por ejemplo), convierte a estos canadienses en una banda a tener en consideración por todo amante de los sonidos de este estilo, y nos dejaron a los presentes con ganas de más.

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Media hora después, saltaban al ruedo las estrellas de la noche. Truckfighters se plantaron delante de un auténtico muro de amplificadores con ganas de hacer daño, y vaya si lo hicieron. “Mind Control” sirvió de introducción y para probar que los suecos no se iban a dejar nada en la recámara. Aunque el público permaneció estático en los primeros compases de la velada, un servidor prefirió pensar que sería cuestión de tiempo y temas que la gente se animase. Sin embargo, cuando tras “Kickdown”, “In the Search of (The)” y la monumental “Calm Before the Storm” (de su último y gran disco “V”) el respetable siguió frío como un témpano, se activaron las luces de emergencia. El derroche de Dango a la guitarra, brincando sin parar mientras clavaba los riffs, se veía contrastado por unas primeras filas que se limitaban a un headbanging timidísimo. No pongo en duda que todos estuvieran disfrutando el concierto, y cada uno es libre de hacerlo a su manera, pero no dejó de restarle ambiente al espectáculo.

Mientras tanto, el power trio seguía a lo suyo sin parecer percatarse de la quietud del personal, encadenando las joyas de su tercer LP, “Monte Gargano” y “Last Curfew” con un par de concesiones a los temas de su último disco, la áspera “The 1” y la fantástica “Hawkshaw”, pensando quizás que la manera de acabar de conectar con la gente era tirar más de clásicos que de canciones recientes. Con un meritorio Ozo, impecable al bajo y algo más apurado a la voz (nos confesó antes del concierto que en los últimos días había tenido algunos problemas intestinales), y un batería nuevo para esta gira que cumplió con creces su cometido, Truckfighters amagaron con terminar su concierto con “Atomic”. Pero el público, ahora sí, pidió lo suficientemente fuerte un bis en el que debía sonar la traca final que todos teníamos en mente y nadie se atrevía a invocar. Tras una grandiosa “Mastodont”, que hizo honor a su nombre prolongándose durante casi quince minutos, le llegó el turno al himno por excelencia de la banda, y si me apuráis, del stoner de este milenio. Según empezó la línea de bajo de “Desert Cruiser”, nos teletransportamos a un Mustang 68 recorriendo el desierto con el depósito en las últimas. Y con ese tema que ya es Historia viva de este fascinante subgénero musical, los suecos se despidieron, dejando un último gran gesto al permitir al final que dos fans relevaran al batería y a Ozo en sus instrumentos.

No me fío de un grupo que sude menos de lo que sude su público en su concierto”, dijo un viejo rockero una vez. Totalmente cierto, pero añadiré que tampoco me fío de un público que se mueva menos en el foso que la banda en el escenario. Sobresaliente para Truckfighters, suspenso para el público madrileño. La próxima vez que les pinchen adrenalina al entrar a la sala.

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