Crónica Granada Sound 2016: jueves 22, viernes 23 y sábado 24 de septiembre

Un festival con pocas novedades respecto a sus competidores, pero que aun así dejó momentos entretenidos

El Granada Sound ha llegado a su quinto aniversario con la misma fórmula que le ha funcionado hasta ahora: un cartel plagado de nombres que gustan en la escena indie, un cabeza internacional y buen ambiente por la ciudad a lo largo de los días en los que se celebra el evento. Antes de empezar la crónica, hagamos balance. Beneficios de este festival: un impacto económico de 9 millones de euros en la ciudad de Granada debido a los 50.000 asistentes, y movilización de la ciudad con actividades paralelas como conciertos en algunos enclaves de la misma (Discos Bora-Bora o Discos Marcapasos por poner dos ejemplos). Lo peor a lo que se tuvo que enfrentar el evento fue a un cartel algo pobre en comparación con ediciones anteriores y al emplazamiento, que aun a pesar del servicio de autobuses del festival, quedaba algo lejos de la ciudad y despertó alguna que otra queja.

JUEVES 22 DE SEPTIEMBRE: FIESTA PRESENTACIÓN

Los miembros de prensa, invitados varios y afortunados que fueron obsequiados con entradas dobles a través del Facebook del festival pudieron asistir la noche del jueves en el Palacio de los Córdova a un preludio del festival. Se trata de un emplazamiento mágico a los pies de la Alhambra que no pudo más que sucumbir al encanto de Carlos Sadness que, acompañado de su ukelele y su guitarrista, quiso dar unas pinceladas de lo que encontraríamos al día siguiente. Se sucedieron temas que fueron bien coreados, como “El Gran Momento” o “Qué Electricidad”, que se complementaron a momentos más divertidos como esa versión de “Hotline Bling”. Un directo en el que se mostró cercano interactuando con el público y dejando un buen sabor de boca a todos los asistentes.

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Fotografía: Nerea Coll

VIERNES 23 DE SEPTIEMBRE

Empezamos la jornada inaugural del festival desde primera hora y haciendo acopio de todas nuestras fuerzas, ya que el día se presentaba intenso. A las 4 de la tarde los almerienses Nixon se encargaron de abrir el festival desde el escenario Negrita con un set corto pero intenso que viraba alrededor de los tracks de su más reciente elepé “El Último Fuego”. Temas como “Karma” o “Estoy” fueron bien recibidos por el público, que los coreaba mientras saciaba su sed gracias a la barra libre de cerveza que ofrecía el festival en aquel momento. El primer highlight del día llegaría media hora después, cuando Mucho y su “mandanga cósmica de la buena” se apoderaban del escenario Inside. Ya desde que apareció Martí Perarnau ataviado con pitillos y un mantón de lana (luego informó con un tweet de que había sobrevivido al calor que le daba esa prenda) entonando las primeras notas con su voz poderosa envuelta por melodías de sintetizadores (marca “Poland”) dejó claro su estatus de pastor sideral, y nosotros no éramos más que un rebaño que le seguía al ritmo de “Grupo Revelación” o alguno de las canciones de su reciente “Pidiendo en las Puertas del Infierno”, como el tema que da título al álbum, “El León de Tres Cabezas”, o los encargados de cerrar: “Nuevas Ruinas” y “Fue”, ambos temas unidos por un interludio de “Doin’ It Right” de Daft Punk con Panda Bear. Finalmente, el concierto acabaría con el grupo bailando al ritmo “Black Or White” de Michael Jackson. Todo muy ecléctico y con la capacidad de dejar sin aliento a los que estábamos pendientes de la voz de Martí y los sintetizadores de Víctor Cabezuelo.

Después de esta explosión sideral nos dejamos caer por un concierto que nos devolvía los pies a la tierra. Carmen Boza es una artista que está dando de qué hablar, con melodías de guitarra, bajo y batería que atacan directas, sin pretensiones. No dejaba de pensar en un árido Ángel Stanich mientras ella cantaba con una voz muy peculiar que jugaba con lo desgarrador y lo bajo entre letras sinceras y románticas. Sin embargo, el primer concierto que congregó al mayor grueso de gente vino protagonizado por los catalanes Manel. Quien escribe esto los tildaba de apuesta arriesgada teniendo en cuenta la barrera del idioma, pero me sorprendí al ver a un gran número de asistentes entonando juntos la apoteósica “Les Cosines” con la que abrieron un set que, si bien estaba bien poblado de temas de su más reciente álbum (“La Serotonina” o “M’hi Vaig Llançar” como ejemplos), no tuvo reparos en echar la vista atrás y traer temas tan emblemáticos como “Al Mar!”, “Boomerang” o “Benvolgut”. Momentos a destacar: los bailes y movimientos de cadera de Guillem, el cierre con “Sabotatge” y el discurso de “Jo Competeixo”, del que incluso sin entenderlo pude compartir esa energía que desprendía el vocalista.

