El momento de sacar el segundo álbum para una banda es, en muchas ocasiones, aquel instante en que críticos, fans y los propios miembros se dan cuenta del rumbo que va a tomar la formación en los años venideros. Ya no se tiene el colchón que se les da a los novatos, pero se tiene la experiencia de la que se carecía en el debut, y esa experiencia hace que muchos grupos se tengan que encontrar a sí mismos y llamar a las puertas de la profesionalización.

Este cambio lo acaban de superar nuestros protagonistas de hoy. La joven banda vallisoletana The Levitants han roto su silencio con “Coimbra” justo cuando se han cumplido casi tres años del estreno de su ópera prima “Gravity for the Masses”. Su debut como quinteto fue realmente sonado en la capital del Pisuerga y atrajo la mirada de muchos melómanos locales y regionales que pudieron observar como su primer trabajo fue producido por un grande de la escena española, Javier Vielba. Le siguió una larga gira de casi 100 conciertos por el país, en la que los pucelanos demostraron que de Castilla pueden salir cosas muy buenas, además del conocido lechazo. Pero después llegó el silencio. Un silencio teórico, claro, porque como nos ha podido desvelar su vocalista, Sergio Isabel, de puertas para adentro la banda seguía muy viva.

Idas y venidas surgieron en el seno de la formación durante esa retirada temporal, y el quinteto pasó a ser trío tras la marcha de uno de sus guitarristas y de su bajista. Sergio, Juan y Daniel se dieron cuenta de que The Levitants tenían que ser tres y surgió la chispa con la que nació “Coimbra”, un maxi-single en el que los pucelanos se han reinventado no sólo en su sonido sino en su forma de trabajar y afrontar el futuro (prometen otro álbum para el año que viene). Sergio, frontman del grupo, ha estado hablando para El Quinto Beatle sobre diversos temas que conciernen a su segundo trabajo, a la influencia de Javier Vielba en la banda o al tejido de salas musicales en el país.

The Levitants han tenido un descanso de tres años desde su álbum debut al estreno de “Coimbra”. ¿Necesitaba la banda un parón tan largo? ¿A qué os habéis dedicado en este tiempo?

Más que un parón ha sido un retiro temporal, aunque hayamos seguido haciendo cosas. Tras sacar el disco debut en 2013 hicimos una gira bastante larga, en la que dimos casi 100 conciertos y en la que fuimos a varios festivales como el de Música Diversa de Segovia o el FestiMad. Pero el parón en sí llegó a finales de 2014 con el cambio de formación. No obstante, hay que decir que esta supuesta inactividad ha sido de cara a la galería y no de puertas para adentro.

En más de una ocasión os habéis referido a “Coimbra” como un álbum que cambia de manera radical lo que hasta ahora conocíamos de The Levitants. Está claro que sonáis distinto pero, ¿hay cambios en algún otro sentido? ¿De mentalidad, forma de trabajar o algo más?

Somos un grupo mucho más profesional y con las ideas claras. En un disco debut estás aún encontrándote contigo mismo y con tus compañeros de grupo. Ahora trabajamos de una manera más seria y fluida, porque miramos este proyecto con otra perspectiva. Antes era todo locura, ahora también es todo locura pero la sabemos manejar mejor.

Preferimos sacar trabajos con menos canciones, que nos permitan publicar álbumes con una cadencia de un año.

¿Y en qué ámbitos pensáis que se diferencia musicalmente “Coimbra” de “Gravity for the Masses”?

Lo que más ha cambiado es que los temas de “Gravity for the Masses” estaban en una encrucijada de caminos en la que el grupo no sabía muy bien para donde ir. En “Coimbra” hemos decidido salirnos por la tangente y hacer las cosas como de verdad queremos nosotros y no como el mundo nos decía que lo debíamos hacer. Necesitábamos salir nosotros mismos del nido, sin que otra persona nos ayudase.

The Levitants cuenta ahora con dos miembros menos que en la pasada gira. ¿Repercute, de algún modo, la ausencia de dos miembros? ¿Qué os resulta más cómodo para trabajar, el formato trío o quinteto?

Así es, nos dejaron el bajista y el guitarra y estuvimos buscando durante mucho tiempo una persona que fuese capaz de tocar el bajo en The Levitants, pero al final nuestro teclista asumió esa función incorporando sonidos graves e inspirándonos en bandas sin bajistas. Nos pareció tan personal el sonido que estábamos alcanzando que decidimos que lo mejor sería quedarnos en trío.

Me quedaría con el trío porque ahora nos entendemos mejor que nunca y funcionamos como una unidad. En cambio, con cinco personas es más difícil. En The Levitants tenemos que ser tres, sólo que no nos dimos cuenta de ello hasta que estuvimos buscando bajista. Menos es más.

Vuestro nombre es cada vez más sonado en Valladolid. ¿Os consideráis una de las bandas punteras del underground pucelano? ¿Con qué otro grupo de la ciudad os quedaríais?

