El gran debate. La banda sonora de Donald Trump y Hillary Clinton

Hace unos meses preguntábamos a Kyle Craft por la situación política de su país (él vive en Louisiana), ante las próximas elecciones presidenciales que se celebrarán en noviembre. El prometedor autor de «Dolls of Highland” no dudaba en mojarse acerca de la pelea entre Clinton y Trump y opinaba sobre la capacidad de la ex-primera dama para poder vencer en las urnas al estrafalario magnate: «Creo que Sanders podría vencer a Trump pero, sinceramente, no sé si Clinton será capaz. Parece que Trump tiene todas sus garras clavándose en Hillary y no importan todas las cosas extravagantes que salen de su desagradable boca. Ahora tiene a toda una nación aterrorizada que necesita a alguien como él para confirmar sus terroríficas opiniones. El futuro parece estar tristemente en el aire”.

Al leer la respuesta de Craft pensaba que estaba dramatizando porque por aquel entonces que ganara Trump era casi una utopía, o distopía, que rozaba la pesadilla. Ahora en las encuestas, en el momento en que escribo este artículo, muestran que Clinton ha tomado ventaja respecto a Trump tras la filtración de un audio en el que el candidato republicano se muestra desagradablemente machista. Eso, en un mundo civilizado, tumbaría a cualquiera, pero lo cierto es que el futuro sigue tristemente en el aire porque el magnate sigue dentro del margen de error numérico que podría propiciar cualquier sorpresa.

el-gran-debate-la-banda-sonora-de-donald-trump-y-hillary-clinton-2

El ascenso de la ultraderecha en media Europa fue el primero de los síntomas de una enfermedad democrática global que puede llegar a su último estado con la elección de Trump como presidente de Estados Unidos. Todos seremos víctimas, de forma directa o indirecta, y nos sumaremos a las que ya ha habido por las criminales medidas de la Unión Europea ante la llegada de refugiados o por movimientos xenófobos que han hecho que el planeta sea cada vez más pequeño, a todos los niveles.

Como dijo Craft, el principal problema es que Trump no tiene una oposición firme, seria y respetable, que bien podría haber sido la de Sanders. Hace unos años, cuando disputó la nominación a Barack Obama, Hillary Clinton era un mito a la altura del actual presidente al ser la primera mujer que podría tener opción a ser la persona más poderosa del mundo. Ahora nadie habla de eso y la ex-primera dama ha terminado siendo alguien frío que en su calidad de secretaria de estado se alegraba de muertes enemigas o que utilizaba su influyente puesto para hacer negocios personales.

El mundo se derrumba y a nosotros nos da por escribir sobre música. Al final es la única victoria que tenemos a nuestro alcance. Algo que por el momento no nos podrán quitar, que nos sirve como un arma inteligente frente a las que reivindica el absurdo candidato republicano y con las que podemos retratar al mediocre mal menor demócrata.

DONALD TRUMP

el-gran-debate-la-banda-sonora-de-donald-trump-y-hillary-clinton-3Para empezar con Donald Trump tiraremos de clásicos que se dan en primero de Partido Republicano. Lynyrd Skynyrd es el grupo por excelencia del conservadurismo sureño que en ocasiones es difícil de diferenciar del racismo por el uso que a veces hacen de determinados símbolos, como la bandera confederada. Eso no quita que la banda tenga verdaderas joyas como «Free Bird” o el «Sweet Home Alabama”, en cuya letra aparece Neil Young por pasarse de antiracista en «Southern Man («Well, I hope Neil Young will remember A southern man don’t need him around anyhow”). El propio Young es el autor de una de las canciones que Trump ha utilizado durante parte de su campaña; «Rockin’ In A Free World. Ya quisiera el republicano contar con el apoyo del canadiense, quien rápidamente salió a la palestra para despejar cualquier duda al respecto: apoyaba a Bernie Sanders. Cuando Trump habla de «libertad” suele referirse a aquello de que todo norteamericano tenga en su poder un arma para poder defenderse de las armas del resto, aquella segunda enmienda aprobada en 1791. Sinceramente, yo le deseo al empresario el «Free Fallin’, una caída libre, que sin perder el tono sureño suele cantar Tom Petty.

