La primera vez que escuché a Kitai estaba en mitad de un viaje, ligeramente psicodélico, a Galicia. En el coche se iban sucediendo temas de conversación –todos musicales- hasta que frené en seco la conversación para prestar atención a lo que estaba sonando por los altavoces. Era una especie de Muse con letras en castellano y una energía desbordante. No sonaban a nada parecido que yo hubiera escuchado en el panorama nacional y sin saberlo me había convertido en fan del grupo.

Unos meses después, me encuentro en el Sótano de Cascorro, esa asociación cultural que respira música por sus cuatro paredes, para hablar con Kitai. Su último año ha sido un no parar de ensayos, conciertos y grabaciones. En el Sonorama protagonizaron la foto del festival, la que todos los medios llevaban: una icónica imagen en la que el cantante de la banda flota entre una marea de gente en esa mágica Plaza del Trigo. Pero ellos no pudieron celebrar el éxito porque tenían un bolo ese mismo día por la noche y tuvieron que tirarse, una vez más, a la carretera. Su filosofía es morir en el escenario y sobre eso charlamos con ellos, además de sus influencias, de cómo consiguen esos agresivos directos y de sus planes de futuro, que se resumen en “seguir ensayando, tocando y componiendo”.

¿Cómo surgió Kitai?

Es un grupo que surge hace un poco menos de cuatro años. Nos juntamos Edu (guitarra) y yo (Álex) con muchísimas ganas de dedicarnos a la música y de tomárnoslo en serio. No como un hobby, sino como un plan A, sin plan B. A partir de ahí empezamos a buscar más componentes porque nos faltaban un bajista y un batería para formar una agrupación clásica de cuatro miembros y no tardamos mucho en conocer a Fabio (bajista), que venía de Tenerife con la misma idea de montar una banda y vivir de ello. David (batería) acababa de arrancar con su proyecto de Deivhook y estaba un poco decepcionado de proyectos anteriores pero también muy rodado. Con Kitai se dio cuenta que era una banda en mayúsculas y que todos los miembros queríamos lo mismo.

¿A qué suenan Kitai? ¿Sois los Muse en español?

Kitai tiene su propio sonido. Somos una banda que hace rock pero en el panorama nacional no podría compáralo con ningún grupo. A nivel internacional sí que puede recordar por riffs o por sonidos a patrones de John Bonham de Led Zeppelin, a Muse, al funk de los Red Hot Chili Peppers, o un poco de metal como Rage Against The Machine o algo más psicodélico como Radiohead…

Es curioso, porque Kitai empezó haciendo versiones de Maldita Nerea y El Canto del Loco, al menos tocándolas en el local, porque nunca hemos tocado versiones. Pero nuestra cultura se fue enriqueciendo y retroalimentándose como banda. Nadie venía de erudito de la música, sino que conforme fue pasando el tiempo íbamos descubriendo música y haciendo callo en el local. Después, desde el primer día que subimos a un escenario salió una energía natural, de los cuatro, y la música de Kitai fue evolucionando con el tiempo.

Algún día quedaremos con el equipo de El Quinto Beatle a tomar una caña y os enseñaremos nuestro primer directo, que fue en el Wolfest en la sala Heineken. Si lo ves te das cuenta que en cuanto a actitud somos la misma banda. Éramos un desastre, pero nos sentimos muy orgullosos de nuestra forma de entender y respirar la música en el directo.

Trabaja siempre como si no te importara el dinero. Ese es el lema de Kitai.

¿Qué grupos os inspiran a la hora de componer? ¿Cuál es vuestra receta?

Somos una banda. No hay líder, ni compositor principal. Las canciones las componemos los cuatro. Pasamos una media de cuatro o cinco horas en el local, trillando el directo y componiendo nuevos temas. A veces la canción surge de una jam, o de Fabio que trae una canción completa al bajo, o un riff de guitarra… Yo soy el que traigo las canciones más hechas, con estrofa, estribillo y letras (de lo que sí me encargo yo por completo).

En cuanto a influencias, a Deivhook le encanta el punk y el rock americano, él viene de estudiar en la Drummers Collective de Nueva York. A Fabio le gustan los Peppers, Rage Against The Machine, Biffy Clyro, Radiohead… a Edu más o menos igual. Pero aunque nos gusten un montón de grupos como Vetusta Morla, Dinero o Sexy Zebras, tampoco es que estemos todo el día escuchando música, porque pasamos demasiado tiempo haciendo nuestra música. Nos gustaría ir a más conciertos, la verdad.

