La de Anderson .Paak es una historia de superación que de tan retorcida parece salida de un guión cinematográfico de película melodramática de sábado por la tarde. Con siete años, ya vería como su progenitor apaleaba a su madre, y el futuro artista junto a ella y a sus hermanos, después del nefasto espectáculo, se verían obligados a salir corriendo del hogar familiar para buscarse la vida en cualquier otra parte. No únicamente el padre de Anderson pisaría la cárcel; diez años después de este trago, el potencial músico sería testigo de cómo su madre era la que se quedaba entre rejas. Años más tarde, viviría en la indigencia con su mujer e hijo después de ser despedido de su puesto en una farmacia de marihuana. Como por una luz que se abrió en el cielo, después de eso, y gracias a la consideración de la banda Sa-Ra’s Shafiw Husayn que lo acogió como chico para todo, se convertiría en un protegido del todopoderoso Dr. Dre después de que éste viera el talento innato de Anderson en esto de la música.

Si normalmente es interesante conocer el background del artista, con Anderson .Paak y este Malibu que tenemos entre manos es de vital importancia entrar al álbum sabiendo que nos vamos a encontrar con una amalgama de paisajes que no van a ser otra cosa que una metaforización, a ratos sutil, a ratos explícita, de todo el trayecto vital de un ser polivalente que, gracias a su insistencia, nos ha presentado un elepé tan inquieto como él.

anderson-paak-malibu-2

Anderson .Paak se aleja de la corriente actual del R&B adentrándose en terrenos coloridos de funk y soul

Encontramos una amalgama de paisajes que no van a ser otra cosa que una metaforización, a ratos sutil, a ratos explícita, de todo el trayecto vital de un ser polivalente que, gracias a su insistencia, nos ha presentado un elepé tan inquieto como él.

Con The Bird se hace patente, ya de entrada, todo este esfuerzo. El tesón hecho canción, pero no desde falsos altruismos ni desmesuradas ganas de comerse el mundo, de hecho, para .Paak llegar a la cima es un camino natural que se construye a partir del trabajo y del conocimiento que uno tiene sobre sus propias raíces. El elemento introductorio hacia el álbum también es evidente en este tema tranquilo, agradable, suave, y siempre acompañado por unos instrumentos que despuntan hacia muchos lugares y que perfectamente podrían pertenecer a otra canción; elementos que quedan cohesionados, aun así, ante la voz de crooner que Anderson se desmarca para cimentar sólidamente el primer paso que damos en “Malibu”. Ya con ritmos más jazzísticos y sobre todo funks (que se convertirán en motivos habituales dentro del álbum), entramos en Heart Don’t Stand a Chance con un caos musical típico de jam que le sirve a Anderson para concebir un tema que, continuando en la agradable senda del anterior, se adentra en terrenos más libres y ligeramente desbocados para hablarnos de una relación turbulenta con una mujer, asunto que también veremos repetido durante todo el largo y que hace referencia directa a la propia conexión de .Paak con sus propias raíces. Bien atentos dentro del track al notable cambiazo después del segundo estribillo, que consigue transportarnos a emociones desordenadas a partir de la combinación de agudos electrónicos y cuerdas.

La voz del surfero Gerry Lopez nos lleva directos a The Waters, corte que a partir del elemento natural del cual se apropia (sí, el agua) nos habla acerca de los diferentes cambios que una vida convencional sufre y disfruta a partes iguales con la llegada de la fama. Con “The Waters” Anderson sube una marcha en el embrague de la cadencia del álbum y decide dar ritmo a una canción que conecta, como que no quiere la cosa, con The Season / Carry Me, dos temas en uno que consiguen transportarnos a las experiencias duras más mundanas y profanas del propio Anderson, que airea sus trapos sucios y sus inseguridades en este corte, más rabioso que lo anteriormente visto y que nos muestra una nueva faceta del artista. Quizá aquí se echa en falta una voz más interpretativa de .Paak, quien parece desaprovechar el estribillo de la excelente “The Season”. En cambio, esa linealidad en la voz se acompasa mejor con la segunda parte, donde los anhelos del hombre que rapea y canta parecen los del niño que un día fue («Momma can you carry me?”).

Al oír “Malibu” de principio a fin se agradece la predisposición de un artista a salirse por la tangente en cuanto a la actualidad de la música urbana apostando por sonidos funk y soul que, aun pareciendo añejos y pertenecientes a otra época más colorista, aquí suenan realmente frescos.

