El pasado 1 de octubre se celebraba en Bullas (Murcia) el microfestival más underground de la Región: el municipio, en los tres años de vida que tiene el súper-día-de-conciertos, ha acogido a bandas como Trajano!, Siberian Wolves y Mueran Humanos, los grandes protagonistas de esta edición del Ruidismo y de, me atrevería a decir, la entrevista más completa que he realizado jamás, no sólo por lo extensa, sino por la potente complejidad (en el mejor de sus sentidos) de las personas que intento retratar: Carmen Burguess y Tomas Nochteff no son un dúo musical ni una pareja al uso. La conexión existente entre ambos sobrepasa los límites de lo natural, igual que lo hace absolutamente todo lo que tocan.

Charlamos con Mueran Humanos sobre “Miseress”, sobre su modo de vida y de trabajo y, como no podía ser de otra manera, sobre ellos mismos.

Hace unos años, decías que el underground en Europa es una ‘mentira’ porque lo máximo que te puede pasar aquí si al Estado le molesta lo que haces es que no te dejen tocar, mientras que allí lo que te juegas es que te den un palizón, como poco.

T: Sí, pero no me refería a la actualidad, en realidad, creo. Me refería al punk en lo que fue, digamos, la época clásica del punk. Creo que estábamos hablando de eso, de cómo quizás en Latinoamerica el punk por la época que estuvo hubo mucha represión y la gente se jugaba la vida. Ahora sí que te llevan preso y cosas así, pero no te juegas la vida. Es mucho más sacrificado, quizá a veces me da rabia y me expreso de una forma muy exagerada. Me da rabia, por ejemplo, que nadie sepa que hay gente haciendo cosas muy buenas en Perú o Argentina, en lugares que yo conozco. Me da rabia la centralización de la cultura y que en la contracultura se reproduzcan los mismos esquemas que en la cultura general, ¿entendés? Esos esquemas son los esquemas de la supremacía blanca, del eurocentrismo, del americanismo…

Ahora, no me parece que el underground de Europa sea una mentira, y tampoco que la solución sea decir: “ustedes son unos hijos de puta. Lo importante es plantear estas cuestiones para que todos lo sepamos porque es la verdad y está bueno que las personas abran la cabeza y se den cuenta de que por ahí piensan que tienen un modo de vida alternativo o una forma de ver las cosas alternativa pero hay estructuras culturales que todavía no cuestionaron y que está bueno que cuestionen. Yo para moverme a Europa también tuve que cuestionarme un montón de cosas, y todavía tengo que cuestionarme otras muchas más.

De Sudamérica a Berlín… ¿qué pasa en ese período de tiempo y qué te lleva a quedarte en Berlín? Por lo que he leído huías un poco de todo. De sentirte burgués, entre otras cosas.

T: Primero estuve en Inglaterra, luego en España y luego con Carmen me fui a Alemania. Fue un azar un poco personal: hice una ruptura total con lo que era mi vida y empecé otra. Huía de todo, sí. Yo ganaba mucha plata en Argentina: tenía un trabajo muy bueno, ganaba mucha plata y trabajaba muy pocas horas (era el subjefe de corrección de un periódico). La gente tiene en la cabeza que si te vas de Sudamérica a Europa es porque quieres más dinero y en realidad yo tengo menos dinero ahora. Soy mucho más pobre desde que me vine a Europa. Pero no estaba contento, qué sé yo… e hice una ruptura total con lo que era mi vida y empecé otra. Justo al año vino Carmen y como que todo se acomodó. Yo no sabía por qué me había ido pero ahora en retrospectiva todo tiene sentido.

Nuestras creaciones son un poco como Frankestein: queremos hacer algo que adquiera vida.

Decís de vosotros que sois como un ejército de dos personas. ¿Cómo os conocéis y cómo llegáis a esa complicidad?