El otro día tocamos en Valladolid con otro grupo y nos sentimos muy arropados. Parece que la gente sí cree que somos una punta de lanza de la ciudad, en el aspecto musical. Nuestra vocación siempre ha sido la de salir fuera y darnos a conocer. No es que Valladolid se nos quede pequeña, pero queremos que nuestra música se oiga en el mayor número de sitios posible y demostrar que en Valladolid se hacen cosas muy buenas y que no todo viene de Madrid y Barcelona.

Creo que aquí hay mucha cultura y muchos grupos buenos. Me parece importante nombrar a Juan, nuestro teclista, que toca también en otro proyecto que mezcla rock y jazz. También me parecen muy importantes los Cosmic Birds y, cómo no, uno de los conjuntos más destacados como son Arizona Baby.

Habéis tocado en muchas ciudades de España, por lo tanto tenéis una perspectiva más amplia en este tema. ¿Se apuesta lo suficiente por la música en Valladolid o si una banda quiere triunfar se ve forzada a emigrar a la capital?

Creo que deberían ayudar más y pienso que el apoyo es mínimo. Nosotros nunca hemos recibido ayuda por parte de las instituciones, por ejemplo. Nosotros hacemos nuestro juego desde otro punto de vista y si alguna vez se quieren fijar y hacer caso pues genial.

Lo que no puede hacer un grupo, sea de donde sea, es quedarse parado esperando a que le den apoyo. Un grupo se tiene que mover y a lo mejor si se ve obligado a tocar más en las grandes ciudades es por el hecho de que vive más gente ahí. Pero creo que tu centro logístico, por llamarlo de alguna manera, puede seguir estando en tu ciudad de origen, ya que hoy en día, gracias a las redes, tenemos una gran ventaja y hay gente que te puede escribir y seguir desde Canarias o el extranjero.

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¿Cómo ha sido el proceso de grabación de vuestro segundo trabajo?

Lo hemos grabado en los estudios La Leñera bajo la supervisión del técnico Pablo Giral. Es un chico que es músico y es de aquí de toda la vida. Gracias a él lo pudimos grabar en muy pocos días. Grabamos todo el álbum en directo en el estudio, que está en un pueblo un poco perdido cercano a Valladolid y tiene su encanto poder grabar ahí.  

Ya habéis dado los primeros conciertos de la gira. ¿Cuál ha sido la respuesta de la gente ante “Coimbra”? ¿Se respira el mismo entusiasmo en el grupo que con “Gravity for the Masses” o lo supera?

Con el primer disco no teníamos un listón con el que medirnos y conseguimos muchas cosas. Esto hace que con “Coimbra” saliésemos con algo más de presión en este aspecto. Pero madre mía, ha sido espectacular cómo nos han recibido. En Valladolid hicimos lleno en el estreno de la gira y en Madrid otro. Estamos muy contentos.

¿Qué papel juega Javier Vielba en vuestro proyecto? Sabemos que fue el productor del primer disco, pero da la impresión de que es algo más, una especie de padrino musical.

Javi, aparte de productor del primer disco, es un amigo. Trabajar con él siempre hace las cosas muy fáciles, porque aunque no haya trabajado de forma directa en este segundo trabajo, siempre nos ha dado su opinión en todo. Es gratificante tener de apoyo a una persona tan importante dentro de la escena musical española de habla inglesa. Es la leche y tenemos mucha suerte por ello.

¿Podéis adelantarnos o darnos alguna idea de cuáles son vuestros próximos pasos? ¿Os ha gustado el formato maxi-single como para repetir o debemos esperar un LP próximamente?

Aún no lo sabemos. Pero la verdad es que nos mola mucho el concepto de crear álbumes cortos, de unos seis temas. Hay grupos que sacan discos de 15 temas pero luego resulta que tienen canciones de minuto y medio o dos minutos, por lo que a fin de cuentas tienen menos que nuestros álbumes. Nuestro maxi-single tiene dos partes de 3 canciones cada una y dura unos 30 minutos y el primer disco duraba 45 minutos. Preferimos sacar trabajos con menos canciones, que nos permitan publicar álbumes con una cadencia de un año.

Una banda emergente, a nivel de darse a conocer, ¿creéis que son más útiles los festivales o el circuito de salas? ¿Tenéis alguna preferencia entre tocar en uno o en otro?

La fórmula no tiene que excluir ninguno de los dos aspectos, tiene que ser una mezcla. Nuestra experiencia en los festivales es que te conoce mucha  gente de golpe, pero preferimos el circuito de salas. Podíamos haber empezado la gira en verano, pero hemos decidido hacerlo en otoño en las salas, tras haber calentado en un par de festivales. Lo que sí me gustaría es que la gente supiese que los grupos tienen que comer durante todo el año y para eso hay que ir a las salas. Hay que apoyar a las salas porque si no se va todo a la mierda. Hay que cuidar el tejido y hay que intentar que surjan más lugares para tocar. La gente tiene que procurar no ir sólo a un festival de manera puntual, porque eso no permite mantenerse ni grabar un nuevo disco a los grupos. Además, en los 30 o 40 minutos que tocas en un festival un grupo no puede exponer todo lo que hace ni lo que es.