Corizonas irrumpían este año en el panorama musical nacional con “Nueva Dimensión Vital”, un nuevo álbum hijo de su tiempo. Un retrato de estos días de crispación en los que nos vemos inmersos. Así se muestra en sus textos y así lo percibimos nosotros, como también advertimos una renovada sonoridad, un nuevo estilo que se aleja del primer largo de este supergrupo que ya no necesita presentación, abriendo una nueva etapa dentro del mismo. Quizá, hablando mal y pronto, The News Today” era más una mezcla de Arizona Baby y Los Coronas, y “Nueva Dimensión Vital” es una mezcla de Corizonas y El Meister”, nos dice Javier Vielba, alias El Meister. Con él hablamos, largo y tendido, sobre los entresijos de este nuevo registro. Acercándonos, asimismo, a la visión del mundo musical, del planeta pop”, como él lo llama, de un músico ilustrado, certero en sus argumentaciones y lúcido como pocos.

“Nueva Dimensión Vital” ha tenido una recepción fantástica por parte de crítica y público. ¿Cómo lo estáis viviendo?

Pues muy bien, muy contentos y a la vez expectantes, porque todavía tenemos la sensación de que tiene que llegar aún a más público. Es cierto que la gente que nos viene siguiendo desde hace tiempo lo ha recibido muy bien, e incluso gente que igual no nos conocía tanto también se ha acercado a “Nueva Dimensión Vital”. La crítica que más o menos apoyaba el proyecto también ha sido unánime, y la que, posiblemente, estaba un poco en otra onda y no nos hacía tanto caso también ha girado un poco la vista hacia nosotros, o los oídos, mejor dicho, así que en general muy contentos, muy positivo todo. Pero a la vez con esa expectación que uno tiene ante las oportunidades de decir: “Pues vamos un paso más allá, podemos ir a por la medalla de oro, vamos a intentar no conformarnos con la de plata”, por así decirlo, hablando mal y pronto. Sí que hay ganas de ver qué tal va funcionando el disco en algunas salas a las que iremos y a las que estamos yendo ya, y ver si esto sigue llegando a más oídos.

En este trabajo presentáis una nueva perspectiva artístico-musical: habéis cambiado el inglés por el español y exploráis nuevos territorios sonoros. ¿Se trata de una evolución natural o es una renovación premeditada?

Hay un poco de todo. Por un lado, sí que es natural, porque toda la música que hay en este disco es muy espontánea y muy honesta. Es todo muy ‘nosotros’. Hemos intentado sacar nuestra personalidad más allá de los estilos musicales o más allá de las etiquetas que podemos manejar tanto los músicos, como los aficionados, como la propia crítica. Yo creo que hay veces que podemos caer en el dejarnos llevar por un manual de estilo, y en este caso hemos intentado que no fuese así. Por ese lado, es muy espontáneo, pero por otro lado, sí que está premeditado el querer ser espontáneos. Sí que habíamos reflexionado y éramos conscientes de que empezamos haciendo versiones; luego con ese sonido que fuimos consiguiendo a través de esas versiones hicimos canciones propias, pero eran en inglés, lo cual todavía conectaba con esas versiones previas, y ahora adaptar al castellano ha sido por el querer ir más todavía a por la personalidad, por quitarnos las máximas máscaras posibles e intentar mostrarnos lo más desnudos o más reales posibles.

Pero sí que se ha meditado mucho el querer apostar esta vez más por nuestra personalidad y a ver qué sale, que por el decir: “Vamos a hacer una canción como si Pink Floyd estuviesen en el duelo de O.K. Corral”. Al principio hacíamos canciones más como directores de cine, como buscando atmósferas, buscando ambientes, buscando sensaciones. Yo creo que ahora queríamos buscar, aparte de todo eso, aparte de cierto mensaje, o mensajes, mejor dicho, que hubiese una comunicación más directa, una sensación de conexión más total. Antes mirábamos más hacia fuera y ahora hemos mirado más hacia dentro, también.

Se ha ‘dulcificado’ el sonido de la banda, han desaparecido las guitarras que sobresalían en canciones como “Hotel Room”, “Thieves and Liars” o “Nothing is Sacred”. Ahora la guitarra está, como en “Todo va bien”, “Nueva Dimensión Vital o “Yo quiero ser yo”, que tiene una guitarra solista fantástica, pero en general cuenta con una presencia más sutil.

