Si vas a sacar el que es tu quinto álbum de estudio, lo suyo es que te pongas a pensar un buen nombre. Algo poético, algo que entronque o resuma el disco, o quizás alguna de sus canciones en concreto. Algo innovador, chocante y que la gente recuerde con facilidad. Algo que tenga que ver con tu banda, con su concepto, su trayectoria y su sonido. Puedes hacer eso, o puedes tirar por la vía Truckfighters: contar con los dedos, ver que es el quinto y ponerle “V”. Y a enchufar el ampli y los pedales que para eso hemos venido.

Decir que Truckfighters son unos campeones del stoner rock, no ya sueco, ni europeo, sino mundial, no es exagerar demasiado ni soltar una opinión totalmente subjetiva. Buena parte de la parroquia seguidora de los sonidos pesados y desérticos de este género estará de acuerdo en que los de Örebro se han ganado a pulso ostentar este título en la actualidad. Cuatro discos descomunales que tienen su origen en el riff machacón que abre “Desert Cruiser”, su legendario himno de batalla, y terminan en su notable “Universe”, de comienzos de 2014.

Para llegar a consolidarse en ese estatus, el trío escandinavo ha usado hasta la saciedad la misma receta: riffs pesados y repetitivos, línea de bajo potente y vertebradora y una batería sobria y fuerte, a pesar de la inestabilidad en el puesto (ha habido nada menos que 8 tipos distintos a las baquetas desde 2001). Estos ingredientes dibujan paisajes desérticos, alienígenas y de ciencia ficción, como no podía ser de otra manera en un subgénero con toda una subcultura tan rica como la del stoner rock.

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En Suecia hay desiertos y Truckfighters los han recorrido todos

Riffs pesados y repetitivos, línea de bajo potente y vertebradora y una batería sobria y fuerte vuelve a ser la receta de los suecos para su quinto largo.

Y sin embargo, los suecos no se contentan esta vez con vivir en la cuadrícula de la versión más ortodoxa del género (casos por ejemplo de su debut o de “Phi”), sino que profundizan en estructuras y sonidos que van más allá. Esto queda claro desde el primer momento, con una Calm Before the Stormque nos presenta a unos Truckfighters avanzando en primera marcha, conteniendo la tempestad todo lo posible hasta que en el minuto 4 se desatan los graves destruyendo todo a su paso. Una verdadera joya esta apertura del disco, que apabulla incluso en su parte lírica, en la que narra la desaparición de una chica. Imprescindible el videoclip para complementar una historia que hiela la sangre casi tanto como la demoledora línea de bajo de Ozo.

Hay amores a primera vista, como ese primer tema, y hay otros a los que hay que conocer para acabar cayendo en sus redes. Hawkshaw es de este segundo tipo, necesitando alguna escucha más para convencernos de que es otro de los momentos más inspirados de este disco. De nuevo, su espectacular videoclip nos ayuda a darle a este tema las oportunidades que merece, en este caso con una estética de novela gráfica a lo Mad Max absolutamente maravillosa. Otro cañonazo para lo que ya promete ser toda una salva que ni en Fallas. El volquete de Truckfighters no necesita parar para repostar, y con The 1 entra a degüello desde el primer momento. Este tema cuenta con la colaboración de Peter Damin a la batería en la que es una de las pistas más ásperas del largo. En el resto del trabajo el encargado de la batería es Daniel ‘El Danno’ Israelsson, cuyo trabajo es impecable y sólo se ve ensombrecido por el hecho de que la canción en la que más brilla la percusión es precisamente aquella en la que interviene Damin. Curiosamente en ésta la voz de Ozo se vuelve más melosa y plástica para compensar, mientras los platillos no dan cuartel en los seis minutos que dura.

Truckfighters no se contentan esta vez con vivir en la cuadrícula de la versión más ortodoxa del género (casos por ejemplo de su debut o de “Phi”), sino que profundizan en estructuras y sonidos que van más allá.

Llegados al ecuador del disco aparece Gehenna, otro de los temas más redondos del mismo. Quizás el más completo en el sentido de que más palos toca, desde el fuzz más árido hasta la psicodelia más líquida pasando por un jarreo de hard rock entre medias. En la ciénaga psicodélica profundiza The Contract, la más reflexiva del álbum. Lo cual no quiere decir que le falte garra, sino que la guitarra de Dango se entretiene jugueteando a otro ritmo. El grupo con el mejor logo del mundo puede permitirse variar sus tempos con total libertad, pues dominan todos con la misma precisión técnica. Ni Chris Froome les llega a la suela de los zapatos a Dango y Ozo en cuanto al dominio del pedal se refiere. La distorsión sigue golpeando sin piedad en Fiend, con un ambiente oscuro y opresivo que le sienta como un guante a la siniestra melodía. Aires a lo Uncle Acid and the Deadbeats sin perder nunca de vista a los grandes padres del género, las generator parties y todo el árbol genealógico del stoner, cuyas raíces se hunden en el desierto de Palm Desert.

Por imparables que sean los suecos, todo tiene un final, y el de este “V” llega con Storyline. Sin ser la mejor canción del LP, de nuevo Truckfighters buscan sorprendernos, esta vez mediante una guitarra acústica perfectamente encajada entre ramalazos de fuzz sucio y con aroma a aceite de motor. Su final en decrescendo rubrica un nuevo triunfo de una de las bandas más en forma del rock pesado actual. Canela fina repartida en siete temas extensos y completos, en los que Ozo, Dango y Danno se han vaciado y que en directo vendrán a engrosar su ya de por sí jugosísimo repertorio. Suma y sigue: Truckfighters son una apuesta segura.

Truckfighters – V

8.4

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Llorad de felicidad, amantes del stoner rock: Truckfighters han vuelto, y además lo han hecho con un genial quinto disco, tan potente como un camión tráiler. Ya lo dijo Josh Homme: “the best band that ever existed”.

Up

  • El gamberrismo no está reñido con la maestría instrumental: a Truckfighters les sobra de ambas cosas.
  • Mejora a su anterior disco, “Universe”, sin perder el afán de seguir progresando e innovando.
  • “Calm Before the Storm” es el himno más grande que han compuesto desde “Desert Cruiser”.

Down

  • Cierta homogeneidad en el formato y duración de las canciones que hace intercambiables algunos de sus tramos.