Si algo podemos dar por hecho en este 2016 es que el sonido tropical ha sido la tendencia musical por antonomasia. Para los más creyentes del género underground, podemos decir que Jamie xx forma parte entre la línea de precursores de esta moda tras incluir “I Know (There’s Gonna Be Good Times)” en su debut, pero la gente dirá que ha sido Rihanna con “Work” o cualquier canción de Justin Bieber el fenómeno proclive a su popularización.

Ahora bien, hay que saber separar las intenciones de cada uno de ellos con el último disco de Glass Animals: los primeros han inculcado estos sonidos embelesantes por estrictas razones comerciales; por otro lado, los ingleses, que publican su segundo álbum de estudio, lo llevan a un terreno más trascendental. Pronto sabremos por qué.

Cómo ser un ser un ser humano (hedonista) con Glass Animals

Una buena mañana de junio de 2014 nos despertamos con una novedad la mar de llamativa. Un grupo procedente de Oxford liderado por su carismático vocalista Dave Bayley publican “Zaba”, lo que viene siendo una concepción distinta de contar historias, aderezada con una exquisita referencia tribal a un sonido todavía sin concebir. Es por ello que se sirvieron de juguetes, utensilios de cocina, grabaciones a animales y un elemento más que clave en su registro: la susurrada voz de Bayley, reflejo claro del deleite y el erotismo de su repertorio. Esa era la intención del cuarteto que un buen día fueron avistados por el productor Paul Epworth después de un concierto en Londres, a su vez, la persona que apoyará y actuará de mecenas para su primer disco.

Este primer intento de psicodelia y tropicalismo salió a flote con claras aspiraciones de ser una de las promesas del panorama del synthpop. Dos años después pretenden seguir a la estela del sobreexplotado género con una propuesta diferente a la que ofrecían. Esta vez se alejan de la oscuridad sugerente en sus beats y de los cuentos (“La jungla de Zabajaba” de William Steig es el que les sirve como inspiración para su debut) para presentar How To Be A Human Being. Se trata de un álbum conceptual que hila en cada una de sus canciones diferentes historias de personas con las que el grupo ha tenido la casualidad de coincidir. ¿Y qué menos que conservar su presencia grabándoles para inspirar su maqueta? Todos ellos, además, aparecen reflejados en una carátula menos selvática que su antecesora, pero más dada a ofrecernos un canto a la sociedad actual, con sus pros y sus contras; con sus momentos de éxtasis y celebración y sus recaídas nostálgicas.

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“How To Be A Human Being” se trata de un álbum conceptual que hila en cada una de sus canciones diferentes historias de personas con las que el grupo ha tenido la casualidad de coincidir.

Abre el disco Life Itself”, el plato fuerte de “How To Be A Human Being” por varias razones. En primer lugar, por su sonido ecléctico y juguetón que bebe de la cultura pakistaní, tanto en los puentes de la canción como en los pequeños beats que hacen que esto parezca todavía la selva de la que hablábamos en su debut. Por otro lado, destaca su temática de inadaptación, cuyo protagonista es un friki de la ciencia ficción con tantas teorías conspiranoicas como Hillary Clinton. De estribillo poderoso y sintes irresistibles, esta es su particular celebración de la vida con todas las de la ley, y un tema muy disco-friendly (yo al menos no tardaría en tenerla en mi setlist). En contraste, Youthsupone todo lo contrario. Habla del paso del tiempo, de un padre contándole a su hijo las aventuras de toda una juventud (“I want you to be happy / free to run, get dizzy on caffeine / funny friends that make you laugh / and maybe you’re just a little bit dappy”). Suena más contenida que “Life Itself”, con matices cercanos a la balada aún marcada por la particular arritmia que le sigue, con un curioso corte al sintetizador que simula el graznido de un búho. La metáfora sigue jugando a su favor.

Una interesante oda a la sociedad del momento que toca temas actuales de interés (desigualdad laboral y social, drogas y sexo…).

La historia de una novia perezosa corre a cargo de Season 2 Episode 3, un relato especialmente erótico gracias a los tintes vibrantes de R&B minimalista del sintetizador que se acercan a una versión remasterizada de cualquier canción de Marvin Gaye. Cuenta con beats de lo más sugerentes, una simulación continua a un videojuego (tanto que así es como lo muestra el grupo en su videoclip oficial. Mola un cacho, ¿no creéis?). Ahora es el turno de un mendigo enloquecido y una mujer con tatuaje de cerdo. El título de la canción casualmente se llama Pork Soda, no sólo por el hecho de que tenga una cabeza del animal tatuada, sino porque adora esa bebida. Esta vez se alejan de lo urbano para dar con la clave del himno indie, ese “pineapples are in my head” (frase que el mismo mendigo le sugirió a Bayley) que con los cubos de basura como percusión da el cante.