T: Sí. Yo conocí a Carmen tres o cuatro años antes de empezar el grupo. Ella estaba tocando en Mujercitas Terror y nos encantábamos y todo pero nunca fuimos novios durante muchos años. No teníamos ningún compromiso ni nada pero era como que siempre nos terminábamos viendo. Y cuando decidimos encontrarnos y empezar juntos estuvo bueno porque no conocíamos a nadie y nadie nos conocía (en Barcelona). Y ahí fue cuando empezó Mueran Humanos, que no era un grupo necesariamente, era como que cada cosa que hiciéramos decidimos que íbamos a juntarlo bajo ese nombre. Luego de entre todas esas cosas el grupo funcionó más quizá porque en las otras cosas no colaboramos tanto, cada uno tiene más su mundo en lo demás.

Y a la vez, aprovecháis las facetas artísticas del otro para el proyecto común. Las portadas son de Carmen. ¿Cómo nace la serie “Seventeen” y cómo se os ocurre coger esas ilustraciones tan duras para representar vuestros trabajos?

T: Creo que la portada de nuestro álbum es mucho más brutal que nuestro álbum finalmente, que no es una cosa muy extrema, mientras que la portada sí. Nos gusta porque es una forma de darle otras dimensiones a las cosas. No sé, ella estaba haciendo los “Seventeen” y un día a mí en un aeropuerto se me ocurrió, me paré y le dije: “esto tiene que ser la portada de nuestro nuevo disco. Y ella me dijo: “. Y eso fue todo lo que lo pensamos. Creo que los dos entendimos que queríamos que fuera la tapa de nuestro trabajo y ya está, ni siquiera hablamos por qué.

entrevista-mueran-humanos-noviembre-2016-2
Fotografía: https://revistasuburbia.com/
Además, de las que he visto, yo creo que la de “Mueran Humanos” (EP) es la más fuerte.

T: También por eso es que en “Miseress” no hay otra “Seventeen”, porque ya habíamos utilizado la mejor. Entonces pensamos que si seguíamos en esa línea, iba a ir a menos porque en ese sentido era insuperable, al menos para nosotros; era la que tenía más fuerza, la más enigmática… A mí me parece fascinante y a la vez un poco repulsiva. Igual que el nombre.

Háblame del nombre.

T: Está bueno porque me parece que poner algo repulsivo por delante es un poco preparar a las personas, decirles: “si estás buscando entretenimiento, busca en otro lado. Y si aun así te quieres quedar, digamos que ya rompiste ciertas barreras y eso me gusta. No es un nombre invitador. Y eso también te da la pauta de que no es un grupo complaciente ni es un grupo que esté ahí para entretenerte. Y ya yendo al nombre en sí, se puede entender de muchas maneras, hay una cierta ambigüedad. En cualquier caso, yo llamé “Mueran Humanos” al fanzine que hacía: recortaba titulares de diarios y los recombinaba y era un poco un chiste, porque si lees un diario, todas las palabras que hay son: violación, muerte, incendio, accidente, choque, guerra, invasión, desplome, destrucción, tortura… Entonces a mí me hacía gracia eso en el sentido de que me parecía que los diarios estaban tratando de asustarte. Era un comentario irónico acerca de eso. Después a Carmen le gustó y decidimos usarlo.

Entonces, ¿podríamos decir que vuestro parámetro para crear cosas es llegar a que éstas impacten?

T: No, no paramos hasta decir: “hay algo que no entiendo. O sea, lo que nosotros buscamos es un punto en el que no sabemos lo que estamos haciendo y algo misterioso, interesante, fascinante pasa. Buscamos un tipo de emoción, de poesía si quieres llamarlo así. Y podemos llegar a ser muy obsesivos hasta lograr algo que sea realmente tan intenso como nosotros queremos. Pero también se trata de ir siempre como empujando el límite y superarnos, hacer algo mejor y mejor, y hacer que las cosas vayan con una carga extra; exotérica, si quieres, no sé. Nuestras creaciones son un poco como Frankestein: queremos hacer algo que adquiera vida.

Y, siendo así, ¿descartáis muchas cosas?