Es que hemos visto que hay muchas guitarras en el grupo. Ten en cuenta que son tres guitarristas, y a veces, conmigo, cuatro. Entonces, entre que yo también, desde hace ya tiempo, sobre todo desde que empecé a tomarme un poco más en serio lo del Meister e hice el disco “Bestiario”, he investigado mucho con sintetizadores, llevo ya años tocando el piano, que empecé muy mayor, pero empecé a ir a clases de piano, he dicho: “Me voy a quitar un poco de la sección de guitarristas y voy a aportar otros sonidos con teclados, también desde la producción incorporando cuerdas, metales, etc.”. Yo creo que ahora hay menos guitarras, pero las que hay suenan más grandes, porque tienen un espacio mayor para sonar. Antes a lo mejor tenías un solo, una armonía y un ritmo. Ahora tienes más definido el solo, el ritmo y la armonía. Posiblemente, más que dulcificarlo, diría que hemos ordenado un poco más el sonido.

Toda la música que hay en este disco es muy espontánea y muy honesta. Es todo muy ‘nosotros’.

Entonces “Bestiario” ha sido determinante, o al menos un paso muy importante, a la hora de enfocar esta nueva estética.

Para mí sí, porque claro, “Bestiario” para mí ha sido un punto de inflexión personal y musical, y en este disco, en “Nueva Dimensión Vital”, con Corizonas, sí que es cierto que entre el castellano, la incorporación de otros sonidos y que yo mismo he producido el disco… pues claro, ahí hay unas funciones que he desarrollado mucho en el “Bestiario”. Es normal que eso ocurra. Al final veo que todos los proyectos en los que andamos metidos los integrantes de Corizonas, en vez de ser compartimentos estancos, son más bien vasos comunicantes. Yo noto que hay elementos rítmicos y guitarreros de Sex Museum. A mí, para las teclas, Marta Ruiz, de Sex Museum, me ha influido muchísimo, al igual que otros grandes teclistas. A ella la considero una auténtica maestra.

Y luego, claro, también tienes otros elementos que pueden venir más de Arizona Baby, de la etapa anterior de Corizonas o de los propios Coronas. Yo creo que al final en unos discos pueden pesar más unas cosas, y en otros, otras. Y en las canciones, unos elementos u otros. Quizá, hablando mal y pronto, “The News Today” era más una mezcla de Arizona Baby y Los Coronas, y “Nueva Dimensión Vital” es una mezcla de Corizonas y El Meister, de alguna manera.

En el primer álbum de Corizonas se apreciaba una mayor influencia del sonido de Arizona Baby, mientras que ahora sí habéis entrado en un territorio más neutro, una banda con identidad propia.

Sí, era lo que se intentaba. Eso es. Intentábamos decir: “Ha quedado claro que esto proviene de dos bandas, pero esta otra banda resultante, ¿a qué suena?, ¿a dónde puede llegar?”. Y esas eran las incógnitas que hemos intentado despejar con este disco. Nosotros mismos hemos sido los primeros en sorprendernos con muchas cosas y los que hemos buscado esa ilusión que provoca lo desconocido.

¿Cuáles han sido las influencias para la creación de este álbum?
Fotografía: Thomas Canet / http://www.tribunasalamanca.com/
Fotografía: Thomas Canet / http://www.tribunasalamanca.com/

Ten en cuenta que somos gente muy melómana, muy friki, que estamos siempre investigando, siempre escuchando música. Todos los integrantes de la banda. Pero luego tienes ‘uber freaks’ como el señor [Fernando] Pardo o yo mismo, que estamos todo el día comentando cosas. Y pueden ser bandas actuales, antiguas, de un estilo o de otro, solistas, de una nacionalidad o de otra. Pero vamos, todos los compañeros son gente muy abierta y son ya muchos años con el veneno de la música en el cuerpo, y la verdad es que hemos trabajado con influencias muy dispares. Yo creo que a la hora de manejarnos en el estudio y a la hora de arreglar las canciones en el local, sí que hemos intercambiado algunas playlist, hemos intercambiado algunas canciones, los compañeros a lo mejor dicen: “Para el enfoque del sonido de batería fíjate en esta canción de My Morning Jacket”; o incluso hablando con el ingeniero, con Dani Alcover: “Fíjate en cómo usan los reverbs en este tema de The War on Drugs, o en esta canción de Triana; fíjate qué bonito como entra aquí la guitarra…”. Al final hemos manejado muchas cosas.