Una de las que se posicionó, en un principio, a favor del magnate fue la nueva «Lola, de los Kinks, de la prensa rosa americana: Caitlyn Jenner (anteriormente William Bruce Jenner). Republicana confesa, trata ahora de desdecirse para concentrar su apoyo al partido republicano, sin necesidad de personalizar en Trump, para con ello abrir mentes conservadoras a lo «Transparent (serie de televisión que trata el tema transexual), cuya pieza de piano, de Dustin O’Halloran, que suena en la cabecera puede ser una melodía perfecta para ablandar y actualizar mentalidades algo obsoletas. Bienvenido sea si Jenner cree que es la vía adecuada para apoyar al colectivo LGTB. La hijastra de Jenner, Kim Kardashian, le salió demócrata, aunque podemos utilizar algún tema del marido de ésta («POWER” de Kanye West) para dar algo de poder, uno que sea black para compensar sus habituales dejes racistas, a Trump.

Donald Trump no se hizo famoso por casualidad o por el mero hecho de ser rico y son múltiples los cameos que el candidato republicano ha hecho en series de televisión, cine o espectáculos televisivos. Por destacar alguno de ellos, podríamos hablar del que hizo en El Principe de Bel Air, donde lanza una frase que se le ha escuchado decir demasiadas veces: «Todos me echan la culpa de todo”. Lo dice con un tono muy orgulloso, más cercano al egocentrismo que Jay-Z gasta en «Empire State Of Mind que a la melancólica culpa con la que el escocés Travis canta aquello de «Why Does It Always Rain On Me?. Trasladando ese cameo al presente, a modo de remake, Will Smith podría dedicarle el tema que cantaba en Men in Black«Black Suits Comin’, hombres en trajes negros se acercan en forma de guardaespaldas presidenciales que le protegen de las armas que tanto reivindica. Antes de ser aspirante a presidente Trump quiso ser marca y se puede decir que lo consiguió. Una aerolínea, un programa de televisión, campos de golf en Escocia y unos cuantos edificios con su nombre como monumentos de su emporio. Para bien o para mal, el apellido de Donald es casi tan reconocible como el de muchas de las machaconas marcas que nos inundan a diario con su publicidad. Me sorprendería que el magnate no hubiera soñado con un tener su propio himno a lo «Always Coca-Cola, pegadizo jingle que la marca de bebidas lleva explotando más de 30 años.

el-gran-debate-la-banda-sonora-de-donald-trump-y-hillary-clinton-4

En las espaldas de Trump pesan varias declaraciones que quizás debería haberse pensado hacer. Conociendo a Donald, puede que sólo lo hubiera podido hacer callar alguna de sus mujeres con un gesto parecido al que cuenta Angel Olsen en «Shut Up Kiss Me. Permanecer callado no ya por ser mejor persona, creo que eso no le supone ningún problema moral a Donald, sino por no ser ahora esas frases, del nivel «Obama no es estadounidense”, los boomerangs que debe esquivar en cada debate. «Sorry Seems to Be the Hardest Word”, que decía Elton John, por lo que él prefiere tirar hacia delante entonando, con esa voz nasal suya, un «wrong”, ante cada cita suya que le es leída. En el mismo sentido, la ex miss universo Alicia Machado o la actriz Rosie O’Donnell han sido víctimas del machismo del magnate al haberse metido éste con su físico. Éstas bien podrían haberle dedicado el «Ugliness” de Iggy Pop, ante su falta de belleza a tantos niveles. La sociedad también es culpable por apoyarle incondicionalmente. Un «Ain’t No Mountain High Enough” bastante vergonzoso e indolente. 

