Ponerse el segundo disco de Moderat (“II”) en casa a todo volumen y contar los segundos hasta que suenan los primeros golpes en la pared de los vecinos es un ejercicio bastante divertido (si se hace en muy raras ocasiones). El trabajo de los alemanes apostaba firmemente por el estruendo desde la profundidad, acompasado por ritmos contundentes y raíces instrumentales que calaban muy hondo en el oyente bienaventurado. “Therapy”, “Gita” y la célebre “Bad Kingdom” fueron las grandes joyas de un disco que consolidó la fusión berlinesa entre Apparat y Modeselektor como una de las referencias del nuevo minimal europeo de carácter masivo.

“III” Es la apertura de “Moderat” a un terreno más vocal y cercano al pop, sin perder de vista su trayectoria dentro del minimalismo electrónico

Con su tercer álbum el trío ha apostado por un sonido más contenido y mucho más apoyado en las vocales de Apparat, algo que no ha acabado de convencer a sus seguidores, que han encontrado en “III” un álbum más cercano a unos movimientos techno-pop convencionales.

La mezcla no podría saber mejor: por una parte la profunda movilidad sonora de Modeselektor y por otra las pequeñas dosis de sutileza e hipnotismo de Apparat.  El trío conecta tan bien que en más de una entrevista han reconocido las dificultades de volverse a centrar en proyectos en solitario tras los trabajos de Moderat. Los alemanes están a medio camino de lo ravero y lo misterioso, y en esa conjunción consiguen firmar majestuosas piezas repletas de entusiasmo que los hace capaces de congregar a grandes cantidades de público. Sólo hay que ver el momentazo que se marcaron con su actuación en el pasado Primavera Sound. Ya con su tercer álbum bajo el brazo, el trío ha apostado por un sonido más contenido y mucho más apoyado en las vocales de Apparat. Algo que si bien ha sido de agradecer para los vecinos, no ha acabado de convencer a sus seguidores, que han encontrado en “III” un álbum más cercano a unos movimientos techno-pop convencionales. Ahora, el juego está en reconocer sus componentes y llevarlos a un terreno más plácido y ambiental. En este sentido, “III” suena más agudo que grave, alejando levemente la catarsis del beat por la que muchos nos dejamos seducir en el pasado.

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“III” no destaca por ser un disco del todo arriesgado en sus formas, funciona mejor como elemento de consagración que como vía de escape hacia nuevas recetas. Pese a ello, hay matices dentro del espectro ambiental.

Pese al pequeño frenazo que pueda provocar esta senda, decir que “III” es un disco poco atractivo por prescindir (a priori) de los contundentes bajos sería todo un error. Fijémonos por un segundo en su inicio; a partir de la apertura de “Eating Hooks”, los berlineses nos invitan a entrar en un evocativo cosmos repleto de sonidos que emergen desde una profundidad a modo de organismo despertándose. La melancólica voz de Apparat allana un terreno hacia el metáforas con fundamentos escapistas hacia aquello mental y espiritual, presentando así el ‘mood’ del disco: “Meditation, medication, I’m eating the hooks that tear me…. Más contundente y robusta entra “Running”, tema cuyas aspiraciones pop se entremezclan en la refinería acústica de Moderat. La pista presenta una primera mitad más convencional, en la que la voz gana partida al vibrante sintetizador, para subir gradualmente la intensidad y fundirse repentinamente en un clímax brillante y enérgico. Probablemente es más breve y tardío de lo que nos gustaría, pero sigue siendo un golpe maestro jugando al factor sorpresa.

“III” no destaca por ser un disco del todo arriesgado en sus formas, funciona mejor como elemento de consagración que como vía de escape hacia nuevas recetas. Pese a ello, hay matices dentro del espectro ambiental, como “Finder”, un tema que recuerda (sobre todo en su final) al Jamie xx que firmó “In Colour”. En “Finder” pretenden transportarnos a un estado mental en el que cada incorporación instrumental es una puerta abierta hacia ese mantra tan codiciado en terrenos electrónicos. A nivel formal, incorporan de nuevo un pequeño silencio antes de arrancar el último cuarto de canción, pero en esta ocasión sin buscar una efectividad tan potente como en “Running”.

La segunda mitad de “III” parece una declaración de intenciones de la voracidad y el descontrol con los que Moderat están dispuestos a seguir jugando, pero eso ya lo responderán en su próximo trabajo.

