No nos cabe duda de que este ha sido un verano muy dulce para los barceloneses Manel, quienes publicaban a principios de abril su cuarto disco titulado “Jo Competeixo”. Con él han logrado coronarse como el primer grupo catalán de la historia en conseguir tres números uno consecutivos en las listas españolas. Manel apostaron a caballo ganador con este último disco, que acabó de transformar su sonido y reafirmó que los catalanes todavía tienen mucho material e imaginación por ofrecer.

Tras un periodo estival en el que han actuado en todo tipo de festivales y recintos (desde el Primavera Sound al Mad Cool pasando por el Arenal Sound) regresaron a Barcelona para poner sobre las tablas del teatro Tívoli la experiencia acumulada de este verano, y el resultado no podría haber sido más satisfactorio. Dos conciertos con el cartel de ‘sold out’ con los que el cuarteto pudo vibrar de cerca con un público muy variado que salta entregado a cada canción. Y es que Manel se han convertido, sin duda alguna, en uno de los pilares del pop catalán contemporáneo. Por este motivo aprovechamos la ocasión para charlar con su bajista, Martí Maymó, justo antes de empezar su segundo concierto en Barcelona y a pocos días de su actuación en la sala Joy Eslava de Madrid, también con entradas agotadas.

Bueno, lo primero daros la enhorabuena porque ayer en el Tívoli (Barcelona) os fue muy bien. ¿Cómo lo vivisteis desde arriba?

Pues sí, la verdad es que salimos los cuatro muy contentos. A veces hay días en los que alguno de nosotros no acaba de sentirse muy bien pero ayer en el Tívoli nos lo pasamos muy bien, y parece que la gente también lo disfrutó mucho.

¿Consideras que sois una banda muy perfeccionista, en ese sentido?

Creo que esto es algo que sufre todo el mundo. Ver un concierto desde encima del escenario es muy recomendable, la perspectiva que tienes es muy diferente. Piensa que en una hora y media igual tienes un error y te puedes desconcentrar y te acaba saliendo la canción mal y eso te puede dejar la sensación de que el concierto no te ha salido tan bien como esperabas. Los nervios siempre están ahí y hay conciertos cuyas expectativas son más grandes y te suponen más exigencia. Al final supongo que esto se puede trasladar a cualquier ámbito.

A pesar de eso supongo que tras todo el verano los directos con el nuevo disco han quedado más que pulidos.

Por supuesto, e incluso no sólo en los directos. Quiero pensar que somos mejores músicos ahora que desde la primera vez que subimos a un escenario. Ahora llevemos cuatro meses tocando unas canciones y ya sabemos mucho mejor cuáles funcionan mejor o en qué momento podemos ubicarlas. Al final las canciones no paran de evolucionar, ahora tienen nuevos matices. En algunas incluso hay pequeños cambios que acaban de redondearlas.

¿Os costó adaptar “Jo Competeixo” a los escenarios?

Siempre cuesta, aunque las canciones las grabemos en directo en el estudio, al final es muy distinto el ambiente en el que alguien escucha el disco que el ambiente de un concierto. Es absolutamente diferente y debes acostumbrarte a trabajar los temas para hacerlos funcionar. También cuando vuelves a los temas antiguos tienes que encontrar el encaje con lo que estás haciendo y con cómo estás sonando ahora.

Cuando vuelves a temas antiguos tienes que encontrar el encaje con lo que estás haciendo y con cómo estás sonando ahora.

Cuesta, pero sus frutos os ha dado: el viernes tenéis lleno la Joy en Madrid, y ya os habéis convertido en el primer grupo catalán en conseguir tres números uno seguidos.

Esto son cosas que están ahí, que hacen ilusión y las celebramos. Yo creo que una forma sana de tomárselo es sabiendo que es el fruto de un trabajo y que has luchado al máximo. Anima a seguir trabajando, no tanto para que vuelva a pasar (no nos esperábamos que volvería a pasar), sino para hacer canciones buenas, que a la gente le gusten y que acaben viniendo y disfrutando de los conciertos.

A pesar de ello, este éxito nacional, ¿no os hace sentir presión?

Al final, nuestro sistema de trabajo es muy cerrado, la presión en el momento de grabar un disco es que nos pongamos de acuerdo, que vayamos a una misma dirección. ¡Piensas en mil cosas antes que en si seremos número uno o no! Quieres hacerlo bien y que funcione pero pensando en nosotros. Jamás sabremos que hay que hacer para gustar a la gente, quizá el mundo cambia y dejas de gustar. Nuestra idea es pensar que si las canciones nos convencen a nosotros mismos es porque van a funcionar.

La presión en el momento de grabar un disco es que nos pongamos de acuerdo, que vayamos a una misma dirección.

En “Jo Competeixo” como disco hay un sentimiento (siendo redundante) de competir, de salir a luchar con uno mismo. ¿Queríais hablar de ello como concepto?