La acogida del público ha sido muy buena, como demuestra esta foto del Sonorama. ¿Qué sentiste en ese momento?

Es muy bonito. Esa foto es la imagen pero más que eso es el hecho de estar flotando sobre una marea de gente… eso me lo guardo. No se puede hacer muchas veces, porque puede llegar a ser peligroso, pero sucedió porque mucha gente que hay ahí no conocía a Kitai pero estaba conectada con lo que estábamos haciendo. Esa conexión es una conexión espiritual.

A mí me salió de dentro y me lancé sin avisar. Cuando me lancé sobre el público los primeros dos segundos pasé miedo, pero luego me puse mirando al cielo y yo sentía que estaba protegido porque la gente estaba conmigo y la gente me iba a cuidar. Esa sensación no la cambiaría por nada en el mundo. Ahí te das cuenta de la humanidad y de la conexión que hay entre seres humanos, y sentirla de esta forma tan cruda es increíble.

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¿De dónde sale esa energía en directo?

Es una filosofía de vida. Lo damos todo con la banda, ensayamos todos los días y tenemos el control de todo. Estamos casi 24/7 ensayando y 24/7 pensando en la banda. Nosotros pensamos que en el directo hay que salir a morir o no salir. No puede ser de otra forma. Por ejemplo, después de tocar en el Sonorama, con todas las emociones a flor de piel nos metimos en una furgoneta y nos recorrimos 300 kilómetros para irnos a tocar esa misma noche a un pub en Alfaro, a 100 kilómetros de Logroño, para 80 personas. Y lo dimos todo, lo reventamos con bis incluido. Entendemos que da igual que sean dos personas o mil o incluso en los ensayos… nuestra forma de entender esto es dejarte la piel en el escenario.

¿Estáis trabajando en el segundo disco? ¿Cuáles son vuestros planes a corto plazo?

Hemos anunciado bastantes fechas para todo este 2016 y un montón de ciudades que se pueden ver en nuestra web. Para 2017 nos están surgiendo más fechas y más cosas, aunque llevamos bastante tiempo componiendo y tenemos que sentarnos para ver fechas de grabación porque tenemos muchísimas ganas. No sé en qué circunstancias va a ser, pero yo creo que para el año que viene toca lanzar nuevo álbum.

En cuanto a las sesiones previas a la grabación, sabemos que podemos contar con gente que son parte de nuestro equipo como Varo o como Fernando de Provisional Reference, que también nos ha echado un cable con la maquetación de los temas.

Os habéis aliado con Dickstroyers para sacar un tema y para una gira. ¿Os mola el rollo youtuber?

El tema lo grabé yo solo, como Alexandrevich, con Mario. Es un musicazo, es una fábrica de hacer temas y no es de extrañar que sea tan seguido en redes. Con su banda The Liberty es capaz de llenar muchos sitios y tiene un montón de gente a la que le gusta su música. Nosotros apoyamos lo que hacen los youtubers y sobre todo los youtubers musicales. Precisamente por eso vamos a hacer una gira de ocho conciertos con ellos y siempre nos vemos por los locales. Mario me propuso este tema y tenemos más cosas en mente… pero tenemos que sacar tiempo.

Se puede vivir de la música, pero tienes que vivir para la música.

¿Se puede vivir de la música?

Se puede, pero no es fácil. Para para vivir de la música tienes que vivir para la música. Si no te lo tomas en serio y si no te lo tomas como tu trabajo nunca vas a llegar a vivir de ello. Tienes que dedicarle mucho tiempo, muchas horas… alguien que sólo va a ensayar de vez en cuando y no se dedica a comerse la cabeza y romperse el espíritu para ir a muerte con lo que le gusta, pues no lo va a conseguir. Pero pasa con todo, ahora mismo estamos en el Sótano de Cascorro, un sitio de conciertos que lleva un año y ha ganado reconocimiento porque la gente se lo curra.

No es fácil, pero al final nada es fácil. La música es un mundo muy complicado porque hay muchas bandas, muchísimas más que hace 40 años, hay más medios para transmitir tu música, la gente puede escucharte… pero tienes que darlo todo.

Lo más difícil, en mi opinión, es llegar a tener mucho público. ¿Cómo se da a conocer una banda como Kitai?