HILLARY CLINTON

El disco de Kyle Craft, «Dolls Of Highland”, está repleto de heroínas fantásticas, y de otras más terrenales, que luchaban contra seres perversos que provocaban injusticias. Por todo esto le preguntábamos al cantante de Louisiana si Hillary Clinton sería capaz de batir a Trump, comparándola con estas misteriosas damas. Craft dudaba de su capacidad y llegados a estas alturas del debate yo también tengo mis serias dudas. Cuando todo parece recomponerse una nueva noticia vuelve a igualar las encuestas. La más reciente ha sido en forma de filtración, con una muy desafortunada declaración en la que la ex-primera dama se preguntaba que por qué no usar un dron contra Assange. Así, de todas las heroínas de Craft creo que «Berlin, una seductora stripper que da título al tema, es la que más humanidad podría enseñar a la candidata demócrata.

Hillary Clinton se convirtió durante el mandato de Bill Clinton en protagonista indirecta de una indiscreción, digamos, del entonces presidente. Ya saben, esa becaria que practicó al presidente lo mismo que en su día le hizo nuestra adorada Janis Joplin al gran Leonard Cohen en aquel «Chelsea Hotel #2 que terminó materializándose en canción. De aquellos días hasta este presente, se podría decir que Hillary ha tenido un trayectoria The Good Wife, en referencia en la serie protagonizada por Julianna Margulies. Pasar de ser la mujer engañada más conocida en el planeta a estar a un paso de ser su mayor autoridad es algo que ni la propia Alicia Florrick habría logrado. Hillary, además, fue personaje indirecto de esta serie al ser nombrada en múltiples ocasiones como rival de las primarias de uno de los personajes y además era el mito de otro de los personajes femeninos e incluso aparecía ella de fondo en una fotografía. Le dedicaremos la bonita «Wave Of Mutilation” de los Pixies o «Bombs Away de Eels. Ambas daban cierre a dos importantes episodios de The Good Wife y, de alguna manera, retratan la belicosa etapa de Hillary como secretaria de Estado norteamericana.

el-gran-debate-la-banda-sonora-de-donald-trump-y-hillary-clinton-5

Tirando de series, es inevitable encontrar cierto parecido en las ambiciones políticas de Hillary con las de otro personaje de ficción, Claire Underwood de House Of Cards. La polifacética actriz que da vida a la primera dama de la serie protagonizada por Kevin Spacey, versionó el «Forever Young de Dylan en la película El Congreso. La canción apela a la solidaridad, a la valentía, a la verdad y al resto de temas humanos y sociales que a Hillary le vendría bien recordar. El ficticio presidente Underwood, que en uno de los capítulos puede vérsele junto al retrato de Bill Clinton, podría dedicarle a la candidata su versión de «Mack The Knife,  tema que también nombraba Craft en nuestra entrevista, como arma para combatir a los cañones de Trump. Por terminar de mezclarlo todo, podríamos usar una canción que solía cantar Sinatra y que recientemente fue versionada por Dylan: «All or Nothing at All”. Todo o nada parecen ser los dos posibles destinos que el futuro tiene reservado a Hillary.

el-gran-debate-la-banda-sonora-de-donald-trump-y-hillary-clinton-6

En el apartado dedicado a Trump sobre bandas que apoyan al partido republicano ha costado encontrar alguno que valiera la pena nombrar. En el lado demócrata son muchos los candidatos a entrar en esta selección aunque no todos apoyaron a Hillary desde el primer momento. Durante las primarias demócratas se podría decir que Clinton tuvo el apoyo del sector más poppy de la industria. Demi Lovato, Lady Gaga, Katy Perry, Madonna o Beyoncé mostraban su apoyo a la ex-primera dama cuando ésta se disputaba la nominación con Bernie Sanders, que a su vez contaba con un puñado de bandas y cantantes de mucho más renombre y calado aunque menos populares. Jeff Tweedy de Wilco y otros componentes de The Afghan Whigs o de Red Hot Chili Peppers se alinearon a favor del senador de Vermont. Sanders perdió gracias a alguna artimaña del aparato demócrata y más de un músico tendrá que votar ‘demócrata’ con la nariz tapada. Dedicamos a la candidata el «Like A Virgin” de Madonna y el «Poker Face” de Lady Gaga al ser la actitud y la pose que Clinton adquiere cuando trata de obviar alguno de sus malos gestos. Del lado ‘sanderista’ podemos usar canciones con cierto tono melancólico y apocalíptico como «Ashes of American Flags” de Wilco o «Under The Brige” de Red Hot Chili Peppers, como profecías del desastre que puede venirnos encima por haber hecho demasiado caso a lo que realmente no importaba. La victoria del continente y no del contenido.