A priori hemos manejado influencias internacionales y atemporales. Como te he dicho, My Morning Jacket es uno de los muchos ejemplos. Es un grupo que hemos visto que suena bastante atemporal, porque llevan muchos años, tienen un catálogo de canciones muy amplio, tienen mucha variedad en su repertorio, ves que tienen influencias de cosas antiguas, pero también de cosas modernas. Son un grupo que puede sonar muy actual, incluso futurista, pero a veces también puede sonar retro. Esa libertad y amplitud de miras a nosotros nos interesaba y nos ha inspirado. Pero luego a posteriori, escuchando el disco cuando lo estábamos mezclando, sí que lo comentábamos, que se notaba la influencia del gran pop español de los años sesenta y primeros setenta. Ese pop grande, luminoso, a veces oscuro; sobre todo los últimos sesenta y primeros setenta, donde bandas como los propios Brincos estaban flirteando con la psicodelia y con el primer rock progresivo, en sintonía con bandas europeas que podían ser Aphrodite’s Child, en Grecia; los Focus, en Holanda; o todo el Krautrock alemán, que estaba ya gestándose, casi; o los propios Goblin, en Italia.

Ahora parece que España va un poco a su bola, estamos en sintonía con lo de fuera, pero no sé hasta qué punto. Sin embargo, visto ahora, tal vez por la perspectiva que da el tiempo, en ciertos momentos de la historia, a finales de los sesenta y principios de los setenta, España estaba muy en sintonía con los sonidos que había en el resto de Europa, e incluso en Estados Unidos. Y es sorprendente, teniendo en cuenta la situación política que había en el país y demás, pero eso también pasaba en Grecia. Y todo esto es muy interesante, cómo todo esto ha calado a una generación anterior a la nuestra como puede ser la de Sex Museum y Coronas, pero también nos ha llegado a nosotros, que somos más hijos de los 80-90. Quizá ellos son más de los ochenta, nosotros más de los noventa, pero a todos nos han llegado esos Brincos más experimentales, los propios Canarios… Y también nos dimos cuenta de que estaban ahí Módulos muy presentes, Smash… un montón de cosas hechas en España, pero con una visión muy internacional. Esa mezcla de terruño y espacio exterior nos parecía muy interesante.

Iniciar el álbum con el discurso que Chaplin pronuncia en El Gran Dictador es un recurso perfecto para introducirnos en el concepto general del disco. ¿Cómo surge esa idea?

La verdad es que esta canción ya la tenía hecha desde hacía bastante tiempo, y la tenía maquetada en mi estudio casero. Realmente vino primero el discurso que la letra. Yo tenía como un instrumental en el cual metí ese discurso de Chaplin. No es el discurso completo, solo algunas partes de ese discurso, y lo utilicé para abrir ese instrumental. Pero luego vi que podía introducir una línea vocal, así que, de alguna manera, el discurso me sirvió para enmarcar una letra a la que yo le di una visión más personal. Tal vez mostré mis sentimientos enmarcados en esos dos fragmentos del discurso, pero obviamente tuve que remodelar de nuevo todo ese instrumental para acomodarlo a la voz, pero ya la tenía bastante hilada aquí en mi estudio casero. Les pasé la canción a los compañeros, fuimos al local con las partes aprendidas, y fue prácticamente darle una vuelta y luego ir al estudio y grabar.

Varias canciones ya las tenía muy hechas de antes. Te hablo de antes, no de hace mucho antes, te hablo de un par de años antes, un año antes, seis meses antes… Canciones como “Vivir y no pensar”, “Para qué”, “La cuerda que nos dan”, “Las paredes bailan”… a esta última sí que le pegamos un buen meneo luego todos juntos, pero ya la tenía bastante enfocada también. Y luego hay otras que hemos compuesto más al alimón. Pero sí que es cierto que en este disco me he echado bastante responsabilidad a la espalda, pero por otro lado, ha servido para llevar mucho trabajo adelantado al estudio.

El disco tiene una crítica social muy potente. ¿Esta idea surge de una necesidad catártica, un desahogo personal, o se trata de un toque de atención a los oyentes, una invitación a la reflexión?