Eso se resume de la siguiente manera. Alguien viene y te dice que tienes que hacer 800 kilómetros para tocar delante de dos personas, perdiendo pasta, y por un bocadillo de chorizo… pero vas a tocar. Y al día siguiente, otros 500 kilómetros pero te van a ver otras dos… Trabaja siempre como si no te importara el dinero, ese es el lema de Kitai. Si tú estás dispuesto a sacrificar tu vida para hacer eso y lo único que te importa es tu banda y tu música, al final suena.

Cuando ves una banda conocida que no suena es porque no ensayan, no trabajan. Nosotros nos fijamos en bandas que llevan años tocando y que son dinosaurios… pero suenan genial porque no paran de tocar y de ensayar. Esa es nuestra filosofía.

Uno de vuestros temas más interesantes es «Sur”. Háblanos de esta canción.

Es una canción que nos encanta y es imprescindible en nuestro setlist. Es un tema que nos motiva mucho, tiene mucha energía y nos desahogamos mucho tocándola en directo. Habla sobre los hermanos, los amigos y la gente que conocemos que se tienen que pirar de España para buscar curro y que se tuvieron que marchar del sur, pero que prometen volver al sitio que les encanta. Es algo que se escucha mucho, de gente que está en Alemania, ganan más y están mejor, pero darían cualquier cosa por volver aquí.

¿Cuál es vuestra canción favorita en directo?

Tampoco tenemos una preferida, todas nos encantan, es como elegir a qué hijo quieres más… pero a título propio a mí me gustan mucho “Que vienen”, “V3ta”, “Kitai”… El hecho de venir con toda la energía y de pronto coger la acústica y pegar del todo el bajón… Pero esto está muy relacionado con las sensaciones del directo. Es difícil elegir.

Hablando de Kitai… ¿De dónde viene el nombre de la banda?

Pues la canción «Kitai” lo explica perfectamente. Es ese mundo. De ahí viene el nombre del grupo, porque fue la primera canción que compusimos, sin tener nombre. La canción vino antes que el nombre de la banda. Yo soy de origen ruso y Kitai es una palabra rusa que significa China. Cuando compuse la letra para esta canción empecé a hablar de un mundo y me salió esta palabra. Y pensé que encajaba porque en español no se sabe lo que es. Este tema habla de ese mundo en el que no hay límites, un limbo donde estás muy a gusto, haces lo que te gusta, se cumplen todos tus sueños, no hay miedos… Cuando decidimos tomar el nombre de la banda lo hicimos porque definía perfectamente lo que somos.

Después de este buen año, ¿qué objetivos os marcáis para el futuro?

Nunca nos marcamos un objetivo de cifras. Nuestro objetivo es tocar, componer y ensayar, que son los objetivos del día a día. No nos ponemos un objetivo a largo plazo como llenar el Palacio de los Deportes… Nuestro objetivo es seguir disfrutando de la suerte de poder hacer música, que es un privilegio y nada más. ¿Metas? Preparar un segundo disco cojonudo, hacer una gira genial, seguir disfrutando, conocer público y gente nueva, compartir experiencias con otras bandas, compartir escenarios… y todo lo que venga pues bienvenido sea.

Nunca nos marcamos un objetivo de cifras. Nuestro objetivo es tocar, componer y ensayar.

Antes de terminar, tenéis que pasar nuestro test de preguntas cortas. ¿Un grupo referente?

Biffy Clyro. Es una banda que lleva mucho tiempo y por fin se está notando que es una bandaza y está teniendo reconocimiento.

¿Un grupo joven al que no le vais a perder la pista?

Echo. Es un grupo que han hecho sold out en Siroco y Costello con el poco tiempo que llevan y tocaron en el Sonorama este año con los jóvenes talentos de la escuela creativa. Hacen una fusión entre metal y rock y la cantante es una chica que hace unos riffs de guitarra de locos. Y hace poco vi a una banda junto con Los Vinagres que se llama Circinus y es una banda de garaje muy fina.

¿Un disco en español?

«Hola, somos los putos Sexy Zebras”.

¿Un disco internacional?

«Origin of Symmetry” de Muse.

Recomiéndanos una serie.

Stranger Things.

Una película.

Brown Bunny, de Vincent Gallo que es un artista, actor, pintor, músico, compositor… y la banda sonora la pone John Frusciante.

Un libro.

Fahrenheit 451.

Por último, ¿Cuál es la canción que te hubiera gustado componer?

«Micro Cuts”, de Muse.