EL MURO

el-gran-debate-la-banda-sonora-de-donald-trump-y-hillary-clinton-7
Fotografía: https://www.reddit.com/

La política migratoria, especialmente la que afecta a México, juega un papel importante en estas elecciones. Donald Trump no ha dejado de anunciar su fastuoso sueño de construir un muro a lo largo de toda la frontera mexico-estadounidense, financiado por el país hispano. Irremediablemente, esto nos transporta al «The Wall” de Pink Floyd.

Tanta referencia a ese muro por parte del republicano ha hecho que Roger Waters demande a Trump por los daños que esa referencia puede hacer a la marca de uno de los discos más emblemáticos de nuestra reciente historia musical. Waters no se ha limitado a emprender esta acción legal para que Trump deje de utilizar la expresión “the wall”. En un reciente concierto en México proyectó en una pantalla gigante la frase “Trump eres un pendejo” al mismo tiempo que un globo con forma de cerdo sobrevolaba parte del público, cosa que da cierta conceptualidad a esta acción postmoderna de Waters ya que hace un año ya le había llamado “cerdo ignorante”. Podría decirse entonces que la alusión al muro de Trump se le ha vuelto en contra, también en forma de título que forma parte de la discografía de Pink Floyd, Pigs (Three Different Ones)”.

Volviendo a “The Wall”, casi en su totalidad, puede ser usado para retratar el proceso al que podría llevarnos una decisión errónea de la ciudadanía estadounidense. Desde la pregunta “¿Hay alguien adentro?”, acerca de si existe alguna neurona dentro de la cabeza de todo aquel Comfortably Numb que le apoya, hasta aquella que se cuestiona «¿Debo presentarme a presidente?»,  que se preguntaba Rogers Waters en «Mother. Ojalá alguien le hubiera dicho que no a Trump de haberse planteado esa cuestión en voz alta.

el-gran-debate-la-banda-sonora-de-donald-trump-y-hillary-clinton-8Supongo que al final todo es cuestión de educación. Y con ‘educación’ hablo del proceso destinado a que terminemos siendo borregos acomodados sin muchas inquietudes. Piezas perfectas, de un sistema que se derrumba, o ladrillos idénticos para levantar muros a favor de quién nos cuente la mentira que estemos deseando creer. «Another Brick In The Wall lo cuenta mucho mejor con la voz de los chicos pidiendo que les dejen solos. E incluso me atrevería a decir que deberían dejarles bailar, como dijo un mesías mucho más inteligente que Trump en «Starman de David Bowie. En cambio, el programa migratorio y político de Clinton se basa en esperar y ver, a lo «Wait and See” de Bryan Adams, y esperar a que Trump vuelva a fastidiarla con alguna declaración, más allá del gesto simbólico de colocar al hispanohablante  Tim Kaine como compañero de fórmula.

La conclusión es que sólo hay dos opciones posibles: el caos o más de lo mismo. La segunda opción, sin duda, es el mal menor aunque debo admitir que una parte de mí desea que suceda el mayor de los desastres. Un final a lo How I Learned to Stop Worrying and Love the Bomb con bombas nucleares cayendo aquí y allá, sin mucho criterio, mientras suena el «Well Meet Again” de Vera Lynn. Si seguimos vivos, podremos comenzar de cero o, mejor aún, mirar al cielo mientras nos preguntamos «Is there life on Mars?”.