Leiva: «No echo de menos a Pereza»



Las canciones lo son todo. Este edificio se ha construido por las canciones”. Leiva tiene razón. Mientras espero a que aparezca, contemplo las modernas oficinas que tiene Sony en el Paseo de la Castellana. El artista entra en escena con una chaqueta vaquera agujereada, ataviada con parches de esos que llevan los héroes de western. Explica que se va a caer a trozos, pero pide que dispare sin miedo para esta entrevista. Parece que ha terminado de matar a todos sus monstruos y ya está preparado para salir a tocar a quemarropa. La puntería sigue intacta. Sigue dando en el centro de la diana a la hora de hacer canciones que gusten a todo el mundo y sigue sin tomarse “nada demasiado en serio”.

Por eso este nuevo disco es la evolución lógica de sus trabajos anteriores, pero “con un toque de humor”. “Me gusta que el disco no sea una cosa solemne ni sesuda”, explica. Toda una declaración de intenciones para un tercer trabajo en el que habla “de muchas cosas”, pero sobre todo de emociones y “relaciones humanas”, como casi siempre, desde su particular imaginario.

También nos habla de componer y grabar con Sabina, de sus canciones favoritas o de por qué no tiene pinta de que se vuelva a juntar con Rubén. “Estoy en otra pantalla”. Así es Leiva, un músico que ha evolucionado para seguir siendo él mismo.

¿Después de tres discos cuesta seguir escribiendo canciones sinceramente?

La verdad es que no. Yo estoy empezando como quien dice. Con Pereza hicimos siete discos y ahora tres, son diez discos… pero yo creo que todavía tengo cosas que contar. En algún momento me atascaré pero no estoy en ese punto de pensar que estoy seco de inspiración porque me han pasado muchas cosas este año. Las canciones están directamente relacionadas con las cosas que te pasan y este año, afortunadamente, he tenido muchas cosas que contar. Mientras mi vida siga siendo un tobogán tendré cosas que contar.

Algunas canciones tienen letras desgarradoras… ¿Te has quitado un peso de encima componiendo este disco?

Tampoco es un disco donde muestro todos los dramas de mi vida. No es un disco melancólico. Es un disco emocionalmente muy activo porque me han ocurrido un montón de cosas y los parones de gira son especialmente complicados para mí. Mi amigo Carlos Tarque dice que cuando vas con un coche a 200 por hora y paras en seco siempre se rompen cosas y esto es igual. Después de hacer 120 shows en un año, parar y volver a estar en casa un año te hace preguntarte «¿pero qué es esto?”. Sin embargo, las canciones han salido de una manera más natural esta vez y sí que las utilizo de manera terapéutica.

«Me persigue mucho el miedo de pensar que en cada disco pierdo todo el público»

Es un disco con menos amor que otras veces…

Hablo de muchas cosas, creo es el disco donde trato menos el tema de las relaciones sentimentales. Quizá porque en ese aspecto me he sentido más equilibrado y he tenido menos sensación de pérdida, que eso te da muchas canciones. Pero en general hablo mucho de las relaciones humanas, hablo de lealtad, de caída libe, de no protegerte, de confianza…

Y de tus monstruos, claro.

Claro. Yo soy especialmente miedoso con la enfermedad y soy muy hipocondríaco. Acaricio la paranoia y ese es un miedo que me persigue mucho. Y también me persigue mucho pensar que en cada disco pierdo todo el público. No sé por qué me pasa porque el público está siempre, pero tengo miedo a hacer un disco que la gente no entienda y que todos se marchen. Suelo sufrir antes de que las cosas ocurran.

¿Cómo surge la chispa de este álbum?

Con “Electricidad”. Es la primera canción que compuse para este disco y nace de un sentimiento de traición, cuando te das cuenta que has depositado la confianza en alguien equivocado. Ese sentimiento me impulsó a escribir esa canción, pero sin rencor, con sentido del humor. Decir “sólo te deseo que tu mierda cobre vida y te dé un beso” pues tiene sentido del humor. Esta canción explica muy bien cuando tienes esa sensación de que te has equivocado con alguien.

También te desnudas en otras canciones.

Sí, «Breaking Bad” o «Monstruos” son canciones en las que cuento algo muy de raíz, cosas muy mías. Cuando salieron me di cuenta de que éste iba a ser un disco un tanto confesional y que se ajustaba a lo que contaba el título. Me gusta también que la portada tenga sentido del humor y que el disco no sea una cosa solemne ni sesuda. Me parece que el niño luchando aporta sentido del humor y después de todo creo que el disco también lo tiene. Además, no me tomo muy en serio en el disco, lo que es importantísimo, como en la vida.

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¿Cuál es la canción que más te gusta de este trabajo?

Para mí, el próximo single debería ser “La lluvia en los zapatos” o “Dejándose caer”, pero para elegir single hay que tener más criterios que los impulsivos y tendré que juntarme con la gente de Sony. Pero tiene pinta de que va a ser “La lluvia en los zapatos”.