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Fotografía: Nerea Coll

Después de poner miras en el norte de España, Anni B Sweet, malagueña, daba una muestra de la evolución de la chica folky en una artista que introduce luz y pop en su más reciente trabajo, “Chasing Illusions”. De ese álbum se recogieron la mayor parte de temas interpretados en este concierto. Desde la apertura con “Beginner”, “Onyx Stars”, o el cierre melancólico con “Drive”. El momento cumbre fue cuando invitó a Lori Meyers a intepretar junto a ella y su banda “Religión”, de los primeros. Esta vez se decantaron por una versión algo baja en revoluciones y mística, con Anni y Noni estableciendo una conexión especial. Pero si hablamos de momentos místicos, nos tenemos que parar en el concierto que dio Neuman. Un juego de virtuosismo de Paco Román, cuyo conjunto, valiéndose de batería, guitarra y teclado, supo explorar los límites del indie rock y transmutarlo en shoegaze y algo de post-rock con el que elevó a gran parte del público. Hubo momentos más accesibles como “Turn It” o “Tell You”, pero lo que pobló sobre todo ese set fueron las exploraciones melódicas inacabables jugando con los pedales de guitarra y el acople.

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Fotografía: Rafa Marchena

La que vendría a subirnos los ánimos no es otra que Eva Amaral. El primer gran llenazo del festival, y motivos no faltan. Comentaba con alguna gente que el motivo que me llevaba a verla en vivo no era otro que cerrar mi círculo vital: había marcado gran parte de mi infancia, y quería ver ese mito en vivo. Un mito que empezó enérgico, con “Unas Veces Se Gana y Otras Se Pierde” seguida de “Revolución” y “Kamikaze”, tres temas con los que se ganó al público de lleno. Pero sin duda, uno de los momentos más mágicos fue cuando interpretó ese clásico que todos conocemos y emociona: “El Universo Sobre Mí”. Piel de gallina con el público en comunión entonando ese tema. Los encargados de recoger el testigo de esta actuación tan memorable fueron los andaluces Fuel Fandango, con una puesta en escena que no dudamos en tildar varios compañeros y yo de espectacular. Ahí se encontraba Nita, haciendo gala de sus raíces flamencas (pie de micro con rosas incluidas) mientras interpretaba esas melodías tan peculiares que mezclan lo andaluz con la electrónica y el rock. “Salvaje” fue uno de los grandes momentos de la noche, con una energía inconmensurable surgiendo de todos nosotros.

Pero sin duda, el momento que más estábamos esperando llegó con León Benavente. Servidor descubrió este verano lo mucho que daba de sí “2” en vivo, y quería repetir esa experiencia. “Tipo D” daba paso a un comienzo rompedor en el que el público ya lo había dado todo entonando esas letras tan peculiares y siguiendo el ritmo del bajo tan lleno de distorsión que se adueñaba de todo el recinto. Luego llegó ese “Ser Brigada” con un Abraham Boba que no se estaba quieto, contagiando su energía y éxtasis a todo el público. A pesar de este espectáculo, hubo gente que prefirió reservar energías para darlo todo en Carlos Sadness, que consiguió congregar al mayor público del día a una hora de la que él mismo se quejaría (el año anterior lo pusieron a las cuatro de la tarde y este año a las dos de la madrugada, no hay término medio). Pero eso pareció ser lo de menos para los allí presentes, que aun a pesar del momento de la noche y los fallos técnicos que sufrió el barcelonés llegando a escucharse regular, se dio todo con los ritmos alegres de “Groenlandia”, “Miss Honolulu” u “Hoy es el Día”. Un concierto que fue todo un repaso por su trayectoria como Carlos Sadness y sirvió para marcar el cierre de una intensa primera jornada.

