El reconocimiento a Dylan con el Nobel de Literatura revela, entre otras cosas, que estamos en el camino correcto. Es un reconocimiento a la canción de autor y un extra de impulso para aquellos pequeños vástagos que lo consideran como una de sus principales influencias.

El cacereño Prexton es uno de ellos. Marchó a Santiago de Compostela por motivos estudiantiles cargado con varios instrumentos a las espaldas y la intención de profesionalizar su proyecto. Actualmente es la primera incorporación del sello gallego Moucho Records, con el que ha grabado su primer EP, de nombre “42”. Seis cortes en inglés y en castellano que aúnan la influencia del folk-rock típicamente americano con el sonido indie español.

Con la guitarra apoyada en el sofá, Edu me recibe en su casa, y durante el silencio de la siesta charlamos de su fichaje por Moucho,  el proceso creativo, sus influencias y las oportunidades de los artistas emergentes en España.

Aprendiste a tocar la guitarra hace años junto a bandas de rock y ska. Sin embargo, ahora decides embarcarte en un proyecto en solitario con un sonido cercano al folk. ¿A qué motivaciones responde este cambio?

Creo que es por la música que estoy escuchando ahora mismo y desde hace tres o cuatro años, que es un sonido más folk o folk-rock. Sí que es verdad que durante la adolescencia escuchaba más punk y rock, y al final de lo que escuchas es de lo que vas tirando. Quizás no es que me haya centrado más en música folk, he escuchado más música y esa ha sido en la que me he encontrado más a gusto a la hora de componer y en la que he definido más mi estilo.

Ha sido un proceso natural en el que yo empecé a hacer los temas en casa y han ido saliendo de esta forma, pero no ha sido una decisión deliberada. Además, el tema de empezar a rodar las canciones yo solo con una guitarra acústica también ha influido. El propio hecho de hacerlo con banda ya le tira hacia un sonido con otro carácter, más rockero, pero estar defendiéndolo por micros abiertos u otros lugares ha determinado lo que he acabado haciendo.

Eres el primer fichaje del sello Moucho Records, supongo que habrá sido algo relevante para ti. Cuéntame qué tal la experiencia.

Para mí fue un sorpresón y una alegría enorme. Coincidí con la gente de Moucho Records en un concurso que organizaba la sala Sonar en Santiago de Compostela, que estaba enmarcado en el ciclo de conciertos Santiautor. Ese año tocaba Marwan, Luis Ramiro, Rozalén, etc., y estuvimos charlando en el backstage de la sala. Nos entendimos bien y me invitaron a pasar un día al estudio Drum&Roll de A Coruña. Así que ese día estuvimos hablando de música, tocando y probando algunas cosas, fue una experiencia muy buena.

Más tarde, durante el verano hice una serie de conciertos y decidí que lo que quería hacer a continuación era grabar un EP o un álbum para seguir avanzando. Me puse en contacto con ellos para decirles que quería grabar y después de reunirnos un día en Santiago me propusieron todo este tema de formar parte del sello. A mí me pareció perfecto porque era lo que necesitaba en ese momento, fue como ver la luz porque no tenía mucho presupuesto para grabar ni muchos conciertos previstos. Fue como todo lo que necesitaba en un pack.

Ver como determinadas ideas que tienes en la cabeza cobran vida en manos de músicos que dominan su instrumento y que aportan una parte de sí mismos es increíble.

Has grabado con ellos un EP en el que han participado músicos profesionales. ¿Qué tal ha sido trabajar con ellos?

Ha sido increíble. Mi experiencia había sido siempre componer yo las canciones y grabar todos los instrumentos en casa, pero ver como determinadas ideas que tienes en la cabeza cobran vida en manos de músicos que dominan su instrumento y que aportan una parte de sí mismos es increíble.

Esto ha sido algo que ha estado presente durante la grabación, dejar un poco de libertad a los músicos en su interpretación, incluso en los arreglos. Había cosas que estaban preparadas y se han mantenido pero en otros momentos se ha dejado cancha para que los músicos se pudiesen expresar. Para mí tenía mucho sentido que participasen otros músicos, que ellos volcasen su visión y su sensibilidad en los temas, y que tuviesen un poquito de ellos también.

La gente que colaboró fue Rosalía Vázquez al violonchelo, Antonio Facal al violín, y Alejandro Masafret y Alex Rapitis al bajo. También ha colaborado Julián Saldarriaga (Love of Lesbian) en un tema a la guitarra. El productor y batería ha sido Iago Blanco. Ha sido con el que más he trabajado, fue un proceso que se inició en marzo mirando las maquetas de los temas y que ha durado hasta agosto que terminamos las mezclas.