Aun así, por el feedback que me ha llegado de la gente, amigos o en firma de discos, las dos canciones que más han gustado han sido “Electricidad” y “Monstruos”. Si no van a ser single, seguro van a ser dos momentos importantes del concierto.

Hay una evolución clara desde «Diciembre» a «Monstruos”, pasando por «Pólvora». ¿Crees que es tu mejor disco?

Es difícil desde dentro identificar todo eso. Yo creo que es mi mejor disco porque tiene las mejores canciones, pero lo que yo crea no es importante, eso lo tiene que creer la gente que lo escucha. Yo estoy aquí por las canciones, este edificio se ha construido por las canciones… todo son canciones, eso es lo importante. Sí que pienso que este disco tiene mejores canciones que «Pólvora” y que «Diciembre”. Mejores canciones que Pereza ya no lo puedo juzgar porque tengo un compañero que estaba ahí y que también hacía canciones maravillosas.

Pero ese rock and roll que tenías con Pereza, ¿ha pasado a mejor vida?

Yo no tengo tan claro que mi estilo haya cambiado tanto, porque yo no me doy cuenta, es más una perspectiva de fuera. Me gustaría pensar que esa parte fresca, de rocanrol fresco, que tenía con Pereza no lo abandono y en algún momento volverá, no lo sé. Supongo que estoy en otra pantalla, escucho otra música, me han pasado otras cosas y también es muy importante la figura de Rubén. Pereza era una combinación entre Rubén y yo y lo que ocurría en ese grupo difícilmente va a ocurrir estando yo solo. Pero el espíritu y el entusiasmo que tenía con Pereza lo sigo teniendo.

Hablando de Pereza, aunque a ti y a Rubén os va bien en solitario, ¿no han surgido las ganas de hacer un reencuentro?

Es que me ha pasado en la vida tantas veces que he dicho ni de coña y luego lo he hecho… Me he dado de bruces con una negativa a algo y la vida me ha demostrado que nunca puedes decir este cura no es mi padre. Creo que con Pereza abandonamos la banda en un momento muy bueno y ahora viéndolo con perspectiva me doy cuenta de que teníamos que pararlo. Porque musicalmente estábamos separándonos y teníamos menos fe en hacer un repertorio juntos. ¿Echo de menos a Pereza? No. Lo recuerdo con mucho cariño como recuerdo a ex novias a las que tengo mucho cariño, pero no las echo de menos.

Pereza es una parte muy importante de mi vida, Rubén es un tipo al que adoro y admiro muchísimo, hablé con él precisamente ayer y no tiene ninguna pinta de que nos vayamos a juntar. Pero que nos juntemos en un bar y nos den las diez de la mañana hablando y recordando y tocando la guitarra y digamos, «oye, ¿y si hacemos una gira juntos?”, pues no me extrañaría. Pero en mi momento vital ahora mismo me parece muy difícil porque no me apetece.

Supongo que te apetece más grabar con Sabina.

Es emocionante e inspirador estar con él y hacer canciones juntos. El disco lo estamos componiendo entre los dos y que Joaquín deposite su confianza en mí y me regale tardes maravillosas de risas y de vinos y de tocar juntos… Está siendo un episodio que difícilmente voy a poder a olvidar. Me ha tocado un premio que no sé si me he ganado, pero tengo que disfrutarlo.

«Es emocionante e inspirador estar con Sabina y hacer canciones juntos»

El maestro Sabina elige bien a su productor. Ahora mismo eres número uno en ventas en España.

Yo no pertenezco al grupo de artistas muy vendedores de discos, sino a los que convocan a mucha gente en directo. Con Pereza pasaba igual, no vendíamos muchos discos pero sí que llenábamos sitios muy grandes. Por eso yo nunca espero que un disco sea número uno. Es una noticia cojonuda pero no me parece crucial. Si soy número tres no pasaría nada, si soy número cincuenta me preocuparía un poco más. Otra cosa es que empiece a meter a la mitad de gente en los conciertos. Ahí sí me preocuparía.

Actualmente sólo se gana dinero en los conciertos. Este es el modelo de negocio de la música.

Es que si te metes en el negocio de la música para vender discos estás muerto. El estado natural de un músico es el escenario. Lo de vender discos es muy complicado. Creo que cuanto más toques y más construyas en directo, tu carrera será más larga. Cuanto más tiempo inviertas en hacer canciones es mejor que invertirlo en comunicarte en redes sociales. Estoy seguro que a nivel de rapidez te van a dar más las redes, pero las canciones te van a dar una carrera larga. Yo le diría al chaval que está empezando: «apaga el móvil y ponte a hacer canciones”.

Las canciones, y los fans, te han llevado a tocar en el Palacio de Deportes otra vez.