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Fotografía: Nerea Coll

SÁBADO 24 DE SEPTIEMBRE

La segunda y última entrega del festival daba comienzo a última hora de la tarde, con Ángel Stanich haciendo suyo el escenario Inside, que ya está viendo el final de su ‘camino ácido’. Aunque el público que allí se encontraba no era abundante, fueron afortunados por poder disfrutar del rock árido y lisérgico del artista, locura colectiva incluida al final con la potente “Metralleta Joe” que aún retumba en nuestros oídos. Con un estilo (y una barba) similar, Arizona Baby congregaban a un mayor público en el Negrita. Nosotros no nos dejaríamos caer mucho por allí, pues nos estábamos preparando para  lo que venía a continuación que no era poco.

Los encargados de abrir este póker de grandes momentos fueron los sevillanos Full, un grupo que va avanzando con pasos cortos pero muy decididos. Este año lanzaron “Tercera Guerra Mundial”, un álbum donde maduraban su sonido dejando atrás el indie rock más clásico y lánguido para adentrarse en algo más desarrollado, y eso se dejó notar en directo. Temas como “Aullando” o “Alabama” demostraron que cogen la energía de grupos como Vetusta Morla o Izal y lo dotan de un estilo más rejuvenecido. Les sucedieron Miss Caffeina y su espectáculo de luz con el que buscan desprenderse de la etiqueta de indies y abrazar sin ningún problema el pop. Una apertura con “Venimos” ganó a los fans más acérrimos del grupo y su bienvenida a “Detroit” nos recordó que ahora son seguidores de los sintetizadores y la vena ochentera, algo que les permitió interpretar melodías bailables y buenrollistas que nos mantuvieron con los ánimos caldeados gracias a temas como “El Rescate” (con perreo incluido) o “Ácido”. Estos momentos más eufóricos compensaban a la perfección otros más introspectivos como “Mi Capitán” o “Modo Avión”, que sacaron la lágrima a algún asistente, aunque para poner los sentimientos a flor de piel ya llegaría la dedicatoria a Supersubmarina interpretando su tema homónimo.

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Fotografía: Nerea Coll

Y llegó el momento cumbre de la noche. Love of Lesbian reunían al mayor número de personas. «El Poeta Halley” nos transportó a 1999 empezando por las nuevas “Cuando No Me Ves” y “Bajo El Volcán” para iniciar, poco a poco, un viaje al pasado. Los de Santi Balmes interpretaron temas que invitaban al baile, como “Seres Únicos” o “Club de Fans de John Boy”, pero también hubo lugar para la catarsis y el sentimiento, como con “1999” y “Belice”. Los momentos más espectaculares sin duda fueron la psicodélica “Psiconautas” con confeti incluido en el momento donde rompe la melodía y el final de “Incendios de Nieve”, donde el público entonó en comunión un “Fantáaaastico” al que no pudo más que sumarse Balmes junto a una guitarra acústica en una improvisación que todos encontraron mágica.

Sonaban las últimas notas de “Planeador” y Second con su viaje iniciático despegaban en el escenario Negrita. Quien firma esto no es seguidor del estilo que depuran los murcianos, pero pude percibir un buen ánimo entre los asistentes que caían rendidos a su rock electrónico. Finalmente, nos dispusimos a coger sitio para el cabeza internacional de este quinto aniversario del festival: The Ting Tings. Un grupo que tuvo su momento y su hit (“That’s Not My Name”, que fue muy coreado cuando la interpretaron en vivo) y del que sentíamos curiosidad por ver su evolución. Llegó el momento y en el escenario había una batería, mesa de mezclas detrás y un espacio para Katie White y su guitarra que enseguida se le quedaría pequeño y tendría la necesidad de moverse por todo el escenario, resultando imposible verla quieta. El concierto se podría resumir en actitud punk, melodías EDM y algo de hip-hop, estos últimos toques cortesía del DJ del fondo del escenario, que aportaba ese toque old school con scratches. La cuestión es que resulta una apuesta interesante para cerca de las dos de la madrugada, pero al principio el sonido dejaba mucho que desear, y en la segunda canción se dejó de oír a la cantante. La fórmula era agradable con temas como “Wrong Club”, pero demasiado repetitivo. Un cabeza internacional que dejó mucho que desear este año muy a mi pesar. Mención especial al técnico de sonido que, al no estarse quieta White, tenía que aparecer continuamente a reconocer instrumentos.
El Granada Sound es el festival que reúne a todo el indie que gira en verano en los diferentes festivales del país. Cualquiera que vea el cartel podrá comprobar que la única sorpresa suele ser el cabeza de cartel internacional, y este año han patinado.

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Fotografía: Nerea Coll

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