T: Descartamos muchísimas cosas. La primera versión de “Miseress” la descartamos. Tuvimos que grabarlo dos veces porque cuando lo escuchamos tras terminarlo, lo ignoramos. Nunca más lo volví a escuchar después de esa primera. Y empezamos de vuelta, de hecho algunos temas son los mismos, otros no y otros no están. Pero sí, descartamos un disco entero que nos gastamos un montón de plata en hacer y que nos tomamos otro montón de tiempo para hacer. Ahora, en vez de decir: “esto no ha funcionado, trabajamos, trabajamos y trabajamos hasta que estuvimos contentos.  No grabamos otra vez, lo hicimos otra vez. Es otro disco.

Estar con ella me permitió ser más libre y seguir más mis propios delirios que si estuviera solo.

¿Sois muy autocríticos?

T: Sí. Incluso diría que demasiado. O, al menos, más de lo que la gente que conozco es. Los otros músicos que conozco son más tipo bala: “lo hice y si lo hice, ya está, lo tengo que mostrar”. Nosotros tenemos un punto entre hacerlo y mostrarlo que a veces es muy tortuoso porque somos dos y no hay una democracia, o sea, no la puede haber. Tenemos que estar de acuerdo en todo lo que hacemos. Y lo sufrimos y también nos encanta porque después está buenísimo.

¿Y hay mucho choque entre vosotros a la hora de tomar decisiones?

T: No demasiado, digamos. Ambos somos bastante… ¿agresivos? Hay una cierta crueldad, pero está bien así. Es nuestra forma de ser, así que hay una especie de pacto entre nosotros: “no nos hagamos demasiado daño siendo brutales el uno con el otro.

¿Conseguís separar lo personal de lo profesional?

T: No, y tampoco lo intentamos. Además, la palabra ‘profesional’ no existe para mí. Mueran Humanos es parte de nuestra vida, de lo que hacemos juntos, no es un trabajo. Y todo repercute en nosotros porque todo somos nosotros.

[Llega Carmen]

T: Ella me preguntaba recién si conseguimos separar lo personal de lo profesional, y yo le estaba intentando explicar que no lo intentábamos tampoco, ¿no?

C: ¡No! ¿Pero vos a qué te referís? ¿A por ejemplo a si nos peleamos y luego tocamos igual? Sí, tocamos igual.

No, no me refería a eso. Por ejemplo, si un día estáis grabando y no os entendéis nada y luego os tenéis que ir a casa, ¿os lleváis la tensión o la dejáis en el estudio? ¿Cómo lo gestionáis?

T: No hacemos nada. Seguimos con la historia hasta que se resuelve.

C: Somos muy obsesivos. No podemos dejar de pensar si hay un problema. Además, las situaciones se retroalimentan. Es duro porque no te puedes despejar.

T: No hay un momento en el que digamos: “bueno, ahora se acabó el tema de la banda porque la banda es nuestra vida. No hay una división. Eso es lo que yo te quería explicar. No podemos decir: “ahora vamos a hablar como si no….

C: Eso no existe.

T: Y, aparte, tenemos suerte porque nos llevamos muy bien. Yo he estado en otros grupos y me cuesta infinitamente menos entenderme con ella que con todos los demás. De forma natural nos pasa que nos gustan las ideas del otro. Y su forma de tocar, y su forma de cantar, y sus letras… Como nos gustamos como personas, nos gustamos como artistas y de la misma manera nos llevamos bien de ambas formas y no tenemos la necesidad de dividir las cosas. Realmente nunca la he querido matar, cosa que a otra gente sí. No la llego a odiar, estoy enojado pero me sigue gustando como es ella. Y eso es suerte. Pura suerte la que tuvimos al conocernos. Estar con ella me permitió ser más libre y seguir más mis propios delirios que si estuviera solo.

Contadme cómo es el proceso de composición. ¿La inspiración llega en el aislamiento o tenéis algún otro ‘método’?

C: En general pasamos mucho tiempo dentro de la casa. No sé si lo pensé como un método de inspiración consciente alguna vez pero creo que al menos desde mí trato de no salir tanto para tener el menor número de interferencias posibles.