Sí, para mí es realmente emocionante y aquí es donde está el termómetro. Comunicar con mis canciones y que la gente quiera verte en directo es a lo que yo me agarro y de lo que más orgulloso estoy. Que una plataforma haga un sondeo y la gente te elija como el artista que quiere ver es muy emocionante. Esto es lo que más ilusión me hace. Más que un número uno o cualquier otra cosa.

Además hemos preparado un espectáculo de iluminación especial y habrá algunas sorpresas, algún invitado especial… aunque no puedo decir mucho todavía. «Monstruos” es un disco muy de directo y vamos a mantener el espíritu de banda que tenemos en los demás conciertos.

Con la Leiband tan rodada, ¿no os entran ganas de grabar un disco en directo?

Esta es la eterna duda. Yo soy un poco paranoico y las veces que se ha planteado grabar un concierto últimamente, incluso con Pereza cuando tocamos en Las Ventas y dos veces en el Palacio y después otra con «Pólvora”. Todas las veces que se ha propuesto grabar un directo me ha parecido que le iba a dedicar mi energía a que estuviera bien grabado y me iba a perder la emoción de tocar y no me ha compensado. Prefiero no grabarlo y disfrutarlo. Porque si sé que estamos grabando voy a estar preocupado por el sonido y no voy a disfrutar. Me he querido dar el gusto, hasta el día de hoy, de no grabar y disfrutar. Pero es cierto que deberíamos aprovechar este momento de forma. No sé cuándo ni cómo, pero lo normal sería grabarlo si no en esta gira en la siguiente. No necesariamente tiene que ser un sitio grande, fíjate en el último disco de Sidecars qué bien suena y está grabado en un sitio pequeño. Estoy pensando en cosas…

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Hace poco publicamos un artículo sobre Pereza titulado, ‘de Alameda de Osuna al cielo de Madrid’. ¿Crees que hay todo un movimiento artístico y cultural en este barrio?

No tengo ni idea. Hay muchos grupos y en mi generación había mucha cultura de bandas, ahora no lo sé porque aunque sigo viviendo ahí no estoy tan metido en la escena del barrio. Creo que hay unos chavales que se llaman Carbono 14 que lo están haciendo muy bien pero no sé si hay un movimiento exactamente. Para quitar la épica y buscar una explicación yo creo que, en mi caso, éramos chavales que nos podíamos permitir no trabajar y poder tocar. En otros barrios había que ponerse a currar y en nuestro caso empezamos a trabajar más tarde. Había un grupo que se llamaba Buenas Noches Rose, el grupo de Rubén, y ese fue el grupo que hizo que los demás quisiéramos imitarles. Luego está Boa Mistura… hay un movimiento cultural muy importante, de pintar en la calle, de break dance… es un barrio muy inquieto culturalmente.

El artículo también podría haberse titulado de Alameda de Osuna a Argentina… ¿Qué tiene este país que inspira a tantos músicos?

Argentina te da muchas cosas. Yo por ejemplo tengo una vida diferente. Allí soy totalmente anónimo y gozo de un rol profesional y personal diferente. Tengo la posibilidad de irme allí donde nadie me conoce y participo en la escena más independiente, tocando en salas más pequeñas y vuelvo a vivir cosas que aquí hace tiempo que vivo de otra manera. Eso ya es inspirador. Además me encanta la forma que tienen de vivir la música, la ausencia de prejuicios, su música, me gusta como con pocos elementos hacen muchas cosas y ese punto de canción himno futbolero. Vas a un campo y los cánticos de cada equipo son geniales, no son letras que se han hecho en cinco minutos antes de entrar al estadio… Me gusta mucho casi todo lo que veo.

«El estado natural de un músico es el escenario. Lo de vender discos es muy complicado. Creo que cuanto más toques y más construyas en directo, tu carrera será más larga»

Y ahora, un pequeño test. Contesta rápido: ¿Un grupo referente en esta etapa de tu carrera?

Wilco. Me parecen el mejor grupo de rock del mundo. Son los que mejor están haciendo las cosas. Otro grupo que he estado escuchando mucho es The Divine Comedy.

¿Un grupo joven al que no le vas a perder la pista?

Hay una chica que se llama Patricia Lázaro que escuché hace poco un par de canciones suyas y me gustó mucho. No sé si tiene algo grabado, pero me gusta mucho lo que hace y cómo lo hace. Hay una canción que se llama “Mamá, yo quiero ser artista” que me parece muy talentosa.

¿Un disco importante para ti en español?

Hay muchos, pero un disco imposible de dejar de escuchar es «Alta Suciedad” de Andrés Calamaro.

¿Un disco internacional?

«Plastic Ono Band” de John Lennon. Es uno de mis tres discos favoritos de todos los tiempos. Es mi disco.

¿Cuál es la canción que te habría gustado componer?

«Across the Universe”. Sin lugar a dudas. Cada vez que la escucho pienso en el estado de gracia en el que se compuso. Para mí, la gran canción. Mi canción favorita.

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