Escuchar “Ghostmother” tras “Finder” es casi como escuchar la continuación de una misma canción. Ahora se incorpora la voz acompañada por un persistente ritmo sintetizado como elemento vertebrador. La primera estrofa (“I walk in-between, what do I see? Blank-eyed angel staring through me) conecta de inmediato con “Pyramid Song” de Radiohead y no sólo a nivel lírico sino también a nivel conceptual; “Ghostmother” reafirma la oscuridad de “III”, introduciendo la sombra del suicido como liberación en su temática. Tras este momento de sacudida en profundidad, asoma el single del disco, “Reminder”. La percusión y la voz se interconectan en la pieza más grandilocuentemente masiva del álbum. Reflotan aquellos ritmos bajos y duros que hicieron que Moderat fueran Moderat. Vibrante, dinámica y nada contenida, la canción prioriza base a lírica y abre la puerta al momento de mayor peso instrumental de “III”. Seguidamente viene The Fool”, que cala hondo desde su inicio, subrayando las capacidades del trío berlinés para conseguir una sonoridad depurada, sofisticada y muy efectiva. A través de su buen gusto y dominio por los estados electrónicos, “The Fool” consigue sonar abismal y penetrante a la vez. Alzando la paranoia a la que nos tenían acostumbrados los alemanes.

A partir de ahora, “III” se mostrará mucho menos plácido y más dispuesto a jugar con la dinamita que tienen entre manos los de Berlín. Coherente a ello suena un placaje llamado “Intruder”, cuya percusión es la clave para levantar el ánimo de una pieza envolvente y robusta. “Intruder” cristaliza la evolución de Moderat: por un lado está la épica instrumental, con unos sutiles teclados de fondo que irradian firmeza y, por otro, unos dulces coros de voz que se pierden entre la detonación, emergiendo como ovaciones a viva voz. “Intruder” es un juego en el que Moderat son los reyes, variable, sorprendente y atractivo. Las influencias y la experiencia clubber de Apparat y Modeselektor se realzan tanto en “Intruder” como en “Animal Trails”, de carácter mucho más underground pero igualmente expansiva e incontrolable. Ciertamente aquí queda claro que no dependen tanto de la voz como nos quieren hacer creer, los alemanes saben que de ellos se espera un grado de euforia, y saben cómo proporcionarlo. No lo esconden, marcan un tempo eficaz y nervioso que acaba cortándose radicalmente para dejar rugir la canción con toda su fuerza. Ethereal” es un cierre de inicio bastante cinematográfico que si bien no añade nada nuevo al conjunto, funciona muy bien a modo de despedida. Su segunda mitad parece una declaración de intenciones de la voracidad y el descontrol con los que Moderat están dispuestos a seguir jugando, pero eso ya lo responderán en su próximo trabajo.

Moderat – III

7.3

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Con “III”, Moderat firman un disco de consagración. Realzan su capacidad de inundarnos con sonidos profundos y su sensibilidad de alto voltaje, pero a la vez persiguen un imaginario oscuro y misterioso. Más enfocados hacia un pop menos arriesgado, sobre todo en la primera mitad del disco, no suman nada nuevo e inexplorado en su discografía pero tampoco se quedan demasiado cortos.

Up

  • Aunque pueda sonar contradictorio, igual el punto de riesgo en “III” ha sido incorporar temas tan líricos y de materia tan oscura cuando todos esperábamos reencontrarnos con Moderat en el club. Los alemanes nos han demostrado así que son capaces de ser intensos y profundos, no sólo en sus ritmos sino también en sus temáticas.
  • La paleta de colores es bastante amplia, desde la contención en “Ghostmother” o “Finder” a la paranoia en “The Fool” o el estallido de “Reminder” o “Animal Trails”.
  • Hay dos partes bastante diferenciadas: la primera es la más plácida y contenida, y la segunda (tras “Reminder”) es una escalada hacia la euforia que les ha dado nombre. En este sentido el álbum es dinámico como la estructura interna de sus canciones.

Down

  • Moderat han consagrado su sonido en un álbum faltado de exploración. Esto ha hecho que “III” suene a ellos pero a la vez tenga un problema de carisma por su carácter demasiado contenido.
  • A pesar de no ser algo malo a priori, en vistas a su trayectoria, decepciona un poco que hayan apostado por un disco más funcional para radios que para clubs.