Sí, la verdad es que sí, porque la música para mí, el arte, está por encima de ideologías, de banderas, de fronteras, de colectivos… creo que la música es algo que rompe barreras, que une, y creo que es algo mágico que tiene la música y el arte en general. Ayuda a que la gente se exprese, y de esa manera nos comuniquemos y nos comprendamos mejor unos a otros. Eso es algo importantísimo para mí. De alguna manera, el arte es casi una religión para algunos, entre los que me incluyo, y la verdad es que, obviamente, el desahogo está ahí. Creo que independientemente de a quien votes o a quien dejes de votar, todos somos conscientes de que las cosas podrían estar mejor de lo que están. Todos somos conscientes de que hay una crisis, ya no sólo en España, sino a nivel mundial, en muchos aspectos. Es un momento de cambio, de gran cambio, en algunas cosas hacia lugares que dan un poco de miedo. Ya cada uno le pondrá el nombre que quiera o lo enfocará como crea conveniente. Ante tanta duda, tanta confusión, tanta incertidumbre, el arte es una buena herramienta. Te puedes, de alguna manera, desahogar, pero a la vez también reflexionar.

Yo intento siempre que las letras sugieran y que inviten a pensar, a reflexionar y a completar ese proceso de comunicación. Ya no son sólo las letras, también es la propia música. A lo mejor yo hago una cosa con mi instrumento, que me ha salido por lo que sea, y a ti te evoca otra cosa distinta. Tal vez a mí me ha inspirado una tormenta y a ti te evoca un Sol. Creo que eso también es muy bonito y muy interesante. Creo que el disco ya no es nuestro, ahora es vuestro, es un disco del oyente, de las personas que lo escucháis y, de hecho, eso es lo interesante, que lo hagáis vuestro y le deis el sentido de haber sido hecho, porque hacerlo sin más y que nadie lo escuche no tendría mucho sentido. Lo más emocionante de todo esto, aparte del desahogo, es el poder estimular al que escucha y que la gente pueda replantearse cosas, plantearse cosas que ni siquiera se había planteado, o simplemente evadirse de otras cosas. Creo que en este disco hay bastante variedad. No es un disco monotemático ni un disco de canción protesta al uso, aunque pueda hacer ‘protest song’ en algunos casos.

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¿Se han quedado muchas canciones en el cajón?

La verdad es que sí, se han quedado bastantes. Hay un montón de canciones que hicimos para el disco, tanto en inglés como en español, como algunas instrumentales que vamos a mantener por ahora en el cajón, pero que seguramente podrán ver la luz pronto, bien sea en forma de caras B de algún single o en un EP un poquito más adelante. Iremos viendo cómo van saliendo las cosas con Subterfuge, nuestro sello.

Hoy en día las canciones y los discos parece que tienen un recorrido menor. Hay tantas novedades, y tenemos acceso a tanta comunicación y tanto material, sobre todo online… que no es lo mismo pagar una cuota para oír en streaming, que tener que comprarte los discos uno por uno. Todo eso te da acceso a tanto, yo ahí me incluyo como oyente, que muchas veces no escuchas tantas veces como se solían escuchar los discos, y eso ocurre ahora en la radio y los medios de difusión, que te dicen: “Ya hemos puesto tu single, ¿ahora qué?”, y le dices: “Pues vuélvelo a poner”. “No no, necesito otro”. Pues claro, es que así no se hace un single en la vida. Yo puedo hacer la mejor canción del mundo, pero si la gente la ha oído una vez y ya, no se van a aprender la letra. Esto es como todo, es repetición, es erre que erre. Hay un montón de discos que a mí en la primera escucha no me gustaron nada y que ahora son de mis discos de cabecera. Igual que hay canciones que te pueden acabar cansando, hay otras que hace falta escucharlas más para que acabes de exprimirlas, disfrutarlas y entenderlas.

Nosotros intentamos hacer canciones accesibles pero que al mismo tiempo tengan aristas. No es un disco experimental, o de jazz fusión, o de cosas super intrincadas; pero es un disco en el que hemos experimentado mucho. Hemos buscado muchas cosas, muchos sonidos, muchas sensaciones. Un trabajo exhaustivo de casi dos años en el que nos hemos gastado una pasta. Y claro, de repente ves que el recorrido de ese disco es de apenas unos meses, cuando hace unos años era un recorrido de más tiempo. Ahora vemos que los grupos y los músicos tenemos que estar casi sacando canciones constantemente. Hay grupos que prefieren sacar un EP, o ir sacando singles, porque así vas estirando la vida útil, por mucho que me fastidie decirlo así, de las canciones y de las grabaciones.

