The Comet Is Coming – Channel The Spirits

El pasado 15 de septiembre se celebraban los Premios Mercury, con David Bowie como gran favorito con su póstumo «Blackstar”, aunque con sorpresa final por la victoria del rapero Skepta. Si bien en ninguna apuesta entraban como candidatos reales a obtener el galardón, la presencia de los debutantes The Comet Is Coming ha supuesto un refuerzo para el trío londinense, y la enésima demostración de que en los Mercury cabe todo aquello que los Brit ignoran por no estar exclusivamente prediseñado para la radiofórmula (Ed Sheeran, John Newman…).

El cometa irrumpe con menos luz de la que mostraba su debut en forma de EP

Y es que, como ya demostraron en su EP del 2015, «Prophecy”, su propuesta es simple y llanamente jugar con los instrumentos, con los timbres, improvisar y hacer lo que les gusta. No obstante, y a pesar de que «Channel The Spirits”, su debut de larga duración, es un álbum rico en variedad de texturas musicales, de ritmos tropicales, de interpretaciones con elementos jazzísticos y de segmentos de bases electrónicas vanguardistas, resulta plano en numerosos momentos, y se queda algo rezagado cualitativamente en comparación con los singles y el EP que hasta ahora habían mostrado. Y es que puede sonar a ratos difuso y resultar un mero acompañamiento para poner de fondo mientras se tiene una cita en la que se pretende llegar a más, como ocurre con el chill-out de chiringuito. Además, se contaba con la inclusión en el álbum de algunos de los mejores temas ya mostrados, como «Star Exploding In Slow Motion” o «Do The Milky Way”, algo que finalmente no se ha hecho; y teniendo en cuenta la intrascendencia de muchas de las fases que «Channel The Spirits” atraviesa, habría resultado un punto a su favor. A pesar de ello, no cabe duda de que estamos ante una buena ópera prima de una formación a la que hay que prestar mucha atención de cara al futuro.

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A pesar de que «Channel The Spirits” es un álbum rico en variedad de texturas musicales, de ritmos tropicales, de interpretaciones con elementos jazzísticos y de segmentos de bases electrónicas vanguardistas, resulta plano en numerosos momentos.

Otro aspecto que hace que Channel The Spirits quede deslucido es que va claramente de más a menos. De hecho, su comienzo con los tres primeros temas es una auténtica bofetada en la cara. Empezando por “The Prophecy, una intro perfecta que parece hecha para comenzar una sesión en festivales como el Sonar. Es corta, directa, enérgica y toda una muestra de intenciones desmenuzando un poco los elementos que van a presentarse en el álbum, como la atmósfera envolvente, casi de dream pop, y un protagonismo absoluto del saxo pasado por la mesa de mezclas. Pero una intro no es nada si su continuación no está a la altura. En este caso lo está, y mucho. Y es que “Space Carnival tiene un nombre perfectamente asignado. A mitad de camino entre la bossanova, los ritmos africanos a base de percusión y el futurismo electrónico es un auténtico rompepistas que podría sonar en cualquier rave. El viento comparte más protagonismo con la base que en la introducción, al igual que ocurre en “Journey Through The Asteroid Belt, que cuenta con un ritmo y una gama de efectos sonoros que recuerdan y mucho al «Here Comes The Night Time” de Arcade Fire. A diferencia de los dos cortes anteriores, cortos y efectivos, nos encontramos en este caso con una composición más progresiva, y quizá la única que no pierde fuerza por su larga duración. Tan pronto recuerda al mencionado grupo canadiense, como a la magia de Jean Michel Jarre, como, salvando las distancias, al furor jazzístico de Miles Davis.

Un disco notable, con momentos en los que es una auténtica apisonadora, pero con altibajos demasiado exagerados y con demasiadas situaciones forzadas para lograr el número de temas y la duración deseada.

Concluida esta primera trilogía, tiene lugar una segunda parte que da comienzo con una nueva introducción, “Nano, con la salvedad de que a diferencia de la anterior, está construida a base de arpegios facilones y repetitivos que hacen que su escaso minuto y cuarto de duración se haga incluso largo. New Age se define con el propio nombre. Igual que en la terna de temas anteriores, este segundo corte de la sucesión está pensado claramente para bailar, con un ritmo que en principio arrastra a base de una percusión frenética. El problema está en que en este caso se alarga hasta la saciedad un tema que poco puede aportar como progresivo teniendo en cuenta que, si bien el juego entre las melodías principales se encuentra en la línea de lo que ofrece el álbum, su variedad rítmica es nula.