T: Además, por más que salgan rápido, las canciones pasan por un proceso muy largo de estar juntos tocándolas y teniendo ideas y como intentando extraerlas durante mucho tiempo. De hecho, hay canciones de Mueran Humanos que tienen 10 años y alguno de nosotros todavía las quiere terminar. Pero ese proceso es el que hace que cada canción de Mueran Humanos sea una canción de los dos, porque finalmente pasamos tanto tiempo tocándola y pensando en ella que haya sido de quien haya sido la idea finalmente todas son un poco de ambos.

¿Y esas letras tan exotéricas…?

T: Las letras reflejan nuestra personalidad y la personalidad del grupo. En mi caso intento salirme de mí mismo y dejar que el inconsciente actúe, y genero de esa manera un montón de imágenes que muchas veces convierto en letras. Es una técnica que consiste en llegar a un lugar de tu mente al que habitualmente no tienes acceso. Los surrealistas lo hicieron, hay una teoría detrás y yo la interpreto a mi manera y lo hago. Luego cada canción tiene su proceso, pero una canción para ser nuestra tiene que tener un extra, y por eso son así.

Somos dos y no hay una democracia, no la puede haber. Tenemos que estar de acuerdo en todo lo que hacemos.

A mí alguna vez me han dado miedo [Risas].

[Risas de ambos]

T: Bien. Me alegro. Somos un poco así nosotros…

¿Siniestros también en el día a día?

T: No sé si siniestros es la palabra.

C: ¿Te parezco siniestra? [Risas]

¡Sí!

T: ¡Todo el mundo le tenía miedo a Carmen! Y con razón…

C: Era un poco menos civilizada hace unos años… Lo logré cambiar, era un poco maleducada.

Para terminar, ¿qué escucháis en casa y cómo influye en vuestro sonido?

C: The Fall, Suicide, la Velvet…

T: Pero no extraemos ideas de los demás, buscamos las nuestras propias. La gente nos puede inspirar en el sentido de deslumbrarnos y conmovernos con su grupo, con su música, con su disco… Pero yo no necesito un modelo porque no voy a seguir ninguno.

C: Él por ejemplo era el bajista de una banda, de Dios, que ahora es una banda legendaria, ha salido una película en el cine… esa banda era como una rareza total: una banda sin guitarra, un poeta al micrófono buenísimo, letras callejeras, y la música la hacía toda él con el bajo, no había otro instrumento. Lo que te quiero decir es que él ya de chiquito (tenía 16 años) tocó en esa banda…

T: Te voy a explicar algo para darte un ejemplo de cuál es mi mentalidad. Cuando nosotros empezamos con Dios, no habíamos escuchado a ninguna banda que sólo tuviera un bajo y una batería, de hecho no sé si la había… y hasta ahora no he encontrado a ninguna que se parezca a lo que nosotros hacíamos. Así fue que yo me involucré en la música, para hacer lo que yo quería, para crear algo nuevo que plasmara lo que me estaba pasando por dentro… nunca quise hacer un estilo musical ni copiar a otra banda.

C: Lo mismo digo. Yo tocaba con los chicos, que también son unos artistas así entregadísimos, que están obsesionados con su música…

T: Yo vi a Carmen tocar arriba en el escenario con Mujercitas Terror e inmediatamente quise hacer algo con ella. Era una cosa insólita: nunca había visto a una mujer en una banda de rock haciendo lo que ella hacía, luciendo como ella lucía y con esa personalidad que ella tenía. Para mí fue un deslumbramiento y eso fue lo que me atrajo de ella: no era un clon de nadie, no veías por ningún lado que tuviera ningún modelo ni que estuviera siguiendo a nadie.

1 Comentario

  1. Considerando lo que se plantea en la primera pregunta y las primeras lineas de la respuesta hay algo muy interesante para considerar y es que incluso entrada la democracia el underground era riesgoso,sin ir mas lejos en tiempos en los que Tomas Notcheff sonaba con DIOS la represión policial se llevo la vida de Miguel Bru cantante de la banda Punk Chempes 69 y Javier Rojas Perez de la banda metalera exterminio ademas del caso de Walter Bulacio por dar un minimo de ejemplos.

Comments are closed.