Del resultado de unas flautas sampleando “Mr. Guder” de The Carpenters, Glass Animals insertan un importante mensaje sobre salud mental con Mama’s Gun (Says I’m psycho /  says they all from Neverland / They’ll never ever let me be / was that your voice or was that me?”). Durante el transcurso del disco, el papel que ejerce Bailey de narrador se adapta impecablemente a las temáticas del álbum. En esta ocasión, el misticismo aportado crece con los coros femeninos del fondo. Encontramos un resultado inquietante, muy diferente al resto de pistas, e incluso cinematográfico en cuanto al planteamiento de la historia. De nuevo sale a flote la influencia del R&B con Cane Shuga. Podemos decir en resumidas cuentas que consiste en una oda a las drogas y al cocainómano de turno, claramente manipulado con el vocoder para ofrecer una visión distorsionada de los hechos. Así ocurre también con [premade sandwiches]”, un preludio hablado que si hubiera durado un segundo más hubiera acabado con los sesos esparcidos delante del ordenador.

Del atrevimiento han cometido un par de errores en cuanto a la forma del disco, pero no hay duda de que saben hacer música para disfrutar, para hacernos bailar.

Quizás The Other Side Of Paradisetenga el estribillo más solvente de todo el álbum, y puede que por ello realza la calidad de un elepé que no sólo juega con lo instrumental, sino que pueden conseguir poesía a la par que un sonido de lo más marciano y macarra (Bye bye baby blue / (“I wish you could see the wicked truth / Caught up in a rush it’s killing you / Screaming at the sun you blow into”), pero lo que nos llama la atención de esta segunda parte del disco es ese nuevo canto al erotismo en Take a Slice, que alterna una primera parte hablada típicamente westeriana con una base mucho más oscura de lo habitual. Quién sabe, a lo mejor Dave Bayley ha recibido clases de Alex Turner sobre cómo seducir con ese riff irresistible a la eléctrica, porque lo ha conseguido con creces. Nos regala un resultado intrigante, caótico pero espectacular, a diferencia de Poplar St., que suena a canción de carretera de los noventa pasada de vueltas.

Agnes pone punto y final al segundo trabajo de Glass Animals de manera gloriosa. Hacía mucho tiempo que no atendía a un desenlace tan arriesgado, hablando de la pérdida de un ser querido por culpa de las drogas. De ahí a que, con razón, sea la canción preferida de Bailey, y a la par, “la más triste que jamás vaya a componer”. Primero porque contiene una lírica muy gráfica sobre la inestabilidad emocional y la degradación, y segundo por la valentía de admitir la derrota y añorar (“Guess life is long / When soaked in sadness / On borrowed time”; “You’re gone but you’re on my mind / I’m lost but I don’t know why”). Justo cuando nos damos cuenta de que la realidad duele, es cruel y fría como el témpano, damos un paso adelante para plantarle cara de la manera más desafiante posible. Y esto es lo que los ingleses han hecho con este álbum. Del atrevimiento han cometido un par de errores en cuanto a la forma del disco, pero no hay duda de que saben hacer música para disfrutar, para hacernos bailar.

Glass Animals – How To Be A Human Being

8.0

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Puede que el segundo álbum de Glass Animals tenga algún que otro fallo técnico, pero se corona como un himno en pos del ser humano perfectamente imperfecto bajo la fórmula del ‘easy-listening’.

Up

  • Una interesante oda a la sociedad en forma de disco conceptual que toca temas actuales de interés (desigualdad laboral y social, drogas, sexo…).
  • “Life Itself” es el pepinazo llenapistas que todo melómano hubiera querido componer.
  • “Agnes” como final colosal al álbum. También como canción sin final feliz.
  • Consideremos a Dave Bayley como un señor poeta y narrador a partir de ahora.

Down

  • Los interludios pueden romper la unidad de un disco, sobre todo cuando no se dice nada importante. Nada de nada.
  • Canciones genéricas que se desvían del sonido ecléctico de Glass Animals (“Poplar St.”).