Tenemos material en el cajón para ir sacando con cuenta gotas, pero hombre, nos gustaría que los DJ’s siguiesen pinchando el disco, y la gente y los medios siguiesen desentrañando sus misterios. Yo invito a todos los posibles oyentes a que lo escuchen más de una vez, y a los que ya lo han oído, que lo sigan escuchando más veces, que yo creo que esto es como las buenas pelis, que cada vez descubres detalles nuevos.

Con respecto al escaso recorrido de canciones y discos, llama mucho la atención, por ejemplo, que figuras internacionales que han sido superventas y tienen éxitos atemporales, ahora no tengan grandes éxitos. Y seguramente siguen haciendo unas canciones excelentes, pero tal vez pasan más desapercibidas por la inmediatez que comentabas.

Claro, es que parece que Bob Dylan no ha escrito una canción buena desde el setenta y pico, y no es verdad. Él sigue haciendo grandes canciones, lo que pasa es que no hemos tenido la oportunidad de escucharlas tanto. O eres un fan de Bob Dylan, que te preocupas de comprar el disco o de escucharlo en streaming, o no te va a sorprender en un supermercado o en una emisora de radio cuando te subes al coche. Y si ocurre que ponen Bob Dylan, pues te van a poner “Like a Rolling Stone”, como siempre, o “Hurricane”, y ya está, a correr. Es lo que pasa con la radiofórmula. Los de Rock FM ponen muy buenos grupos, pero siempre ponen las mismas canciones. Por ejemplo, de Nirvana siempre es “Smells Like Teen Spirit”, de AC/DC siempre es “Thunderstruck”… entonces dices: “Joder, mira que no tienen canciones esta gente…”. Si no son capaces de poner varias de su repertorio nostálgico, de sus grandes éxitos, sólo ponen una, no ponen las diez o quince que pueden tener sus grandes éxitos, como para pedirles que pongan su último lanzamiento. Decir: “Pues ponme el nuevo disco de Foo Fighters, o ponme el nuevo de Bruce Springsteen”. Pues no, no sé por qué, no se hace.

Eso es una lástima, porque el componente incidental de la música es lo que realmente la hace popular. El arte realmente es popular porque tú te topas con él. La gente por qué dice: “¡Hostia, las pirámides!”; pues porque van por el desierto y hay unas pirámides, y las ven, se las encuentran. Una vez ya sabes dónde están tienes que ir a verlas, vale, pero están ahí, tú te cruzas con ellas. Y la música o el cine también son así, es importante que te encuentres, que te topes con ello. Y hoy en día la única forma es Facebook, Instagram o Twitter. Prácticamente en España más Facebook que otra cosa. “¿Cómo has descubierto tal grupo? Pues porque he visto un post de publicidad, o porque el primo de mi amigo ha colgado un enlace”. Al final, sí, las cosas fluyen, pero cambian, y yo creo que hay ciertos medios que no se deberían perder, como es la radio, que es una herramienta poderosa y fantástica, y que creo que ha sobrevivido cientos de cambios en los últimos cien años, de circunstancias y de contexto y de todo, y la gente que está en las emisoras tendrían que intentar que no decaiga, que no nos quedemos sumidos en la nostalgia o en la flor de un día. Que no salga algo hoy y ya mañana no nos acordemos. En Radio 3 es: “Sale esto y ya como lo hemos puesto no lo volvemos a poner”. A nosotros nos tratan muy bien, la verdad, y nos ponen a menudo ciertos locutores porque les gusta, pero bueno, yo los animo a que sigan haciendo eso, con nosotros, por supuesto, pero también con más bandas o solistas. Que digan: “De vez en cuando hay cierta gente en la que reincidimos porque apostamos por ello, porque nos parece interesante, como expertos que somos y gente que estamos aquí en la radio con un criterio, y hacemos un poco de comisionado, por así decirlo. Vamos a darle un criterio a los oyentes y a decir ‘ojo a esto’”.