Slam Dunk In A Black Hole es un auténtico bajón. Su base parece tomada de las demos de un teclado eléctrico, de esas que se ponen para no perder el hilo cuando uno está aprendiendo. Lo mismo ocurre con algunos de los elementos introducidos. Como si uno se aburriese estudiando una tediosa obra de saxo y se pusiera a jugar con teclado y metrónomos para hacer más amena la tarea. No queda bien, como tampoco lo hacen sus coros ni su corte repentino final. Afortunadamente Cosmic Dust remonta la caída con el juego de varias melodías de sintetizador en las que, eso sí, empiezan a repetirse muchos elementos ya mostrados en “Journey Through The Asteroid Belt”, dando lugar a una composición excesivamente parecida a ésta a nivel sonoro. De nuevo se presenta el tema espacial como evocación de lo que quieren transmitir con su música, algo quizá demasiado facilón por la interrelación social que se tiene de los sonidos electrónicos con la ciencia ficción y los aspectos espaciales. Lo que Kraftwerk lograron durante décadas con un verdadero efecto catártico, The Comet Is Coming sólo lo logran forzando a uno a introducirse en un mundo concreto a través de un título impuesto que nos dice dónde ir sin que pudiésemos llegar por nosotros mismos. A pesar de ello es un buen tema, que pronto queda superado por la inmensa “Star Furnace”. Aquí echan el resto con un ritmo más tropical que los anteriores, un saxo mezclado y un bajo conformado por el sintetizador más agresivo y potente que se presenta en todo el álbum. El resultado es excepcional, y de nuevo funciona a las mil maravillas para dejar llevar el cuerpo. En el mismo plano intenta situarse la que da título al álbum: Channel The Spirits. Sin embargo, al igual que ocurre en “New Age”, es absolutamente estática en cuanto al ritmo y al bajo, y la melodía del saxo no es especialmente brillante, por lo que da lugar a uno de esos temas de relleno más propios de un chiringuito de Mojácar que de un álbum nominado al Mercury.

Si nos quedamos con lo bueno, hay episodios del álbum que les confirman como un referente de lo que se ha venido a llamar música del siglo 21.

Deep Within The Engine Deck peca de lo mismo que algunos de los anteriores cortes. A pesar de su efímera duración puede hacerse hasta largo debido a que es un motivo repetido hasta la extenuación. Una vez más deja con el sabor de boca de que hay una presión a la hora de producir un LP que instiga a incrementar el número de pistas aunque las realmente aprovechables sean solamente seis o siete. Pero en el peor momento, The Comet Is Coming se disculpan con la excelente Lightyears”, único tema de Channel The Spirits que cambia radicalmente de tercio, incluyendo por primera vez parte lírica, y haciendo una incursión en el hip-hop gracias a la colaboración del poeta Joshua Idehen. Una lástima que le siga la intrascendente End Of Earth”, que se asemeja a la música producida con escasos medios de las películas más bizarras de la serie Z ochentera. Sin embargo, en ellas, el contexto las impregna de cierto encanto. Aquí ni eso.

Es una pena que «Channel The Spirits” concluya de ese modo, porque después de darle varias vueltas, uno se da cuenta de que es un disco notable, con momentos en los que es una auténtica apisonadora, pero en el que los altibajos son demasiado exagerados, y en el que como en un telefilme de encargo que ha de durar un número concreto de minutos, demasiadas situaciones son forzadas para lograr el número de temas y la duración deseada. Más allá de esto, si nos quedamos con lo bueno, hay episodios del álbum que les confirman como un referente de lo que se ha venido a llamar música del siglo 21.

The Comet Is Coming – Channel The Spirits

7.0

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The Comet Is Coming debutan en un larga duración que, si bien tiene momentos excelentes en los que resulta una apisonadora, peca de incluir demasiado relleno y de alargarse innecesariamente en momentos intrascendentes. El resultado: un disco notable en líneas generales, pero con la sensación de que podía haber dado mucho más de sí.

Up

  • The Comet Is Coming se confirman como uno de los referentes de la música experimental a medio plazo.
  • La colaboración del poeta Joshua Idehen.
  • Los momentos más bailables, como “Space Carnival”.

Down

  • Tiene excesivos momentos de relleno.
  • Es demasiado estático rítmicamente en muchas ocasiones.
  • Cuando intentan dejar a un lado el jazz por el futurismo electrónico se quedan muy cojos.