La verdad es que no lo había pensado más allá de la canción. Tampoco creo que nos lo tengamos que tomar muy seriamente, no hay una voluntad de competir o de alabar la competición. Igual tienes razón, igual si me lo pusiera a escuchar sí que le vería este matiz de competitividad pero tampoco somos un grupo de hacer discos temáticos. En este caso no buscábamos un disco conceptual, simplemente entretener al oyente con las historias y jugar un poco con las letras.

De hecho, cuando lo publicasteis se hizo vox populi que Manel había cambiado mucho, incluso se os consideró “los nuevos Manel”. ¿Vosotros habéis vivido este cambio?

Manel es el resultado del trabajo de cuatro personas, es el nombre de grupo y ya está. Al final acabamos conociendo las canciones que tocamos y no tanto las que hemos grabado, dejas de escuchar los discos y te centras en lo que estás tocando. Por ejemplo, tocamos del primer disco “Ai, Dolors” y no suena igual. Vivimos muy naturalmente este cambio. Es cierto que si ahora escucho “Els millors professors europeus” me va a sonar a algo que ahora ya no haría, quizá pasado de moda, pero en su día sonaba muy natural. Pasa en muchos otros grupos, hay pocos que lleven diez años y que todos sus discos suenen igual. La evolución es algo natural.

Que suene igual o distinto es algo que al final responde a quienes somos como grupo. Entiendo que haya gente a quien le puede gustar más o menos como sonamos ahora, pero hay muchísima música para escuchar, muchos más grupos. Forma parte de esta historia de gustar y no gustar.

Este concepto de ‘moda’ que has planteado es interesante, ya que quizá “Jo Competeixo” se encaja también en esta ola del 2016 hacia lo tropical y caribeño. ¿Os lo habéis planteado?

¡Pues la verdad que no lo sé! [Risas] Al principio se nos comparó mucho con Beirut o Herman Düne, gente que también usaba vientos y ukeleles y ahora se nos compara con grupos que también son ‘esclavos’ de estas modas. Yo creo que lo acaba siendo todo el mundo en un estilo u otro. Es una nueva manera de vestir los temas que ahora funciona mucho, pero sí que en este sentido creo que somos esclavos de las cosas que van pasando. Nuestras nuevas canciones salieron como resultado de muchos factores, por una parte la intuición, igual no tanto lo que escuchábamos, sino por ir probando y ver lo que nos funcionaba más.

¿El disco ha ganado nuevos significados para vosotros desde su publicación?

Para nosotros sigue siendo igual de fresco. Yo me siento como si lo acabáramos de presentar. Para mí seguimos en el principio, lo veo muy igual a como lo grabamos. Somos conscientes de que las canciones tendrán una vida muy larga después de su grabación, nosotros apostamos por aquellas canciones que cuando se van gestando desprenden una energía y empiezan a tener cuerpo. Cuando algo empieza a salir vamos a por ello.

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Fotografía: Arnau Valls Colomer
Entonces… ¿Cuál fue el planteamiento a la hora de poneros a trabajar en este disco?

Todos estábamos de acuerdo en hacer algo nuevo. Estuvimos pensando en cómo podríamos encontrar la sonoridad que buscábamos y decidimos recurrir a Jake Aron porque él tenía un dominio que desde aquí nos era inaccesible. Podría haber ido mal, pero así también aprovechamos la experiencia de ir a Nueva York, empaparnos de la ciudad, que fue algo brutal.

¿Estáis pensando en repetir experiencia?

No sé si vamos a volver, todavía no lo hemos pensado. No hace ni un año que nos fuimos a grabar el disco, por lo que ahora mismo no nos lo hemos planteado. Pese a ello, la opción de volver siempre está ahí.

Y ya para acabar, la publicación de “Jo Competeixo” se hizo primero en físico y en Apple Music y una semana después saltó al resto de plataformas de streaming. ¿Este modelo de lanzamiento os benefició para vender discos?

No creo que estuviera tan pensado. Nosotros al fin y al cabo queremos que la gente pueda escuchar nuestra música, que le sea fácil acceder a ella. Nos alegramos mucho de vender discos pero hay que aceptar que el formato físico cada vez irá a menos, ahora dependemos de estas plataformas para que nuestra música llegue a las personas, les pueda gustar y luego vengan a nuestros conciertos. Creo que el sector debe mentalizarse de que lo importante es el acceso a la cultura. Todo el mundo debe tener la opción de poder hacer llegar su música allí donde la gente la escucha. Ahora hay gente joven que está arrasando desde YouTube, ni siquiera tiene Spotify. Al final todos debemos ser conscientes de que para que la cultura funcione debemos poner de nuestra parte, pero obviamente un músico al final lo que quiere es hacer llegar su música al público.