En algunos programas se hace más que en otros. Por ejemplo, en otras emisoras, como puede ser Rock FM, es más la rotación de unas canciones que ojalá fuesen un poco más variadas, y que también hay que descansar de gente. Y digo estos dos casos como hay cientos. Es que es así, es un poco el signo de los tiempos. Estamos entre la nostalgia y el sabor del día, lo nuevo no tiene forma de consolidarse.

Lo más emocionante de todo esto, aparte del desahogo, es el poder estimular al que escucha y que la gente pueda replantearse cosas o simplemente evadirse.

La nostalgia se ha convertido en un negocio muy rentable, no hay lugar para la rotación.

Al final lo que pasa es que se crean rupturas. Igual que ha habido generaciones que han roto con la música clásica en pos de estilos más modernos, pues ahora también está pasando. A un chaval de los sesenta le metían Mozart por las orejas y decía: “Qué aburrida la música clásica, yo quiero escuchar a Jimi Hendrix, eso sí que me interesa”, y rompe con esto. Pues igual ahora pasa lo mismo: “Qué pesados con Bob Dylan, y con Neil Young. Es que son unos viejos. Yo quiero trap”, grupos de los que ahora hay un montón. El vocoder, la caja de ritmos… otra cosa, otra ruptura. El punk también rompió con el rock más sinfónico, más adulto, más de teatro y de arena. Al final el rock and roll es rock and roll, pero a lo mejor creemos que el rock and roll es Dylan o McCartney, o un montón de bandas de ahora, entre las que estamos incluidos nosotros mismos, y quizá el espíritu del rock and roll está en otro tipo de músicas que estéticamente o formalmente parecen muy alejadas. No quiero decir que el trap sea el nuevo rock and roll, necesariamente, pero lo que quiero decir es que ese poso de rebeldía adolescente, contra lo establecido y lo que se considera clásico, siempre está ahí y puede salir por los derroteros más inesperados. Por eso me parece que todo es interesante, que todo es digno de estudio y de atención. Decir: “Esto es una mierda y ya”, me parece una postura demasiado fácil e incluso cobarde.

Hay que estar pendiente de lo que hay, escuchar de todo. A lo mejor el trap, no es que no te guste, es que no lo entiendes o no te llega. No pasa nada, no tiene por qué gustarte. Digo el trap por decir un género que es más o menos nuevo y que está bastante de moda entre gente muy joven. Pero vamos, al final son ciclos y creo que sería interesante que mantuviésemos siempre los géneros. Quiero decir, el cocido es el cocido. Puedes hacer hamburguesa de cocido, pero el cocido es el cocido, y luego sí hay otra nueva comida que es el sushi deconstruido con no se qué. Es otra movida, de puta madre, guay, ya vamos viendo. Pero me gustaría que lo que es, es, y que eso no se pierda y que se siga desarrollando. Y que se le dé bola para que digas: “Oye, pues el rock sigue vivo”; el pop-rock, el jazz, el hip hop, el folk, siguen vivos, desarrollándose, progresando, evolucionando… y cada uno que elija lo que más le gusta o que disfrute de todo, y que lo antiguo pueda convivir con lo nuevo. No porque aparezca el trap tiene que desaparecer el rock and roll, igual que porque aparezca el rock and roll va a tener que desaparecer el blues, el jazz… o porque aparezcan esos géneros tiene que desaparecer la clásica. Al final creo que todo puede convivir y seguir creciendo. Además, esto va más allá de las edades, al final todo es cuestión de gustos.

Estamos entre la nostalgia y el sabor del día, lo nuevo no tiene forma de consolidarse.

Ha aparecido por ahí el nombre de Bob Dylan, al que recientemente le concedían el Premio Nobel de Literatura [13/10/2016], lo que suscitó una gran controversia. ¿Qué opinión te merece tal reconocimiento?

A mí es que ese tipo de controversias me parecen una estupidez que demuestran la cerrazón de la gente. Qué pasa, ¿que porque a una letra le añadas música pierde su valor como letra? Si se dan premios a poetas, ¿por qué no se le va a dar a Bob Dylan? Aparte, creo que más que un premio sólo a Bob Dylan y a su literatura o a su forma de escribir, es también un premio a la contracultura, a la contracultura que ahora es cultura. La antigua contracultura de la que él fue, sin duda, figura capital.