El hip hop de tintes más oscuros que venimos de escuchar cambia repentinamente con el soul sesentero de Put Me Thru, donde se contemplan unos sonidos mucho más coloridos y funks que se vuelven irónicos ante la opresiva letra, en la cual encontramos a un Anderson vestido de una índole automasoquista de cara a la relación que delata (la misma que hemos visto antes), aprovechando así para continuar navegando hacia senderos de destrucción. Hubiera sido interesante escuchar algo más parecido a lo que encontramos al inicio del estribillo, donde los tonos bajan para hacer más fácil la lectura y el mood que propone la canción. .Paak, especialista en control de tiempos y temáticas melódicas, da un cambio total y se viste de funk para la tremenda Am I Wrong, uno de los mejores cortes R&B que nos hemos encontrado este año, totalmente optimista y revitalizador (atención a las trompetas del final), absolutamente veraniego y con tintes de ocaso que engancha desde la primera escucha, de principio a fin, y que incluso se hace corto. En definitiva, una canción de apariencia fácil que ya sólo por eso se coloca entre lo mejor del disco.

Durante todo “Malibú” se tiene la sensación de estar escuchando algo que, incluso sonando actual, parece pertenecer a otra época más colorida, situada entre los optimistas 90s y los felices 00s. Esto queda patentado en la tónica general del disco y, paradigmáticamente hablando, se puede intuir de forma bastante clara en la base de Without You, un corte redondo, más relajado, de cocktail en la playa mientras ves anochecer, con una notablemente integrada Rapsody y un outro que cambia la tónica de la canción. Los one, two, three, come on, you feel me” de Parking lot son adictivos e hipnotizantes, tanto como el mood que envuelve todo lo escuchado. Aquí, Anderson se decanta por unos ritmos más oscuros, y a ratos extraterrestres, donde el bajo toma protagonismo absoluto en el estribillo. En este nuevo terreno más sensual el artista se desata la melena para hablarnos de todo aquello que piensa en esa primera cita donde los detalles son lo que menos importa cuando se va a lo que se va. La divertida letra, en este ambiente confuso, enrarece el conjunto de la canción… para bien.

Es en lo optimista de este sonido donde podemos entender una melancolía hacia un pasado (esos felices 90s y 00s) que ya no volverán, y que a día de hoy han sido sustituidos dentro del universo urbano por otros terrenos más agresivos y oscuros.

Con “Lite Weight se ratifica que cuando Anderson .Paak lo pone más fácil es cuando mejor le sale la jugada. Este tema estructura sus cuatro minutos de duración en un estribillo y un puente que se repiten constantemente y el resultado, teniendo en cuenta los aires soul y funk misteriosos unidos a esa voz grave enigmática que visita el corte de tanto en tanto, es de lo más exquisito de un conjunto que ya va por buen camino, y que en temas como este ve condensada toda su naturaleza: la de esa especie de funk setentero mezclado con soul y R&B totalmente actualizados a las necesidades de un autor que cada vez está dando más que hablar. Abandonando esta senda más alegre, volvemos a una sensualidad que predominará a partir de ahora con la resultona Room In Here, de tintes jazzísticamente curvilíneos y que cuenta con los versos de un The Game inspiradísimo, complementando a la perfección todo en lo que ya hace hincapié Anderson.

Desnudando el R&B y apostando únicamente por el soul y el jazz, .Paak nos adentra en la anecdóticamente erótica Water Fall (Interluuube)”, con ritmos suaves pero punzantes y con una letra que a veces peca de poco figurativa y muy explícita, donde nos quedamos escuchando la melosa voz de un Anderson que a estas alturas de álbum se deja llevar por sus instintos más primitivos. A medida que el disco avanza tenemos más detalles de esta misma chica de la que nos está hablando durante todo el recorrido (en caso de que lo queramos entender así), y es en Your Primedonde descubrimos lo joven de su nuevo amor, en una sensual canción que se decide a empezar grandiosa y épica para derivar hacia unos sonidos más divertidos y afilados, totalmente en consonancia con aquello que nos explica el artista, que interpreta sus versos de una manera más imprudente.

Uno de los principales valores de “Malibu” es la capacidad que tiene para transportar al oyente directamente a un lugar costero, a finales de verano, con el cielo anaranjado y alilado (el mismo que el de la carátula).

Cambiamos el registro sensual recién oído para entrar en la fase final del álbum, donde se mezclan los paisajes más recreativos y confesionales del artista. En esta etapa entramos con el bajo potente al más puro estilo N.E.R.D. de Come Down, una divertida canción hedonista que vuelve a demostrar que cuanto más se deja llevar Anderson por un mensaje fácil mejor nos lo acabamos pasando todos. Incluso ese típico momento disruptivo de los álbumes actuales de R&B y hip hop (en el que la canción se rompe bruscamente para dar paso a un extracto de entrevista o declaración) aquí se antoja divertido y coherente. De hecho, durante todo el recorrido del elepé encontramos referencias al estilo de vida de la ciudad californiana de Malibú a partir de recortes extradiegéticos que poco tienen que ver con las canciones, tal y como también ocurrirá en Silicon Valley, donde tampoco se pierde esa atmósfera jazz que envuelve todo el álbum, pero con un aire actualizado que se permite incluso el lujo de tornar sus beats en algo más duro a medida que el tema crece.

