Crónica BIME 2016: viernes 28 y sábado 29 de octubre

PJ Harvey, reina y señora de una ecléctica edición

Mi experiencia en festivales de tipo indoor era prácticamente nula antes de asistir al BIME, pero debo decir que dicho acontecimiento ha dejado el listón muy alto. Calificado como el mayor festival de otoño del sur de Europa, los días 28 y 29 de octubre el BIME ocupó el BEC (Bilbao Exhibition Center) para hacer sonar a más de 20 bandas entre las que se encontraban personalidades como PJ Harvey, The Divine Comedy, Suede o Chemical Brothers. Entre los nombres del cartel, un tanto ecléctico, no sólo había lugar para artistas consolidados a nivel internacional sino que también se dejó espacio a las incipientes bandas de la escena del norte peninsular.

Aparte de las actuaciones, que trataremos por días a continuación, me gustaría hacer hincapié en la buena organización del festival. Realizar la gestión de un festival en un espacio indoor, con un sistema 100% cashless que funcionó a la perfección, miles de asistentes pero sin problemas de colas y con un sonido bastante bueno (considerando que el espacio no está destinado a realizar conciertos), no es fácil.

En cuanto al público, me pareció curioso que no hubiera ni ‘guiris’ ni adolescentes (como sucede en la mayoría de festivales veraniegos). Por lo menos en esta edición el prototipo mayoritario de asistente era adulto, rondando la treintena y que podríamos situar bajo la etiqueta de ‘pureta’. Los presentes se mostraron igual de dispuestos a descubrir las propuestas de las bandas más jóvenes como a escuchar a su artista favorito por vigésima vez.

Con un buen cartel, una buena organización y un público predispuesto a escuchar y disfrutar, la fórmula del éxito de esta edición estaba más que asegurada.

VIERNES 28 DE OCTUBRE

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Fotografía: Ignacio Urrutia

Los encargados de dar el pistoletazo de salida al BIME Live fueron Exnovios, que habiendo presentado su primer largo este año demostraron con su directo la fuerza que reside en la ejecución perfecta de elementos mínimos.

Tras estos, en el escenario Heineken iba a comenzar su show Javiera Mena. Me acerco hasta allí (quizá con unas expectativas demasiado altas por lo que había escuchado y leído sobre ella) y descubro un espectáculo con 4 bailarinas encapuchadas presidido por Javiera. La vestimenta y puesta en escena recordaba en ciertos aspectos a Björk, Sia e incluso Die Antwoord. Hasta aquí todo muy bien, pero entonces llegó el momento en el que Javiera comenzó a cantar y todo se derrumbó. Quizá fueran los nervios del directo o que la voz no estaba lo suficientemente preparada, pero la forma en que estaba desafinando me hizo huir hacia el escenario Antzerkia, donde se encontraban Cat’s EyesRachel Zeffira demostró el dominio que tiene sobre su voz, a diferencia de Faris Badwan, quien nos deleitaría para finalizar el concierto con una bizarra y casi improvisada versión de “Girls Just Want To Have Fun”.

Un poco más tarde acudimos al directo de Toundra, caracterizado de principio a fin por su virtuosismo. Las ejecuciones instrumentales de forma precisa, la complicidad entre los músicos y la cercanía con el público hicieron de este concierto una delicia. Al final de su actuación, quise coger un buen sitio para la de PJ Harvey. Polly Jean y sus 9 músicos derrocharon fuerza, carácter y talento. A golpe de marcha salieron al escenario para interpretar su último trabajo y hacer un repaso a temas anteriores como “50ft Queenie” o el gran “To Bring You My Love”. PJ Harvey demostró por qué ostenta el título de reina del indie y fue, sin duda, el mejor concierto de la noche, dejando al público emocionado y fascinado a partes iguales.

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Fotografía: Ignacio Urrutia

A diferencia de las buenas sensaciones que tuvimos con PJ Harvey, Suede dejó un mal sabor de boca. Su interpretación se limitó a ser ejecutada tras una gran pantalla donde iban proyectando filmes con las canciones. El efecto BSO dejó al público frío, pero la cosa empeoró cuando casi al final el grupo liderado por Brett Anderson desapareció de escena, se retiró la pantalla y durante 15 minutos los técnicos realizaron cambios en el escenario. Los asistentes no sabíamos si se daba el show por finalizado, si iban a volver a salir o qué sucedía. Tras este largo inciso y cambios innecesarios (la nueva escenografía no aportó nada en especial) interpretaron algunas canciones de trabajos anteriores, entre ellas la destacada “Trash”.

Después de la extraña sensación que nos dejó Suede, el público se trasladó rápidamente al escenario donde Belako iban a cerrar la parte de programación correspondiente a bandas del primer día. Desde el comienzo mostraron una gran conexión con el público (cabe decir que jugaban en casa). Sin embargo, a pesar de transmitir frescura y naturalidad, el sonido no estuvo a la altura de lo que nos han mostrado en el estudio. Aunque paulatinamente el sonido fue mejorando, nos quedamos también con sabor agridulce.

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Fotografía: Ignacio Urrutia

SÁBADO 29 DE OCTUBRE

El segundo y último día me sorprendió por la fuerza de Shinova sobre el escenario. Emocionados al tocar por segunda vez en Bilbao llevaron a cabo un directo contundente; disfrutaron e hicieron disfrutar. Sin duda, una banda que habrá que seguir de cerca.

Los británicos TOY se apoderaron del escenario Thunder Bitch en un directo en el que, a pesar del esfuerzo de los músicos, se proyectaba un sonido enmarañado y poco claro. Aparte de los problemas sonoros, TOY dieron lugar a un concierto plano, sin grandes hitos interpretativos ni expresivos. Tras TOY fue el turno de Carlos Sadness. Sin esperarlo me vi atrapada hasta el final por el buen rollo que transmiten él y sus músicos. A ritmo de “Perseide”, “No vuelvas a Japón” o “Qué electricidad” los fans corearon sus letras pegadizas desde el principio hasta el final. Además de su pop contagioso, no faltó la ya tradicional cover de “Hotline Bling” adaptada en letra al BIME.

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Fotografía: Ignacio Urrutia

El dilema de la jornada llegó cuando hubo que decidir entre Moderat o The Divine Comedy. Ambos empezaban con retraso, así que me decanté por comenzar con Neil Hannon y acabar con el trío formado por Apparat y Modeselektor.

Hannon salió 15 minutos tarde a un escenario donde la portada de “Foreverland” presentaba al músico desde el fondo. Su concierto se estructuró en una primera parte protagonizada por canciones lentas para dar paso en segundo lugar a piezas de mayor ritmo. Hannon, todo un señor sobre el escenario, no dudó en cambiar sus vestimentas para interpretar “Napoleon Complex”. Musicalmente, tanto él como su banda rindieron cuentas sobradamente con los asistentes.

Tuvimos tiempo para movernos hacia el escenario Heineken y ver el final de Moderat, que dieron lugar a un espectáculo en el que la música y los elementos visuales se tendieron la mano a la perfección para completar una experiencia cimentada en la buena producción del trío berlinés. El concierto de Moderat acabó tarde debido a ciertos problemas al arrancar, por lo que buena parte del público se dirigió antes de que finalizara hacia el escenario donde The Chemical Brothers iban a comenzar un festival de música, luces y audiovisuales. Dispusieron un set que hace tiempo ruedan por festivales y salas pero que aun así no deja de sorprender y mediante el cual hicieron un repaso a su extensa discografía.

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Fotografía: Ignacio Urrutia

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