Todo el movimiento de los derechos civiles, toda esa conexión entre los beatniks y los hippies, la incorporación de toda la tradición norteamericana, más allá incluso de los beatniks, y a través de cantos tradicionales y todo tipo de literatura, incluso oral. Todo eso, Bob Dylan lo ha catalizado y lo ha traído de un mundo antiguo al mundo nuevo, de alguna manera. Si hablamos de Dylan en el siglo XXI es gracias a que él, de alguna manera, ha sido uno de esos catalizadores del siglo XX. Este es un premio, casi, a la música pop, en el sentido de popular, a la música que ya no es la música folk o tradicional, sino que es lo que solían llamar música moderna y que ahora ya es tradicional. Lo que hablábamos, lo que era contracultura ahora es cultura. Y ese reconocimiento creo que es algo bueno y que, aparte, es algo justo.

Por otro lado, a Winston Churchill le dieron el Nobel de Literatura por sus discursos. A partir de ahí cualquier controversia me parece estúpida y es pura ignorancia. Aparte, la gente que ha alzado la voz de “¿por qué a Dylan? Eso no es literatura”, es justo la gente que normalmente no tiene ni idea de quién está nominado y quién no. No creo que estén muy ofendidos porque se lo hayan dado a Dylan y no a Kadare. Seguramente la gente no sabe ni quién es Kadare.

De hecho, yo creo que nunca antes un Nobel ha tenido tanta repercusión y ha causado tanto revuelo como este año.

Gracias a Dylan, precisamente porque es un gurú de lo popular. Si se lo hubiesen dado a Kadare o a Murakami, pues no hubiese habido tanta polémica. Y a lo mejor podría haber surgido debate, pero la gente claro… No me parece mal que la gente no conozca más allá de Dylan, pero hombre… Muchas veces criticamos por criticar, y muchas veces deberíamos estar criticando cosas más criticables de lo que criticamos. Por ejemplo, criticas a tu vecino porque lo ves, pero tal vez es más criticable el del edificio de enfrente, pero no le criticas porque no lo estás viendo. Así es la vida. Yo he visto más alterada con el Nobel de Dylan a la gente de España que al resto del mundo. De los angloparlantes ninguno se ha extrañado, porque entienden las letras de Dylan, pero aquí el nivel de inglés es un poco justito.

Es que, aparte, las redes sociales ahora mismo son un sumidero de ignorancia. Es increíble. Cosas que antes quedaban en el foro interno de uno, que pensaba una chorrada y ahí se quedaba la cosa, ahora lo sueltan ahí y, claro, son tantísimas chorradas juntas… es muy alienante.

Volviendo a las canciones, a la hora de crearlas, ¿compones, y luego distribuyes los temas entre los diferentes proyectos que llevas adelante, o escribes pensando en la particularidad de cada proyecto?

Un poco las dos cosas. Yo compongo de muchas maneras. He hecho canciones partiendo de las cosas más inverosímiles, ya no sólo de instrumentos, sino canciones que he empezado con una melodía de voz o con unas palmas, pasando, por supuesto, por piano, ukelele, guitarra, guitalele… de todo, cualquier cosa con cuerdas; bajo o teclas. Con mil cosas he compuesto canciones, partiendo de frases, de la letra, de la música, de un ritmo… pues lo mismo me pasa luego. Tienes un montón de canciones y claro, van saliendo, no sabes muchas veces para qué crees que van a ser, pero la propia canción te lo dice muchas veces, porque según acabas la canción o según la estás trabajando la propia canción según va saliendo ya te va diciendo qué enfoque le tienes que dar, y con eso tú ya sabes que ese enfoque tiene que ser compatible con los proyectos. Como te decía son vasos comunicantes.

Ha pasado, que a lo mejor tengo una canción que en principio iba a ir para El Meister, pero al final he hecho otras canciones para El Meister que ya en sí mismas hacen un grupo, por lo que esa se ha quedado un poco fuera, pero veo que a su vez podría servir para Corizonas dándole una vuelta. Lo mismo que puede pasar eso, puede pasar que directamente digas: “Hay que hacer una canción para Corizonas”, y te pongas a hacerla, porque dices: “Metemos más canciones”. Así que unas veces me pongo a componer ex profeso para un proyecto, y otras es más canciones que vas teniendo en el cajón y que no sabes muy bien en qué proyecto van a terminar.