Existen pocos artistas en nuestro país que combinen en su repertorio temas en castellano y en inglés de manera equilibrada como haces tú. ¿En qué crees que te puede beneficiar? ¿Y perjudicar?

Creo que sobre todo me puede perjudicar. Es una decisión arriesgada porque te sitúa en un lugar más marginal. Al final, los grupos que triunfan en España a nivel masivo cantan en castellano.

No sé cómo va a funcionar. A nivel estilístico cada tema tiene su personalidad, pero sí es verdad que el idioma hace que parezca que cambias totalmente de registro. Además, los temas están alternados en los dos idiomas, no hemos hecho bloques.  Yo llevo componiendo en inglés y en castellano desde que empecé y para mí no es una distinción. Es como que en un tema haya una guitarra eléctrica o acústica, son diferentes recursos que utilizo para expresar algo concreto.

A la hora de componer la música, ¿lo haces pensando en el idioma que irá la letra o es un proceso que surge de manera involuntaria?

Es algo involuntario. No creo que haya traducido nunca una canción de un idioma al otro. Nunca he pensado traducir al castellano una canción que compuse en inglés por pensar que igual es más positiva la respuesta de la gente. Normalmente empiezo las canciones con la letra, la melodía de voz y la guitarra juntas. No tiene por qué ser la frase definitiva pero sí que suelo acabarlas en el idioma que las empiezo.

Nos hemos acostumbrado a no pagar por la música emergente y eso es como estrangular la creatividad y la música.

Hemos hablado de que tus canciones podrían etiquetarse como folk, pero en tu música encontramos diferentes influencias tanto de artistas extranjeros como nacionales. ¿Cuáles dirías que son tus referentes?

Como referentes clásicos te diría Bob Dylan, Neil  Young, The Beatles y Queen, porque es música con la que he crecido. También hay algunos grupos que he escuchado mucho pero que no tienen una influencia tan palpable en mi música como puede ser Led Zeppelin o Guns N’ Roses, y gente más contemporánea como John Mayer, Ben Howard, Tame Impala, o nacionales como Quique González, Xoel López y Vetusta Morla.

Te hemos visto tocar el banjo, el saxofón, el teclado, la armónica, etc. Aparte de la guitarra y la voz, ¿qué otros instrumentos has grabado en el EP?

Aparte de guitarra y voz, he metido teclados y banjo. El bajo en este caso no lo he grabado, y para mí ha sido una liberación porque creo que han hecho mucho mejor trabajo de lo que hubiera hecho yo. [Risas]

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Fotografía: Lara Capeáns
Hablando de la situación de la música en directo en España, ¿consideras que hay oportunidades para que los artistas emergentes puedan mostrar su música o crees que seguimos estancados en el modelo de bandas conocidas y consagradas?

Creo que es complicado, aunque mi opinión actual está marcada por el hecho de que hasta ahora no había grabado un EP que me sirviese como carta de presentación frente a un local o una sala. Yo me encontraba con una música grabada en casa y subida a YouTube, lo cual ya es un hándicap a la hora de enfrentarte porque la apariencia es menos profesional.

Por ejemplo, en Salamanca hay muchos micros abiertos y esta fue la forma en la que yo pude empezar a tocar estas canciones en directo. En Santiago he tocado en algunas salas y la verdad que no me quejo del trato, aunque cuando llegué a la ciudad no pude tocar en ningún sitio. Tardé como dos meses en conseguir un lugar para tocar. Además, creo que faltan bares de referencia y salas que tengan prestigio a las que la gente vaya porque sabe que tienen buena programación.

Nos hemos acostumbrado a no pagar por la música emergente, los grupos grandes sí que haces el esfuerzo pero a nivel de conciertos locales parece que nos cuesta más, y eso ahoga a las salas, hace que sean menos valientes en sus apuestas y que los cachés sean más bajos. Así que, al final, es como estrangular un poco la creatividad y la música.

Con tu primer trabajo de estudio disponible, ¿qué esperas del próximo año?

La verdad es que no tengo unas expectativas concretas, el hecho de grabar este disco y que suene como yo quería que sonase para mí ya es un regalo. Para este año espero que a la gente le guste el disco, ser prudente y tocar todo lo que pueda para presentarlo.