Ya tuve oportunidad de hablar de lo estrechas que se quedan las etiquetas para algunas bandas cuando presentamos en sociedad el disco debut de Sunwatchers. La transversalidad en la que se movía la banda a base de guitarrazos, solos de saxo, sintes y una percusión endiablada me encandiló desde el primer momento. Y he vuelto a pensar en este fenómeno de bandas que necesitan un molde propio mientras preparaba la reseña de Pill. En este caso volvemos a encontrarnos con una banda debutante, afincada también en New York y que (como los Sunwatchers) experimenta con las posibilidades del punk y el free jazz atravesando gran cantidad de paisajes sonoros diferentes. Quizá pueda parecer que tantas coincidencias ponen en entredicho aquello de la banda irrepetible e inclasificable, pero, y a pesar de que las comparaciones son odiosas, Pill no son como Sunwatchers.

Pero Pill no son exactamente unos novatos. Verónica Torres, Andrew Spaulding, Benjamin Jaffe y Jon Campolo ya habían pasado por nuestros auriculares a finales de 2015, cuando descubrimos aquel EP homónimo que tan buenas maneras exhibía. Apenas 20 minutos de un post-punk, no-wave con mucho noise y espíritu free-jazz (ya os avise que lo de atinar con un género concreto era complicado) en los que la banda se mostraba realmente inspirada y con una madurez y una personalidad impropias de alguien recién salido de la escena DIY neoyorkina. En definitiva,“Pill EP” consiguió ponerme los dientes largos y enamorarme, aún más, de las escena post-punk / no-wave de Nueva York. Cabe destacar que el EP fue lanzado por Dull Tools, el sello autogestionado por los vocalistas de Parquet Courts y Future Punx, dos buenos ejemplos de ese post-punk nada canónico que inunda las calles neoyorkinas estos días. Pero, como decía al principio, no merece la pena pararse a encasillar a Pill en un género concreto, toda vez que ellos mismos se encuentran cómodos en una etiqueta tan ambigua como el no-wave. «I can’t stand it when you hear a band and you know exactly what’s in their record collection” decía Lydia Luncha de Teenage Jesus and the Jerks. Declaraciones que Pitchfork incluyó en la review del disco de marras y que creemos útiles para explicar de una manera gráfica la transversalidad estilística que Pill pretenden alcanzar tratando de hacer algo más que ‘juntar influencias’. Queda por ver si ha logrado su objetivo conConvenience”, su primer esfuerzo en formato largo, en el que deberían demostrar si aquello que creímos ver el año anterior fue sólo un espejismo o confirmarse como una de las mejores bandas de rock vanguardista del momento.

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Tras un EP esperanzador y sugerente, da la impresión de que a Pill se les hacen largas las 12 pulgadas del formato largo, aunque tampoco podamos decir que haya muchísimo relleno o que suenan mal cuando abrazan su sonido menos jazzy.

El LP arranca con una mentira. “60 Sec.” dura en realidad 75 segundos y sirve como introducción a todo lo que vendrá después. Pero no esperéis una intro calmada y elegante, parece que Pill quieren acentuar el vocablo punk dentro de su fórmula post-punk y nos ofrecen poco más de un minuto de suciedad, ruidismo y jarana ideologizada. “Which Is True?” nos habla de revolución y vuelve a exhibir las actitudes punk de la banda. Por supuesto, no vamos a encontrar 3 acordes rasgados de manera repetitiva, Pill juegan con los cambios de velocidad, el volcán de energía que es Verónica Torres y la sutileza de un saxo que no llega a desentonar del todo. «¿Está esta situación basada en el poder?”, se pregunta Torres en “My Rights”. La respuesta sólo puede ser afirmativa. Aquí nos sorprenden con un ritmo surfero con el que no se manejan nada mal pero que se muestra incoherente con aquel ‘sonido Pill’ tan personal que presentaron meses atrás. La letra, de marcado corte feminista,  aboga por la opción pro-choice:  “My body, my queerness, my decision to bring life”. La alianza del saxo con la guitarra y la sección rítmica vuelve a mostrarse sólida en “Fetish Queen”, donde, una vez más, aprovechan para azotar al patriarcado ironizando sobre la cosificación y la visión de la mujer como un mero objeto sexual: «I want to be your Fetish Queen. think of me on my knees, picture me in you’re favorite tee”. En “Dead Boys” se olvidan, todavía más, de su versión free-jazz y dejan el saxo aparcado durante gran parte de la canción. Está bien intentar ser ecléctico, pero aquí les falta esa personalidad tan definida (aunque escurridiza) que me llamó la atención en 2015. El tema no está mal, pero me recuerda demasiado a Sonic Youth con Kim Gordon a los mandos, lo cual no es algo malo en sí mismo, pero se aleja de lo que esperaba de este grupo. Le sigue un experimento avant-garde llamado “J-E-N-O-V-A” que no entiendo y que me hace preguntarme, para mal, qué tipo de banda es Pill.

Da la impresión de que la banda ha querido forzar demasiado su eclecticismo de manera que su personalidad musical queda algo desdibujada.

100% Cute” representa uno de los episodios más incendiarios del elepé. El saxo vuelve a ser protagonista en los riffs y el caos desbordante pero perfectamente controlado de su primer EP vuelve a aparecer. Lo celebro, a pesar de que la imagen de Torres reventándole los sesos al heteropatriarcado empieza a resultarme algo cargante. Y, como si me estuvieran leyendo el pensamiento, llega “Sex With Santa”, que resulta ser una pieza instrumental. Ahora sí que sí, los neoyorquinos tienen espacio de sobra para expandirse y experimentar sin llegar nunca a perderse en sí mismos. Justo como en el EP, tal y como los recordaba. Tras este pequeño oasis, vuelven a la carga con post-punk noventero de la mano de “Speaking Up”. El pobre saxo de Jaffe parece no saber donde meterse, bastante marginado respecto al resto del conjunto. “Vagabond” sigue derroteros similares pero con un resultado más coherente y cohesionado donde todos los elementos tienen cabida. En “Love & Other Liquids” recurren al spanglish y una cadencia mucho más reposada para volver a posicionarse en el debate pro-life vs pro-choice. La elección de “Medicine” como pieza final de “Convenience” ayudará a que más de uno pulse el replay cuando el disco llegue a su fin. Siguiendo la misma temática feminista, presenta un lado bastante más accesible y brillante de la banda sin dejar demasiado de lado las señas de identidad de la banda, que ahora mismo ya no tengo muy claro cuáles son.

Tras un EP esperanzador y sugerente, da la impresión de que a Pill se les hacen largas las 12 pulgadas del formato largo. Tampoco puedo decir que haya muchísimo relleno, y ni siquiera suenan mal cuando abrazan su sonido menos jazzy, pero da la impresión de que la banda ha querido forzar demasiado su eclecticismo de manera que su personalidad musical queda algo desdibujada. Claro que no voy a condenar a Pill (todavía), quizá todo sea un problema de expectativas. Aún están a tiempo de recuperar esa personalidad ecléctica, sí, pero definitivamente propia.

Pill – Convenience

6.5

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El LP debut de Pill supone, en cierta manera, un paso atrás respecto a su anterior trabajo en lo que toca a la construcción de una personalidad genuina. A pesar de todo, consiguen salvar los muebles.

Up

  • Visceral, salvaje, comprometido.
  • Sólida narrativa en el apartado lírico. En este sentido el mensaje es mucho más claro que en lo musical.

Down

  • Demasiado disperso y no terminan de desbocarse e improvisar cuando el cuerpo es lo que nos pide.
  • El saxo a veces parece no encontrar su sitio.