Danny Brown es uno de esos nombres de rapero americano que nos suenan vagamente familiares, aunque no lleguemos a saber dónde ubicarlo. Esto es especialmente cierto en España, donde el conocimiento del hip hop americano actual no suele pasar de Kendrick Lamar, Drake y Kanye West (no perder de vista “untitled unmastered.” y “The Life of Pablo” de este año), algo que no se debe de echar en cara, ya que en un género en el que el peso lírico es tan importante como lo es en éste, cualquier obstáculo entre el contenido y el oyente, en este caso lingüístico, conlleva una inevitable y comprensible pérdida de interés.

Esto, por supuesto, lo digo también por mí, ya que cuando se empezó a hablar de “Atrocity Exhibition”, el nuevo álbum de Danny Brown, mi conocimiento sobre el artista no iba más allá de su exitoso tema “Grown Up”, que no deja de ser una canción de rap bastante estándar. Es por esto que en cierto sentido me sorprendió la cantidad de cobertura que su álbum empezaba a recibir desde una infinidad de medios de todo tipo. ¿Qué podía tener este disco para llamar tanto la atención?

En un intento por responder esta pregunta me acerqué a su discografía con la intención de averiguar qué era lo que exactamente definía a Danny Brown. Sin embargo, lejos de ayudarme, lo único que conseguí con esto fue confundirme aún más. En “XXX” y “Old”, sus dos LPs anteriores, encontré, para mi sorpresa, dos versiones conflictivas de un mismo artista: la cara y la cruz, un álbum de hip hop tradicional y un álbum de hip hop comercial, repleto de bangers y colaboraciones estrella. ¿Cuál sería, pues, el Danny Brown elegido para “Atrocity Exhibition”? Parece que ninguno de los dos.

Lo cierto es que, teniendo en cuenta las señales dejadas en el camino, se podría decir que estábamos avisados. Todo parecía apuntar hacia un siguiente trabajo que iba a ser, por lo menos, interesante, y esto quedó claro desde el momento en que Warp Records se interesó por Brown. El sello, caracterizado principalmente por la electrónica y la música experimental de artistas como Flying Lotus, firmaba con Danny el pasado junio, lanzando algo después lo que sería el primer single de su nuevo trabajo: “When It Rain”. Por si esto no fuera suficiente, dos adelantos más eran lanzados durante el verano: “Pneumonia”, confirmando la oscura atmósfera del próximo disco, y “Really Doe”, avisándonos de que iba a ser uno de los lanzamientos del año. Por supuesto, el aviso final lo daba su título, basado en una canción de Joy Division, banda que, por extraño que parezca, parece haber influenciado en gran medida el sonido del que Danny Brown considera ‘el álbum de su carrera’.

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«Atrocity Exhibition”: el museo de los horrores de Danny Brown

Este inquietante LP gira en torno a varios conceptos que toman forma no sólo en sus rimas, sino también a través de otros elementos como pueden ser sus increíbles instrumentales avant-garde a medio cocer, el extraterrestre flow con el que Brown se adapta a éstas e incluso la manera en que usa su voz.

Este inquietante LP gira en torno a varios conceptos que toman forma no sólo en sus rimas, sino también a través de otros elementos como pueden ser sus increíbles instrumentales avant-garde a medio cocer, el extraterrestre flow con el que Brown se adapta a éstas e incluso diría que la manera en la que éste usa su voz. En su conjunto, estos recursos líricos y estilísticos tienen la misión de llevarnos, canción tras canción, un paso más allá en esa espiral descendente que sirve como espina dorsal del álbum y que queda descrita en “Downward Spiral”, turbadora introducción y probablemente uno de los temas más oscuros del álbum.

En una entrevista, Brown hablaba del largo proceso de creación detrás de “Atrocity Exhibition”, aludiendo a cómo éste, según él, no sólo incluye el acto de escribir en sí, sino también todo lo que es necesario para poder llegar a ese punto, en sus palabras: “You gotta live life to be able to write about it”. Si hay algo que no deja lugar a dudas es que Danny Brown ha vivido, y este set de canciones es la prueba viviente de ello. Tracks como “Today”, “Dance in the Water” o el fiestero “White Lines” inciden en esa filosofía de despreocupación, con versos relajados y laxos en contenido, pero con el tipo de aura que hace que te encante repetirlos: “Dance in the Water and not get wet, not get wet, not get wet”.

La filosofía de Carpe Diem del artista se encuentra inevitablemente atada a otro de los grandes temas, sino el más importante, que rodean al álbum: las drogas.

