La música es una de las expresiones artísticas más antiguas de la humanidad. Quizás los considerados primeros hombres comenzaron a concederle importancia sacando ruidos de piedras, maderas y telas de su alrededor, desarrollando una primitiva percusión. Es por eso que el ritmo de los tambores, las congas y los bongos conecta de una manera tan profunda con nuestro espíritu. Claro está que en los tiempos que corren la música que suena a nuestro alrededor difiere absolutamente de la que conocían nuestros antepasados. Actualmente, tenemos unas músicas mezcladas de una amplia diversidad que son consecuencia de la globalización y el transporte. Más a menudo deberíamos sentirnos orgullosos de que las músicas del mundo adquieran cada vez más importancia, y que la gente que vive en países desarrollados se interese por las músicas de raíz, porque como viene a decir la expresión que titula el álbum “Koko Iroyin”, lo importante es el mensaje.

“Koko Iroyin”: funk-jazz con grandes dosis de energía africana

Ogun Afrobeat está liderado por Akin Onasanya, un nigeriano que llegó a Madrid hace más de diez años. Aprendió a sentir la música a través del legado del músico y activista por los derechos humanos Fela Kuti. Éste fue uno de los artistas más influyentes del continente africano y se le considera creador del género afrobeat (junto a Tony Allen, principalmente) cuando militaba en la banda Africa ’70. El afrobeat mezcla la música negra surgida en Norteamérica, como el jazz y el funk, con ritmos africanos acompañados normalmente de percusión, derivando en composiciones salvajes y muy enérgicas.

La banda combina letras en yoruba y en inglés. El yoruba es un idioma hablado por varios millones de habitantes en África Occidental y es una de las lenguas principales en Nigeria. Además, tiene una extensa mitología que ha dado lugar a varias religiones. Oggun es el dios al que hace honor la banda (dios del hierro, de las herramientas y las cadenas). Curiosamente, a pesar de tener esta filosofía, Akin es el único nigeriano de la banda. El resto de los músicos son de diferentes procedencias (Cuba, Italia, Venezuela y España) pero todos se asientan en Madrid para intentar convertirse en la avanzadilla del afrobeat por toda Europa, donde existe una escena algo más consolidada. El grupo lo conforman Enzo Apicella al bajo, Juan Carlos ‘Chavi’ a los teclados, Carlos Leal a la guitarra, Pablo Hernández al saxofón alto, Daniel Niño al saxofón barítono, Frank David a la trompeta, Shango Dely a las percusiones y el ya mencionado Akin a la batería y al micrófono.

“Koko Iroyin” es una fiesta de afrobeat, género que mezcla la música negra surgida en Norteamérica, como el jazz y el funk, con ritmos africanos acompañados normalmente de percusión, derivando en composiciones salvajes y muy enérgicas.

El álbum arranca con “Efon”. Un teclado inicia una repetitiva melodía a la que se van sumando instrumentos que hacen que el tema se eleve sutilmente. Un riff de guitarra y unos vientos se unen a la mezcla con elegancia. Las percusiones, aunque algo lejanas, vigilan el tema con ese orgullo ancestral al que hacía referencia en párrafos anteriores. En la parte central, una línea de bajo hace callar al resto de instrumentos, que van levantando la voz con timidez hasta romper al grito de “Come on!”. La fiesta del afrobeat ha comenzado y no tiene pinta de que vaya a frenarse. En “Olofofo” escuchamos la primera estrofa de Akin en yoruba. Para algunos puede llegar a ser desconcertante, ya que lo que oímos suena a funk, a jazz e incluso a soul. Lo que deja lugar a menos discusiones es el puro aroma africano que desprende la pieza, y el percutante sonido de la clave lo zanja por completo. Largos solos de teclado, trompeta y trombón hacen de este tema una delicia.

La tranquilidad se apodera de los Ogun al comienzo de “Aye”. La segunda mitad se mueve por un sonido cercano al funk y la música disco mientras la línea de bajo y los ritmos de batería y percusión crean un sonido hipnótico realmente difícil de ignorar. En “Oro Le Gbo” vuelven a mostrar raíces africanas. Las estrofas en yoruba y los coros femeninos combinan al dedillo con los vientos y las percusiones, y nos demuestran que estamos ante uno de los mestizajes culturares más distinguidos de la escena actual. La siguiente de la lista es “Noah’s Dance”, que con una base funky nos atrapa y nos recuerda al bueno de Stevie Wonder en una de sus características melodías al teclado en la década de los setenta. El hecho de que la letra vaya en inglés determina el carácter más comercial del tema, en el sentido de que resulta más accesible para un público que no está familiarizado con la lingüística del continente africano. Cabe destacar la colaboración de Aqeel, MC nacido en Los Ángeles pero residente en Madrid.

El poder de los Ogun Afrobeat es disparar el ánimo, y esa va a ser una sensación predominante a lo largo de los 10 cortes que se suceden en “Koko Iroyin”.

Hacia la mitad del disco se encuentra “Resurrection”, y aunque la banda decidió dividirlo en el álbum en “Resurrection Intro” y “Resurrection”, no encuentro ningún motivo lógico para respetar esa separación. El corte se inicia con una melancólica melodía de vientos, pero claro está que el poder de esta gente es disparar el ánimo, y enseguida el carácter tristón se va desvaneciendo para transformarse en elegancia y puro groove. El músico senegalés Seydina Mboup deja marca en la canción con su peculiar voz. Le sigue “Open & Close”, uno de los grandes temas de este “Koko Iroyin”. Es el único corte del álbum que no pertenece a la banda (la composición es propiedad del admirado Fela Kuti), de modo que más que una versión, podríamos decir que se trata de un homenaje. Para la grabación han contado con la participación vocal de Frank T, un artista que goza de gran popularidad en la escena rap española. La iniciativa de mezclar el rap y el afrobeat surge por la proyección en directo de Femi Kuti (hijo de Fela), que solía invitar artistas cercanos al hip-hop para versionar este tema.

Por último, dos composiciones bastante dispares enlazadas bajo el mismo nombre. “Afromaghreb Part I” es funky. Se hace notable en el rasgueo de la guitarra, los ritmos de batería y las jugosas melodías de vientos. También respira aire africano en las estrofas, y se acerca al jazz en lo que dura el solo de trompeta. Sin embargo, “Afromaghreb Part II” comienza jugando con el folclore del norte de África. Cantos y percusiones tradicionales que más tarde terminarán fusionándose con la sección de metales y el resto de instrumentos.

Ogun Afrobeat hacen una revisión de estilos clásicos como el jazz y el funk bajo el punto de vista de un continente que ha sido vejado y discriminado sin compasión. El afrobeat son las ganas de sentirse orgullosos pero, sobre todo, la chispa de esperanza de que pueda existir un mundo distinto.

Ogun Afrobeat – Koko Iroyin

7.9

Segundo disco de la formación multicultural Ogun Afrobeat. La avanzadilla del afrobeat desde nuestro país al resto del mundo. Funk y jazz desde el punto de vista africano.

  • Los solos de larga duración y el protagonismo de la sección de vientos.
  • Perfecta simbiosis de tradición cultural y fusión musical.

  • Canciones extensas que se harán repetitivas para los que no conozcan el género.
  • Las letras en yoruba y en dialectos africanos dificultan el entendimiento del álbum.

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