El Anderson más autobiográfico reaparece, categóricamente, enCelebrate, un optimista corte con raíces del soul de los 60 en el que el artista hace un repaso a su momento presente glorioso, donde después de haberse esforzado por tener una vida dedicada a su profesión puede decir que lo ha logrado. Ese carácter conversacional, sincero, totalmente honesto, en el cual .Paak se vislumbra como un ejemplo de perseverancia, es el que quizá se echa un poco de menos durante todo el álbum, puesto que es un terreno en el que el polivalente artista se desenvuelve sin tapujos y es precisamente en estos lares donde tiene algo verdaderamente interesante que aportar. Con The Dreamer cierra “Malibu”, que continúa por los senderos del tema anterior. Aquí se apoya en sus propias sobrinas en el momento con más gancho (ese irresistible leitmotiv Don’t stop now, keep dreaming”) y vuelve a valorar su momento actual, pero ahora desde un prisma motivador para el oyente. Es aquí donde el artista da su valoración sobre la industria musical (ese Malibú), en la que se mueve a través de testimonios descontextualizadamente ajenos pero totalmente reveladores si se entienden figurativamente («Due to crowds and controls and much bureaucracy; but there are other areas wich are magnificent; they can find this way of living»).

Al oír “Malibu” de principio a fin se agradece la predisposición de un artista a salirse por la tangente en cuanto a la actualidad de la música urbana apostando por sonidos funk y soul que, aun pareciendo añejos y pertenecientes a otra época más colorista, aquí suenan realmente frescos. Es en lo optimista de este sonido donde podemos entender una melancolía hacia un pasado (esos felices 90s y 00s) que ya no volverán, y que a día de hoy han sido sustituidos dentro del universo urbano por otros terrenos más agresivos y oscuros. Anderson .Paak, pues, es un gran revitalizador de los sonidos que en un momento fueron tendencia, igual que ya hacen otros artistas más recientemente como Tyler the Creator o su progenitor musical Pharrell Williams. Pero ahí donde ellos hacen reminiscencias y convierten su nostalgia musical en un homenaje de tintes agridulces, Anderson parece asentarse allí, en ese “Malibu” donde aún hay espacio para celebrar su estatus actual, a base de ritmos a veces relajados y a veces punzantes, que transportan a cualquiera que lo escuche, con sólo unos pocos segundos, a un lugar presumiblemente mejor.

Anderson, pasito a pasito, ha ido cimentando su capacidad para hablar de un entorno social por todos conocido, pero manteniéndose siempre en primer plano y sabiéndose el protagonista de su propia historia, un poco al estilo de lo que nos ofrece Kendrick Lamar (las comparaciones entre el artista que nos ocupa y el rapero de Compton no son casuales). Y aunque bien es cierto que el álbum recorre durante su duración terrenos en los que Anderson sale tanto bien como mal parado, no se puede negar la facilidad del californiano para construir melodías y sonidos que sacan a uno de su zona de confort para pasearlo por lugares que a lo mejor no ha vivido, pero seguro que le suenan. Hete aquí donde tenemos una de las grandes bazas de este notable largo, y es que es totalmente sensitivo: puede olerse. Uno de los principales valores de “Malibu” es la capacidad que tiene para transportar al oyente directamente a un lugar costero, a finales de verano, con el cielo anaranjado y alilado (el mismo que el de la carátula), donde a ratos puedes pegarte un gustoso chapuzón en el agua y donde a veces tienes que ponerte algo encima para no pasar frío.

Anderson .Paak – Malibu

8.5 HOT RECORD

ES_Listen_on_Apple_Music_Badge_061115Get_it_on_iTunes_Badge_ES_0209

Anderson .Paak nos lleva a un “Malibu” perfecto para perderse durante este fin de verano en el cual, a través de la fusión del funk, el soul, el R&B y el rap hace gala de su propia trayectoria, de sus inquietudes y de todo aquello, en definitiva, que concierne a un artista del que aún nos queda mucho por descubrir.

Up

  • Musicalmente el álbum es hipnóticamente brillante desde que empieza hasta que acaba. La distracción del oyente es prácticamente inviable incluso teniendo en cuenta la hora del recorrido.
  • Los temas que evocan de forma descarada el funk de los 70, como “Am I Wrong” y “Lite Weight” son directamente excelentes e irresistibles.
  • Anderson tiene una facilidad pasmosa para escribir melodías y canciones ‘enganchosas’ desde la primera escucha, saliendo mejor parado cuanto más fácil lo pone, en todos los sentidos.

Down

  • En temas que piden una gran fuerza interpretativa (“The Season”), .Paak no parece encontrar la garra que necesita su voz, que a veces puede antojarse lineal.
  • Líricamente, Anderson es mucho más interesante cuando tira del hilo autobiográfico que cuando va hacia terrenos más conocidos y repetidos como el sexo. Lo peor es que a lo primero recurre en contadas ocasiones.