Esta filosofía de Carpe Diem del artista se encuentra inevitablemente atada a otro de los grandes temas, sino el más importante, que rodean al álbum: las drogas. Y es que Danny Brown no parece tener ningún reparo en detallar minuciosamente sus muy poco recomendables hábitos de consumo, algo que sale a colación por lo menos una vez en cada canción. Aparte del ya mencionado “White Lines”, cuyo título deja poco lugar a dudas, tracks como como “Ain’t It Funny” y “Golddust” son extremadamente exitosos en transmitir al oyente una increíble sensación de subidón muy parecida al consumo de estupefacientes con su frenético estilo a lo Foreign Beggars. Encontramos aquí increíbles y perturbadores momentos musicales como ese “Staring in the devil’s face but you can’t stop laughing” con el que parece que un Brown de ojos rojos te va a morder el tímpano desde el auricular o avisos tan inquietantes como éste:

A mind so horrific,
Images that I hide
Take look inside
Scare you for life

Al fin y al cabo, su vida no es un camino de rosas, y Danny se muestra muy consciente de ello en cortes como “Lost”, en el que el artista adquiere un tono más reflexivo con respecto a su adicción. Esto por supuesto no quiere decir que se arrepienta. Sin embargo, sí que parece saber perfectamente lo perjudicial de su actitud, asumiendo los riesgos de seguir la trayectoria descendente de una espiral de la que no puede escapar sin las drogas que, como las del relajado tema stoner “Get Hi”, le ayudan a alejarse de sus fantasmas internos.

Pero no todo es oscuro en “Atrocity Exhibition”. Si en algo es optimista Danny Brown, eso es la calidad de su música, lo que no tiene complejos de afirmar varias veces a lo largo de temas como el progresivo “Tell Me What I Don’t Know”, corte de puro ego-trip sobre el que el artista dijo: “Cuando se trata de de beats soy un cinturón negro. Puedo rapear sobre dos sartenes chocando entre sí. Tras escuchar la manera en la que se adapta a este ritmo, podemos estar seguros de ello. Llamar rapero a Danny Brown es quedarse corto.

“Atrocity Exhibition” es, sin duda, un disco perfectamente planeado de principio a fin. Redondo y sin fisuras, su sobrecogedor sonido tiene la cualidad de crear imágenes en la mente del oyente, transmitiendo de una manera abstracta y concreta a la vez todas las atrocidades que pueblan la mente de Danny Brown.

Este orgullo no sólo está ligado a sus impresionantes skills, sino que también tiene que ver con una historia personal de esfuerzo y superación. Como tantos otros, el rapero tiene sus orígenes en la calle, algo que queda retratado en cortes tan retrospectivos como “Pneumonia”, “From The Ground” o la impresionante “Really Doe”, todas con un aura que recuerda vagamente al mundo de narcotráfico que Nas describía en su obra magna “Illmatic”. Éste último es obviamente una gran influencia para Danny, lo que se ve en referencias más directas como la que aparece en “Rolling Stone”: “Even if she fuck me, I still know life a bitch.

Sin embargo, lejos del romanticismo con el que el neoyorquino describía el mundo de la calle, Danny Brown se asegura dejar claro que está más que contento de haber dejado ese ambiente en su tema final: “Hell for It”, donde evita la tendencia del rap a idealizar la calle en una especie de moraleja que pone la guinda final a su exhibición de atrocidades:

Grew up virtually poor
Realities unmasked
So my task
Is inspire your future with my past
I lived through that shit
So you don’t have to go through it

“Atrocity Exhibition” es, sin duda, un disco perfectamente planeado de principio a fin. Redondo y sin fisuras, su sobrecogedor sonido tiene la cualidad de crear imágenes en la mente del oyente, transmitiendo de una manera abstracta y concreta a la vez todas las atrocidades que pueblan la mente de un Danny Brown que se abandona a sus instrumentales de un modo salvaje, certero, casi depredador.

Mientras que muchos lo han tachado de tremendamente experimental, es cierto que comparado con discos como “To Pimp a Butterfly” de Lamar el álbum se queda un poco corto en ese sentido, puesto que sigue muchos de los cánones tradicionales del género. Sin embargo, eso no quita mérito al que probablemente sea no sólo uno de los mejores lanzamientos hip hop del año, sino también de la década. Este álbum es una experiencia vital de principio a fin. Una droga musical de principio a fin. Que comience el colocón.

Danny Brown – Atrocity Exhibition

8.5 HOT RECORD

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Tras su acercamiento a un hip hop más comercial en “Old”, Danny Brown presenta su álbum más experimental y maduro hasta la fecha, cargado de bases experimentales, flows increíbles y sobre todo, muchas drogas. Una exhibición de atrocidades en toda regla.

Up

  • Increíbles instrumentales, minimalistas y esquemáticas, pero con muchísimo gancho.
  • La manera que Danny Brown tiene de adaptarse a unos ritmos imposibles.
  • Las ya características referencias repletas de ironía que aparecen en cada esquina.
  • No sobra ni un tema.
  • «REALLY DOE”.

Down

  • La voz aguda de Danny Brown, que se presenta como algo problemático cuando uno tiene que escuchar este álbum varias veces para analizarlo.
  • Quizás demasiadas referencias a drogas para mi gusto, puesto que es un tópico muy machacado.
  • “Really Doe” no debería de terminar nunca.