Antes te he hablado de las redes sociales. Por ejemplo, en “Trabalenguas” hablamos de las redes sociales, y en muchas canciones, aunque no se mencione, en el fondo, están inspiradas en las redes sociales y en cómo te alienan. Y en otras canciones también hay bastante. El propio videoclip de “Nueva dimensión vital” tiene mucho que ver con eso, con las distopías futuristas y el cómo el propio smartphone y las nuevas tecnologías pueden ser, ya no augurios, sino el propio presente. El decir: “Hostia, el futuro ya está aquí y no es como me lo esperaba. Encima, posiblemente, es más jodido de lo que parece”.

¿Disfrutaremos de una tercera entrega?

Por ahora no sabemos. Desde luego, un tercer LP como tal no te lo puedo decir todavía, pero tampoco hay prisa. Como te decía, tenemos material que no entró en el disco por una cuestión más de concepto que de otra cosa, porque aunque no sea un disco conceptual, sí que tiene una ‘línea argumental’, una atmósfera, un algo que une a los temas. Hay otras canciones que no han entrado porque, quizá, en esta película no nos encajaban esos planos, pero sí que pueden encajar muy bien en otras películas o cortometrajes. Yo creo que sí que habrá un disco de rarezas, o algún EP, o singles sueltos. Más música grabada de Corizonas va a haber en un futuro, vamos a decir, a medio plazo, pero a largo plazo, un tercer LP… habrá que ver, cuando llegue el momento, qué nos pide a todos el proyecto y el cuerpo.

Habéis paseado el disco por festivales y recientemente iniciabais la gira por salas. ¿Qué tal las primeras fechas?

Bien, lo que ocurre es que ha sido un poco raro que lanzásemos el disco en mayo, ya metidos en los festivales, que cada vez empiezan más pronto. Antes los festivales eran en julio y agosto, ahora son desde abril hasta noviembre, e incluso diciembre. Hay festivales todo el año. En mayo los festivales ya han arrancado. Estábamos metidos en festivales y sacamos el disco. Yo creo que el planeta pop, por así decirlo, el mundillo de la música en cuanto empiezan los festivales ya está un poco más a los festivales, no tanto a los lanzamientos, a lo que pasa en las salas y al día a día de nuestro mundo, de nuestra dimensión musical. Sí que he notado que cada promotor, al no tener todavía el disco, muchos, sin haberlo oído ni haber visto cómo había sido la salida y su recibimiento en el mercado, no se atrevieron a programarnos este verano y ya lo han dejado para el que viene, por lo que no fuimos a tantos festivales este verano como nos hubiese gustado.

Por otro lado, hemos llegado a los festivales con canciones nuevas, conocían las antiguas, entonces, para la gente: “¡Guau!”. Ha habido muy buena respuesta, pero notabas, sobre todo al principio del verano, que mucha gente aún no se sabían los temas nuevos, estaban un poco más expectantes que celebrativos. A nosotros nos gusta más que los festivales sean una celebración de algo que ya conoces, que has conocido en las salas, escuchando el disco en tu casa, en tu coche, en la radio… Claro, no había dado tiempo a que eso se filtrase tanto en la mente de la gente. A lo largo del verano hemos ido viendo en algunos festivales que ya la gente sabía más las canciones nuevas, y ahora hemos empezado a ir a alguna sala y hemos notado cada vez mejor respuesta.

Pero es lo que te decía, que ha salido en un mes un poco raro, justo en mayo. Simbólicamente guay, porque salió el 13 de mayo, San Pedro Regalado, patrón de Valladolid, pero, por otro lado, un poco raro de cara a que tenga una difusión y vaya un poco con los tiempos del planeta pop, del gran mundillo de la música a nivel nacional. A ver qué tal el verano que viene, si podemos ir a muchos festivales para que la gente celebre con nosotros el disco y las canciones de “Nueva Dimensión Vital”. Para eso iremos presentándolo en salas, pero poco a poco. Estamos intentando ir estratégicamente, porque Corizonas es un grupo grande, con muchos músicos. A nivel logístico es mucho lío, es una caravana de gitanos, entonces sí que es cierto que necesitamos medir nuestros movimientos bien para no quemarnos, para no arder demasiado rápido. Nos gusta arder de forma intensa, pero con una combustión lenta. Así que vamos a ir poquito a poco. De aquí a la próxima temporada de festivales intentaremos llegar a las mentes y a los corazones de la gente.