Solo Astra y Night Beats en Madrid: sangre, sudor, psych y rock ‘n’ roll

Sábado en la Moby Dick con aroma retro y sabor a tripi

Sonidos retro de esos que tanto gustan por aquí con alto contenido en psicodelia y un abanico de influencias casi inabarcable, siempre con el rock and roll como campo de juego. Eso nos prometían Night Beats como plan para la noche del sábado en Madrid, y eso es lo que nos dieron. Con la juventud malasañera congregada mayoritariamente en la presentación del disco debut de The Parrots, la edad media del público que acudió el sábado a la Moby Dick aumentó. De hecho, los teloneros Solo Astra debían de contarse entre algunos de los más jóvenes de la sala. El cuarteto canario es una de las que encabezan la poderosa nueva oleada de la psicodelia en España, y es en sus directos donde justifican ese papel. Su pop psicotrópico a lo Tame Impala tiene profundidad y poderío, y la voz de Luis Sansó se ajusta como un guante al sonido difuso de la banda. Pese a todo, quizás la diferencia entre las velocidades a las que tocan los canarios y los estadounidenses fuera demasiada. La atmósfera espesa y densa que fabrican Solo Astra te deja medio grogui, mientras que los Night Beats al fin y al cabo recetan rock ‘n’ roll veloz, que pese a tener su fuerte carga de psicodelia, suena a otro ritmo totalmente distinto.

Sin florituras, pero con sus sombreros impolutos, el trío asentado en Seattle saltó al escenario defendiendo “As You Want”, uno de los temas más desapercibidos de su segundo disco. Eso fue una declaración de intenciones en toda regla, demostrando que el catálogo de canciones de los Night Beats es tan notable como regular, y cualquier setlist escogido al azar a partir de él es prácticamente infalible. Desde el minuto uno el sonido fue inmejorable, con la banda sonando como un tiro, rápida, sólida y compenetrada a más no poder.

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Fotografía: Carlos Melchor (http://www.hereunidoalabanda.com/)

Mientras se sucedían los temas, con mayor peso de su último y estupendo disco, Who Sold My Generation, los ánimos se fueron caldeando, y en “No Cops” incluso se llegó a formar un pogo tras el rabioso «fuck the police” de la banda. Mención especial para la rocanrolera versión de “Mama Keep Your Big Mouth Shut”, de Bo Diddley, y para uno de sus más recientes balazos como es “Right/Wrong”, con un Danny Lee Blackwell pletórico a la guitarra, que acabó derramando sangre y sudor por todo el suelo del escenario. James Traeger, y su pinta de vikingo enloquecido, a la batería y Jakob Bowden al bajo escoltan a Blackwell, con éste último respaldándole en las voces. De hecho, Bowden, además de dedicarse todo el concierto a bailar hipnóticamente con su bajo, demostró en ciertos momentos tener un timbre de voz incluso mejor que el del guitarrista. Con su himno más reconocible, la chirriante y perfecta “Puppet on a String”, acabaron el tiempo reglamentario guardándose al público en el bolsillo.

El bis, al que entraron fumando como chulos que son, consistió en una “Egypt Berry” monumental, cuyo toque oriental supuso el fin perfecto de la noche. Una hora escasa de máxima intensidad en la que, por poner una pega, un servidor echó de menos algún tema más de su debut, pero que objetivamente fue irreprochable. Con un directo igual de psicodélico pero aún más explosivo que sus álbumes de estudio, Night Beats triunfaron sin paliativos en Moby Dick.

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Fotografía: Carlos Melchor (http://www.hereunidoalabanda.com/)

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