Cervezas a ritmo de garaje con Twin Peaks en la sala El Sol

Crónica de su primer show en esta mini gira por España

Cuatro músicos de Chicago realizan un ejercicio de diez sobre diez en la disciplina de beber cerveza sincronizada. Poco más de una hora después, el suelo del escenario está asfaltado de tercios de Estrella Galicia. Entre ambas escenas transcurre un directo eléctrico y ruidoso perpetrado por Twin Peaks, esa banda que dejó el garaje para visitar parajes más rock en su último trabajo.

Su aventura española en el primero de los tres conciertos que han ofrecido en nuestro país dejó una buena dosis de sus rabiosas primeras canciones y también a una legión de fans contentos. Unos asistentes que protagonizaron un éxtasis grupal, perfectamente coreografiado, a la luz de los flashes, que latían con cada guitarrazo de Cadien Lake y compañía. Tanto que el mismo cantante tuvo que pedir con el gesto pirata de cortar el cuello que los quitaran antes de desencadenar un ataque epiléptico a toda la banda.

El que sí parecía sufrirlo, con o sin luces estroboscópicas, era Clay Frankel, que rasgaba con furia su preciosa guitarra con forma de púa hasta que terminó por romper varias cuerdas en el sprint final. Antes, parecía que se había apoderado de él el espíritu de Ian Curtis mientras tocaba –y ladraba– con temas como el coreadísimo “Have You Ever?”.

A este encuentro de gente compartiendo su pasión por la banda de Chicago no podían faltar nuestras abanderadas del sonido garajero: las Hinds. Más aún si tenemos en cuenta que ejercieron de teloneros en el último concierto que ellas ofrecieron en la capital española, en la sala Joy Eslava en mayo de este año, donde al parecer hicieron muy buenas migas.

Tampoco un encapuchado Álex de Lucas, de The Parrots, que ejerció de pipa honorífico y les ayudó en algún cambio de guitarra sobre el escenario. Si no era él, desde luego tiene un doble con el mismo bigote que trabaja en la sala El Sol. Mientras tanto, Colin Croom, ese bebedor de birra que se hace pasar por teclista, fue haciendo su show al teclado, al más puro estilo Pete Doherty. Daba un poco igual lo que tocara, lo importante era la actitud.

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Y eso fue lo que derrochó el conjunto al completo, moviéndose al ritmo de su potente música, que se ha relajado en el tercer disco. Aun así, esos medios tiempos tan stonianos ganan energía sobre el escenario y permiten que “Walk To The One You Love” o “Keep It Together” se conviertan en una danza grupal a ritmo de pogo.

Entremezclados, fueron cayendo otros ‘clásicos’ de sus discos anteriores, como “Boomers”, “Flavor” o “Natural Villain”. Temas que todos coreamos mientras alzábamos las birras al cielo de la Sol. Es imposible escapar de su influjo para hacer bailar a los espectadores.

La única pega que se les puede poner es que con tres discos en el mercado y la posibilidad de alargar su show toda la noche –si fuera preciso– se limitaran a ofrecer poco más de una hora de concierto. Vale que tenían que tocar en Barcelona y Bilbao en días consecutivos, pero se echó en falta algo más de repertorio para una banda que tampoco se prodiga muchísimo en nuestro país. En resumen, 10 de actitud, 6 en tiempo y por supuesto 10 en canciones que volvieron locos a todos.

Después del show, los fans se dividieron entre los que van a atracar el puesto de merchandising y los que siguieron rodeando el escenario para poder tocar por un momento a sus ídolos. Sea como fuera, esta ha sido una excelente primera toma de contacto de esta mini gira por España.

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